lunes, agosto 03, 2026

ADIÓS JEFF!


El 14 de mayo de 1956, nacía en Boston (Massachusetts) un niño rubio de pelo rizado llamado Jeff Conolly.

Su niñez transcurrió en plena época de esplendor del Rock and Roll y el Soul de los 60.

En 1976, el gran Jerry Lee Lewis dió un concierto memorable en el Ramada Inn de Boston, donde, durante unos segundos, Jeff y Jerry cruzaron sus miradas (segunda foto).

Ese mismo año (1976), el joven Jeff, junto con otros tres chavales de Boston, fundó la banda de Garage-Punk DMZ. Tres años más tarde (1979), influenciado por los sonidos sesenteros de la gigantesca colección de singles de oscuras bandas de Garaje grabados en mono (de ahí su apodo “Monoman”) que atesoraba en el desván de su casa, fundo los legendarios Lyres, cuyos miembros variaron frecuentemente, debido al difícil carácter y las numerosas manías que caracterizaban la compleja personalidad de Jeff.

A mediados de los 80, aquel sonido crudo e hipnótico de The Lyres me atrapó, gracias a diversos y magníficos programas de radio. Cuando Jeff ponía su mano derecha sobre el teclado de su órgano “Contiental Vox” y con su mano izquierda golpeaba la pandereta sobre el muslo de su pierna izquierda, no sé si sería debido al efecto del amplificador “Leslie” al que conectaba el órgano, pero conseguía un sonido totalmente mágico y poderoso, ante el que caí fascinado. Me propuse que tenía que lograr un sonido como aquel, así que busqué y me compré un órgano Vox de segunda mano y me aliste en el grupo de Garaje The Rescuers que formamos junto a mis amigos Ramón Díez (voz y guitara), Tono Sánchez (bajo) y Jesús “Jessy” Romero (batería), en 1986.

El 12 de mayo de 1987; mis idolatrados Lyres dieron un concierto en “La Gruta” (Madrid), por lo que, lógicamente, acudí a verles en primera fila (tercera foto, dentro del recuadro violeta).

Durante la prueba de sonido, una de las teclas del “Continental Vox” de Jeff sonó un pelín apagada, rápidamente y bastante cabreado, el músico levantó la tapa del vetusto órgano y, armado con un destornillador y profiriendo un sinfín de juramentos, se puso a arrancar y tirar al suelo un aluvión de condensadores, resistencias y otros aparatejos electrónicos de las tripas del desdichado instrumento, mientras los asistentes al ensayo mirábamos boquiabiertos la escena y nos preguntamos: “Pero.., ¿Qué diablos le pasa a Jeff?”. El mánager nos dijo que, por lo visto, le acababa de llamar su novia de Boston para decirle que lo dejaba. El concierto exhibió un sonido especialmente crudo y rabioso, pero fue de una calidad extraordinaria o, al menos, así nos lo pareció a los fans.

El 30 de abril de 2016, celebrando el 50 cumpleaños de nuestro amigo “El Guanche”, en el mítico bar “Más Allá” de Malasaña (Madrid), descubrí en una de sus paredes un gran mural con la cara de Jeff Conolly (primera foto).

El 31 de julio de 2026, tras una complicación por el cáncer de vejiga que padecía, Jeff Conolly nos dejó ¡Descanse en paz!

De entre las numerosas canciones de su larga carrera, muchas de las cuales han ilustrado este blog, voy a elegir una cuyo riff de órgano aprendí a tocar a mediados de los 80, cuando quedé atrapado por el mágico e irrepetible sonido de The Lyres: “Not Looking Back”.