viernes, junio 14, 2019

¿QUÉ HA PASADO EN PODEMOS?



El torrente de ilusión que despertó "Podemos" en 2014 no estaba basado en la ideología, recordemos la famosa frase "Ni izquierdas ni derechas, sino los de abajo a por los de arriba". A pesar del claro liderazgo de Pablo Iglesias, tampoco estaba basado en personas concretas, recordar también la frase "Lo de menos son las personas que ocupen los cargos, lo importante son las ideas".

"Podemos" se sustentó en tres hechos fundamentales:

1) Por una parte, mucha gente estaba descontenta con la forma en la que se había venido haciendo política en España, que nos había conducido a una grave crisis económica aderezada con numerosos casos de corrupción, en la práctica totalidad de los partidos.

2) Cada vez más gente demandaba una mayor participación en la toma de las decisiones que afectan a sus vidas, en el funcionamiento de las Instituciones y de los partidos.

3) Desde el punto de vista ideológico, mucha gente era consciente de que el capitalismo no daba respuesta, sino que más bien agravaba, problemas tan importantes como la sostenibilidad medio ambiental (cambio climático, contaminación, mares de plástico, salud, pérdida de biodiversidad) y la creciente desigualdad social, propiciada por el paro, la precariedad laboral, las dificultades para la conciliación familiar, la inercia machista, el envejecimiento de la población, el despoblamiento rural, etc.

"Podemos" nació como una "plataforma de participación ciudadana", para escuchar a la gente, sus ideas, sus propuestas, de forma que el poder se canalizase de abajo arriba, aprovechando la velocidad y facilidad de comunicación que brindan las nuevas tecnologías y las redes sociales. Para ello su estructura se basó en la creación de unos "Círculos" (hace tiempo que se dejó de hablar de ellos), tanto en el ámbito territorial (barrios, municipios, comarcas y CCAA), como en el sectorial (economía, social, medio ambiental, salud, educación, industria, energía, transporte, agricultura, incluso llegó a haber algún círculo espiritual). Y, desde el punto de vista organizativo, se crearon tres órganos: la Asamblea ciudadana (donde se debatían y votaban las decisiones), el Consejo ciudadano (responsable de llevar a la práctica las decisiones) y la Comisión de garantías democráticas (donde se resuelven los conflictos y se vela por el cumplimiento de las reglas internas y la coherencia con los valores democráticos).

Si bien, el peso no se puso en los aspectos ideológicos, era evidente que uno de los objetivos de "Podemos" era aglutinar y coordinar todas las fuerzas de izquierdas que actuaban de manera más o menos dispersa y variopinta por todo el territorio nacional, por lo que también estaba claro que el electorado de "Izquierda Unida" era una de las principales fuentes de votos, aunque no la única, puesto que lo que se pretendía era romper el techo electoral de IU y "Equo", mediante lo que se ha venido en llamar "transversalidad", esto es, llegar a sectores más amplios de la población, mediante la fijación de objetivos concretos y analizando los problemas desde todos los puntos de vista, tratando de evitar los clichés y sesgos ideológicos y contando con la ayuda y el asesoramiento de profesionales y expertos en las diversas materias, pero sin olvidar nunca a la gente que sufría en mayor medida los problemas o que son los principales perceptores de los servicios públicos.

Desde luego la idea era buena, por lo que despertó una gran ilusión entre muchas personas que hasta ese momento no se habían interesado en participar en política de una forma activa. En las elecciones generales de 2016, 5,1 millones de personas votaron a "Podemos", si bien el suflé se ha ido desinflando rápidamente desde entonces (perdiendo más de 1 millón de votos en cada uno de los comicios celebrados), debido a una serie de incoherencias y errores:

1º) Luchas internas por el poder: Resulta que las personas que ocupan los cargos sí importaban ¡Y mucho! En La Rioja (que es lo que mejor conozco), se llegó al extremo de que un cargo electo en primarias fue destituido en cuestión de horas, alegando un supuesto fraude en el sistema telemático de votación, y, sin dar opción a que los acusados se defendiesen, la cúpula de Madrid se apresuró a difundir una impactante noticia relámpago en el Telediario de las 9 de la noche!!! El asunto fue llevado a los tribunales de justicia, pero el daño ya estaba hecho. Y tramas similares sucedieron en otras muchas CCAA, sin que los dirigentes del partido supiesen o quisiesen atajarlas.

2º) El problema territorial y los independentismos: Si bien, aunque "Podemos" optó desde sus comienzos por la unidad de un Estado plurinacional, con una estructura federal, en el seno de la Unión Europea, el auge del partido fue visto por las formaciones nacionalista y separatistas como un aflojamiento del "yugo españolista opresor" y por lo tanto, como una oportunidad para alcanzar sus objetivos separatistas. Las declaraciones públicas sobre este asunto de algunos cargos de "Podemos" han sido calificadas como ambiguas por buena parte de la opinión pública, ya que en un ambiente de elevada tensión, en el que la inmensa mayoría de la población (y los partidos) se ha alineado en un bando o en el contrario, la postura no beligerante de "Podemos" no ha sido entendida, ni ellos han conseguido convencer, ni que su discurso conciliador cale en la sociedad.

3º) No se ha conseguido que el poder fluya de abajo arriba: Los "Círculos" fueron perdiendo fuerza, no ha habido nadie que ordenase, cribase y respondiese a la lluvia de propuestas lanzadas por la ciudadanía, no ha habido debate ni verdadera "democracia participativa", de manera que los "Círculos" se han sentido ninguneados, las órdenes de la cúpula de Madrid debía cumplirse para conservar, más o menos, una cierta unidad del discurso en todo el Estado, premiando la obediencia y la lealtad y eliminando cualquier disidencia o discrepancia.

4º) Problemas personales: "Podemos" fue ideado y fundado por un grupo de amigos liderado por Pablo Iglesias, quien se ha ido encargando de ir echándolos, a medida que surgían discrepancias o desencuentros. Extraña y paradójicamente, un partido teóricamente basado en la participación y en el reparto equitativo del poder, ha pasado a estar dominado por la pareja formada por Pablo Iglesias e Irene Montero que, para más inri, se han refugiado en un caro nido de amor situado en una urbanización de la sierra madrileña, algo que podría parecer anecdótico, pero que no ha sido comprendido por buena parte de la población, para la que siguen vigentes los clichés clasistas de siempre.

5º) El inexplicable error estratégico en Madrid: La afinidad entre Pablo Iglesias y Manuela Carmena siempre fue evidente, a pesar de que ésta última nunca quiso entrar en “Podemos”, sino que se integró en “Más Madrid”, logrando la Alcaldía de la Capital del Reino. Su éxito fue tal que incluso logró atraer a sus filas a Íñigo Errejón, amigo de Pablo Iglesias, harto de que no se le hiciera caso para que el partido que ayudó a fundar no rectificase su rumbo suicida. Era un hecho evidente que el tirón electoral de “Mas Madrid” no podía ser superado por ninguna otra fuerza de izquierdas. Por ello, en las últimas elecciones municipales y autonómicas lo más lógico e inteligente hubiese sido que “Unidas Podemos” apoyase sin fisuras y con generosidad a “Más Madrid”, absteniéndose de forzar un pulso absurdo, que lo único que consiguió fue dividir a la izquierda y arrojar Madrid en brazos de la derecha.

Ciertamente, la "transversalidad" y la participación no ha sido entendida y perdura la vieja idea de la "lucha de clases", así como la visceralidad, el rencor, los egos, el "aquí mando yo", las venganzas, los amiguismos, las mafias, el ansia por los cargos públicos y las viejas formas de hacer política. Quizás la sociedad aún no está preparada para una verdadera "democracia participativa", que requiere de un mayor sentido del "bien común", "sentido común", serenidad, solidaridad, generosidad y de mucha "inteligencia emocional".

Resuena en el sombrero: Tipo D.- León Benavente (Zaragoza, 2016).

viernes, mayo 24, 2019

VERSIONES DE UNA VIDA (XXXIII)



Una de las bandas más emblemáticas y pioneras del punk fueron The Buzzcocks, formados en el área de Manchester, en 1976. La primera canción que abre su álbum de debut, en 1978, es “Fast Cars”, un paradójico himno rebelde que reniega del tópico de que a los rockeros les gusta la velocidad, en la que menciona a Ralph Nader, escritor y activista norteamericano en favor de los derechos de los consumidores y del medio ambiente, quien, en 1965, escribió el libro "Unsafe at any Speed”, en el que critica el escaso nivel de seguridad de la industria automovilística.

En 2015, un misterioso músico electrónico que se oculta bajo el pseudónimo “Stephen Hawking Experience” realizó una curiosa y sorprendente versión del tema.

Los recientes y tristes fallecimientos del piloto de fórmula 1 Niki Lauda y el escritor y divulgador científico Eduard Punset, me han llevado a reflexionar sobre lo anacrónico e incoherente que resulta que se siga compitiendo con motores de gasolina. Hace 30 años, la Fórmula 1 estaba a la vanguardia en lo que respecta a la innovación en la industria automovilística. Si fuésemos mínimamente coherentes con la preocupación por el cambio climático, hace al menos una década que los coches de competición deberían funcionar con electricidad, luz solar o hidrógeno, cualquier cosa menos quemar combustibles fósiles. Pero, increíblemente, mientras en muchas ciudades se están imponiendo restricciones al tráfico de los vehículos a motor y a la velocidad con la que circulan, la gente se sigue pirrando por ver a unos cuantos pijos quemando gasolina para dar vueltas a un circuito ¿Es esto serio y lógico? Puede parecer algo puntual y anecdótico, pero es un claro síntoma tecnológico-socio-cultural que refleja lo poco que nos preocupa el cambio climático y el medio ambiente, en realidad.

¿A qué vamos a esperar? A tener minusvalías de todo tipo, que se nos caiga la piel a tiras o que vayamos cayendo como moscas?

1) The Buzcocks (1978).


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viernes, mayo 17, 2019

UTOPÍAS



UTOPÍA: Proyecto, deseo o plan ideal, atrayente y beneficioso, generalmente para la comunidad, que es muy improbable que suceda o que en el momento de su formulación es irrealizable”.

La idea de dedicar la vida a perseguir una “Utopía” puede resultar estúpida e inútil para la mayoría de las personas en las que predomina el egoísmo y el pragmatismo, si bien ofrece expectativas muy atractivas e ilusionantes para quienes tienen un sentido más romántico y altruista de la vida. Eso explica la enorme diversidad de partidos, asociaciones y grupos minoritarios, con objetivos de lo más variopinto.

Ciertamente, el mundo es imperfecto, tiene problemas de todo tipo y nos enfrentamos a retos importantes de cara al futuro, existe la sensación generalizada de que nos encontramos en un momento clave o de “encrucijada histórica”. Algunas cosas cambian con bastante velocidad, mientras que otras se resisten a evolucionar o incluso marchan en un sentido claramente negativo. Es aquí cuando surgen estas grandes palabras como “Esperanza” y “Utopía”, con el loable propósito de cambiar el mundo (hacia mejor). El problema es que el “objetivo” ni es único, ni está claro, ni es el mismo para todo el mundo, y también difieren las prioridades y las formas de alcanzar las diversas metas. De manera que tenemos una “utopía ecologista”, una “utopía independentista”, una “utopía socialista”, una “utopía liberal” e incluso podríamos hablar de una “utopía falangista” o de una “utopía yihadista”.

Está claro que no todas las “utopías” son iguales, unas son más inalcanzables que otras, algunas resultan absurdas e inexplicables, de entrada, para la inmensa mayoría de la población; mientras que otras son comprensibles, pero se sabe que serían extremadamente difíciles de llevar a la práctica. Sin embargo, todas ellas cuentan con un grupo de fieles seguidores que dedican su vida a la “causa”.

Los principales partidos políticos suelen ser más pragmáticos y no hablan de utopías, sino que se esfuerzan en presentar programas que resulten creíbles, factibles y viables.

Parece evidente que, para cambiar las cosas, se necesita una dosis de “utopía”, pero, para poder ponerlas en práctica, hay que ser lo más realistas, pragmáticos y objetivos que sea posible. Un equilibrio que no resulta nada fácil.

Por supuesto, jamás recurriendo a métodos violentos ni tomando “atajos” totalitarios. Del mismo modo que los niños que han sido víctimas de maltrato suelen convertirse en maltratadores de adultos, se produce un efecto de contagio con la estética y las ideologías totalitarias, como ha pasado con las denominadas “camisas pardas” del Movimiento Identitario Catalán (M. I. C.), una especie de “Falange Catalana” (ver 2ª foto), cuyos miembros, a buen seguro, se mueven por un espíritu utópico, que para la mayoría de las personas es equivocado, paradójico, obsoleto y absurdo, pero no por ello deja de ser una “utopía”.

Resuena en el sombrero: “Gary Cooper´s Trip”.- Vietnam Veterans (París, 1984). Este extraño grupo, aunque formado en Francia, ellos aseguraban pertenecer a un país llamado “Nutopía”.Y Gary Cooper (1ª foto), extraordinario actor que muchas veces representó en sus películas a héroes que se movían por principios claramente utópicos y altruistas. El nexo de unión de ambas fotografías es ese elegante lazo negro decimonónico, porque yo me pregunto: ¿Están las utopías pasadas de moda?

martes, abril 30, 2019

VERSIONES DE UNA VIDA (XXXII)



Una de las canciones más oscuras y extrañas del "Garage" fue compuesta en 1967 por el grupo tejano The Green Fuz (1ª foto), quienes cantaron con tono bronco, áspero y arrogante, nada ye-yé, sino más bien imbuídos de un cierto espíritu melancólico con aires proféticos, una letra que, sin embargo, era bastante sencilla e intrascendente: "Here we come, we´re coming fast, all the others are in the past…".

Quizás, esa oscura, naif y simplista arrogancia juvenil fue lo que atrajo a los Cramps a versionar el tema en 1981.

Actualmente, cuatro jovencitas de Brooklyn (New York), con el exótico nombre de "Habibi" (2ª foto), han retomado la canción, dándole un sabor dulce y oriental, que, sorprendentemente, le va muy bien! Casi pega más con un té árabe que con algo tan occidental como es un pedal de distorsión.

Que las disfrutéis:


2) The Cramps (1981).

3) Habibi (2018).

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miércoles, abril 24, 2019

VERSIONES DE UNA VIDA (XXXI)




Las flores suelen relacionarse con el sexo femenino, pero hay una flor que es netamente masculina, se trata del Satirión manchado (Orchis mascula), una preciosa orquídea silvestre a la que ya dediqué una entrada anterior, así llamada por los tubérculos o bulbillos de sus raíces (ver 2ª foto), que recuerdan a los testículos.

El tema de hoy va de esa obsesión, tan propia del sexo masculino, de darlo todo, de entrega total, de valeroso y viril arrojo, que a veces puede rozar lo suicida. Reflejada en tres singulares personalidades, representativas de tres décadas: Van Morrison, en los 60, cantante y líder del legendario grupo norirlandés Them; Jimmy García, en los 80, cantante y líder del grupo vallisoletano-madrileño The Nativos, así como inolvidable pincha del "Templo del Gato"; y Juanito Wau, en los 2.000, junto al grupo de Castellón Los Altragos; todos ellos cantaron el clásico "I Can Only Give You Everything":

1) Them (1966).

2) The Nativos (1985).

3) Los Altragos (2019).

Fotografías 1ª y 3ª tomadas by "Mad Hatter": 1) Flores de Satirión manchado (Orchis mascula), en la Sierra de Cameros (La Rioja), el viernes pasado. 2) Carpóforo de Verpa digitaliformis, igualmente en la Sierra de Cameros, el pasado sábado.

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lunes, abril 22, 2019

JARDINOSOFÍA, VERDOLATRÍA Y SILVICULTURA




El domingo por la mañana, en el programa de Radio 3 "El Bosque Habitado", escuché una interesante entrevista de María José Parejo al filósofo, antropólogo y escritor Santiago Beruete, autor de los libros titulados "Jardinosofía" y "Verdolatría", en los que reivindica la importancia de mantener un contacto regular con las plantas y la rebeldía de cultivar un huerto. "Cuando no hay plantas el mundo está vacío", dijo.

Ciertamente, los primates procedemos del dosel arbóreo, por lo que sentimos cierta añoranza por regresar a los árboles, apreciamos y amamos la vegetación arbórea, y se ha comprobado que pasear por un bosque maduro tiene efectos positivos sobre la salud física y mental.

Sin embargo, el género Homo y nuestros ancestros evolucionaron en un paisaje de sabana, por lo que sentimos cierta aversión a las selvas cerradas, donde la proliferación de arbustos y lianas nos dificultan la visión y el paso, de ahí el término despectivo "maleza". En las junglas abundan las plantas espinosas, los insectos y las serpientes venenosas, acechan infinidad de fieras y peligros, y nuestros enemigos nos pueden tender "emboscadas". Quizás por ello los jardines más bellos emulan a bosques abiertos, con pocos arbustos y abundante césped, flores, árboles frutales y hortalizas comestibles. La jardinería y la horticultura implican una cierta manipulación y dominio, más o menos intenso o incluso agresivo, de la Naturaleza.

Nuestra cultura judeocristiana está impregnada de un sentido agronómico, desde el Jardín del Edén hasta el "te ganarás el pan con el sudor de tu frente", el cultivo de plantas y árboles, ya sea como alimento (agricultura), como para solaz y disfrute estético (jardinería), lleva implícita cierta intervención sobre el suelo (roturación) y sobre los animales competidores (vallados, plaguicidas), así como una clasificación maniquea de las plantas entre "malas hierbas", que son combatidas mediante escardas y herbicidas, y los propios cultivos útiles y deseados a los que se protege, se abona y se riega.

Al alterar o manipular lo silvestre, especialmente al roturar y remover el suelo, los mayores perjudicados suelen ser los grandes olvidados, los hongos, el reino "fungi", que resulta fundamental para el equilibrio ecológico y el correcto funcionamiento de los ecosistemas, asociándose con las raíces de las plantas (micorrizas), para el reciclado de la madera, la materia orgánica y la formación de humus, sin olvidar que también aportan alimentos y medicinas.

Cultivar la tierra para obtener alimentos es importante, pero también lo es conservar nuestros bosques, matorrales y pastizales silvestres, con todo su equilibrio dinámico y su biodiversidad. De manera que la disciplina más general y holística debería ser la "silvicultura", considerando a la agricultura y a la jardinería como versiones simplificadas de la primera.

La filosofía o estrategia ideal debería ser "intervenir lo mínimo para obtener lo máximo". Huertos, jardines y bosques deberían ser tratados como lo que son, ecosistemas de los que formamos parte, con los establecemos relaciones de colaboración o simbiosis, sin agotar, esquilmar ni explotar, y con la vista puesta fundamentalmente en el suelo, como soporte vital de todo.

Nunca me han gustado las especializaciones. Considerarse así mismo como filósofo, artista, agricultor, jardinero o selvicultor, me parece una simplificación y autolimitación absurda, así como una falta de humildad, el ser humano debería ser ni más ni menos que eso, un ser humano completo y conectado con el resto de la Naturaleza, en el máximo número de facetas, en lugar de limitarse o vincularse a una única disciplina o actividad, especializándose en algo determinado y tratando únicamente con un clan o grupo selecto de personas que conocen y manejan un determinado argot o lenguaje exclusivo para los iniciados ¡Hay que ser más humildes, holísticos, todoterrenos, integrales, generalistas, universales y universalistas!

Resuena en el sombrero: "Can Only Give You Everything".- Them (Belfast (Irlanda del Norte, UK), 1966).

Fotografías tomadas by "Mad Hatter": 1) Vista del pueblo zamorano de Santa Cruz de los Cuérragos, rodeado por castaños, cerezos, manzanos, robles y temblones, entre los que merodean lobos y hasta algún oso. 2) Colmenillas (Morchella pulchella) bajo castaños. 3) Rama de los primates superiores ("Fauna" vol. II).

jueves, abril 04, 2019

REDESCUBRIENDO ARGÜELLES





Aquella mañana fresca y nublada del 1 de abril, por el centro de Madrid, sentí la necesidad de caminar, pensar y redescubrir el barrio de mi infancia (Argüelles).

Sin saber muy bien cómo ni por qué, mis botines me llevaron hasta el portal de la casa (1ª foto) donde vivió en gran Enrique Urquijo (Los Secretos), del que hace años leí un libro sobre su vida “Adiós Tristeza” (significativo y oportuno título). Sin embargo, la placa metálica (2ª foto) que se muestra en la pared no hace referencia a este excelso músico sino a un no menos ilustre dibujante y escritor, como fue Antonio Lara “Tono, uno de los fundadores de la revista “La Codorniz”.

Proseguí mi camino atravesando la Plaza del Conde del Valle Suchil, donde, pegando a la calle Alberto Aguilera, hay unos cuantos ejemplares de Ginkgo (Ginkgo biloba), alguno de los cuales tendrán una edad próxima al siglo (3ª foto). Resulta paradójico que, en nuestras ajetreadas y modernas calles, repletas de gente que transita apresuradamente portando móviles y patinetes eléctricos, aún queda sitio para unos estáticos y venerables fósiles vivientes, como son estos bellos árboles, reliquias del Jurásico.

Continué calle arriba por Guzmán El Bueno, azuzado por el hambre y la sed entré en el castizo barLos Chicos”, famoso por sus patatas bravas (4ª foto), de las que pedí una ración que regué con un par de cañas bien tiradas. En la actualidad el establecimiento está regentado por dos mujeres, una rumana y una ecuatoriana, siendo los camareros de origen sudamericano. Eso quizás explica por qué ya no pueden verse los tradicionales “zarajos” (tripas de cordero fritas enrolladas en un palo) entre las tapas de los mostradores, si bien he de decir que las patatas bravas me supieron igual de ricas que siempre. Ciertamente, el sector servicios en Madrid está claramente dominado por extranjeros.

Al salir del bar, observé emocionado que las puertas de mi antiguo colegio (La Salle San Rafael) estaban abiertas para permitir la salida de los alumnos, al finalizar la jornada matutina, tal y como yo mismo hice por última vez, hace la friolera de casi 40 años, por lo que no pude evitar asomarme para comprobar con asombro que el patio estaba exactamente igual, la galería, las columnas de ladrillo desgastado, el suelo con claraboyas de vidrio que dan al gimnasio del sótano,… Lo único que varía es una diversidad de razas y sexos entre el alumnado, mucho mayor de la que había hace 40 años.

Un poco más arriba, también permanecía igual que la recordaba la papelería “Impresos Rodríguez”, en la que compre un pequeño cuaderno en el que anoté el primer borrador de estas líneas. Al escribirlas tomo conciencia de lo afortunado que he sido por tener una infancia feliz, en la que, tanto yo como mi hermano, recibimos una educación que, más adelante, nos permitió estudiar una carrera y trabajar en el ejercicio de la misma, algo que, por desgracia, no es muy común en nuestros días.

La mayor diversidad de gentes y la inmediatez en el intercambio de información y acceso a los conocimientos que permite internet, en la actualidad, está produciendo una creciente globalización y propiciando una cierta “igualdad”, si bien aún persiste en nuestra sociedad un cierto “clasismo”, ya que solemos movernos en círculos mucho ,más cerrados de lo que nos creemos, formados por personas que suelen tener niveles culturales y económicos parecidos y que comparten unos intereses similares. Ello quizás sea debido a nuestra Historia y a los muchos siglos, incluso milenios, que la sociedad lleva estando organizada o compartimentada en diversos estamentos o clases.

El coctel internet-emociones parece estar erosionando y revolucionando esta rígida, secular y obsoleta estructura social. Las conexiones neuronales de nuestros cerebros y la forma en la que percibimos el mundo están cambiando, día a día, pero me pregunto si realmente estamos adaptados a esa velocidad de evolución que puede que nos produzca cierto vértigo. Hay quien habla de aturdimiento por exceso de información y falta de tiempo para asimilar los conocimientos y para pararnos a estar a solas con nosotros mismos, escuchar a nuestro “yo” interior, reflexionar, así como a un progresivo individualismo que dificulta las relaciones sociales “en carne y hueso”, de verdad, fuera del mundo virtual, que a menudo puede resultar ficticio o engañoso. Pero supongo que todo esto es inevitable, lógicamente, una mayor libertad implica mayor grado de incertidumbre.

Resuena en el sombrero: “Pero a tu lado”.- Los Secretos (Madrid, 1995).