jueves, agosto 21, 2008

El Bosque de los Ausentes


Los bosques son una de las mayores muestras de vida del planeta, como una vez le escuché decir a un ecologista, "los bosques son algo más que un ejército de árboles alineados".

Ayer sucedió una gran tragedia, una de las mayores catástrofes de la aviación en nuestro país. Todos volvimos a recordar aquel fatídico 11-M, y ahora me he acordado del llamado "Bosque de los Ausentes" que se plantó en recuerdo de las víctimas, y no he podido evitar mezclarlo con la imagen del bosque arrasado por el incendio de Zaragoza de hace unos días, causado por otro accidente, esta vez de tráfico rodado por carretera.

Nuestro afán por viajar cada vez más gente, más rápido y más barato, desgraciadamente, nos está costando demasiadas vidas humanas y no humanas. Y es que hay bosques que preferiría que no existieran, bosques de aspecto lúgubre, con la frialdad de la geometría, sin apenas vida en sus entrañas. Bosques como el que aparece en el cuadro de arriba, que forma parte de la exposición "El Batec de la Terra" ("El Pálpito de la Tierra"), del pintor Xano Armenter. Un bosque que no está quemado, pero lo parece, con unos árboles delgados y enfermizos, en blanco, negro y color ceniza, que, más que llenar y enriquecer el paisaje, parece como si sobrasen, estorbando la contemplación de la extensa planicie, contaminando la pureza del perfil longilíneo de la estepa.

Seguro que ahora más de uno estaréis pensando: "¡Pues vaya un ingeniero de montes!", hablando así de los bosques y de las repoblaciones forestales. Pero hoy no puedo evitar sentirme así.

Esta entrada está dedicada a todos los ausentes, a todas las víctimas de todos los accidentes, de toda la violencia y de todos los silencios que genera nuestra sociedad.

Hoy no resuena nada en el sombrero, salvo el susurrar del viento entre los árboles del bosque de los ausentes.

miércoles, agosto 20, 2008

ACTION WOMAN


"I´m gonna find me an action woman
to love me all the time,
A satisfaction woman
Before I lose my mind".



Resuena en el sombrero: "Action Woman".- The Litter (Minneapolis (Minnesota), 1967).

lunes, julio 28, 2008

Luces en el fango


El ser humano necesita tenerlo todo bien ordenado y bajo control pare sentirse a gusto y confortable, pero la Naturaleza y la Vida, en su imparable y caótico torrente de ciclos que se engarzan unos en otros, formando una compleja y tupida red, que nos resulta imposible de descifrar y desenmarañar para nuestras simplistas y ordenadas mentes, tan aparentemente lógicas y racionales, pero que, en el fondo, están plagadas de miedos, contradicciones, prejuicios, anhelos, frustraciones, incomprensiones y deseos, se encarga de desbaratar, una y otra vez, nuestros planes.

Deberíamos ser mucho más modestos y asumir que, en realidad, no estamos tan lejos evolutivamente de un pobre berberecho (Cardium edule), un pequeño molusco bivalvo que se pasa toda su vida filtrando agua de mar enterrado en la arena, una arena formada por millones de diminutos cristales de cuarzo, estructuras perfectas que se apilan en forma de estratos, entremezclados con la negra materia orgánica en descomposición que arrastra la ría y las mareas, componiendo un fango negruzco con aspecto de pútrida ciénaga, pero repleto de vida en sus entrañas.

Los berberechos sólo asoman a la superficie un par de sifones, a través de los cuales absorben el agua marina de la que toman el oxígeno y el alimento que les da la vida. Sus blandos cuerpecillos, encerrados y protegidos entre dos duras conchas calcáreas finamente acanaladas, acumulan las preciadas proteínas y sales que el padre mar y la madre tierra les traen cotidianamente, arrastrados por las olas y las mareas con la fuerza y la energía que nos proporciona la todopoderosa luz del sol.

Estos pequeños sifones emergen en la superficie del lodo en forma de dos pequeñas "lucecitas" en forma de ojales, que son las que "señalan" la presencia del berberecho enterrado a pocos centímetros en el fango y la arena de la somera ría o ensenada, de aguas tibias y apacibles, protegidos de la furia del mar abierto por bancos de arena, cabos, puertos o montañas costeras.

¡Pobre berberecho! Pequeño, modesto, insignificante, pero tenaz y persistente, lleva millones de años realizando su callada labor, enterrado un par de centímetros en el fango. Nadie le escucha, nadie le hace caso, nadie le toma en serio, casi nadie se percata siquiera de su existencia. Casi nadie, porque, un buen día, pasará por ese preciso lugar de la ensenada una persona mariscando, que irá fijándose atentamente en las señales y "lucecitas" que él envía con los sutiles guiños y pestañeos de sus sifones. Una persona con el deseo y el afán de encontrarlo, que lo sacará del fango con sus manos, lo lavará, lo purgará, lo cocerá al vapor y finalmente se lo comerá, de forma que pasará a formar parte de su propio cuerpo, de sus propios hijos, a los que, a su vez, enseñará a saber mirar al fango, a buscar entre la arena del fondo de la ensenada, a través de sus someras aguas, sorteando las medusas y pólipos urticantes que se esconden entre las algas.

Otro buen día, un temporal, alguna tormenta o la crecida del río enterrará la ensenada, erosionará la playa y cambiará el perfil de la costa, pero no importa, nuevas larvas de nuevos berberechos colonizarán la nueva ensenada y volverán a filtrar el agua, a crecer y a guiñar sus sifones a nuevas generaciones de mariscadores.

Resuena en el sombrero: "Santa Mira".- The Coal Porters (Los Angeles (California), 2002). Uno de los grupos en los que milita Sid Griffin (ex-Long Ryder).


martes, julio 22, 2008

Ahí Baixo


Los lugares en los que desembocan los ríos en la mar, ya sea en forma de rías, estuarios o deltas, tienen una magia especial. En alguna ocasión he hablado sobre el paralelismo existente entre los ríos Ebro y Mississippi, y sus correspondientes deltas, cuyas aguas eran surcadas antaño por los majestuosos barcos de enormes ruedas de aspas, propulsados a vapor, en el caso del gran río americano, o por las parecidas aunque más modestas vaporetas, que atravesaban el caudaloso Ebro.

Unos paisajes que inspiraron al gran escritor americano Mark Twain, cuando escribió su famosa novela "Las Aventuras de Tom Sawyer", en 1876. Un travieso chaval de doce años que vivió inolvidables aventuras en las riberas del Mississippi, junto a su indómito amigo, Huckleberry Finn, y su dulce novieta Becky Thacher, y que a mi se me antoja que el chaval que sale en la foto de arriba, a bordo de una embarcación tradicional de la ribera del Ebro, podría ser una versión actual y española de dicho personaje.

Estos lugares húmedos, con clima subtropical y repletos de oscuras ciénagas, algas y musgos colgantes, tienen un cierto aire de misterio. Parece como si tuviesen el poder de despertar nuestros sentidos. Hay quien asegura que, en estos lugares mágicos, hasta los muertos se despiertan de vez en cuando. No en vano fue en esta región del bajo Mississippi donde surgió la famosa leyenda de los zombies o muertos vivientes, inspirada sin duda por la gran afición que existe en estas zonas al vudú, la santería y otros rituales antiguos (incluso de origen egipcio), que son practicados por extraños gurús o brujos que viven en cabañas o barracas hechas con madera, cañas, juncos y barro, escondidas en lo profundo de la jungla o entre los arrozales del delta.

Son lugares en los que se ha producido una compleja y enriquecedora mezcla de culturas, razas y religiones. Lugares en los que abunda la música, la comida, la bebida y la diversión. Lugares en los que cuesta muy poco dejarse llevar por la suave y dulce corriente del entorno, que nos invita a disfrutar de la vida, al mismo tiempo que nos muestra lo tremenda y brutalmente cercana que está la muerte en cualquier rincón del camino, en una curva, en un recodo, en algún meandro perdido, podemos tener un descuido, ser atropellados, tener un accidente, caer al río y acabar en el estómago de algún caimán del Mississippi o siluro del Ebro.

Innumerables aves de todas las formas y colores: garzas, cormoranes, patos, somormujos, zampullines, fochas, gaviotas, charranes, pagazas, fumareles, cigüeñuelas, avocetas, canasteras, ibis, cigüeñas, flamencos, espátulas, aguiluchos laguneros y milanos negros, surcan los cielos por doquier, inundando de vida el delta. Junto a ellos, al atardecer, con la llegada de la noche, otras diminutas alas azotan el denso y húmedo aire, emitiendo un agudo y peculiar zumbido, se trata de nubes compuestas por miríadas de mosquitos que salen de las ciénagas y de los arrozales para alimentarse de nuestra sangre caliente, la cual deben tomar las hembras de estos pequeños y molestos insectos para dar vida a sus huevos, de los que nacerá su numerosa prole.

Resuenan en el sombrero: "Le Sud de la Louisianne".- John Trahan Avec Le Group Acadiana (New Orleans (Louissianna), 2001). Un buen ejemplo del estilo mestizo Cajún, cantado en un dialecto del francés con ese mismo nombre.




"Big River".- Highwayman (Nashville (Tennessee), 1985):


jueves, julio 10, 2008

Muy cerca del cielo


A caballo entre las provincias de Tarragona, Teruel y Castellón, se encuentran los montes denominados los Puertos de Tortosa-Beceite. Se trata de unas abruptas montañas que se alzan, cortadas a pico, desde casi el nivel del mar hasta los 1.447 metros de altitud, que alcanzan las cumbres de Caro y picos adyacentes.

Estas montañas constituyen uno de los principales enclaves en los que habita la agreste Cabra montés hispánica (Capra pyrenaica hispanica), cuyos machos alzan al cielo, en estas cumbres, sus enhiestos y grandes cuernos en forma de lira, como auténticos monumentos a la supervivencia del más fuerte, del más adaptado a la dura vida en la montaña mediterránea. Son un verdadero monumento vivo al "gen egoísta", cuya transmisión a lo largo de las generaciones ha dado lugar a este maravilloso "engendro" de la Naturaleza Ibérica que es la tremenda cornamenta de los machos monteses, el trofeo más preciado de los cazadores de caza mayor de todo el mundo. Todo un tesoro que se encuentra aquí, muy cerca de nosotros, muy cerca del cielo, a la vista de todos los afortunados que se aventuren a subir hasta los Puertos de Tortosa y Beceite.

Resuena en el sombrero: "Just Like Heaven".- The Cure (Crawley (Sussex), 1985). En este vídeo se puede ver al oscuro Robert Smith haciendo el cabra por la montaña, asomado a los riscos con cara de búho asustado, mirando a las estrellas en una noche serena y aullando a la luna, enamorado, aunque a veces da un poco de vértigo.

lunes, junio 30, 2008

PREMIOS PUENTE


Aunque no soy en absoluto futbolero, reconozco que la actuación de la Selección Española de Fútbol en la Eurocopa es un hito histórico y un orgullo que trasciende lo puramente deportivo. Esa copa es un premio para todos los españoles, pero es que, además, ha dado la casualidad de que dos de mis musas preferidas han tenido la amabilidad y el detalle de concederme los tres nuevos premios que veis en la vitrina.

Los dos primeros, "Premio Calidez" y "Brillante Weblog", vienen de parte de mi ilustre paisana y Presidenta del club de fans de los "Rescuers", nuestra querida "Wodehouse"; y el tercero, "Premio al blog con huellas", es de la secretaria de lujo de dicho club (mucho peloteo veo yo aquí), la bella Princesa Doña Letizia de las Calzas Largas.

Me gusta considerar los premios como un aliciente para seguir escribiendo entradas, en estos momentos de falta de inspiración, y también como una especie de puentes que es necesario traspasar para ir avanzando. Puentes que unen almas, personas, paisajes, sentimientos, ilusiones y sueños.

Bueno, pues todos estos premios se los paso a los siguientes nominados que creo que se los merecen y no los tienen:

Resuena en el sombrero: "Hard Lovin´ Man".- The Fleshtones (New York (USA), 2003).



"I can´t control this feeling, hard love is what I´m needing". "I´ve been North, South, East and West, hard love is what I do best".

viernes, junio 20, 2008

LAAAAAAAAAAAAAAARGOS



Un año más se acabó el cole, se acerca el solsticio de verano, con la noche más corta, la mágica noche de San Juan y los días se hacen laaaaaaargos, muy largos, en ocasiones, insoportablemente largos, y, bajo el sol implacable, las distancias también se nos hacen laaaargas, demasiado largas.

Son días en los que lo único que apetece es tumbarse en la playa a tomar el sol, bañarse y hacer Surf cabalgando sobre las olas, recordando a los grandes "Ventures" en las costas de Hawaii.

Y en las doradas costas californianas, y hablando de cosas más largas que un día sin pan, un recuerdo también para mis adorados Long Ryders.

Sin olvidarnos de los aún más cercanos "Coronas", grupo paralelo de algunos miembros de los Sex Museum, quienes, con sus guitarras, órganos y batería, son capaces de transportarnos desde la árida meseta madrileña a las costas más surferas del país, calentadas por el sol.

Resuena en el sombrero: "Chila".- Los Coronas (Madrid (España), 1995).




Tema instrumental cortito pero intenso, porque lo bueno, si breve, dos veces bueno, pero... ¡Cuidado con las "Barracudas"!

Bueno, os dejo que me voy a hacer unos largos a la piscina.

sábado, junio 14, 2008

Aquel día de Junio



La temporada de pesca había comenzado, pero los ríos bajaban tan crecidos y turbios por las últimas lluvias que, para encontrar una poza apropiada en la que lanzar la caña, había que remontar los pequeños arroyos de montaña, en busca de las preciadas y bravas truchas salvajes.

Al llegar a un pequeño claro entre los avellanos que crecen junto al río, en una estrecha garganta, al pie de unos acantilados, me encontré con una curiosa y mágica escena que se me quedó grabada. Una carpa boqueaba moribunda, a un palmo de la orilla, junto a una flor tronchada de martagón (ver primera foto). Sorprendido por la extraña escena me agaché para examinar al pez, vi que en los labios tenía un capullo de la azucena silvestre o martagón, se lo extraje con cuidado y la devolví al río mientras decía: "¿Pero cómo habrá llegado una carpa del valle como tú hasta estas escarpadas alturas?".

Una semana antes, al pie del acantilado calizo, en el que anidan los Vencejos reales, entre los avellanos que crecen junto al río, había comenzado a florecer un Martagón o Azucena silvestre (Lilium martagon). Las gotas de rocío cubrían sus tiernos y fragantes tépalos, cuando el ágil fantasma del bosque, el corzo, se asomó al río para beber, al comienzo de su ronda matutina. Al ver la bella flor, lamió el rocío y mordisqueó con avidez algunos capullos, cuya esencia produce una embriagadora borrachera en los cérvidos.

Con el zarandeo de la flor, algunos capullos se desprendieron de sus frágiles pedúnculos y cayeron al arroyo y fueron arrastrados por las aguas bravas, de manera que a los pocos días, tras atravesar los rápidos de las gargantas del pie de monte, las choperas del valle, los cultivos, los embalses y alguna que otra ciudad, un único capullo de martagón consiguió llegar hasta el delta de la desembocadura del río, donde quedó semienterrado en el lodo del fondo.

Un carpa que estaba rebuscando algo que llevarse a la boca, percibió el extraordinario aroma del capullo y lo probó. Casi al instante, sintió la fuerza salvaje de la montaña que la llamaba, una inusual energía invadió los músculos de sus lánguidas aletas y la impulsó corriente arriba, necesitaba encontrar aquella flor y seguir comiendo sus tépalos fragantes y embriagadores. Pero, a medida que iba remontando el río, las fuerzas empezaron a fallarle, subió a la superficie para boquear en busca de ayuda y allí observó a un grupo de Vencejos reales que revoloteaban por encima y surcaban la superficie del río con sus picos para beber. A la carpa todavía le quedaron fuerzas para contarle a las veloces aves su historia, los vencejos se compadecieron de ella y volaron hasta el pie del acantilado para recoger algunos tépalos de martagón que aún quedaban, casi marchitos, los llevaron hasta el río y los dejaron caer sobre la boca de la carpa hambrienta, de forma que le fueron proporcionando la fuerza suficiente para remontar la enorme distancia que la separaba de la mágica flor.

Alimentada por los trozos de tépalos que le lanzaban desde el aire los Vencejos, y por alguna Seta de chopo (Agrocybe cylindrica) que había sido arrancada de los tocones de la orilla, por la fuerte corriente, mientras era animada y jaleada por los Lirios amarillos (Iris pseudacorus, ver segunda foto) que desplegaban sus brillantes corolas amarillas desde el borde del agua.

Exhausta, la pobre carpa consiguió llegar, al fin, hasta el claro entre los avellanos, y con su último aliento saltó del agua hasta que sus labios alcanzaron la anhelada flor, sintió su fragancia, su energía y su frescor, partió su tallo y cayó finalmente rendida entre la hierba de la orilla, donde hubiera muerto con toda seguridad, si no llega a ser por aquel pescador que la encontró, mientras buscaba una poza tranquila en la que poder lanzar su caña, aquel día de junio.

Resuena en el sombrero: "The Lily of the West".- Rosanne Cash & The Chieftains (Nashville (Tennessee), 2003).


miércoles, junio 11, 2008

La Culpa es de la Moda


Siempre he pensado que no me preocupaba de la moda, una palabra que siempre me ha repelido un poco. En estadística, "moda" es el valor más representativo o numeroso, lo que gusta a más gente, algo que a mi nunca me ha interesado especialmente, si bien el aspecto, la ropa y la estética son cosas que siempre nos identifican a todos, incluidos los "antimoda".

Afortunadamente, en nuestros días la moda se ha hecho más liberal y libertaria, poco a poco ha ido abandonando ese aspecto dictatorial, ese yugo que imponía a sus sufridos seguidores, cuando, cada año o cada temporada, para estar a la moda había que llevar tal o cual tipo de prenda, determinados colores o una altura de falda concreta. Actualmente, el abanico de estilos e influencias es tan grande que las personas tienen un abundante material donde elegir y adaptarlo a sus propios gustos.

Sin embargo, en el mundo empresarial y laboral subsiste el yugo masculino del traje y la corbata, hay que aparentar seriedad, profesionalidad y elegancia en todo momento, tan sólo se permiten mínimos detalles en el peinado o en los complementos para poder reflejar un atisbo de la propia personalidad. Todavía hay demasiada gente uniformada o disfrazada.

Luego están los aspectos prácticos de la comodidad y el confort. Llevar botas puede resultar un suplicio en verano. En este sentido, no se si será debido al cambio climático, pero la ropa clásica occidental, en general, está poco pensada para el calor y la humedad, siendo mucho más práctico, cómodo y apropiado el estilo oriental, con sus prendas ligeras y holgadas, de cara al verano.

Recuerdo que en el colegio mixto en el que estudié BUP, el sacerdote que nos daba la clase de religión no dejaba entrar en clase a las chicas que fuesen sin mangas o en minifalda. Hay que ver la Iglesia siempre con sus prejuicios y sus mojigaterías, cuánto daño ha hecho y hace la no aceptación de la condición humana, en todas sus facetas, e inculcar un exagerado sentimiento de culpa en las mentes inocentes de los jóvenes y no tan jóvenes. A pesar de las palabras de Jesucristo: "Misericordia quiero y no sacrificios".

Resuena en el sombrero: "Blame the Vain".- Dwight Yoakam (Kentucky (USA), 2005). A mi esto me sigue pareciendo de lo más elegante ¡Qué queréis que os diga!

P.D.: Se ruega no utilizar la palabra "glamour" en los comentarios (sí, incluso yo tengo mis prejuicios, difíciles de tragar), sólo por recordar aquella otra entrada sobre "Jóvenes, delgados y guapos".

domingo, junio 08, 2008

Puentes del Destino




La capital del Estado de Wisconsin es Madison, donde está la Universidad del Estado, en la que estudió mi esposa. Una ciudad con un gran ambiente universitario, cultural y musical.

Por otra parte, Wisconsin es el Estado donde se fabrican las Harley Davidson y muchas de las marcas de cerveza americanas, debido al gran número de inmigrantes procedentes de Alemania que se establecieron en la ciudad más importante del Estado, Milwaukee, que, junto con Greenbay (famosa por su equipo de fútbol, los "Packers"), al Norte, y Chicago, en el sur, ya en el Estado de Illinois, constituyen los principales núcleos industriales de la costa oeste del Lago Michigan.

Y en otro Estado vecino, como es Iowa (en el que viven mis suegros, quienes vuelven a estar amenazados por fuertes tormentas e inundaciones), al sur se encuentra un condado que también se llama Madison, famoso por sus puentes cubiertos, los cuales inspiraron al novelista Robert Waller para escribir su conocida novela, "Los Puentes de Madison", de la que en 1995 se rodó la famosa película dirigida y protagonizada por Clint Eastwood, junto a Meryl Streep.

En las fotos de arriba pueden verse tres de los seis puentes que hay cerca de Winterset. El primero es el puente de Imes/King, construido en 1870; el segundo es el de Cedar; y el último es el Holliwell, tras el que se puede ver el río que vadea, cuyas aguas vierten al gran padre Mississippi, un río grandioso con fértiles vegas, que desemboca en un enorme delta, al igual que nuestro más modesto y cercano río Ebro.

Resulta curioso como el destino ha querido unir estos dos grandes ríos en el transcurso de mi vida, a veces de una forma dulce, lenta y sosegada, y otras, con mayor agitación, fuerza y peligro, pero así son los ríos, un tanto impredecibles, incontrolables y salvajes, por mucho que nos empeñemos en domesticarlos.

En fin, no me hagáis mucho caso, sólo son elucubraciones de este atolondrado riojano, con influencias americanas, agotado después de segar las ingentes cantidades de hierba que han salido tras las abundantes lluvias, mientras descansa y saborea una "Rosa Amarilla", meciéndose en el porche al atardecer de esta (al fin) soleada tarde de junio, aunque sólo sea tímidamente, y ve pasar el ya más apaciguado fluir de las aguas del caudaloso Ebro, hacia su inevitable destino en el mar Mediterráneo.

Resuenan en el sombrero: "Waiting on something good", "You got the thorns" y "Leave a light on".- The Wrights (Georgia, 2005). Una jovencísima y encantadora pareja de artistas de Georgia. Él, Adam Wright, es sobrino del archifamoso Alan Jackson, quien también canta a trío con la pareja, en la última y preciosa canción.








viernes, junio 06, 2008

A Rey muerto, Rey puesto





En el momento más inesperado, el transcurso del tiempo en el monte a veces nos trae sorpresas. Me gusta pensar que son como una especie de recompensas por algunos malos momentos vividos en él. Y es que, este año, las copiosas lluvias han propiciado la foto de arriba, en la que puede verse una relativamente grande e inaudita diversidad de setas, para principios del mes de junio, ya que resulta extraordinariamente raro que coincidan en el tiempo setas como el Pié Azul (Lepista nuda), el Perretxico o Seda (Calocybe gambosa) y el Boleto (Boletus pinophilus), todas ellas excelentes comestibles. La foto se completa con otras especies como el Suillus luteus (arriba a la derecha, de color amarillo pálido), comestible mediocre; la Leucopaxillus gentianeus (abajo a la derecha), no comestible por su sabor amargo; o bien tóxicas como Agaricus xanthoderma (arriba a la derecha, de color blanco sucio) y Cortinarius semisanguineus (abajo a la izquierda, de color canela).

Los últimos perretxicos, los "reyes del prado", ya se están pasando (centro abajo) cuando, para sorpresa de todos, ha comenzado a salir el "Rey del pinar", el magnífico y sabroso Boletus pinophilus (fotos 2ª; 3ª, ese racimo con aspecto de uvas verdes que está al lado son agallas producidas en las hojas de un pequeño brinzal de Rebollo (Quercus pyrenaica) donde pone sus huevos una diminuta avispilla; y en la 4ª, la seta grande marrón de arriba, en el centro ); acompañados incluso por algún Pié Azul (arriba a la izquierda), una coincidencia temporal extraordinaria y ciertamente rara, que yo nunca había visto antes ¿Será una señal de algo?

En el pasado seco invierno, ha faltado la preciada Trufa negra (Tuber melanosporum), pero la primavera ha comenzado de una manera inmejorable, tras recoger algunas Colmenillas (Morchella elata), después de los primeros chubascos de abril, seguidos de unos pocos perretxicos, hace pocas semanas. Y, dentro de poco, quizás aparecerá la "Reina", cuya llegada espero ansioso y esperanzado.

Como sabéis, mi escasa afición gastronómica se activa con el hallazgo de estos aromáticos y efímeros tesoros. Los Boletus (además del pinophilus hay diversas especies muy parecidas) me gusta hacerlos pochando primero una cebolleta en aceite de oliva, cuando están algo doraditas añado los Boletus cortados en finas láminas, a continuación echo un buen chorro de nata líquida, un poco de sal y pimienta, y cuando el conjunto adquiere una consistencia cremosa y las setas están tiernas y suaves, ya está listo para servir, tal y como podéis ver en la foto de abajo, regados con una copa de burbujeante "Lambrusco" ¡Ummmmm! Delicioso ¡Qué aroma! A vuestra salud.

Resuena en el sombrero: Para amenizar a un rey qué mejor que otro rey: "Love Me Tender".- Elvis Presley (Memphis (Tennessee), 1956). Para comerlos muy tiernos, con amor.


miércoles, junio 04, 2008

La Primera Impresión



Las primeras fotografías estaban basadas en la capacidad de una placa impregnada con sales de plata para ser impresionada por la luz que penetraba en el interior de una cámara oscura, a través de una pequeña apertura, donde se encontraba el objetivo. Pero, como decía John Muir y otros sabios barbudos, no hay nada más impresionable ni más sensible que el alma humana, ya que Muir estaba convencido de que el amor por la Naturaleza es algo innato en el ser humano, que se activa o refuerza por la mera contemplación de la belleza natural.

A menudo, suele decirse que "la primera impresión es la que cuenta". Y cuando se tienen 16 años, uno descubre, se impresiona y se sensibiliza de muchas cosas por primera vez. Un buen día, en aquella cámara de fotos que nos regalaron para la Primera Comunión, además de imágenes de cumpleaños, fiestas de fin de curso, excursiones, amigos, flores y bichos, de repente aparece en escena un nuevo "animal", uno ciertamente bello y misterioso, perteneciente al género femenino, que, pícara y risueñamente, se asoma por primera vez a nuestras vidas. Ese acto, tan dulce e inocente, a primera vista, dispara en nuestro interior una potentísima reacción en cadena, una explosión que, muchas veces, tiene terribles consecuencias para los pobres e ingenuos chavales que se adentran en los peligros de la adolescencia.

Lo cierto es que, durante esa etapa, no sabemos muy bien lo que nos sucede, pero aquel extraño ser con trenzas que, hasta hace dos días, nos parecía de lo más repipi y exasperante, ahora nos atrae como un imán, no podemos apartar la mirada de su pelo, de sus ojos, de su sonrisa, ni de esas bellas curvas que antes juraríamos que no estaban ahí, tan bien puestas y que se mueven tan armoniosamente al andar.

Somos irremediablemente atraídos, como abejorros cubiertos por una incipiente pelusilla, hacia las tiernas flores de suaves pétalos y dulces aromas (no os perdais el enlace a la tremenda canción "Girls in their summer clothes", de Bruce, pone la carne de gallina). Pero pronto descubrimos que las rosas también tienen afiladas espinas con las que, tarde o temprano, acabaremos pinchándonos.

Estamos en pleno apogeo de la floración, después de estas copiosas lluvias, todo florece al salir el sol, y se disparan las alergias y las fiebres. El mes de junio, además de ser el mes de los exámenes finales y en el que termina el curso escolar, tiene un olor especial, las temperaturas se elevan, los días se alargan y la ropa de las chicas se acorta desconcertantemente. Empezamos a coger la manía de mirarnos en el espejo y descubrimos con estupor que la ropa que nos habían comprado nuestras madres ya no nos gusta, y que el pelao del barbero de la esquina ya no nos satisfacía, nos veíamos horrorosamente ñoños e infantiles. Y, como estábamos a principios de los 80, y tras pasar (gracias a Dios) por una breve etapa de "Status Quo", nos dio por dejarnos el pelo muy cortito por los lados y por detrás, alborotado y encrespado por arriba, que nos dejaba el cuello despejado, muy fresquito, y nos hacía unas cabecitas locas de lechuguino, que nos otorgaban un cierto aire retro y postmoderno, a la vez. Nos encantaban las camisas de paño gris, los pantalones amplios (cuando no llevábamos vaqueros), y calzábamos unos zapatones de suela gruesa, tipo boogies.

Y luego estaba la radio. Todas las tardes escuchábamos los programas más "in" y alternativos de la FM. Todavía recuerdo la voz cordial y entrañable de Fernando García, en "Radio España", con su inolvidable "Sin Nicotina", la de entradas de conciertos y copas para el "Rock-Ola" que nos pudo dar aquel buen hombre, tras acertar las respuestas de los concursos telefónicos que hacía casi todas las semanas en su programa, donde pinchaba discos de grupos ingleses de pop moderno como los "Bluebells", los "Pale Fountains", los "Friends Again" (éstos dos últimos ya salieron en un comentario de la entrada "Mad World") y los "Lotus Eaters", que cantaban aquello de "tu primera fotografía, la primera fotografía del verano":

La pintura es un óleo de Fred Gibbons (Palo Alto, California), titulada: "The Girl With Flowers After Cézanne". Siempre soñé con ser pintor impresionista, me parece superdifícil y una de las máximas expresiones del arte.

sábado, mayo 31, 2008

Los Currantes del Milagro


Los milagros existen, que a nadie le quepa la más mínima duda, pero eso no quiere decir que nos caigan llovidos del cielo, sino que, más bien, hay que "trabajárselos" un poco. De esta forma he logrado salir del pequeño bache anímico que parece que me trajo la tremenda granizada que cayó en Logroño el pasado miércoles, una de las mayores de su historia, según parece.

De eso sabe bastante otra de las bandas pioneras del garage-rock americano de principios de los 80, surgidos casi al mismo tiempo que los Lyres, los Cherterfield Kings o los Yard Trauma, en la ciudad de Portland, en el muy forestal Estado de Oregón. Me estoy refiriendo, claro está, a los "Miracle Workers", quienes supieron evolucionar de un garage de lo más crudo y ácido, hacia un "Hard-macho-acid-rock" elegante y repleto de preciosos trenzados de guitarras eléctricas, hilvanados con la filigrana de poderosas armónicas. Prueba de ello son estas dos estupendas canciones de su LP de 1991 "Roll Out The Red Carpet":

Resuenan en el sombrero: "Untitled" y "Pretty One".- The Miracle Workers (Portland (Oregon), 1991).







Si bien, a mi me sigue gustando más su primera etapa garagera, con temazos como "Love Has No Time". Despleguemos, pues, la alfombra roja para recibir a (según aparecen en la foto, de izquierda a derecha): Matt Rogers (Guitarra), Aaron Sperske (Batería), Robert Butler (Bajo) y Gerry Mohr (Voz, armónica y Hammond), los cuales, pese a ese aspecto un tanto "grunge", melenudo y andrógino, y pese a lo muy políticamente incorrecto que es esto que voy a decir, lo cierto es que eran y son unos tíos muy machotes (aunque no tanto como los "Rescuers", claro).

Dedicado a los atletas que están corriendo la media maratón por las calles de Logroño, bajo una lluvia persistente, poco antes de publicar esta entrada.

miércoles, mayo 28, 2008

Blue Touch


Aquella pequeña y dulce carpa dorada, de etéreas y delicadas aletas translúcidas había vivido toda su vida en la misma reducida pecera, la típica pecera esférica de cristal, con una apertura por arriba y una palmera de plástico en el centro, sujeta al fondo con unos guijarros blancos y un puñado de arena.

Johnny, su dueño, la echaba de comer regularmente, le cambiaba el agua y, de vez en cuando, pasaba un paño de color azul por la pecera para limpiar el cristal de las huellas que, en ocasiones, dejaban sus dedos al querer llamar la atención de su pez, mientras le decía: "¡Venga June alegra esa cara que ya te toca la comida! Ay, este pez parece cada día más triste, incluso está tomando un tono ligeramente azulado por el vientre, cualquier día me la encontraré flotando panza arriba ¡Pobre!".

June nunca había conocido a otros peces, ni siquiera sabía lo que era el contacto con otro ser vivo, lo único vivo que había visto era la imagen distorsionada de la mano de Johnny cuando la acercaba al cristal, daba la impresión de que era bastante más áspera y rugosa que sus suaves escamas recubiertas de mucosa, e intuía que debía estar caliente, por el tenue incremento de temperatura que sentía en sus fríos labios cuando los pegaba en el cristal, justo al otro lado de sus dedos.

El gran sueño de June, su única aspiración en la vida era que, un buen día, Johnny introdujera su enorme mano en el agua de la pecera y la acariciara, y si pudiera introducirse en el hueco de su puño durante unos instantes para rascarse contra su piel, eso ya sería el súmmum.

Por eso, cada vez que veía a Johnny acercarse hacia la pecera, June aplicaba los labios sobre el cristal y le gritaba "Touch me! Touch me!" Mientras, desesperada, abría los ojos de una forma desorbitada, abría y cerraba los opérculos branquiales con el ritmo más alegre del que era capaz y contoneaba su etérea y amplia cola de la forma más salerosa y coqueta que sabía.

Pero Johnny ni caso, incluso un día que tuvo que sacarla de la pecera para cambiarle el agua y limpiarla por dentro, lo hizo ayudándose de una odiosa y fría red de plástico, sin que sus cálidos, fuertes y varoniles dedos llegaran a tocarla en ningún momento. Su gran oportunidad desaprovechada dentro de aquella horrible red de plástico. Aquello fue demasiado para June, aquella noche, como todas las noches, antes de acostarse, Johnny cubrió la pecera con el trapo azul, a la mañana siguiente abrió las cortinas del salón, como todas las mañanas, y se quedó boquiabierto cuando miró hacia la pecera y vió resplandecer el trapo que la cubría, ahora de color dorado, reflejando con intenso fulgor los rayos de sol que entraban por la ventana. Rápidamente corrió hasta la pecera, levantó el trapo y allí estaba June flotando panza arriba, con un color azul pálido triste, muy triste, jamás pudo olvidar aquel color, era el color más triste que había visto en su vida.

Resuena en el sombrero: "Touch".- Wally Tax & The Lyres (Amsterdam (Holland), 1987).


lunes, mayo 26, 2008

BANDERAS


A raíz del comentario de "Frikosal" en mi anterior entrada, en la que hablaba algo sobre los "Rockers" y "Rockabillys", así como después de leer la entrada del amigo el "Trenti" sobre simbología americana, he querido reflexionar sobre este tema de afiliarse a grupos y los símbolos que éstos conllevan, eso tan manido de "sentir los colores".

Siempre me ha llamado la atención que el movimiento "Rocker" haya adoptado como símbolo la bandera sureña, confederada o rebelde americana. Si bien es cierto que puede tener una explicación bastante lógica, también estoy seguro de que la inmensa mayoría de la gente a la que nos gusta el rock´n´roll clásico de los 50, no compartimos para nada muchos de los principios y estereotipos que suelen asociarse a dicha bandera, la cual suele tener ciertas connotaciones racistas, conservadoras y tradicionalistas del llamado "Viejo Sur".

Resulta bastante anacrónico y sorprendente que esta bandera confederada pueda verse todavía en los lugares más insospechados (y que no se mosquee mi amigo Jimmy & Bola 8 del estupendo blog "Carretera Sin Fin"), tal y como trata, con gran humor e ironía, el gran Jason Ringenberg (ex-Jason & the Scorchers), en una divertida canción titulada "Rebel Flag in Germany", incluida en su fabuloso LP de 2004, "Empire Builders".

Es el problema de los que utilizan símbolos preexistentes para asuntos distintos o más peculiares. Y volvemos a lo que comentaba en mis anteriores entradas, nunca he entendido por qué se le da tanta importancia a los símbolos. No hay que fijarse tanto en las apariencias, en las banderas, en los símbolos, ni en los ropajes externos.

Una de las instituciones con más amplia tradición en el uso de rituales y simbología es la Iglesia Católica, algo que resulta paradójico cuando los propios Evangelios hablan a menudo de que no hay que fijarse tanto en las apariencias externas y de que lo importante está en el espíritu, en las obras y en los hechos, tal y como expresa la famosa frase: "Por sus hechos los conoceréis"; o ese otro conocido consejo cristiano de que "hay que predicar con el ejemplo".

Resuena en el sombrero: "Rebel Flag in Germany".- Jason Ringenberg (Nashville (Tennessee), 2004).




Dedicado a las víctimas de las recientes tormentas y tornados que han asolado el centro y el sur de los Estados Unidos. Gracias a Dios mis suegros están bien, en el extremo N.E. del Estado de Iowa, donde apenas han sufrido las consecuencias de estas tremendas inclemencias meteorológicas.

viernes, mayo 23, 2008

Duduá




El "Duduá" (Doo-wop) es un estilo musical típico del rock´n´roll de los 50 que se canta "a capella", casi sin ningún otro instrumento de acompañamiento. Me he acordado de él, porque mi querida Yoli, su novio gaditano y, sobretodo, su hermana y el novio rockabilly de ésta última, eran bastante aficionados a escuchar este estilo. Quizás tenga algo que ver con la tradición de las "chirigotas" de Cádiz.

Pues resulta que, después del episodio de aquella histórica noche en vela, que conté en mi anterior entrada, la Yoli se creció y a menudo nos invitaba a Carlos y a mi, a fiestas, queimadas y guateques en su casa o en casa de otros amigos. Un fin de semana, vinieron a visitarla desde Cádiz, además de su novio (sigo sin recordar su nombre pero me suena que podría llamarse Dani), su hermana pequeña y el novio de ésta.

La hermana de Yoli (tampoco recuerdo su nombre) era una jovencita de lo más alegre, pizpireta y tradicional, ya que vestía como una especie de clon de Peggy Sue, con blusa blanca, rebeca de lana o de béisbol, enormes faldas almidonadas en tonos pastel (¡con enaguas por debajo!) y zapatos bajos o manoletinas. Y el novio iba a juego, claro, un chaval rockabilly, delgadito, con tupecillo rubito y muy simpático. Toda la familia con un acentazo andaluz de Cádiz que resultaba chocante y muy gracioso para los madrileños del foro como nosotros.

Aquel fin de semana había una fiesta por algún chalet de las afueras de Madrid o por la sierra, así que le pedí prestado el coche a mi padre, un Renault 18 de color caramelo metalizado, para poder llevar a tan ilustres visitantes andaluces y al Carlitos. Ya se sabe que esto del rock´n´roll, los coches y las chicas, siempre han estado muy unidos.

Quedamos a las ocho de la tarde en Moncloa, donde yo llegué puntual conduciendo el flamante Renault 18, al verme aparecer Carlos exclamó: "¡Qué guay tío has conseguido el buga!" "Por supuesto ¿Acaso dudabas de ello?" Le contesté muy digno. Y, ni cortos ni perezosos, todos se subieron al coche, Carlos en el asiento del copiloto, Yoli, Dani y el novio de la hermana detrás, y la hermana de Yoli entre Carlos y yo, con toda la falda almidonada por encima de la palanca del cambio de marchas. Lo cierto es que yo nunca antes había visto una falda almidonada, realmente lo estaba a conciencia, es algo de lo más áspero y rígido que he visto en mi vida. "¿Pero cómo podéis ir con semejantes faldumentos a estas alturas?" Le pregunté "¡Ay pisha es la moda!" Me respondió ella con salero, aunque muy indignada y sorprendida.

Pero lo peor no terminó ahí, nada más arrancar sacó una cinta del bolso y la puso en el radiocassete del coche, "Duduá", claro, y tuve que aguantar escucharlo durante todo el viaje, mientras veía por el espejo retrovisor interior como la Yoli y el Dani se hacían arrumacos al son de algo parecido a esto:




"To Be Loved".- Brian Setzer (ex-Stray Cats).

¿Podéis imaginar un suplicio peor?



Resuena en el sombrero: "That Someone Just Ain´t You".- Brian Setzer (L.A., 2003). Ambos temas incluidos en su álbum "Nitro Burnin´ Funny Daddy", cuya portada figura en la foto del centro y en la que se puede apreciar que Brian lleva colgada al cuello la famosa "Cruz de hierro del Capitán Cavernícola".