martes, abril 26, 2011

CEREZOS Y CIRUELOS SILVESTRES









La Rioja, aunque pequeña, es una Comunidad Autónoma que presenta una gran diversidad de climas y suelos, por lo que en ella habitan numerosas especies de flora. Uno de los géneros mejor representados, dentro de la familia de las Rosáceas, son los Prunus, es decir los cerezos y ciruelos en sus múltiples especies silvestres, de las que voy a apuntar unas breves notas, empezando por las más comunes y terminando por las más raras y escasas:

En las orlas espinosas de los bosques, setos y ribazos de los cultivos encontramos al popular Endrino (Prunus spinosa), un pequeño ciruelillo de porte arbustivo y duro ramaje espinoso, con cuyos frutos azulados, las endrinas, se fabrica el famoso patxarán, dejándolas macerar en anís.

El endrino es conocido desde la antigüedad como planta medicinal y alimenticia. Han sido hallados huesos de endrina en antiguas ciudades lacustres del neolítico.

Las flores del endrino contienen glucósidos, taninos, vitamina C, azúcar y pigmentos. Sus propiedades son, sobre todo, diuréticas, con un ligero efecto laxante. Los frutos contienen mayormente taninos y ácidos orgánicos, cuando están secos tienen propiedades astringentes y algo laxantes. Se emplean contra afecciones de las vías urinarias y de la vejiga, así como en trastornos digestivos. Los frutos frescos sirven para la fabricación de jugos, jarabes y licores como el patxarán. La tintura de endrinas tiene aplicaciones sudoríficas, diuréticas y laxantes. En alimentación se emplean para fabricar confituras y mermeladas. Las cortezas y hojas tienen propiedades antiasmáticas y antidiabéticas.

En zonas algo más frescas y húmedas pueden encontrarse algunos endrinos más altos, menos espinosos y con las hojas y los frutos más grandes, que pueden ser Ciruelos (Prunus domestica) asilvestrados o bien verdaderos Ciruelos silvestres (Prunus insititia), cuya diferenciación no resulta fácil, hasta el punto de que a este último se le considera una subespecie del primero (P. domestica ssp. insititia). Para complicar aún más la cosa, resulta que hay alguna especie de Ciruelo silvestre que también se cultiva, como es el caso del llamado Ciruelo de Damasco o Mirabel (P. insititia var. syriaca).

En los bordes y claros de bosques mixtos, hayedos, robledales y pinares encontramos al Cerezo silvestre (Prunus avium), cuyas pequeñas y ácidas cerezas son mucho más apreciadas por los pájaros que por las personas, si bien durante los últimos años se están realizando bastantes plantaciones (ver fotos 2ª y 3ª) con esta especie debido a que su crecimiento es relativamente rápido y a que tiene una tendencia natural a desarrollar una serie de características que contribuyen a su idoneidad como especie productora de madera de calidad, tales como: la dominancia apical de su porte, la longitud, limpieza y rectitud de su fuste, y la calidad y belleza de su madera; características éstas que están siendo potenciadas mediante labores de selección o mejora genética, habiéndose obtenido clones que pueden cortarse a un turno comprendido entre los 35 y 40 años, si bien lo más habitual en la mayoría de los terrenos es que el diámetro óptimo comercial no se alcance hasta los 45 ó 60 años de edad.

Este árbol también tiene usos medicinales. Tanto los pedúnculos como las hojas tienen aplicaciones en el tratamiento de las bronquitis y contra las diarreas. También poseen excelentes propiedades diuréticas, carminativas, sedantes y refrescantes. El jugo fresco de los frutos es antianémico, rico en hierro y calcio, adecuado igualmente en los trastornos hepáticos. Las sustancias que integra esta planta son sobre todo taninos; contiene una importante esencia polinífera y melífera. Las hojas suelen formar parte de la composición de tisanas adelgazantes. Las cerezas maduras sirven además para la preparación de jarabes, para mejorar el sabor de ciertos remedios y hacerlos más asimilables. Esta planta también se utiliza en la conservación de los pepinillos. El gusto es amargo y astringente.

Al margen de sus usos comerciales, lo cierto es que los cerezos silvestres confieren una gran belleza a los paisajes en los que habitan, tanto en primavera, debido a su abundante floración blanca (ver primera foto), como en otoño, por los vivos colores rojizos que adquieren sus hojas (ver 3ª foto).

En el extremo opuesto, no en lo referente a la belleza sino a que presenta un porte achaparrado, retorcido y muy ramificado, poco apto para usos madereros, tenemos al llamado Cerezo de Santa Lucía (Prunus mahaleb), propio de los barrancos y pies de cantiles rocosos calizos, en climas con una mayor influencia mediterránea. Tiene unas pequeñas cerezas agrupadas en pequeños corimbos, de color negro al madurar, que sólo son comidas por la fauna silvestre, aunque, debido a su gran rusticidad, es muy utilizado como portainjertos de variedades de cerezos cultivados por su fruto.

También de porte más bien arbustivo, ya que suele vivir en lo alto de las montañas, casi en el límite superior del arbolado, junto a torrenteras, arroyos y canchales húmedos, vive el denominado Cerezo de racimo o Cerezo aliso (Prunus padus), muy escaso en La Rioja. Sus pequeñas cerezas también son negras al madurar y están agrupadas en largos racimos. De la semilla procedente de los escasos ejemplares silvestres encontrados en la Sierra de la Demanda se ha obtenido casi un centenar de plantas (ver 5ª foto) que han sido plantadas en zonas apropiadas de la Sierra, si bien, a pesar de la protección brindada, la supervivencia de los plantones ha sido muy escasa, debido a la elevada presión ejercida por los herbívoros, tanto silvestres (cérvidos) como domésticos (ganado). En la sexta foto se puede ver unos de los pocos ejemplares que, de momento, está logrando sobrevivir.

Por último, también en lugares húmedos pero más protegidos de los vientos fríos del Norte, tenemos a un gran arbusto o arbolillo de hoja perenne, una reliquia de las laurisilvas del Terciario, se trata del denominado Loro o Laurel de Portugal (Prunus lusitanica), especie propia de los "canutos" gaditanos, los barrancos húmedos y templados de la costa atlántica, de algunas sierras del centro y sur peninsular, el Atlas marroquí y también está presente (la subespecie hixa) en las actuales laurisilvas de las Islas Canarias. En La Rioja, es extremadamente rara, motivo por el que ha sido declarada especie en peligro de extinción (Decreto 59/1998) al igual que en el País Vasco, más recientemente. En la Comunidad riojana, tan sólo se han encontrado tres ejemplares silvestres, junto a un arroyo del Alto Najerilla, de los que únicamente fructifica uno del que se obtuvieron unas 2.000 plantas (ver 7ª foto), procedentes tanto de esquejes como de semillas, entre los años 1998 y 2000, las cuales fueron plantadas durante los años 2002 a 2004 en zonas potencialmente apropiadas para el desarrollo de la especie. Este año se va a hacer un inventario de los ejemplares que han sobrevivido, así como de las principales causas de mortalidad de la especie. En la octava y última foto puede verse al único ejemplar procedente de esqueje (un clon del único ejemplar que fructifica) que sobrevive en la actualidad, mide 12 mm de diámetro en la base, 34 cm de altura y tiene 34 hojas, como puede comprobarse, el crecimiento es muy lento en los pobres suelos rocosos y en el frío clima de la Sierra de la Demanda.

Fotos by Mad Hatter: 1ª) Flores de Cerezo silvestre (Prunus avium) y Manzano cultivado (Malus domestica). 2ª) Plantación de Cerezo (P. avium) para madera, de 2 años de edad (savias). 3ª) La misma plantación de cerezo con 8 savias. 4ª) Frutos de Cerezo de racimo (P. padus). 5ª) Plántula recién germinada en vivero de P. padus. 6ª) Planta de P. padus de 8 años de edad (savias) protegida con ramaje de arbustos espinosos. 7ª) Planta de Loro (P. lusitanica) de 4 savias, obtenida en vivero, por germinación de semilla. 8ª) Planta de P. lusitanica de 14 savias, procedente de un esqueje del único ejemplar que fructifica en La Rioja, la cual ha sido reintroducida en su hábitat de origen.

Resuena en el sombrero: El susurro producido por las hojas de los cerezos silvestres al ser mecidas por el viento (El único grupo musical que me ha venido a la mente son los “Virgin Prunes”, pero resultan demasiado tétricos para ilustrar esta entrada).

lunes, abril 11, 2011

DESCUBRIMIENTO EN EL CAMINO





Aunque la época en la que más fructifican las setas es el otoño (sobretodo durante el mes de noviembre), ya hemos comentado en diversas ocasiones que en primavera, tras las lluvias y con los primeros calores, también suelen salir algunas especies, siendo las más conocidas las Colmenillas (Morchella), la Seta de chopo (Agrocybe aegerita, cuarta foto) y la Seta de San Jorge o Perretxico (Calocybe gambosa).

Con respecto a las Colmenillas, recientemente se ha descubierto que no son tan excelentes e inocuas como se creía, ya que, consumidas en fresco, aunque estén bien cocinadas, pueden producir en determinadas personas el denominado “síndrome cerebeloso”. Los síntomas de este síndrome aparecen al día siguiente de la ingesta, con una sensación de malestar, mareos, temblores, falta de equilibrio, inestabilidad al andar o estar de pie y falta de coordinación motora que impide la manipulación de cualquier objeto. Dependiendo del grado de afección, estos síntomas pueden durar de unos días a varias semanas. De momento, se desconoce la sustancia implicada en esta intoxicación, y no han sido aisladas especies concretas dentro del género Morchella, pero se cita un caso en 1979 con esta sintomatología debido a M. esculenta. Por lo tanto, es conveniente desecar estas setas antes de rehidratarlas para cocinarlas (nunca comerlas en crudo) e ingerirlas en pequeñas cantidades y de forma esporádica, lo cual no resulta difícil en este caso, al tratarse de setas escasas y muy buscadas (yo sólo las he probado en dos ocasiones).

El otro día, recolecté varios carpóforos de una seta desconocida para mí, que crecía en el borde de un camino, junto a unas zarzas y cerca de unos chopos. A primera vista, con ese color marrón oscuro y aspecto viscoso (primera foto), no parecían demasiado apetecibles, pero, una vez lavadas y cortadas (segunda foto), tienen una pinta agradable, parecida a la de las Tricholomas.

Tras no pocas búsquedas, deliberaciones y consultas a sociedades micológicas, vía internet, he conseguido identificar el género y la especie, se trata de Lyophyllum decastes (= L. aggregatum), que se caracteriza por crecer formando grupos de bastantes ejemplares, con los pies fusionados en la base, formando corros, y por tener la carne elástica. El sombrero es de color pardo grisáceo o pardo ocre, con algunas fibrillas innatas, de perfil convexo a aplanado pero frecuentemente giboso o irregular, puede llegar a tener 12 cm de diámetro, con cutícula brillante y algo viscosa en tiempo húmedo, pero ligeramente arrugada y con una fina pubescencia blanquecina hacia los bordes, al secarse. Las láminas son cremosas, ligeramente decurrentes y medianamente prietas. El pie es de color blanquecino o cremoso, difuminado de marrón hacia la base, con frecuencia curvado, a veces excéntrico, fibroso-cartilaginoso. Pero lo más característico es su aroma a alubias verdes frescas, siendo su sabor suave y agradable, por lo que es muy buena comestible.

Fructifica generalmente en otoño, pero con menor frecuencia también puede aparecer en primavera. Vive en zonas donde hay madera enterrada, siendo más frecuente en los bordes de caminos y pistas forestales, en parques y jardines, tanto bajo caducifolios como bajo coníferas. Aparece formando ramilletes de muchos individuos siendo una especie común, que se conoce como “Babosa” en la Ribera de Navarra y como “Seta de tocón” y “Seta de membrillero” en otras zonas.

Existen otras especies parecidas del género Lyophyllum, como L. transforme, de las que se diferencia porque la carne de L. decastes no ennegrece con el rozamiento, a lo sumo empardece ligeramente, si bien se trata de un problema menor, ya que todas las especies de este género son comestibles. Los hongos, al tener unas esporas microscópicas que pueden permanecer durante mucho tiempo flotando en el aire, suelen tener una amplia distribución, muchos son circumboreales o incluso mundiales, como es el caso de L. decastes.

Las Lyophyllum son poco conocidas y frecuentemente despreciadas en España, pero son muy apreciadas en la cocina japonesa, donde se les conoce como Hatake-Shimeji (L. decastes cultivado en la tercera foto), y hasta han conseguido cultivar una especie micorrizógena como L. shimeji, denominado Hon-Shimeji. L. decastes también es conocido en Méjico, donde se les llama “Clavitos”.

Además de ser comestibles, es posible que L. decastes también tenga uso medicinal, ya que se está estudiando si posee propiedades antitumorales e hipocolesteremiantes.

Lógicamente, tenía que probarlas, así que primero me decidí a cocinar unas pocas, simplemente fritas en aceite de oliva con un pequeño ajete silvestre (muy suave) para poder apreciar bien el sabor de la “nueva” seta, que resultó ser muy agradable, con un fondo de afrutado frescor, aunque quizás lo más destacable de esta especie es su textura y consistencia, crujiente y tierna a la vez, sobre todo el pie que tiene como fibras de suave cartílago que se parten enseguida al morder creando en la boca una sensación agradable, mientras que el sombrero es muy tierno y suave, con la cutícula algo más durita. Pasados un par de días, las preparé de nuevo, esta vez revueltas con huevo y mezcladas con unas pocas setas de chopo, unos trocitos de brócoli y un par de ajetes silvestres, añadiendo un chorro de brandy durante la cocción, para realzar su sabor y ablandarlas un poco, y también quedaron muy ricas.

Esta seta me recuerda en muchos aspectos a la Capuchina (Tricholoma portentosum), incluso, en algún artículo, al Lyophyllum decastes se le denomina “Tricholoma agregado”. Otro Tricholoma parecido es la Negrilla o Ratón (T. terreum), y como diría Superratón: “No olviden supervitaminarse, supermineralizarse y… SUPERLIOFILIZARSE!!! ¡Salud y buen provecho!

martes, marzo 29, 2011

EN LAS FRONTERAS DE LA MÚSICA


Ese ondulado flequillo que luce el vallisoletano Javier Vielba, por encima de su poblada barba, ya me hizo sospechar algo, que confirmé cuando se juntó con el ilustre madrileño D. Fernando Pardo para formar, junto con otros 6 tipos más (!!!) sobre el escenario, el supergrupo “Dos Bandas y Un Destino”, es decir Arizona Baby + los Coronas. Desde el primer momento, presentí que de esa unión podría surgir algo grande. Y es que estos tipos son especialistas en música fronteriza entendida en su más amplia acepción, es decir, se dedican a explorar las infinitas fronteras existentes (o no) entre los distintos estilos musicales, porque es cierto que el “Wish You Where Here” de Pink Floyd tiene algo que evoca los grandes espacios abiertos del Oeste americano, que el bolero de José FelicianoLa Cárcel de Sing Sing” no está tan lejos del “Folsom Prision Blues” de Johnny Cash, y la última y genial sorpresa ha sido descubrir que el “Runaway” de Del Shannon (versioneada también por The Small Faces), en el fondo, es una ranchera, con ese ritmo cadencioso, como un caballo marcando su mayestático paso mientras levanta el polvo del desierto mejicano con sus herraduras. Los característicos teclados sesenteros y esos coros tan agudos y ye-yés son magníficamente sustituidos por unas sonoras y festivas trompetas mariachis ¡El resultado suena mucho mejor que la versión original! Sólo era cuestión de tiempo que el pasado mod de Fernando Pardo (guitarrista de “Sex Museum” y “Los Coronas”) se revolviese en su recalentada sesera, al ser cubierta por un sombrero Stetson.


El otro día, en un documental muy interesante sobre la base neurológica de la música y la actividad cerebral de los músicos, Sting aseguró que, cuando la compuso, “Roxanne” sonaba en su cabeza como un tango, por eso le hizo mucha ilusión cuando el director Baz Luhrmann captó la idea y la incluyó, a ritmo de tango, en la banda sonora original de la película “Moulin Rouge” (2001).

Pero el maestro en explorar las fronteras de la música para contra historias interesantes, de una manera verdaderamente espeluznante, fue sin duda el gran Jonnhy Cash, capaz de hacer que canciones compuestas por artistas tan alejados del country como “Depeche Mode” (Personal Jesus) o “Nine Inch Nails” (Hurt) pudieran servir de banda sonora en algún oscuro western de Clint Eastwood. Y es que, como el propio “Man in Black” dijo en cierta ocasión: “En el fondo, todo proviene del blues”.

Porque, en lo esencial, músicos como Ennio Morricone, John Barry (recientemente fallecido), Link Wray, Dick Dale, Hank Marvin (The Shadows), Nokie Edwards (The Ventures, quien recientemente estuvo en el “Surforama” de Valencia), Freddy Fender y Flaco Jiménez (The Texas Tornadoes), Doug Sahm y Augie Meyers (The Texas Tornadoes y Sir Douglas Quintet), Chris Gaffney (Hacienda Brothers), Gram Parsons, Emmylou Harris, Loretta Lynn (con Jack White), Roger McGuinn (Byrds), Jim Morrison y Ray Manzarek (The Doors), Ray Davies (Kinks), Neil Young, Enrique Urquijo (Los Secretos), Elvis Costello, Bruce Springsteen, Chip Taylor, Joe Strummer, (The Clash), Iggy Pop, Nick Cave, Sid Griffin (Long Ryders, Coal Porters), Maria McKee (Lone Justice), John Doe y Excene Cervenka (X, Knitters), Jason Ringenberg (Jason & the Scorchers), Gordon Gano (Violent Femmes), Mark Olson (Jayhawks), Brian Setzer (Stray Cats), Peter Zaremba (Fleshtones), Deke Dickerson (Untamed Youth), Steve Earle, Kelley Stoltz, etc, etc; así como productores como Rick Rubin (American Recordings) o Kim Fowley (mánager de The Runaways entre otros), en realidad no son tan diferentes, en definitiva, todos ellos han vivido en la misma épocas y han escuchado músicas que nacen del mismo sitio y que se te meten en las tripas de igual forma.

Hablando de música en la frontera, tampoco podía olvidarme de Javier Andréu, Toni Marmota y sus rudos hombres de “La Frontera” ¡Saludos chicos!

Un afectuoso saludo también para mi tocayo Julio Ruiz, quien, durante estas semanas, está celebrando el 40 aniversario de su programa “Disco Grande”, nacido en aquellos tiempos heroicos cuando en un mismo programa de radio se podía escuchar casi cualquier estilo de música (como sucede en este blog) y no había la gran especialización que hay ahora. Está claro que los integradores generalistas “renacentistas” estamos en peligro de extinción, ya lo dice el sabio refranero: “El que mucho abarca poco aprieta”, pero… ¿Quién ha dicho que todo tenga que apretar tanto? (Y que conste que todavía quepo en mis vaqueros gastados de hace 20 años, recuerdos para Dwight Yoakam también ¡Ala!).

Sí, demasiada música resonando en el sombrero.

miércoles, marzo 23, 2011

EL QUE AVISA NO ES TRAIDOR



¿Os acordáis de Knut? Aquel osito polar que rechazó su madre, en el zoo de Berlín, por lo que tuvo que ser criado por los cuidadores del zoo, tras no pocas polémicas, debido a que una sociedad protectora de animales opinaba que había que sacrificarlo al no poderse adaptar nunca a su medio natural?

Pues resulta que, cuatro años después, Knut ha aparecido ahogado en su piscina del zoo de Berlín, debido a una lesión cerebral, y la pregunta que surge es ¿Detectó la madre osa algún síntoma que le indicase que su cachorro recién nacido padecía una lesión cerebral que le impulsó a rechazarlo por encima del poderoso instinto maternal?

Los seres humanos somos bastante aficionados a jugar a ser Dios, una vez que hemos tomado una decisión que nos parece la correcta, nos empeñamos en ponerla en práctica, haciendo gala de loables virtudes como son el tesón, el ahínco y la perseverancia. Sin embargo, a veces la Naturaleza nos suele dar sutiles avisos de que estamos equivocados o de que, al menos, existen mejores opciones de la que hemos elegido.

Pondré un ejemplo en el sector forestal, que es el que mejor conozco: A veces, por sencillez, comodidad y economía, nos empeñamos en realizar plantaciones monoespecíficas de árboles sobre extensas superficies en las que siempre existe cierta heterogeneidad, ya que, dependiendo de las zonas, puede haber afloramientos rocosos, zonas encharcadizas, vetas calizas, yesíferas o salinas en el suelo, collados venteados o incluso corrientes subterráneas que crean distorsiones electromagnéticas que impiden o dificultan el arraigo y el crecimiento de determinadas especies vegetales. Ciertamente, en ocasiones, estos factores limitantes o condicionantes son muy difíciles de ver y aún más difícil es predecir cuáles van a ser sus consecuencias, por lo que lo más frecuente es que, al cabo de unos años, aparezcan enfermedades o plagas a las que les echamos la culpa del problema, frente al que la respuesta más habitual suele ser buscar en la química un remedio que cure o elimine el problema de raíz, lo antes posible, y para ello no dudamos en realizar esfuerzos en forma de tiempo y dinero que, en la mayoría de las ocasiones, acaban resultando inútiles. Sin embargo, no acostumbramos a caer en la cuenta de que esas patologías suelen ser los síntomas o la forma que tiene la Naturaleza de hacernos ver lo poco naturales que son las actuaciones que pretendemos, al menos en determinadas zonas concretas.

Una enfermedad bastante grave y frecuente en gran parte del mundo (afortunadamente en España es bastante rara) es la pudrición de las raíces de las coníferas producida por el hongo basidiomiceto Heterobasidion annosum, que ataca especialmente los árboles que viven en suelos con PH alto (alcalinos y frecuentemente ricos en calcio), suelos en los que muchas coníferas tienen problemas para desarrollarse de manera óptima, mientras que suelen ser zonas con una alta productividad de pastos (plantas herbáceas, principalmente gramíneas y leguminosas). Indudablemente, para el propietario de una homogénea y densa plantación productora de madera supone un problema que se formen algunos claros sin arbolado, pero lo cierto es que un paisaje de bosque más o menos abierto, según las zonas, y con algunos claros de distintos tamaños y perímetros irregulares resulta mucho más natural, diverso, productivo y adecuado para un mayor número de especies de flora y fauna que pueden habitar en él.

En un entorno más conocido y mediterráneo, algo parecido podría interpretarse de los periódicos ataques que sufren muchas repoblaciones de pinos producidos por las orugas de procesionaria (Thaumetopoea pityocampa), las cuales, por estas fechas, realizan las características procesiones que le dan nombre, para descender de los árboles y enterrarse en el suelo, donde se transforman en crisálidas.

El problema surge cuando, debido a la globalización de la economía y al comercio internacional, organismos exóticos patógenos se ponen en contacto con huéspedes susceptibles que evolutivamente no están preparados para convivir con los nuevos organismos nocivos.

Pero, en términos generales, no pasa nada porque, en ese lugar concreto, finalmente crezca un cardo en lugar del pino pretendido. Si bien, comprendo que en una plantación de melocotones o en un maizal no haya cabida para la existencia de claros “naturales”, debidos a plagas o enfermedades, y se tenga que recurrir a la lucha directa, para la que, afortunadamente, cada vez existen más alternativas y soluciones biológicas o más naturales que los pesticidas y fungicidas químicos tradicionales.

Ya lo dice el sabio refranero: “El que avisa no es traidor” y “Dios aprieta pero no ahoga”. No queramos jugar tanto a ser Dios, porque no tenemos el mismo tacto, ni el mismo cuidado, y a nosotros se nos suele ir la mano y bien nos pasamos o no llegamos.

Fotos: Knut en su segundo cumpleaños (Berlín, 2009); Claro producido por Heterobasidion annosum (Fotografía tomada por el USDA Forest Service, en Texas).

miércoles, marzo 16, 2011

APOCALIPSIS NOW!


Japón, radiactividad, políticos soltando discursos incendiarios en alemán, apocalipsis!!!… Cualquiera diría que, de repente, hemos dado marcha atrás al reloj 66 años (también es casualidad que haya salido un número tan diabólico).

Pero así es la cruda realidad: La inconsciente decisión de poner un montón de centrales nucleares en pleno anillo de fuego del Pacífico podría producir una de las mayores catástrofes de la Historia, en un abrir y cerrar de ojos.

Dicho esto, las declaraciones del Comisario Europeo de Energía, Günther Oettinger, me parecen totalmente fuera de lugar e impropias de un cargo político de ese nivel. Pase lo que pase en Japón y por muy grave que sea la situación, en nada ayuda hablar de “Apocalipsis”, me parece una actitud mezquina de hacer leña del árbol caído, e hipócrita, por salir de labios del representante de la mayor potencia en energía nuclear del mundo. Es algo que sólo conduce a meter aún más miedo a la gente y que puede provocar situaciones de pánico colectivo y hasta suicidios en masa. Por no hablar del insulto que supone para los técnicos y las autoridades niponas, cuando es algo que podría haber sucedido en cualquier país europeo. De acuerdo, aquí es mucho más improbable que haya maremotos y tsunamis, pero ¿Qué pasaría si cayese un meteorito o se estrellase un avión contra la central nuclear de Garoña? Por ejemplo.

Otra cosa que me parece detestable y muy típica de nuestros miopes políticos es el hecho de replantearse, justo en este momento, la seguridad y el futuro de la energía nuclear. Resulta que miles de estudios técnicos y millones de firmas y protestas populares de los ciudadanos durante décadas no han servido para nada, pero cuando un maremoto nos hace ver las orejas al lobo, de repente, en cuestión de segundos hay que replantearse todo ¡Ya! ¿Dónde está la capacidad de previsión? ¿No estarán ustedes improvisando, sesudos y calculadores señores alemanes? ¿Para qué sirven tantos planes, estudios de impacto ambiental, procedimientos y protocolos?

Mis condolencias y solidaridad para el pueblo japonés, en estos momentos tan duros.

jueves, marzo 10, 2011

AGAPO 25 + 1




Fue Andy Warhol quien dijo: "En el futuro, todo el mundo tendrá derecho a sus quince minutos de fama mundial". Pues bien, en lugar de 15, son más bien 3 minutos los que dura la aparición estelar de The Rescuers en la tele (TVE-2), en diciembre de 1987:



Se trata de unas pocas tomas rodadas durante la prueba de sonido que hicimos para una de las muchas actuaciones que dimos en el "Agapo", un pequeño pero legendario local que estaba situado en la madrileña calle de la Madera, junto a la casa donde vivió Quevedo, en pleno barrio de Malasaña.

La canción que suena es "If you wanna love me" (no "I wanna love you" como pone en el rótulo), el vídeo fue grabado de la tele, y se emitió dentro de la sección en la que se anunciaban los conciertos de la semana, incluida en un programa musical que entonces presentaba Moncho Alpuente, si no recuerdo mal. La cinta original está en VHS, la cual ha sido pasada a formato digital y subida a "Youtube" gracias a nuestro ex-guitarrista, el virtuoso Vicente Murillo (el de bigote en la foto), quien, curiosamente, no sale en el vídeo, ya que aquel día se encontraba de viaje en Londres, en cambio sale "El Lagarto" (Gonzalo), tocando magistralmente las maracas (no os lo perdáis), quien poco después sustituiría a Jesse Dalton a la batería. Al bajo estaba nuestro entrañable Paquiño, tristemente fallecido a causa de un cáncer en el año 2004. Y a la cabeza del grupo, poniendo la voz y la guitarra rítmica, tenemos al parisino de origen berciano Ramón Diez, quien está mucho mejor con el pelo corto que con el pelo largo teñido de rubio que caracterizó su imágen durante varios años (tal y como sale en la foto de arriba). En cuanto a la longitud capilar de la morena cabellera que lucía entonces el fabuloso teclista del grupo, prefiero ahorrarme los comentarios.

El motivo por el que estamos abriendo el baúl de los recuerdos es porque, en el mes de mayo, se va a celebrar un fiestón en Madrid para conmemorar el 25+1 aniversario de la apertura del "Agapo" gracias a los hermanos Ruiz (Álvaro, Marisa y Santi), y Álvaro está buscando material original de la época para amenizar e ilustrar el evento.

¡Qué tiempos aquellos! ¡Agapo for ever!

Foto en blanco y negro: The Rescuers en el "Agapo" (Madrid, 1987). detalle ampliado, pintado a todo color (autorretrato) y cartel anunciador del concierto by Mad Hatter.

miércoles, marzo 02, 2011

VENTANA ROTA DE LUCIDEZ

En alguna ocasión, ya me había fijado en sus sagaces viñetas, publicadas por "El País", pero el otro día, tras escuchar una entrevista a Andrés Rábago en la radio, me di cuenta de la enorme lucidez, sensatez, sencillez y gran sentido común que atesora este experimentado y sabio artista que firma sus dibujos como "El Roto".

Muchas veces, la realidad se nos presenta cubierta por una excesiva vestimenta hecha con el espeso tejido de la hipocresía y un sin fin de excesos: exceso de ruido, exceso de tecnología, exceso de velocidad, exceso de información, exceso de manipulación, exceso de crispación, sobrealimentación, etc, etc. En esta sociedad todo parece ser excesivo, excepto la holgura, tanto en lo referente al espacio vital como a los sueldos. Una de las frases lapidarias que aparecía bajo una de las geniales viñetas que dibujó "El Roto" decía: "La conquista del espacio nos ha llevado a pisos de 30 metros cuadrados... a precios astronómicos".

"El Roto", con su afilada plumilla, se dedica a abrir pequeños rotos o agujeros en esa tupida vestimenta que recubre la realidad, a modo de pequeñas ventanas por las que se puede ver con diáfana claridad la verdad subyacente.

Durante la entrevista, realizada en el programa "Carne Cruda" de Charly Faber en Radio 3, la voz de Andrés Rábago sonaba suave, tranquila, serena, sosegada, sin subidas de tono ni estridencias. "No sé por qué la gente tiene que hablar tan alto", dijo, él grita en silencio con la contundencia de sus dibujos.

No os perdáis su nítida visión del medio ambiente en la colección de dibujos "ECLIPSE".

miércoles, febrero 23, 2011

EL DOLOR DE LOS CORAZONES PUROS


A principios de los 80, en plena fiebre tecnopopera, con su sofisticada vestimenta tecnológica pero, muy a menudo, con una gran simpleza en sus letras y contenidos, un grupo de pulcros jovenzuelos ingleses, procedentes de un barrio obrero de Manchester, nos trajeron una brisa de refrescante sencillez, con el olor a limpio de una camisa blanca y los más puros sonidos de guitarras, con los que arroparon unas letras elaboradas, llenas de poesía, que surgían a raudales de la alocada cabeza de Morrissey (en la foto de arriba), dibujando mil filigranas vocales y surrealistas acrobacias argumentales, arrastradas por un cristalino torrente de guitarras y ritmos vigorosos.

En fin, la mayoría ya habréis adivinado que me estoy refiriendo a The Smiths, los cuales están siendo recordados últimamente por numerosos grupos noveles de "indie pop", a juzgar por lo que estoy escuchando estos días en la radio.

Uno de estos grupos está formado por unos neoyorquinos jovenzuelos, con cara de no haber roto un plato en su vida, cuyo nombre me evoca las complejas obsesiones y las volubles cábalas que nos cantaba el hipersensible Morrisey con su inconfundible voz, se trata de "The Pains of Being Pure at Heart" (los dolores de ser puro de corazón), y si no escuchad este tema.

La sangrante brecha que los Smiths lograron abrir en el pétreo y frío muro del tecnopop fue seguida por otros artistas como Lloyd Cole & the Conmotions, Chris Isaak, Prefab Sprouts, Modern English, Bluebells, Friends Again, Pale Fountains, Everything but the Girl, Beat Farmers, Revolver, Lotus Eaters, June Brides, Ups & Downs y Winter Hours, entre otros. Pero, poco después, aquellas inmaculadas guitarras se fueron desgarrando y ensuciando con ásperas distorsiones y ácidos efectos corrosivos, y así surgieron bandas como Jesus & Mary Chain y Teenage Fun Club que, igualmente, también están siendo reivindicadas por numerosos grupos actuales.

Siempre he pensado que las canciones de los Smiths quedarían muy bien en voces femeninas, y por fin podemos escuchar una de ellas, "There Is a Light that Never Goes Out", gracias a un grupo de jovencísimas californianas llamadas las "Dum Dum Girls", que, según dicen, se pusieron ese nombre en honor al álbum "Dum Dum" de The Vaselines, así como a la canción de Iggy Pop "Dum Dum Boys", aunque a mi me gusta pensar que es por aquella otra canción ochentera de los inolvidables "Talk Talk". La versión que hace este grupo de chicas es fiel a la melodía y al espíritu originales, aunque el sonido se ensucia y endurece considerablemente, al estilo de las bandas que mencionaba al final del párrafo anterior, si no comprobarlo vosotros mismos:



Resuenan en el sombrero: "Lost Saint".- The Pains of Being Pure at Heart (Brooklyn (NY); 2010); y "There Is a Light that Never Goes Out".- Dum Dum Girls (San Francisco (California), 2011).

miércoles, febrero 16, 2011

PLATA PÁLIDA, ORO SOLEADO





"Pena, pena, vuelve mañana, no tengo lágrimas para ti hoy…" Con estos sencillos versos (pero en inglés "Sorrow, sorrow, come back tomorrow, I´ve got no tears for you today") comienza una simple canción pop, casi naif, pero capaz de derretir los más fríos corazones nórdicos, la cual está incluida en el LP "Pale Silver & Sunny Gold" del grupo sueco "Sad Day for Puppets", que, a pesar de su oscura portada, está lleno de luminosas joyitas pop.

Siempre me han gustado mucho la mayoría de los grupos suecos, que parece que siempre nos llegan hasta el sur de Europa en forma de oleadas, como las olas de frío polar que nos azotan de vez en cuando, y es que en los países nórdicos, la gente tiene un especial talento para la música, ya que es un arte muy cultivado en numerosos hogares, y les ayuda a pasar de forma amena y creativa las largas noches del invierno boreal.

Además, esa luz melancólica propia de los paisajes y las gentes de Escandinavia, con sus luminosos, intensos y cortos veranos, seguidos de largos, fríos y oscuros inviernos, le pega mucho a los sabores agridulces y los claroscuros que impregnan el sotobosque "underground" del pop.

Pero… ¿De dónde diablos habrán sacado esa horrible portada? Me parece que (hablando de bosques y sotobosques) habrían quedado mucho mejor las fotos de arriba, las cuales podrían haber sido tomadas en Suecia, aunque lo cierto es que son imágenes invernales de algunos bosques riojanos, en las que la plata pálida puede asimilarse a las formas y colores que produce la luz al atravesar el hielo y reflejarse en la nieve y en las cortezas de los árboles; mientras un alga amarillo verdosa, que recubre la corteza de un roble, puede brillar casi tanto como el oro iluminado por el sol.

Goodbye sorrow! Go away!

Fotos by Mad Hatter, con los colores del bosque en invierno, en la riojana Sierra de la Demanda: Dehesa de las Frentes (Mansilla), poblada por hayas, robles, espinos y acebos; alga amarillo-verdosa (Chlorophyta, Desmococcus olivaceus) sobre el tronco de un roble; láminas de hielo entre las rocas con helecho culantrillo (Asplenium trichomanes).

Resuena en el sombrero: "Sorrow, sorrow".- Sad Day for Puppets (Estocolmo (Suecia), 2011):


miércoles, febrero 09, 2011

RECUERDAS CUANDO ERAS SALVAJE?


El otro día iba escuchando la radio en el coche ("Radio3" ¿Cómo no?), cuando me llamó la atención una canción de un músico que no conocía, un norteamericano llamado Kelley Stoltz, recuerdo que pensé: "Sí yo hiciese música ahora, es probable que sonase como este tío". Su estilo podría definirse como power-pop con influencias de la psicodelia de finales de los 60 y toques folk, y la canción en cuestión se llama "I Remember, You Were Wild", incluida en su último LP "To Dreamers", grabado en el 2010, en el sello "SubPop!":



Su colorido y onírico sonido me recuerda en algunos momentos al de grupos del revival psicodélico de los 80 como "The Dukes of Stratosphear", "Plasticland", "Rain Parade" o "Yard Trauma", sobre todo en los temas más garajeros como "Little Girl" y "Rock and Roll With Me", que, si bien suenan bastante frescos, han perdido parte de aquella loca espontaneidad juvenil de los 80, en favor de una mayor madurez, sobriedad y solidez.

Al llegar a casa, indagué en internet sobre la trayectoria de este artista y descubrí con asombro que en el 2005 grabó en su casa, de forma bastante precaria y artesanal, un disco llamado "Crockodials", en el que versioneó íntegramente todas y cada una de las canciones del "Crocodiles", de mis queridos "Echo & the Bunnymen". De entre todas las versiones, las que más me llamaron la atención fueron "Rescue" y "Do It Clean", posiblemente debido a la evidente influencia que tuvieron sobre los fabulosos "Rescuers":





¿Recuerdas cuando eras salvaje?

martes, febrero 01, 2011

CON EL BANJO EN LAS RODILLAS




En mi empeño por demostrar que lo rural no está reñido con lo urbano, y en colaborar a que las ficticias fronteras entre lo natural y lo artificial se difuminen, hoy voy a recordar la vuelta a las raíces que se produjo en aquella gloriosa y culminante escena musical de mediados de los 60. Me estoy refiriendo a cuando el "Beat" urbano, nacido en la populosa ciudad industrial de Liverpool, se encontró con el folk campestre, al otro lado del Atlántico, a orillas del Océano Pacífico, en los bosques y campiñas de las doradas costas de California, donde grupos de jóvenes melenudos, con moderno flequillo, se atrevieron a tocar con sus guitarras eléctricas temas tan tradicionales como "Oh! Susannah", tal y como hicieron los Byrds en 1965, sustituyendo el banjo por una Rickenbacker: "CLICK"

Sin embargo, esta mirada al pasado no fue del agrado de algunos de los grupos más vanguardistas del momento, y dicha versión fue contestada desde el otro lado del Atlántico, en el mismísimo Londres de la vieja Inglaterra, por mis queridos Kinks, con esta irónica canción: "Susannah´s Still Alive".

Pero hombre Ray! Con lo bien que suenan los Beatles en clave de "Bluegrass": "Can´t Buy Me Love".- Beatlesgrass (Nashville (Tennessee), 2005).

Incluso hoy, 45 años después, Susannah sigue vivita y coleando. No hay más que ver la primera foto de arriba, en la que aparece "Chihana", una jovencísima artista de country-rock japonesa con un banjo sobre sus rodillas. Según parece, algunas cosas no han cambiado tanto, únicamente hay que sustituir Alabama por Tokyo!!! En fin, quizás alguien debería haberle regalado un banjo a Dave Davies.

Fotos de arriba abajo: Chihana; Wade Mainer: Uno de los decanos del country americano más tradicional y genuino; Roger McGuinn: Cantante y guitarrista de los californianos The Byrds.

miércoles, enero 26, 2011

1.167 AÑOS






Un frío anochecer de finales de noviembre del año 882, un pequeño bando de zorzales alirrojos que se encontraba de paso en su viaje migratorio hacia el Sur, se refugió en una mata de acebo para alimentarse con sus rojas bayas y pasar la noche a resguardo del viento, antes de acometer la dura tarea de atravesar la Sierra de Moncalvillo.

El acebo se encontraba entre los peñascos del borde de un canchal, en una ladera de umbría, estratégicamente situado a sotavento del cierzo helador, en el claro de un hayedo.

Los zorzales, al defecar durante la noche, dejaron el regalo de una semilla de tejo que quedó dormida entre los intersticios de las rocas del canchal.

Pasaron dos primaveras, hasta que en el amanecer del radiante día del 23 de mayo del año 884, la semilla de tejo despertó de su letargo y emitió un tierno brote, mientras en la lejanía del valle del Iregua resonaba el fragor de la batalla de Clavijo, y el resplandor del sol reflejado en la espada que blandía Santiago Matamoros iluminó fugazmente sus verdes hojas.

Esta batalla de Clavijo se produjo como consecuencia de que el rey cristiano Ramiro I de Asturias se había negado a pagar los tributos de los emires árabes, especialmente el tributo de las Cien Doncellas, lo cual exasperó a las huestes musulmanas que acudieron raudos a la Guerra Santa contra los cristianos, quienes vencieron debido al auspicio del Apóstol Santiago, que se le había aparecido en sueños al rey Ramiro I.

En apoyo del rey también acudió el noble Don Sancho Fernández, a quien se había encomendado la defensa de Cameros y La Rioja. En mitad del combate, perdida su arma por circunstancias de lid, tomó Don Sancho una rama de tejo y la empleó como arma ofensiva contra los musulmanes, al grito de "¡Teixedo!". A raíz de estos acontecimiento se fundaron los solares de Tejada y Valdeosera.

Unos años más tarde, en el 918, Ordoño II de León y Sancho Garcés I de Navarra unieron sus fuerzas para atacar las propiedades riojanas de los Banú-Qasi del emir Abderramán II; tras una campaña fulgurante, el rey navarro fortificó los castillos de Arnedo y Viguera. Pero el control cristiano fue efímero, ya que el 31 de julio del 920, Abderramán III entraba de nuevo en el castillo de Viguera, tras su victoria en Valdejunquera, haciéndolo destruir al encontrarlo vacío. Tres años después, reconquistaba la villa el rey navarro Sancho Garcés I.

Mientras los hombres andaban atareados en sus violentas disputas y contiendas, la vida de nuestro joven tejo transcurría sin demasiados contratiempos en la tranquilidad de su alto canchal, únicamente perturbada muy de vez en cuando por algún desprendimiento de rocas, la acción del hielo y la nieve, o quizás algún que otro mordisco de algún corzo despistado o de alguna cabra que algún valiente pastor se había atrevido a llevar hasta estos abruptos parajes, en los que todavía reinaba el lobo; ya que, en aquellos tiempos, las gentes diezmadas por las hambrunas del medievo y las manadas de lobos hambrientos, mantenían a raya a las poblaciones de caza mayor, hasta llevar a los cérvidos al borde mismo de la extinción.

Por eso, cuando en los siglos XIII y XIV se produjo el apogeo ganadero impulsado por el Honrado Concejo de la Mesta, nuestro tejo, que ya contaba con más de 400 años, había alcanzado una altura y porte suficientes como para escapar sin problemas al ávido diente de la cabra y la vaca, y los acebos y las hayas que le hacían sombra en sus primeros años, hace tiempo ya que murieron de viejos y sus troncos putrefactos yacían a su alrededor aprovisionándole de esponjosa materia orgánica repleta de nutrientes, que le ayudaron a crecer y extender su oscuro y follaje por esa zona del canchal, entre cuyas rocas ya despuntaban algunos nuevos retoños procedentes de semillas de la vieja madre tejo.

Los despojos y restos de las ramas, cortezas y hojarasca del tejo contienen unos alcaloides tóxicos con un notable efecto alelopático, de manera que impiden la germinación de plantas bajo su copa y de árboles competidores en las proximidades.

Con la madera de tejo se fabricaban los arcos de mayor alcance de la época, lo que motivó que fuese una especie protegida por la Corona Inglesa durante la Edad Media, siendo la horca la pena que se imponía a quien osara cortar o dañar un tejo real. Sin embargo, nuestro protagonista ibérico, que vive en un apartado canchal de la Sierra de Moncalvillo, es posible que sufriera alguna que otra poda proferida por algún aprendiz de Robin Hood.

En 1398 se firmó la llamada Concordia del Monte Moncalvillo, mediante la cual se reguló la explotación de dicho monte, fijándose los límites de aprovechamiento común a ambos concejos: el de las Villas del Campo (Navarrete, Manjarrés, Sotés, Hornos, Daroca, Entrena, Sojuela y Sorzano) y el de las Villas del Iregua (Nalda, Viguera y Castañares de las Cuevas).

Durante el siglo XVI se roturaron activamente los bosques para extender la superficie cultivada ante la mayor demanda de alimentos de la creciente población.

En este período de aumento considerable de la presión humana, nuestro ya maduro tejo de 700 años, junto con sus vástagos de 100 a 500 años, consiguieron aguantar el azote del fuego y el hacha, acantonados en su inexpugnable refugio del canchal serrano.

En los siglos XVII y XVIII la ganadería entró en un período de crisis que culminó con la desaparición de la Mesta en 1836.

Un hito importante para la protección de estos montes se produjo con la promulgación en 1748 de las Reales Ordenanzas para repoblar los montes con hayas, encinas, robles, castaños, nogales y chopos, aprovechando riberas y vertientes, de manera que cada vecino debía plantar al menos cinco árboles en tierras baldías y montes.

Estos montes, al estar cubiertos por especies norteñas, tales como hayas, robles y acebos, tuvieron la suerte de escapar a la Desamortización de Mendizábal y la Ley Madoz (1834 – 1855), por las que numerosos montes públicos y propiedad de la Iglesia pasaron a manos privadas, siendo la mayoría de ellos roturados, esquilmados o malogrados. De forma que la inmensa mayoría de los montes de la Sierra de Moncalvillo han logrado conservarse intactos, formando parte del patrimonio de los ayuntamientos, mancomunidades y, a partir del 2001, también de la Comunidad Autónoma de La Rioja.

Sin embargo, durante esta loable última etapa de estabilidad y profesionalidad de la gestión forestal, hay que reseñar que, a raíz de la reintroducción del ciervo en las sierras de la Demanda y Cameros, realizada en los años 1970 mediante la realización de sueltas de ejemplares procedentes de la Sierra de Cazorla y los Montes de Toledo, las densidades de grandes herbívoros (cérvidos + ganado) que se han alcanzado en muchas zonas de la sierra dificultan enormemente la regeneración y el desarrollo de los ejemplares jóvenes de tejo. Si bien, afortunadamente, en la zona del apartado canchal donde vive nuestro protagonista (primera foto) hay unos pocos ejemplares jóvenes que, aunque algo recomidos (quinta foto), parece que tienen el desarrollo suficiente como para garantizar la permanencia de esta antigua y valiosa especie, verdadera joya botánica de nuestros montes.

Es de reseñar el hecho ocurrido el 9 de febrero de 1995 en el anfiteatro de la Plaza Joaquín Elizalde de Logroño, cuando, con motivo de la conmemoración del Noveno Centenario del Fuero de Logroño, Sus Majestades Don Juan Carlos y Doña Sofía plantaron allí un tejo de unos 50 años de edad.

Porque hay que decir que, aunque esta especie es escasa en nuestros montes, resulta bastante frecuente en muchos jardines europeos, así como en los cementerios ingleses y bretones, debido a que, por su gran longevidad, simboliza la vida eterna, existiendo ejemplares cuya edad supera los 3.000 años.

Debo confesar que, cuando realicé las fotos de arriba, no me pude resistir al impulso de abrazar algunos de estos bellos, imponentes, mágicos y longevos árboles. Me sorprendió comprobar lo increíblemente cálido y suave que es el tacto de su corteza. Uno siente que su cuerpo es recorrido por una tremenda energía vital que transmite mucha paz y serenidad ¡Ojalá cumplan otros 1.167 años! ¡Larga vida!

jueves, enero 13, 2011

EL INFIERNO ESTA LLENO DE BUENAS INTENCIONES





A comienzos de año suele ser habitual plantearse buenos propósitos, aunque para esta loable labor conviene ser realistas y proponerse metas alcanzables y realizables, así como comenzar con cosas sencillas y concretas. Así que, como nos estamos aproximando al tiempo apropiado para realizar la poda de la mayoría de las especies leñosas, simplemente voy a proponer el siguiente objetivo: podemos bien, por favor.

Empezaré por enseñar lo que no hay que hacer, y un buen ejemplo de ello es la aberración que aparece en las fotos de arriba. Hay mucha gente que se cree que forzando a los árboles, mediante podas salvajes, van a conseguir que éstos "se estiren", crezcan más y mejoren su porte, y para ello llegan hasta el extremo de cortar casi todas las ramas, dejando únicamente un ridículo penacho de hojas en la cúspide. Esto es, a todas luces, un tremendo atentado que daña y debilita enormemente a los árboles.

No debemos olvidar que las plantas se nutren a través de sus hojas, y éstas suelen estar prendidas en las ramas, así que siempre hay que dejar el suficiente número de hojas para que el árbol pueda nutrirse y desarrollarse correctamente. Con la poda, lo que se pretende es favorecer la dominancia apical, la correcta ramificación, mejorar la calidad de la madera del fuste y dificultar la propagación de incendios, para lo cual lo que se hace es eliminar las ramas del tercio inferior de la altura total del árbol, y aquellas ramas superiores que puedan producir bifurcaciones o tiendan a crecer verticalmente compitiendo con la guía terminal.

Para la producción de madera, lo ideal es que las ramas sean finas, horizontales y se distribuyan lo más homogéneamente posible a lo largo del tronco, es decir que no se aglomeren en verticilos que puedan producir deformaciones y un exceso de nudos.

Si nos pasamos en la eliminación de ramas y dejamos el tronco excesivamente desnudo, van a suceder tres cosas: en primer lugar el árbol se debilita por una pérdida excesiva de follaje (hojas captadoras de energía), la corteza puede sufrir una insolación excesiva y producirse quemaduras en la cara orientada al sur, y también es frecuente la indeseable emisión de "chupones" en la base del tronco.

Si lo que se pretende con la poda es favorecer la fructificación (árboles frutales), no nos interesan fustes altos y limpios, sino todo lo contrario, hay que procurar que las ramas gruesas se abran desde un baja altura y que las ramas secundarias se extiendan horizontalmente sin cruzarse, ni estorbarse, ni rozarse, de forma que el máximo número de ramas queden bien iluminadas y aireadas, con una estructura lo más sencilla posible, similar a lo que podría ser la de un paraguas con sus varillas abiertas.

Con respecto a la época apropiada para realizar las podas, lo que se busca es que las heridas permanezcan abiertas el mínimo tiempo posible, sin dañar la época más sensible que es la brotación y la floración, teniendo una buena visibilidad de las ramas de los árboles. Por eso, el momento más apropiado para la mayoría de las especies suele ser el final del invierno (febrero y principios de marzo), poco antes de que el árbol comience a brotar, de forma que, durante la primavera y el verano, en su crecimiento anual, produzca nuevas capas de madera y corteza que cubran las heridas lo antes posible. Para ello también es importante procurar no retrasar mucho tiempo las podas, es decir, que cuanto más finas sean las ramas que se cortan mejor, para que el diámetro de las heridas sea el mínimo posible.

Sin embargo, hay algunas excepciones a esta regla general, como por ejemplo sucede con los cerezos (Prunus), debido a que son muy sensibles a que penetren hongos y bacterias patógenas durante el invierno, motivo por el que suelen evitarse riesgos podando en mitad del verano (julio), de forma que durante los meses de agosto y septiembre al árbol le da tiempo a proteger o cerrar la mayor parte de las heridas, y la eliminación de parte del follaje en pleno estío ayuda al árbol a reducir el estrés hídrico que suele sufrir en esta época de habitual sequía en nuestros climas mediterráneos.

En cuanto a cómo de pegado al tronco debemos cortar las ramas, no es bueno ni dejar un muñón, ni eliminar parte de la corteza del tronco, lo ideal es cortar justo por encima del rodete de inserción de la rama, un pequeño pliegue o arruga de la corteza que suele haber justo en el punto en el que la rama se une al tronco, procurando que el corte sea limpio, sin dejar flecos ni rasgaduras. De nuevo, todo va encaminado a favorecer que la cicatrización se produzca lo antes posible.

Si no tenemos más remedio que cortar ramas relativamente gruesas, conviene proteger las heridas con una pasta selladora, ahora hay productos que permiten la transpiración, favorecen la cicatrización y evitan la infección de hongos (fungicidas). La práctica antigua de cubrir las heridas con brea, pintura sintética o incluso cemento no es aconsejable.

Capítulo aparte merecería la poda de los bonsais, pero eso es algo muy específico en lo que no voy a entrar ahora.

Bueno, así que ya lo sabéis, a podar bien! Y si encima conseguís dejar de fumar, ya sería la hostia!

domingo, enero 02, 2011

QUERIDOS KINKS MAGOS...





Aprovechando el espléndido día de sol que hoy nos ha regalado, esta mañana he ido a dar un paseo por los jardines del Museo de Ciencias Naturales de Madrid. Y de repente, entre el rincón dedicado al sabinar y el del matorral mediterráneo, me ha parecido identificar un rostro tremendamente familiar,... pero bueno,... un momento... vamos a ver... ¡No puede ser! ¿¿¿¡¡¡Una escultura del busto de nuestro amigo “Atikus” en el Museo de Ciencias Naturales!!!??? ¿Cómo es posible? Totalmente sorprendido y boquiabierto me acerco a la estatua y compruebo con asombro que se trata de Don Luis Benedito Vives, un ilustre taxidermista que, a finales del siglo XIX, realizó su excelente trabajo en el Museo de Ciencias Naturales ¡Qué curioso! Pero es que el jodío es clavadito a “Atikus”, comprobadlo vosotros mismos en las fotos segunda y tercera.

La mayoría de los que visitáis este blog con cierta asiduidad conocéis o habéis oído hablar de nuestro querido amigo “Atikus” (en las fotos tercera y cuarta). Y estoy seguro que todos echamos de menos sus amenas y originales entradas sobre películas, actores, actrices y en general todo lo que tiene que ver con el cine y, en ocasiones, también con la música, sin duda dos de sus grandes pasiones.

Algunos de nosotros tenemos la gran suerte de conocerle en persona, en mi caso desde hace ya unos cuantos años, incluso décadas. La primera vez que le vi, cuando él tocaba la guitarra en los inolvidables “Ciento Bailando", fue en las puertas de la legendaria sala “Rockola”, con su sonrisa burlona, su pelo encrespado y sus boogies de gamuza azul, no pude evitar relacionarle con uno de mis ídolos musicales de entonces, el gran Germán Coppini, cantante de “Golpes Bajos” (en la quinta foto).

Sin embargo, después de escuchar el impresionante disco “The Kinks Choral Collection” (que ya traje a colación cuando lo descubrí gracias a Radio 3), salvando las distancias, he descubierto ciertas similitudes entre nuestro amigo “Atikus” y el bueno de Ray Davies (en la primera foto).

Ferni Atikus” siempre se ha caracterizado por su agudo sentido del humor, por lo que estoy seguro que sabrá perdonarme esta pequeña broma, al igual que Ray Davies siempre hizo gala de un exquisito humor inglés, no exento de una irónica visión crítica del mundo. Por otra parte, los Kinks le dedicaron una canción a esos inmortales “héroes del celuloide”, por eso, ahora que se acerca la festividad de los Reyes Magos, me apetece regalarle a “Atikus” esta impresionante versión del “Celluloid Heroes”, a cargo del líder de unos auténticos reyes musicales “The Kinks”, acompañado grandiosamente por las voces corales del “The Crouch End Festival Chorus”:

¡Vivan The (Kings) Kinks!¡Larga vida al Rey Ray! ¡Larga vida a “Atikus”!

De propina he añadido dos de mis canciones favoritas de los Kinks8: Por un lado, la archiconocida “You Really Got Me” (también en la impresionante versión coral); y por otro, una de las menos conocidas, en este caso compuesta por Dave Davies (el hermano menor de Ray) , se trata de “Love Me Till The Sun Shines” (incluida en su LP “Something Else By The Kinks”), que quizás hubiese pasado aún más desapercibida si no hubiese sido versioneada por “The Lyres” en 1986, cuando, otro genio loco de la música, Jeff Conolly, consiguió mejorar la canción, prolongando ese final con palmas y órgano que en la versión original se queda corto y nos sabe a poco.

Resuenan en el sombrero: “Celluloid Heroes” y “You Really Got Me”.- Ray Davies (London, 2009) y “Love Me Till The Sun Shines”.- The Kinks (London, 1967):




P.D.: Querido “Atikus”, ya sé que hubieses preferido que hubiese sonado la música de tus queridos “Ramones”, pero me ha salido así, macho ¡Qué le vamos a hacer!