jueves, febrero 11, 2010

ALEXANDER




Debo confesar que mi gusto por los sombreros y mi afición a las medias (como puede verse en la entrada anterior) provienen de una frustrada vocación por el maravilloso mundo del calzado y la lencería, unas artes que me resultaron excesivamente complejas, a pesar de haber cursado estudios sobre trigonometría, con sus senos y cosenos, así como todo lo referente al cálculo de estructuras.

Por eso hoy me ha consternado la noticia de la muerte del genio y maestro Alexander McQueen, diseñador londinense, vecino y contemporáneo de los dandys ultrapsicodélicos de los que hablaba hace un par de entradas, los cuales compartían gustos y estilo con otros excéntricos colegas norteamericanos que nos recordaban las infinitas posibilidades que nos ofrece este mundo de plástico.

Al parecer, Alexander no pudo soportar la reciente pérdida de su madre, la hipersensibilidad que suele caracterizar a los grandes genios puede estar detrás de su prematuro final. Siempre me he preguntado ¿Qué puede llevar a un creador a autodestruirse?

Resuena en el sombrero: “Alexander”, una canción de los Pretty Things, en la versión que hicieron Plasticland (Milwaukee (Wisconsin), 1984):

Arriba imágenes de unos zapatos pertenecientes a la colección “Atlántida” (primavera-verano 2010) que Alexander McQueen presentó en París el pasado mes de octubre, así como un interesante detalle constructivo de la ingeniosa solución adoptada para acoplarse a una de las estructuras más bellas que existen en la Naturaleza: el pie femenino.

5 comentarios:

El futuro bloguero dijo...

Medias, tacones, estás hecho todo un fetichista, amigo...

Abrazo

Mad Hatter dijo...

Yo lo que tengo es mucho "quentin"...

WODEHOUSE dijo...

Te veo muy puesto...mmm.
Pues cuando un creador dice que "se acabó" hay que respetarselo.
Seguramente fue la primera gran tragedia de su exitosa vida y no estaba preparado para encajarlo, seguramente en otras ocasiones su madre le arrópó y ha eso ha ido a buscar su cobijo. Yo es que no me lo creo. Es de todos los diseñadores el que más coincidia con mis gustos musicales. Nadie hay como era él.

Lula Fortune dijo...

Al infierno de cabeza, padre Hatter, como no modere usted su afición a la metáfora facilona...
Besos carnavaleros y (más) golfos...si cabe je, je

Mad Hatter dijo...

No hay nadie como ninguna otra persona, "Wood", todos somos únicos e irrepetibles. Alexander tenía un gran talento para la innovación y para combinar cosas de una forma bella y que a nadie se le había ocurrido antes. Por supuesto que respeto su decisión, sólo me pregunto ¿Por qué?

A Lula, osea, que se puede dar rienda suelta a todo menos a mis metáforas. Para una cosa "fácil" que hago...
Besos desde el infierno, que aquí cabe todo.
Buen finde.