miércoles, abril 24, 2019

VERSIONES DE UNA VIDA (XXXI)




Las flores suelen relacionarse con el sexo femenino, pero hay una flor que es netamente masculina, se trata del Satirión manchado (Orchis mascula), una preciosa orquídea silvestre a la que ya dediqué una entrada anterior, así llamada por los tubérculos o bulbillos de sus raíces (ver 2ª foto), que recuerdan a los testículos.

El tema de hoy va de esa obsesión, tan propia del sexo masculino, de darlo todo, de entrega total, de valeroso y viril arrojo, que a veces puede rozar lo suicida. Reflejada en tres singulares personalidades, representativas de tres décadas: Van Morrison, en los 60, cantante y líder del legendario grupo norirlandés Them; Jimmy García, en los 80, cantante y líder del grupo vallisoletano-madrileño The Nativos, así como inolvidable pincha del "Templo del Gato"; y Juanito Wau, en los 2.000, junto al grupo de Castellón Los Altragos; todos ellos cantaron el clásico "I Can Only Give You Everything":

1) Them (1966).

2) The Nativos (1985).

3) Los Altragos (2019).

Fotografías 1ª y 3ª tomadas by "Mad Hatter": 1) Flores de Satirión manchado (Orchis mascula), en la Sierra de Cameros (La Rioja), el viernes pasado. 2) Carpóforo de Verpa digitaliformis, igualmente en la Sierra de Cameros, el pasado sábado.

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lunes, abril 22, 2019

JARDINOSOFÍA, VERDOLATRÍA Y SILVICULTURA




El domingo por la mañana, en el programa de Radio 3 "El Bosque Habitado", escuché una interesante entrevista de María José Parejo al filósofo, antropólogo y escritor Santiago Beruete, autor de los libros titulados "Jardinosofía" y "Verdolatría", en los que reivindica la importancia de mantener un contacto regular con las plantas y la rebeldía de cultivar un huerto. "Cuando no hay plantas el mundo está vacío", dijo.

Ciertamente, los primates procedemos del dosel arbóreo, por lo que sentimos cierta añoranza por regresar a los árboles, apreciamos y amamos la vegetación arbórea, y se ha comprobado que pasear por un bosque maduro tiene efectos positivos sobre la salud física y mental.

Sin embargo, el género Homo y nuestros ancestros evolucionaron en un paisaje de sabana, por lo que sentimos cierta aversión a las selvas cerradas, donde la proliferación de arbustos y lianas nos dificultan la visión y el paso, de ahí el término despectivo "maleza". En las junglas abundan las plantas espinosas, los insectos y las serpientes venenosas, acechan infinidad de fieras y peligros, y nuestros enemigos nos pueden tender "emboscadas". Quizás por ello los jardines más bellos emulan a bosques abiertos, con pocos arbustos y abundante césped, flores, árboles frutales y hortalizas comestibles. La jardinería y la horticultura implican una cierta manipulación y dominio, más o menos intenso o incluso agresivo, de la Naturaleza.

Nuestra cultura judeocristiana está impregnada de un sentido agronómico, desde el Jardín del Edén hasta el "te ganarás el pan con el sudor de tu frente", el cultivo de plantas y árboles, ya sea como alimento (agricultura), como para solaz y disfrute estético (jardinería), lleva implícita cierta intervención sobre el suelo (roturación) y sobre los animales competidores (vallados, plaguicidas), así como una clasificación maniquea de las plantas entre "malas hierbas", que son combatidas mediante escardas y herbicidas, y los propios cultivos útiles y deseados a los que se protege, se abona y se riega.

Al alterar o manipular lo silvestre, especialmente al roturar y remover el suelo, los mayores perjudicados suelen ser los grandes olvidados, los hongos, el reino "fungi", que resulta fundamental para el equilibrio ecológico y el correcto funcionamiento de los ecosistemas, asociándose con las raíces de las plantas (micorrizas), para el reciclado de la madera, la materia orgánica y la formación de humus, sin olvidar que también aportan alimentos y medicinas.

Cultivar la tierra para obtener alimentos es importante, pero también lo es conservar nuestros bosques, matorrales y pastizales silvestres, con todo su equilibrio dinámico y su biodiversidad. De manera que la disciplina más general y holística debería ser la "silvicultura", considerando a la agricultura y a la jardinería como versiones simplificadas de la primera.

La filosofía o estrategia ideal debería ser "intervenir lo mínimo para obtener lo máximo". Huertos, jardines y bosques deberían ser tratados como lo que son, ecosistemas de los que formamos parte, con los establecemos relaciones de colaboración o simbiosis, sin agotar, esquilmar ni explotar, y con la vista puesta fundamentalmente en el suelo, como soporte vital de todo.

Nunca me han gustado las especializaciones. Considerarse así mismo como filósofo, artista, agricultor, jardinero o selvicultor, me parece una simplificación y autolimitación absurda, así como una falta de humildad, el ser humano debería ser ni más ni menos que eso, un ser humano completo y conectado con el resto de la Naturaleza, en el máximo número de facetas, en lugar de limitarse o vincularse a una única disciplina o actividad, especializándose en algo determinado y tratando únicamente con un clan o grupo selecto de personas que conocen y manejan un determinado argot o lenguaje exclusivo para los iniciados ¡Hay que ser más humildes, holísticos, todoterrenos, integrales, generalistas, universales y universalistas!

Resuena en el sombrero: "Can Only Give You Everything".- Them (Belfast (Irlanda del Norte, UK), 1966).

Fotografías tomadas by "Mad Hatter": 1) Vista del pueblo zamorano de Santa Cruz de los Cuérragos, rodeado por castaños, cerezos, manzanos, robles y temblones, entre los que merodean lobos y hasta algún oso. 2) Colmenillas (Morchella pulchella) bajo castaños. 3) Rama de los primates superiores ("Fauna" vol. II).

jueves, abril 04, 2019

REDESCUBRIENDO ARGÜELLES





Aquella mañana fresca y nublada del 1 de abril, por el centro de Madrid, sentí la necesidad de caminar, pensar y redescubrir el barrio de mi infancia (Argüelles).

Sin saber muy bien cómo ni por qué, mis botines me llevaron hasta el portal de la casa (1ª foto) donde vivió en gran Enrique Urquijo (Los Secretos), del que hace años leí un libro sobre su vida “Adiós Tristeza” (significativo y oportuno título). Sin embargo, la placa metálica (2ª foto) que se muestra en la pared no hace referencia a este excelso músico sino a un no menos ilustre dibujante y escritor, como fue Antonio Lara “Tono, uno de los fundadores de la revista “La Codorniz”.

Proseguí mi camino atravesando la Plaza del Conde del Valle Suchil, donde, pegando a la calle Alberto Aguilera, hay unos cuantos ejemplares de Ginkgo (Ginkgo biloba), alguno de los cuales tendrán una edad próxima al siglo (3ª foto). Resulta paradójico que, en nuestras ajetreadas y modernas calles, repletas de gente que transita apresuradamente portando móviles y patinetes eléctricos, aún queda sitio para unos estáticos y venerables fósiles vivientes, como son estos bellos árboles, reliquias del Jurásico.

Continué calle arriba por Guzmán El Bueno, azuzado por el hambre y la sed entré en el castizo barLos Chicos”, famoso por sus patatas bravas (4ª foto), de las que pedí una ración que regué con un par de cañas bien tiradas. En la actualidad el establecimiento está regentado por dos mujeres, una rumana y una ecuatoriana, siendo los camareros de origen sudamericano. Eso quizás explica por qué ya no pueden verse los tradicionales “zarajos” (tripas de cordero fritas enrolladas en un palo) entre las tapas de los mostradores, si bien he de decir que las patatas bravas me supieron igual de ricas que siempre. Ciertamente, el sector servicios en Madrid está claramente dominado por extranjeros.

Al salir del bar, observé emocionado que las puertas de mi antiguo colegio (La Salle San Rafael) estaban abiertas para permitir la salida de los alumnos, al finalizar la jornada matutina, tal y como yo mismo hice por última vez, hace la friolera de casi 40 años, por lo que no pude evitar asomarme para comprobar con asombro que el patio estaba exactamente igual, la galería, las columnas de ladrillo desgastado, el suelo con claraboyas de vidrio que dan al gimnasio del sótano,… Lo único que varía es una diversidad de razas y sexos entre el alumnado, mucho mayor de la que había hace 40 años.

Un poco más arriba, también permanecía igual que la recordaba la papelería “Impresos Rodríguez”, en la que compre un pequeño cuaderno en el que anoté el primer borrador de estas líneas. Al escribirlas tomo conciencia de lo afortunado que he sido por tener una infancia feliz, en la que, tanto yo como mi hermano, recibimos una educación que, más adelante, nos permitió estudiar una carrera y trabajar en el ejercicio de la misma, algo que, por desgracia, no es muy común en nuestros días.

La mayor diversidad de gentes y la inmediatez en el intercambio de información y acceso a los conocimientos que permite internet, en la actualidad, está produciendo una creciente globalización y propiciando una cierta “igualdad”, si bien aún persiste en nuestra sociedad un cierto “clasismo”, ya que solemos movernos en círculos mucho ,más cerrados de lo que nos creemos, formados por personas que suelen tener niveles culturales y económicos parecidos y que comparten unos intereses similares. Ello quizás sea debido a nuestra Historia y a los muchos siglos, incluso milenios, que la sociedad lleva estando organizada o compartimentada en diversos estamentos o clases.

El coctel internet-emociones parece estar erosionando y revolucionando esta rígida, secular y obsoleta estructura social. Las conexiones neuronales de nuestros cerebros y la forma en la que percibimos el mundo están cambiando, día a día, pero me pregunto si realmente estamos adaptados a esa velocidad de evolución que puede que nos produzca cierto vértigo. Hay quien habla de aturdimiento por exceso de información y falta de tiempo para asimilar los conocimientos y para pararnos a estar a solas con nosotros mismos, escuchar a nuestro “yo” interior, reflexionar, así como a un progresivo individualismo que dificulta las relaciones sociales “en carne y hueso”, de verdad, fuera del mundo virtual, que a menudo puede resultar ficticio o engañoso. Pero supongo que todo esto es inevitable, lógicamente, una mayor libertad implica mayor grado de incertidumbre.

Resuena en el sombrero: “Pero a tu lado”.- Los Secretos (Madrid, 1995).

martes, marzo 05, 2019

VERSIONES DE UNA VIDA (XXX)



En 1965, Augusto Algueró (música) y Antonio Guijarro Campoy (letra) compusieron la canción titulada “Chico ye-yé” para el cantante Luis Aguilé. Pero, durante un descanso del rodaje de la película “Historias de la televisión”, la actriz Concha Velasco, acompañada de Los Botines, y sin que las cámaras estuvieran grabando, interpretó la canción en el Palacio de los Deportes de Madrid, ante un público entregado. Tan buena fue la acogida por parte de los espectadores, que el Director de la película, José Luis Sáenz de Heredia, decidió incorporarla al metraje, con lo que dicha canción ha pasado a la Historia como “La Chica ye-yé” de Concha Velasco.

En el último disco que acaba de publicar la veterana rockera estadounidense Palmyra Delran, junto a su banda The Doppel, ha incluido una excelente versión de “La Chica ye-yé”, cantada en inglés con algunas estrofas en castellano, que no he tenido más remedio que incluir en esta sección de “Versiones de una Vida” y que dedico a todas las chicas ye-yés del mundo, porque sí, porque sí que me quiero enterar, que te quiero de verdad, ye-ye, ye-yé!!!

Que las disfrutéis!!!

1) Concha Velasco (Madrid, 1965).

2) Palmyra Delran and the Doppel Gang (New Jersey, 2019).

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martes, febrero 19, 2019

MICODETECTIVES




Se suele tener la imagen del micólogo como un señor más bien mayor, de aspecto decimonónico, que anda despacio por el monte, apoyado en un bastón, mirando al suelo en busca de setas, a las que siempre identifica pronunciando complicados “latinajos”. Cada dos por tres, se agacha para examinar con lupa los ejemplares que va encontrando. Toda esta parafernalia tiene una indudable similitud con la estampa clásica del detective novelesco, como Sherlock Holmes.

Al margen de este romanticismo y los bucólicos paisajes, la cruda realidad, desconocida para el gran público, es que, de manera subsiguiente al trabajo de campo, en el que también se toman numerosas fotografías “in situ”, hay que realizar un enorme trabajo de gabinete, consistente en labores tan metódicas y rigurosas como: la localización (coordenadas geográficas) y anotación de cada una de las observaciones realizadas y de las muestras recogidas; la realización de preparaciones para observar las muestras al microscopio, probando diferentes cortes y diversos reactivos químicos; toma de fotografías; medición y conteo de esporas y otras estructuras microscópicas; análisis estadístico de los datos numéricos; interminables consultas de bibliografía o preguntando a otros colegas; corte, secado y archivando de las muestras para procesar las “exicata” del herbario o colección de muestras.

Cuando el interés por la micología sobrepasa la mera identificación y clasificación de los hongos, y nos interesamos por su hábitat, dónde y cómo viven, de qué se alimentan, cómo se reproducen, qué papel desempeñan en los ecosistemas, el estudio del reino “Fungi” se convierte en algo apasionante que nos conecta de manera muy profunda con la Naturaleza.

Para ilustrar esto, procedo a narrar a continuación el episodio, casi una aventura detectivesca, que hemos vivido recientemente en el seno de la Asociación Micológica “Verpa” de Logroño:

El 9 de febrero de 2019, durante la salida al campo que solemos hacer casi todos los sábados, nos dirigimos a un monte del término municipal de Matute (La Rioja), que en parte fue repoblado artificialmente con la especie norteamericana denominada Abeto de Douglas (Pseudotsuga menziesii), si bien en los bordes y claros persiste un encinar (Quercus ilex ssp. ballota) bastante bien conservado, en el que podemos encontrar arbustos autóctonos como el Aladierno (Rhamnus alaternus). En el envés de una hoja de esta planta, el amigo Juan Ignacio encontró un extraño ser con forma de pequeño pólipo cubierto de polvos de talco (1ª foto) y que supusimos que sería algún hongo parásito de la planta (“roya”), debido a su parecido con alguna especie del género Gymnosporangium.

Al día siguiente, ya en el laboratorio, Carlos, nuestro Presidente, con infinito cuidado, meticulosidad y paciencia, preparó la microscopía (2ª foto), en la que pudimos observar unas células alargadas que son los “conidios”, los propágulos que produce la forma asexual (anamorfo) de algunos hongos ascomicetos, diferentes de las esporas, de origen sexual, producidas por la forma perfecta (teleomorfo). La forma y tamaño de estos conidios nos hicieron pensar en que pudiera tratarse del género Oidium o quizás Ramularia.

Buscando información en internet, casualmente, vi la foto de un ejemplar del género Akanthomyces, que guarda un considerable parecido a la primera fotografía del misterioso hongo. Comprobé que pertenece a la familia Cordycipitaceae, un grupo de ascomicetes que se alimentan de artrópodos, lo cual me llevó a pensar que quizás el hongo no parasitase a la hoja sino a algún pequeño insecto o ácaro que pudiera, a su vez, alimentarse de la hoja. Efectivamente, busqué y vi que existe un pequeño insecto hemíptero, Trioza kiefferi, que produce tumores o deformaciones en las hojas del Aladierno, y entre los hongos pertenecientes a la familia Cordycipitaceae, vi uno aún más parecido al de la foto y que está citado en la Península Ibérica, correspondiente al género, Gibellula, posiblemente se trate de la especie G. leiopus, que se alimenta de arañas muertas... Un momento, si se alimenta de arañas muertas, entonces debajo del hongo debería haber una. A las pocas horas, Carlos me envió un correo electrónico para confirmarme que, efectivamente, se trata de Gibellula leiopus (anamorfo de Torrubiella arachnophila var. leiopus), y adjuntó una foto (la 3ª) de una parte del artrópodo del que se alimentaba. Un día más de búsqueda me costó averiguar que esa estructura, a modo de peine curvo y ganchudo, en forma de garra dentada, son las dos uñas tarsales que tienen las arañas (orden Araneae), en el extremo de sus patas. El hecho de que sean sólo 2 uñas y que debajo de ellas haya una mata densa de pelos (fascículo subungueal), sugiere que probablemente la araña pertenezca a una de estas dos familias: Clubionidae o Anyphaenidae.

Bueno, pues esta ha sido la historia de la primera cita de Gibellula leiopus (Vuill. ex Maubl.) Mains, Mycologia 4(2): 313 (1950), en la Comunidad Autónoma de La Rioja.

Resuena en el sombrero: “We are detective”.- Thompson Twins (Sheffield (U. K.), 1983).

jueves, febrero 07, 2019

VERSIONES DE UNA VIDA (XXIX)


Las versiones de hoy, tanto la original del grupo holandés The RO-D-YS, “Looking for something better” (1069), como la versión que hicieron el año pasado Los Retrovisores de Barcelona, en castellano, con el título “Día de suerte”, me han llevado a reflexionar sobre el complicado equilibrio entre la tranquila introspección, la aceptación de la realidad del mundo, pararnos a caer en la cuenta y valorar todo lo que somos y todo lo que tenemos, sin caer en el conformismo; y el impulso proactivo que nos mueve a resolver los problemas, a solventar nuestras carencias, a trabajar y esforzarnos en pro de nuestro bienestar y del bien común, sin agobiarnos, sin estresarnos y sin caer en la frustración y el desfallecimiento.

Entiendo que para que nuestra vida sea saludable y los más feliz posible, ambas fases o flujos: el de subida, actividad, esfuerzo y lucha; y el de bajada, asimilación, descanso y paz; deben alternarse y alcanzar un equilibrio dinámico, en permanente avance con sentido positivo, sin prisa pero sin pausa, y teniendo cuidado de no caer en las “disfunciones” que se indican en el esquema, tanto en el flujo de subida como en el de bajada.

En el círculo rosa central está nuestra mente, nuestro “YO” con ese permanente bipolo que actúa a modo de motor, oscilando entre nuestro “Verdadero Ser”, que nos conecta con los demás y con todo el mundo exterior, haciéndonos sentir que formamos parte de la Naturaleza y del “Amor Universal”; y el “Ego”, que nos diferencia y separa del resto, centrándonos en nosotros mismos.

He tratado de resumirlo gráfica y esquemáticamente en el dibujo que veis arriba, parece sencillo pero me ha costado un par de días idearlo, confeccionarlo y pulirlo. Por supuesto que se admiten sugerencias, ideas y mejoras, siempre hay que estar con la mente abierta y en búsqueda de la mejora continua.

Que disfruteis de vuestras reflexiones y de estas canciones:

1) Looking for something better, The RO-D-YS (Holanda, 1969).

2) Día de suerte, Los Retrovisores (Barcelona, 2018).

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martes, febrero 05, 2019

VERSIONES DE UNA VIDA (XXVIII)




Ayer se cumplieron 10 años de la pérdida de Lux Interior, quien fuera cantante y líder de la legendaria banda californiana The Cramps, lo que motivó que en el programa de Radio 3El Sótano” celebrasen “San Lux Interior” con un programa especial en el que los oyentes dijeron cuáles son sus canciones favoritas, explicando las causas o lo que les sugieren.

The Cramps figuran entre las influencias de los Rescuers, por lo que me veo en la “obligación” de (y además me apetece) dedicarles una nueva entrada. Se les suele meter en el saco del punk-rock y el “psychobilly”, aunque realmente son únicos e inclasificables, de ponerles alguna etiqueta me inclinaría por la de “50s-serie-B-rock and roll-punk”. En una entrevista, Lux dijo que el rock, al igual que el "pop", sólo es un estilo musical o un entretenimiento, mientras que el "Rock and Roll es una forma de vida.

En mi caso, les descubrí a principios de los 80, gracias a la radio y a las cintas piratas que conseguíamos en El Rastro de Madrid (ver 1ª foto). Tuve la inmensa fortuna de verles actuar en la mítica sala “Rock-Ola”, el 31 de mayo de 1984 (entrada del concierto en la 2ª foto). Por aquel entonces, los punkies españoles continuaban con la fea y sucia costumbre (ya obsoleta en el mundo anglosajón) de lanzar escupitajos a los músicos que actuaban sobre el escenario, lo cual irritó sobremanera al batería Nick Knox (tristemente fallecido el 15 de junio de 2018). Nunca podré olvidar la tremenda rapidez y agilidad felina con la que Nick saltó por encima de la batería y agarró por la solapa a un aterrorizado punky, mientras los de seguridad le sujetaban del brazo para que no le arrease un puñetazo en toda la cara. Después de aquel incidente, los Cramps volvieron al camerino y advirtieron que si veían un lapo más darían por concluido el concierto. Afortunadamente, al poco rato regresaron al escenario, la peña dejó de escupir y pudimos disfrutar de un excitante e inolvidable show, con toda la parafernalia de Lux arrastrándose por el suelo y quitándose la camisa, ante una arisca pero sensual Poison Ivy empuñando su bajo, con toda la actitud del mundo.

A través de ellos descubrí la música más oscura de los 50, gracias también al novio rocker de la Yoli (en el dibujo), quien me descubrió al gran Link Wray, una clara influencia en los Cramps, como puede comprobarse en las versiones de hoy, si bien no se trata estrictamente de una versión, sino de una clara inspiración en los riffs y efectos de guitarra copiados de la primera para incluirlos en la segunda:

1) Ace of Spades Link Wray (1960).

2) Sunglasses after dark The Cramps (1980).

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