lunes, diciembre 30, 2019

VERSIONES DE UNA VIDA (XLIV)



Uno de los himnos del "Grunge", compuesto por Kurt Cobain, al frente de “Nirvana”, en 1991, “Smells Like Teen Spirit” surgió como una ruptura, una segunda revolución “punk” en los 90, un ataque a la apatía de la Generación X, aunque Kurt desconocía que “Teen Spirit” era el nombre de una marca de desodorante, por lo que estuvo cabreado durante una temporada cuando se enteró. Tampoco pretendía dar un significado específico a sus letras y no entendía por qué la gente se empeñaba en adjudicar determinados sentidos o intenciones a sus caóticas y casi improvisadas letras, no exentas de poesía.

Demasiadas contradicciones, incomprensiones, frustraciones, adicciones y problemas de salud que llevaron a Cobain a quitarse la vida el 5 de abril de 1994.

Kurt Cobain odiaba el “mainstream” y el conformismo, por lo que no sabemos lo que pensaría de la versión “swing” que cantó Paul Anka, en 2005. Podría decirse que el famoso cantautor y actor canadiense, un auténtico superviviente que lleva en la escena musical desde finales de los 50, es la antítesis del desaliñado, melenudo y frágil Kurt Cobain.

Quizás por ello estas dos versiones de este gran tema sean una buena alegoría de la música pop de las últimas décadas, durante las que se vienen sucediendo surgimientos espontáneos de rebeldía juvenil que luego se convierten en movimientos culturales alternativos para, final e indefectiblemente, acabar siendo absorbidos y asimilados por el mercado y la cultura de masas.

Lo que es indudable es que, al final, ahí quedan para la posteridad unas grandes canciones compuestas e interpretadas por auténticos artistas, nos gusten más o menos y al margen de las vicisitudes de sus vidas personales.

Disfrutadlas:

1) Nirvana (Seatle (USA), 1991).

2) Paul Anka (Canadá, 2005).

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sábado, diciembre 21, 2019

LOBOS Y PERROS CANTORES




En marzo de 2017, la “Fundación del Perro Salvaje de las Tierras Altas de Nueva Guinea” (NGHWDF) informó que un equipo de científicos de la Universidad de Papúa detectó por primera vez en medio siglo, la presencia de al menos 15 ejemplares de Perro salvaje de las Tierras Altas de Nueva Guinea o Perro cantor de Nueva Guinea (Canis lupus hallstromi), una subespecie de lobo que se consideraba extinguida en libertad (1ª foto).

La investigación logró tomar más de un centenar de fotografías de los animales, incluyendo ejemplares adultos y cachorros. El grupo vive aislado a una altitud de entre 3.700 y 4.600 m. sobre el nivel del mar, en una de las zonas más remotas del planeta, sin ningún tipo de contacto con el ser humano. Es de las pocas especies salvajes de cánidos que quedan en el mundo y su genética nunca ha sido modificada por el hombre mediante reproducción selectiva.

El registro fósil indica que la especie se estableció en la isla de Nueva Guinea hace al menos 6.000 años. No está claro si llegó con las migraciones humanas o pudo haber colonizado la isla de manera independiente.

Al igual que su pariente cercano el Dingo (Canis lupus dingo), de mayor tamaño, que vive en Australia y el Sureste asiático, estas subespecies de lobos tienen una peculiar manera de aullar, ya que son capaces de modular la voz (2ª foto), de ahí el nombre de “Perro cantor”.

Es curioso, que a estas subespecies de Canis lupus no las llamemos “lobos”, sino “perros salvajes”. Quizás sea debido a que ellos sean los ancestros de nuestros “perros domésticos” (Canis lupus familiaris).

Una de las razas de perro más antigua, el Basenji, originaria del este de África y que fue representado en algunos relieves del Antiguo Egipto (3ª foto), curiosamente, tampoco ladra, sino que emite unos musicales aullidos similares al “yodel” o canto del Tirol.

En el interior de todos los perros domésticos late el corazón de un lobo salvaje.

Resuena en el sombrero: "Mon coeur bat encore".- Les Dogs (Rouen (Francia), 1984).

viernes, diciembre 13, 2019

VERSIONES DE UNA VIDA (XLIII)


"¿Quién será?" es un mambo compuesto en 1953 por los mexicanos Pablo Beltrán Ruiz y Luis Demetrio, que fue popularizado por el cantante, también mejicano, Pedro Infante, quien lo interpretó en la película "Escuela de Vagabundos" (1956).

En 1959, la cantante norteamericana y tía de George Clooney, Rosemary Clooney, cantó la versión en inglés de la canción, con el título "Sway", que mucha gente identificó con la actriz Rita Hayworth.

En 2016, los también mexicanos "Sonido Gallo Negro" hicieron una magistral versión instrumental, con su "Mambo Cósmico", en un fantástico alarde retro-futurista, en el que se combina el mambo antiguo con no menos viejas teorías de relaciones históricas y exotéricas entre visitantes extraterrestres y las culturas egipcia y maya.

Os imagináis que un buen día descendiera del cielo un platillo volante, se abriera la escotilla y lo que sonase en su interior fuese "Mambo"?

Disfrutadlas:

1) Pedro Infante (México, 1956).

2) Rosemary Clooney (Los Ángeles (California), 1959).

3) Sonido Gallo Negro (México, 2016).

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miércoles, diciembre 11, 2019

VERSIONES DE UNA VIDA (XLII)


A pesar de que sólo viviese hasta los 23 años, Buddy Holly ha sido uno de los músicos que más ha influido en la música pop de todos los tiempos. Uno de sus temas favoritos es "Cryin´, Waitin´, Hopin´", una intensa canción a medio tiempo que trasluce algo de los aires fronterizos de su Texas natal. Quizás por ello, de entre las múltiples versiones que se han hecho (incluyendo a The Beatles en 1994), una de las más logradas fue la que hizo Marshall Crenshaw, quien interpretó el papel de Holly en la película "La Bamba", en 1987. Aunque, para mi gusto, la que tocaron Marty Stuart y Steve Earle, en 1996, para el disco de tributo a la memoria de Holly, "Not Fade Away", es francamente insuperable, con ese magistral dobro de Marty y la auténticamente visceral armónica de Steve.

La canción refleja de manera magistral el agridulce sentimiento de la esperanza, la eterna y dolorosa espera, que logra mantener la confianza de que algún día el ser amado regresará irremediablemente a nuestros brazos.

Disfrutadlas:

1) Buddy Holly (Texas, 1959).

2) Marshall Crenshaw (Los Ángeles (California), 1987).

3) Marty Stuart & Steve Earle (Nashville (Tennessee), 1996).

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sábado, noviembre 23, 2019

VERSIONES DE UNA VIDA (XLI)


A mediados de los 80 cayó en mis manos el primer volumen de la recopilación "Battle of the Garages" con un montón de bandas norteamericanas, en su mayoría desconocidas para mi, que desgranaban una música excitante, rítmica, energética y colorista que hundía sus raíces en los años 60, y que suponía un agradable contraste respecto a la música oscura y siniestra que reinó en Europa, a principios de los 80.

Una de las canciones que más llamó mi atención fue la titulada "Glendora", interpretada por un estrambótico grupo de Washington D. C. llamados "Slickee Boys". Recientemente he sabido que la canción es original de los legendarios ingleses "Downliners Sect" y que está dedicada al maniquí de plástico de unos grandes almacenes, algo que en nuestros días sería de lo más políticamente incorrecto.

En la fotografía, Glandora prostrata (Geres, Portugal, 10 de junio de 2019).

Disfrutadlas:

1) Downliners Sect (London (UK), 1966).

2) Slickee Boys (Washington D. C. (USA), 1981).

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miércoles, noviembre 20, 2019

HONGOS Y LUZ


En la charla del pasado día 8 de noviembre, sobre hongos en la sanidad forestal, dentro de las XVIII Jornadas Micológicas de Logroño, organizadas por la Asociación “Verpa”, durante el turno de preguntas surgió el tema de por qué algunas especies de hongos, a pesar de no poseer clorofila y no realizar la fotosíntesis, su fructificación se ve favorecida o no por determinado grado de iluminación del suelo o del sustrato donde se desarrolla el micelio.

Incluso hay especies, como el Omphalotus nidiformis de la fotografía, cuyos carpóforos son capaces de emitir una luz fría y verdosa, es decir son bioluminiscentes, brillando en la oscuridad de la noche.

La explicación más frecuente e inmediata al por qué de la influencia de la luz y la existencia de colores y bioluminiscencia en las setas, suele ser para atraer a los insectos, al objeto de que realicen o colaboren en la dispersión de las esporas de los hongos, aunque el asunto no está nada claro, las causas pueden ser distintas para las diferentes especies y también intervienen otros factores, entre los que se me ocurren los siguientes:

- El sol y la luz influyen en la humedad y la temperatura, a mayor iluminación, mayor temperatura y mayor cantidad de agua se evapora y con mayor rapidez lo hace. La temperatura, además, también influye en la velocidad de los procesos bioquímicos, así como en la formación de corrientes de aire en la superficie del himenio que favorecen la dispersión de las esporas.

- En el caso de los hongos micorrizógenos, que forman relaciones simbióticas con las raíces de los árboles, cuanto mejor iluminado esté un árbol mayor cantidad de azúcares y otros hidratos de carbono producirá para alimentar a sus hongos asociados. Algunas especies como Boletus aereus son consideradas heliófilas. Por no hablar de las especies que forman micorrizas con arbustos propios de matorrales heliófilos, como Jaras (Cistus sp.) y Brezos (Ericaceae).

- Hongos saprófitos que son cultivados por sus propiedades alucinógenas (Psilocybe cubensis) precisan de una exposición diaria de 12 horas de luz del espectro azulado y ultravioleta, para fructificar correctamente, mientras que los espectros rojizo, verdoso e infrarrojo inhiben la aparición de los primordios.

En el caso de la bioluminiscencia, también son muchos los aspectos a tener en cuenta:

• La bioluminiscencia de los carpóforos suele ser frecuente en hongos que viven en climas tropicales, mientras que en latitudes templadas es más habitual que sean los micelios los tejidos capaces de emitir luz.

• Dentro de una misma especie puede haber variedades (geográficas o en función del número de esporas que producen los basidios) que sean bioluminiscentes, mientras que otras no lo son.

• La bioluminiscencia es un proceso bioquímico que requiere que las células estén vivas y que consume oxígeno (oxidación), agua y energía (ATP), por así decirlo es una “fotosíntesis inversa”.

• Se han documentado casos en los que la supuesta bioluminiscencia del hongo, en realidad está producida por una bacteria que invade el carpóforo o el micelio.

Cualquier información, aclaración o experiencia al respecto será bienvenida.

Fotografía cortesía de Herman Anderson, tomada el 19-11-2019 en un bosque de Tasmania (Australia): Omphalotus nidiformis.

Resuena en el sombrero: “A Light from the Mountains”.- The Coal Porters (California, 2008).

domingo, octubre 20, 2019

EL TORNILLO DEL EGO


A menudo, cuando se habla de "plena consciencia", "concentración", "atención máxima" u "óptimo nivel de destreza" se emplea el verbo "fluir", porque en los estados de plenitud metal la mente fluye en una profunda conexión dinámica con el entorno espacio-temporal o circunstancias y seres que nos rodean. Son momentos en los que aflora y se desarrolla nuestro "verdadero ser" de luz y amor en conexión permanente y profunda con el Universo.

Por desgracia, suele tratarse de efímeros momentos de paz y lucidez, que mucha gente jamás ha experimentado, porque nuestros cerebros están total y absolutamente atenazados por el "ego", impidiendo que nuestra mente "fluya", crezca y se desarrolle. Por así decirlo, es un "modo" de nuestro cerebro que va recopilando todas las experiencias negativas, todos nuestros miedos, fobias y prejuicios, al objeto de diferenciarnos del resto del mudo y colocarnos por encima de él. "Sí, vale, todo ese rollo de la paz, el amor y la armonía Universal está muy bien, pero primero YO, ante todo mi supervivencia, mi bienestar, mi comodidad y mi superioridad por encima de los demás"; y también al revés, por el otro extremo: "Soy una pobre víctima del mundo cruel creado por los demás, yo no tengo la culpa de nada". Es como un tornillo mental que, a base de crear una constate tensión, nos diferencia de los demás, nos afianza en nuestras creencias, nuestros esquemas y nuestros prejuicios, nos atornilla en nuestra "zona de confort" e impide que tengamos una mente realmente abierta. Se apoya en nuestras emociones, nuestros recuerdos y experiencias negativas para provocar una suspicacia y desconfianza casi enfermizas, que nos impiden ser seres plenamente racionales y libres.

El "ego" constituye la principal herramienta por la que el poder ejerce su influencia sobre nosotros, por eso casi todos los estímulos que recibimos están encaminados a exacerbar y alimentar el "ego" hasta límites insospechados:

"Compre este coche para fardar ante sus vecinos".
"Independícese del Estado opresor".
"Permanezca unido y fiel al orden establecido internacional".
"Contrate un seguro, por lo que pueda pasar".
 "Ponga una alarma en su coche y en su hogar".
"Trump: En justo resarcimiento por las ayudas que la U. E. concedió indebidamente a "Airbus", ahora subo los aranceles a un montón de productos agrícolas europeos".
"Ándeme yo caliente y ríase la gente".
"¿Cambio climático? El que venga detrás que arree".
"El que más chifle, capador".
"El que no llora no mama".

Desatornillémonos del "ego", respiremos profundamente y relajémonos, atrevámonos a pensar por nosotros mismos y a ser realmente libres. ¡Dejemos de vivir permanentemente presionados, tensos y atemorizados!

Ilustración del pintor japonés Tetsuya Ishida (1996).

Resuena en el sombrero: "I´m Free".- The Who (London (UK), 1969).