Por fin parece que llueve una cantidad apreciable, de seguido y como Dios manda, en casi todo el territorio peninsular. El agua es vida, y más aún en un país mediterráneo o incluso
semiárido, como es una gran parte del nuestro.
Hace poco, comentaba y degustaba las
Colmenillas (
Morchella elata) que nos trajeron los chubascos de abril, y ahora en mayo son las
Sedas o Perretxicos (
Calocybe gambosa) las que, un año más, han tenido a bien continuar saliendo en un rincón de nuestro jardín. Esta vez y de
momento, sólo un par de ellas, las que salen en la foto, lo justo para poder degustarlas, ya que en el campo abierto y "
libre" del exterior, estas setas son ávidamente buscadas por cientos de avezados seteros locales y foráneos que las recogen en cuanto sus pequeños sombrerillos de color blanquecino asoman unos pocos milímetros sobre el suelo, ni siquiera esperan a que levanten por encima de la hierba, para que maduren y puedan esparcir sus esporas, lo cual puede que esté contribuyendo a su progresivo enrarecimiento.
Esta seta tiene una excelente consistencia y un aroma característico que, curiosamente, no agrada a todo el mundo, yo lo describiría como harinoso, con un ligero toque como a
plastilina sutilmente
anisada. Para cocinarlos es muy recomendable acompañarlos con una buena cantidad de cebolletas, así es como los he preparado para la
minidegustación de hoy, simplemente fritos en una sartén con un poco de aceite de oliva y un trozo de cebolleta finamente picado. Y, como este bulbo se hace bastante más rápido que estas setas, hay que ponerlas primero en la sartén, se les añade un poco de sal y, cuando han soltado algo de agua, se echa la cebolla. Una vez que todo está ligeramente
pochado o
doradito se sirve y se comen calientes, con pan y vino.
Sin embargo, la foto de abajo (la única que no es mía) corresponde a un plato frío, para cuando se coge una mayor cantidad de
sedas, es el llamado "
Caviar Blanco", que se prepara de la forma siguiente: Se trocean las setas, una vez limpias, y se ponen a hervir durante 5 minutos. Se retiran del fuego y se escurren. Una vez frías, se pasan por la sartén con algo de aceite para que suelten el exceso de agua. Aparte, se fríe la cebolla picada muy fina hasta dorarla. Se mezcla con las setas y se tritura hasta obtener una masa homogénea. Se pone a punto de sal y pimienta y se deja enfriar. Una vez frío, se sirve sobre finas rebanadas de pan tostado con un poco de mantequilla.
Además de setas, las lluvias nos traen hermosas flores. En otro rincón del jardín, por estas fechas florece la
Aquileña,
Colombina,
Guantes de dama o
Farolillos (
Aquilegia vulgaris), una flor silvestre de color azul-violeta, con sus extraños nectarios en forma de espolón enrollado. Su nombre deriva del latín "
aquila" (águila), porque el extremo del espolón de la flor recuerda al pico y las garras de esa rapaz. Algunos justifican el nombre basándose en la reputación que tiene la planta de hacer la vista penetrante. Sin embargo, como casi todas las
ranunculáceas, se trata de una planta tóxica, de la que sólo puede utilizarse la raíz, exclusivamente, en uso externo, salvo prescripción facultativa. Tiene propiedades antisépticas, astringentes, calmantes y
detersivas.
Junto a las
aquileñas, en ese rincón del jardín, también crecen y florecen las bellas
Peonías (
Paeonia broterii,
P. mascula y
P. officinalis), con sus espectaculares aunque efímeros capullos de color rosado. En muchos lugares era tradicional
recolectarlas para ofrecerlas en las fiestas en honor a
San Isidro y a la
Virgen, en el mes de mayo, por eso también se las denomina "
Rosas de mayo". Es curioso como estas flores, cuando aún están cerradas, atraen a las hormigas, no sé qué sustancia las atrae o qué es lo que encuentran en esta planta, pero lo cierto es que estos insectos recorren incansablemente la superficie de los capullos cerrados, y se asegura que esta planta no podría completar su floración en ausencia de hormigas.
Las semillas de las
peonías, también muy bellas, de intensos colores azul oscuro (las fértiles) y rosa vivo (las estériles) son tóxicas, por eso en algunos lugares se las llama "
matagallinas". Los primeros tratados médicos de los griegos la consideraban un tratamiento específico contra la epilepsia, por lo que se empleó para tratar esta enfermedad hasta el siglo
XIX. La
fitoterapia moderna la considera un buen antiespasmódico, útil en los desórdenes nerviosos. Para lo que se utilizan las flores y sus gruesos rizomas, que contienen un
heterósido productor de aceite esencial y un alcaloide que ejerce acción tónica sobre la circulación venosa. La planta se desaconseja para las mujeres en cinta, y, en todo caso, siempre conviene respetar las dosis.
Como vemos, la lluvia hace salir las setas, hace crecer los árboles, los cereales, la hierba y las flores, que luego nos proporcionan sus frutos, el pan, la miel y la leche, los símbolos bíblicos, por excelencia, de la vida, el bienestar y la abundancia. Disfrutemos de la lluvia, de la primavera y de la vida, porque, sin duda, son un gran regalo.
Resuena en el sombrero: El canto del
cuco en el valle del
Rasillo (Sierra de Cameros (La
Rioja), 2008).