martes, septiembre 27, 2011

YOU ARE NO TOREADOR!





Atención a la mezcla de nombres y procedencias: Resulta que hay un grupo musical que se llama “King of Prussia” (en la tercera foto), cuyos miembros residen en Barcelona, y que está liderado por un tal Brandon, nacido en Athens (Georgia, U.S.A.), ciudad de la que proceden los R.E.M., de los que hablamos en la entrada anterior, como consecuencia de su reciente separación.

King of Prussia hace un pop psicodélico que, a pesar de sus orígenes, suena mucho más británico que americano, en su primer disco “Shades of Hippiedom” hacían una parodia de lo que significa la vida “hippy” en el momento actual, y en su último LP “Save the Scene”, se han atrevido a sacar una canción titulada “Spain in the Summertime”, en la que dicen “You are no toreador” ¡Hay que echarle huevos, viviendo en Barcelona, con la que está cayendo! Si bien, la canción no habla de toros ni de otros tópicos del estío hispano, sino de un amor de verano imposible en nuestra soleada piel de toro y olé!

En fin, tampoco es mi intención entrar en polémicas sobre los toros, sólo quería sacar a colación a este curioso grupo, destacar las altas temperaturas que estamos teniendo en este veranillo de San Miguel otoñal, que en Cataluña ya no habrá más corridas de toros y que en San Sebastián se ha inaugurado la primera universidad de cocina: “The Basque Culinary Center” (sí, así en inglés, inaugurada por los Príncipes de Asturias, el Lehendakari y otras autoridades excepto el alcalde de Bildu… ¡Torero!). Realmente, Spain is different!

Resuena en el sombrero: “Spain in the Summertime”.- King of Prussia. (Barcelona, 2011).

viernes, septiembre 23, 2011

EL FIN DE LA FASE R.E.M.


Parece que fue ayer, cuando iba ojeando el “Ruta 66” en el autobús y vi la foto de cuatro chicos de Georgia con un aspecto bastante rústico y anticuado “¡Aaah pero estos son los R.E.M.!” Exclamé. Ya había escuchado su estupendo primer LP “Murmur” que me sorprendió porque en plena fiebre tecnopop y de oscura locura afterpunk (1983) ellos se atrevieron a sacar un disco repleto de sonidos acústicos que destilaban una serena lucidez, lleno de poesía que evocaba sosegadas imágenes campestres en color sepia, y claro, en aquel momento, pillaron a todos los críticos musicales a contra pie, seguro que pensaron “¡Ay va la hostia! ¿Y esto qué es? ¿Cómo llamamos a esto?”.

En aquel momento todavía no se había acuñado el término “Americana” y a alguien, al escucharles, se le ocurrió el calificativo de “Rock con raíces” (se sobreentiende que raíces folk o country), que unos años más tarde acabaría desarrollándose extraordinariamente y explotando en un sin fin de bandas, muchas de ellas con una gran creatividad y belleza musical.

Pero entonces los R.E.M. volvieron a sorprender, porque no eran unos chicos tan tranquilitos como parecía, sino que, en el fondo y como buenos sureños, son unos rebeldes e inconformistas irredentos, y ellos siguieron evolucionando totalmente a su bola, ajenos a todo tipo de modas e influencias, de manera que fueron avanzando en la aplicación de los recursos que les ofrecía la tecnología y adquirieron una imagen más urbana, cosmopolita y sofisticada, aunque nunca perdieron la esencia de un sonido caracterizado por la peculiar voz del carismático Michel Stipe (que con los años fue perdiendo su melena rizada), lánguidas armonías vocales y bellas melodías pop que, aunque sencillas y pegadizas, nunca cayeron en una excesiva simpleza y empalagosidad comercial. Recuerdo aquel genial “Shiny Happy People” que cantaron junto a la jovial Kate Pierson de los B-52.

Aunque a mi el que siempre me ha caído mejor del grupo fue el baterista Bill Berry, con esa cara de bruto noblote, enmarcada por gruesas cejas, que, curiosamente, nació en Duluth (Minnesotta), al igual que el gran Bob Dylan, aunque la banda siempre ha tenido su cuartel general en la pequeña ciudad universitaria de Athens (Georgia).

En fin, aunque su separación ha sido noticia en la prensa y los telediarios de todo el mundo, no podía dejar de dedicar unas líneas a este gran grupo que ha puesto banda sonora a buena parte de mi vida y cuya calidad y talento son innegables, aunque lo cierto es que se fueron alejando de lo que se considera Rock & Roll, como quizás ya presagiaban en esta canción:

Resuena en el sombrero: “Don´t go back to Rockville”.- R.E.M. (Athens (Georgia), 1984).

domingo, septiembre 18, 2011

GUERRERO NEGRO


Todos los años, las Ballenas grises migran desde las frías aguas de Alaska, en las que se alimentan, hasta la cálida bahía de Baja California (México), para dar a luz a sus crías. En el siglo XIX esto fue aprovechado por algunos barcos balleneros sin escrúpulos para dar caza a estos grandes cetáceos de los que se aprovechaba su carne y sobretodo su grasa como combustible para el alumbrado.

Uno de estos barcos balleneros fue el “Black Warrior”, que quedó encayado en una playa aislada por causas desconocidas, ya que aquel día no hubo ninguna tormenta, aunque se dice que se vieron extrañas luces sobrevolando la serena noche de la costa de Baja California.

Efectivamente, esa zona es famosa por los avistamientos de ovnis ¿No sería bonito que hubiese existido una historia de extraterrestres acudiendo al auxilio de ballenas en apuros?

En cualquier caso, como estamos en México, el lugar se llamó “Guerrero Negro” y en él, además de vastas playas desiertas de arenas blancas, también hay una enorme salina.

Este mágico lugar ha servido de inspiración para que el gran grupo mejicano contemporáneo de surf instrumental, Lost Acapulco, compusiese una no menos bella y mágica canción, incluida en su último y fabuloso LP “Los Obligados Racing Team”, el cual están presentando estos días de gira por España ¡No perdais la oportunidad de ver a este estupendo grupo en directo!

Resuena en el sombrero: “Guerrero Negro”.- Lost Acapulco (México D. F., 2011).

martes, septiembre 13, 2011

DOUGLAS



Estaba nervioso porque era mi primer trabajo y aquel día yo iba conduciendo el coche del jefe. Recuerdo que al poco de pasar el Puerto de Cotos, ya en la provincia de Segovia, mi jefe, muy excitado, de repente espetó: “¡Para el coche!”. Un poco asustado, aparqué como pude en el escaso arcén y mi jefe salió raudo del coche, se dirigió hacia una esbelta y extraña conífera y la abrazó, apenas alcanzaba a rodear su robusto y recto tronco con sus brazos, mientras exclamaba: “Tendríamos que plantar este árbol por todas partes”.

Más tarde me explicó que se trataba del denominado Abeto Douglas o Pino de Oregón , aunque en realidad no es ni un abeto ni un pino, sino un pariente lejano de las tsugas que tiene unas curiosas piñas colgantes entre cuyas escamas asoman unas estrechas y puntiagudas brácteas membranosas, su nombre científico -Pseudotsuga menziesii- quiere decir “falsa tsuga”, y es originaria del oeste norteamericano, donde hay dos variedades, la varidead costera, es un árbol gigantesco que comparte hábitat con otras coníferas aún mayores como las Sequoyas, si bien la que suele plantarse en algunas zonas de media montaña del centro y sur de la Península Ibérica se trata de la variedad continental que puebla la vertiente oriental, más seca, de las Montañas Rocosas, llegando por el sur hasta el mismo borde de los desiertos de Arizona, por lo que se adapta mejor a nuestros climas de influencia mediterránea, si bien, en España, sólo existen plantaciones de cierta importancia en La Rioja y en Navarra.

Algunos años antes, había escuchado la música de un grupo que incluía en su nombre la palabra “Douglas” y que también procedían de Estados Unidos, aunque algo más hacia el Sureste, concretamente de San Antonio (Texas), cerca de la frontera con México, se trata de “Sir Douglas Quintet”, grupo liderado por el afable y honesto melenudo con sombrero tejano DouglasDougSham, quien años más tarde formaría parte de los legendarios “Texas Tornados”. El colorido sonido fronterizo “Tex-Mex”, protagonizado por un potente órgano “Continental Vox”, influyó sin duda en que me decantase por tocar este instrumento cuando formamos “The Rescuers” a mediados de los 80.

Una de sus canciones más famosas es este “Mendocino”, en la que proclaman su devoción por un habitante especial de la ciudad tejana de Mendoza. No os perdáis al que toca las maracas que me recuerda aquella impagable secuencia del Lagarto en el vídeo de The Rescuers.

Resuena en el sombrero: “Mendocino”.- Sir Douglas Quintet (San Antonio (Texas), 1968).

jueves, septiembre 01, 2011

PINOS, ESPINOS, CATEDRALES Y PROCESIONES











A menudo, el matorral, sobretodo si es espinoso, es despreciado y minusvalorado, mientras que el paisaje ideal para la mayoría de la gente es un bosque abierto o adehesado, compuesto por grandes árboles maduros y con el suelo cubierto por un fino césped, lo cual sin duda constituye un ecosistema de gran valor y altamente productivo (leña, madera, corcho, miel, frutos y pastos con los que se alimenta una cabaña ganadera que genera productos de alta calidad).

Sin embargo, el matorral o los arbustos, con frecuencia son calificados como “maleza” y, por el contrario, está formado por especies en su mayor parte improductivas o de las que se obtienen pocos productos y, además, su presencia supone un incremento en el riesgo de incendios.

Debido a ello, los desbroces o eliminación del matorral son unas de las labores forestales más comunes en nuestros montes. Si bien, probablemente, nunca seremos capaces de desbrozar lo suficiente como para suplir los antiguos aprovechamientos que realizaban las gentes antiguamente para aprovisionarse de leña y apacentar a sus ganados en los montes.

No obstante, conviene recordar que el matorral espinoso brinda una valiosa protección a los retoños (brinzales) de los árboles que germinan junto a este, tal y como puede apreciarse en las cuatro primeras fotos de arriba, donde vemos como el regenerado del Pino laricio (Pinus nigra) prospera bajo la protección que le brindan las aulagas (Genista scorpius), los escaramujos (Rosa canina), los enebros (Juniperus communis) y los espinos (Crataegus monogyna).

Una vez superada la altura crítica (unos 2 m.) que les libra del diente y el roce de los grandes herbívoros, los Pinos laricios, salgareños o cascalbos crecen sin problemas, hasta alcanzar el majestuoso porte catedralicio, con pilares de corteza plateada, que se aprecia en la quinta foto.

Las acículas de este duro y bello pino son muy apetecidas por las orugas de la llamada Procesionaria (Thaumetopoea pityocampa), que suelen nacer por estas fechas de las puestas de huevos que colocaron cuidadosamente las mariposas hembra, formando unos característicos canutillos dorados que no son otra cosa que los huevos dispuestos en espiral alrededor de un par de acículas, finalmente recubiertos por las escamas doradas de su abdomen.

Nada más nacer (ver sexta foto), las diminutas orugas empiezan a roer las acículas de las que se alimentan, dejando en el extremo de los brotes de los pinos unos característicos mechones de color pajizo. Más adelante, a medida que crecen y van mudando la piel (hasta 5 veces desde septiembre hasta marzo), los daños van siendo mayores y las colonias de orugas fabrican unos bolsones de seda blanca que les sirven de refugio donde pasar las frías noches invernales. De manera que, en unos pocos meses, pueden llegar a defoliar completamente los pinos (ver séptima foto), si bien esto no suele producirles la muerte, sino que la inmensa mayoría de los árboles rebrotarán sin problemas a la primavera siguiente.

Conviene recordar que la Procesionaria es un insecto autóctono, con el que nuestras especies de pinos llevan conviviendo millones de años, por lo que hay todo un ejército de seres vivos (principalmente otros insectos, aves y hongos) que se alimentan fundamentalmente de este lepidóptero, en sus distintas fases de desarrollo (huevo, oruga, crisálida y mariposa adulta). En la octava foto podemos ver las crisálidas del taquínido Phryxe caudata (pupa pequeña de color marrón rojizo) y del sírfido Xanthandrus comptus (pupas blanquecinas), en el interior de un bolsón de Procesionaria, ambos dípteros están especializados en la predación de sus urticantes orugas. Mientras que en la novena foto vemos una puesta que ha sido parasitada por el himenóptero calcídido Baryscapus servadeii, una diminuta avispita de menos de 1 mm de longitud, cuyas larvas se desarrollan dentro de los huevos de la Procesionaria, dejando esos pequeños orificios circulares al salir.

Otros habitantes comunes en nuestros pinares y que, al alimentarse de piñones, también producen ciertos daños, son la Ardilla roja (décima foto) y el Piquituerto, que, sin embargo, al tratarse de animales superiores vertebrados, vistosos y coloridos, caen mucho más simpáticos a la gente que los insectos ¡Es natural!