domingo, septiembre 06, 2020

LA DULCAMARA O LAS UVAS DEL DIABLO




La Dulcamara (Solanum dulcamara) es una planta trepadora bastante común en nuestros setos que resulta especialmente vistosa y llamativa, a partir de estas fechas cuando maduran sus bayas de un intenso color rojo, agrupadas en racimos, por lo que también es conocida como “Uvas del Diablo” (1ª foto).

El nombre genérico “Solanum” procede de la palabra latina “solamen”, que significa “alivio” o “consuelo”, lo que obviamente ha sido para los muchos campesinos que, a lo largo de los siglos, la han tomado para aliviar las articulaciones doloridas de los dedos.

El nombre específico “dulcamara” proviene del hecho de que, al principio, las hojas y la raíz tienen un sabor amargo, que al cabo de un rato se vuelve dulce.

En pequeñas dosis esta planta tiene propiedades diuréticas, expectorantes y sedantes, además de actuar como bactericida y reconstituyente.

Sin embargo, una sobredosis es muy peligrosa, ya que altera el sistema nervioso central, el ritmo cardíaco y la respiración, provocando delirios, convulsiones y a veces la muerte. Por ese motivo, la Dulcamara sólo debe tomarse en las dosis prescritas por una persona cualificada.

La aplicación más conocida de esta planta es la de combatir las afecciones cutáneas, como los eccemas crónicos, la escrófula, el reumatismo y el panadizo (la inflamación del tejido celular de los dedos). También se administra por vía oral para tratar la bronquitis, la ictericia y la colitis ulcerosa, o externamente para las verrugas, los sarpullidos, las úlceras y la celulitis.

Esta planta se ponía también alrededor del cuello del ganado para protegerlo contra el mal de ojo.

En la tumba de Tutankhamón (1343-1323 a. C.) se encontró un collar (2ª foto) que, entre otras plantas, contiene bayas secas de Dulcamara.

Este collar de flores que apareció sobre el tercer féretro se componía de hojas, flores, bayas y frutos de varias plantas, junto con cuentas de vidrio azul, dispuestas en nueve tiras y pegadas a una hoja semicircular de papiro. Es un tipo muy raro, que sólo se conoce por ejemplares del reinado de Tutankhamón y es muy interesante porque muestra las verdaderas hojas, flores y frutos copiados en los collares de cuentas de fayenza de la segunda mitad de la Dinastía XVIII.

Las tres primeras tiras de este collar y la séptima eran parecidas. Se componían de cuentas o lentejuelas de vidrio azul y bayas de solano leñoso (Solanum dulcamara, L.) que colgaban de finas tiras de hojas de palmera datilera. Las lentejuelas y las bayas estaban agrupadas alternativamente, de veinte a veinticinco lentejuelas por cada cuatro bayas. La cuarta tira era de hojas de sauce y de una planta no identificada, dispuesta alternativamente y sirviendo de base para los pétalos de nenúfar azul. Estaban atadas por medio de tiras de papiro que pasaban por encima y por debajo de las hojas.

La quinta tira consistía en bayas de solano que colgaban de una franja de hojas de palmera datilera. La sexta tira se componía de las hojas de una planta no identificada todavía, flores de centaurea y de Picris coronopifolia, Asch., con once frutos de mandrágora (Mandragora officinalis, L.), colocados a intervalos regulares. Los frutos de mandrágora estaban cortados por la mitad, habiéndose quitado los cálices, e iban cosidos al collar. La séptima tira era igual a las tres primeras. La octava se componía de hojas de olivo y de una planta no identificada dispuesta alternativamente. La novena tira, que quedaba en la parte exterior del collar, estaba hecha con las hojas de la misma planta no identificada usada en las tiras sexta y octava, junto con flores de centaurea.

Observaciones acerca de las plantas identificadas: El apio silvestre (Apium graveolens, L.). Sabíamos que esta planta existía en el antiguo Egipto a través de dos fuentes. En primer lugar por una hermosa corona compuesta de sus hojas y de pétalos de loto azul descubierta en una tumba de la Dinastía XXII en Tebas en 1885, y que hoy día se encuentra en el Museo de El Cairo.

En segundo lugar por otra corona bastante parecida, encontrada por Schiaparelli en la tumba de Kha, arquitecto de Amenofis III en Deijr el Medineh, hoy día en Turín. El apio silvestre era también una planta favorita de los floristas de Grecia y Roma. Los vencedores de los Juegos Istmicos y Nemésicos eran coronados con guirnaldas hechas con sus hojas y tales guirnaldas se colocaban también en las tumbas y en las camas de las personas gravemente enfermas. Es interesante notar aquí que en el Museo de Florencia hay algunas semillas de apio silvestre procedentes de una tumba egipcia (No. 3628) y que las semillas de esta planta eran uno de los ingredientes empleados por los escitas para embalsamar los cuerpos.

La centaurea (Centaurea depressa, M. Bieb.). Ésta era una de las flores más corrientes usadas por los floristas egipcios para hacer coronas y se han conservado muchas flores de este tipo en guirnaldas que datan desde la dinastía XVIII hasta la época grecorromana. No es oriunda de Egipto, sino que debió de ser introducida desde el Próximo Oriente o la península griega, primero como un hierbajo entre los campos de grano y luego cultivada en los jardines de Tebas. Hoy día no aparece en Siria ni en Palestina, pero sí en la Arcadia y en la llanura del Ática, donde florece en abril.

En algunas regiones de Australia, la Dulcamara es una planta invasora, por lo que está sujeta a restricciones legales.

Resuena en el sombrero: “Bittersweet”.- Hoodoo Gurus (Australia, 1985).

lunes, agosto 24, 2020

MASCARILLAS PARA LOS MALOS HUMOS


Uno de los fenómenos psico-sociológicos que más me está llamando la atención durante la pandemia es el de los miles de negacionistas que salen a manifestarse a las calles, sin mascarilla y sin respetar la distancia de seguridad. Supongo que se trata de una mezcla entre dificultad o incapacidad para aceptar y asimilar lo que está sucediendo, junto con una actitud de rebeldía innata frente al poder, en personas con un grado de desconfianza y estupidez por encima de la media.

Lo que me resulta muy difícil de comprender y asimilar es el hecho de que hemos sido capaces de parar el mundo, de confinarnos en nuestros hogares durante meses, poniendo en riesgo la economía mundial, por un virus para el que aún no hay vacuna ni tratamiento. Mientras no tenemos ningún problema en comprar un paquete de cigarrillos con un cartel que pone “el tabaco mata”, junto a una foto de unos pulmones destrozados.

También los hay que pagan gustosamente para adquirir una entrada con la que entrar en un circuito, donde disfrutan aplaudiendo a un grupo de pilotos que se dedican a quemar un montón de gasolina, con el único propósito de ver quien llega primero a cruzar la línea de meta, tras dar un montón de vueltas, acelerando el cambio climático, haciendo apología del culto al riesgo y a la velocidad, poniendo en peligro su integridad física y haciendo uso de los servicios sanitarios cada vez que algún infeliz se va al suelo.

Ahora, como parece que la exhalación de humo favorece la propagación del virus, muchas CCAA están prohibiendo fumar al aire libre, cuando no sea posible respetar la distancia de seguridad ¿Qué tiene que pasar para que se prohíba el tabaco como cualquier otra droga nociva para la salud? 

Respecto a los “deportes de motor” ¿Por qué siguen existiendo vehículos de competición con motores de explosión cuando hace tiempo que podrían y deberían ser únicamente eléctricos?

El comercio legal de tabaco y las carreras de vehículos a motor de explosión son exactamente igual de ilógicos e irracionales que las manifestaciones de negacionistas del COVID-19.

“I bet there´s rich folks eating
In a fancy dining car
They´re probably drinkin´coffee
And smoking big cigarrs
Well I know I had it coming
I know I can´t be free
But those people keep a-movin´
And that´s what tortures me”.


Resuenan en el sombrero: “Folsom Prison Blues”.- Johnny Cash (Nashville, 1969). “Fast Cars”.-Stephen Hawking Experience (¿UK?, 2015).

domingo, agosto 23, 2020

PRESAGIOS DE UNA NUEVA ERA


No soy el único que piensa que nos encontramos a las puertas de una nueva era, la actual pandemia, el movimiento antirracista surgido en EEUU y el agotamiento del actual modelo capitalista, nos hacen presentir que se avecinan cambios importantes en el mundo.

Esta sensación ha sido reforzada durante este verano por dos encuentros que, en tiempos pretéritos, hubiesen sido interpretados por los augures como potentes señales de que algo importante se avecina. El 12 de julio, en la zona más baja de La Rioja, en la Reserva Natural de los Sotos del Ebro (Alfaro), observé un bullicioso bando de aves que, al aproximarse, pude comprobar que se trataba de un grupo de Aviones zapadores (Riparia riparia) que acosaban ruidosamente a un ejemplar albino, de un blanco inmaculado (ver primer dibujo).

Ayer sábado 22 de agosto, en uno de los lugares más altos de La Rioja, en un alto próximo al Puerto de Piqueras, a más de 1.720 m. de altitud, en el talud de una pista forestal, descubrí una roca que brillaba al sol con una colorida y bella iridiscencia, como si un minúsculo trocito de arcoíris se hubiese petrificado (ver 2ª foto). Creo que se trata de una fina capa de Calcopirita que recubre la roca arenisca de esa zona, pero no he podido evitar pensar que se trata de una nueva señal de que se avecinan importantes acontecimientos. Ojalá sea el inicio de una nueva era de respeto a la Naturaleza, a los derechos humanos, a la solidaridad y una mayor igualdad y participación de todos los seres humanos en el devenir de la vida sobre el planeta Tierra.

Algo similar a la premonición de aquel Bisonte blanco, de la que ya hablé hace años.

Por alguna extraña razón, siempre que hablo de estos temas de profecías y presagios, me llevan al lejano Oeste americano, quizás como símbolo máximo de la actual sociedad occidental.

Resuenan en el sombrero: “Rainbow Stew”.- Jason Ringenberg (Texas, 2004). Rainbow man.- Jeff Bates (Mississippi, 2003).

miércoles, julio 22, 2020

VERSIONES DE UNA VIDA (XLVI)



A finales de los 70, surgieron en Madrid una serie de grupos de la denominada “nueva ola”, precursores de la “movida madrileña”, entre los que se encontraban Los Secretos (inicialmente llamados “Tos”), con los hermanos Urquijo al frente, en especial Enrique (tristemente fallecido en 1999), cuyo talento, voz y personalidad de chico sensible y melancólico se plasmaron en unas canciones con gran gancho, que propiciaron el fulgurante arranque de una exitosa carrera musical que continúa hasta nuestros días.

Sin duda, una de aquellas grandes canciones fue “Sobre un vidrio mojado”, una excelente versión de un tema original de una desconocida banda uruguaya de 1969, llamada “Kano y los Bulldogs” (1ª foto).Con este tema, incluido en un EP que se publicó en 1980 (ver portada en la 2ª foto), Los Secretos consiguieron un gran éxito y, a pesar de que en los créditos del disco figuran claramente los nombres de los autores originales, a nivel del gran público, tanto en las actuaciones televisivas, como en los conciertos en directo, así como en la promoción que se hacía en las radio-fórmulas, pasó muy desapercibido el hecho de que “Sobre un vidrio mojado” sea una versión de un tema original de un grupo uruguayo de finales de los 60. Si bien, en mi opinión, Los Secretos mejoraron sensiblemente la canción, gracias a la gran voz de Enrique y a la reforzada intensidad que cobran las guitarras.

A nivel personal, confluyen una serie de circunstancias: 1º) Los hermanos Urquijo vivieron a escasas manzanas de mi casa, en el madrileño barrio de Argüelles. 2º) El gusto de Los Secretos por la música americana (tanto el rock como el country e incluso las rancheras mejicanas). 3ª) Lo mucho que me marcó la lectura del libro “Adiós tristeza” (biografía de Enrique Urquijo publicada en el año 2005). 4º) La letra de la canción “Sobre un vidrio mojado” supuso la primera apuesta que perdí con mi hermano pequeño, ya que, por alguna extraña e inexplicable razón, me empeñé en que la letra decía “Y mis ojos quedaron igual que ese NIÑO, pensando en ella”, en lugar de (como es lógico y natural) “igual que ese vidrio, pensando en ella”. En fin, cabezón y niño llorica que era uno, por aquel entonces.

Mucha salud y disfrutadlas!:

1) Kano y los Bulldogs (Uruguay, 1969).

2) Los Secretos (Madrid, 1980).

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viernes, junio 26, 2020

OLMOS




El sector forestal siempre se ha caracterizado por funcionar en plazos de tiempo relativamente largos en comparación con la escala humana, de ahí su escaso peso en la política, por mucho que ahora se hable frecuentemente de la influencia de los bosques en el cambio climático, el ciclo del carbono, la biodiversidad, reserva de medicamentos naturales y su relación con culturas humanas primitivas e indígenas.

Sin embargo, en los últimos 17 meses he sido testigo de una cadena de acontecimientos que se han producido a un ritmo inusualmente rápido, tratándose del sector forestal, estando además relacionada con una pandemia vegetal (sí, los árboles también sufren pandemias), más concretamente la que afecta a los Olmos (Ulmus sp.), un género de árboles con gran arraigo en los usos y costumbres de las culturas europeas y asiáticas.

Históricamente, se han identificado dos pandemias afectando a los Olmos, ambas denominadas “grafiosis”: Una producida por Ophiostoma ulmi a principios del siglo XX; y otra originada por O. novo-ulmi en la década de 1960. De esta última, la más agresiva, se distinguieron dos cepas: la cepa EAN (Eastern European) cuyo origen era Ucrania y Moldavia; y la cepa NAN (North American), cuyo origen se encuentra en la región de los Grandes Lagos. La cepa EAN se encuentra presente en países de Centro Europa, Italia, Balcanes e Irlanda. La cepa NAN se extendió por Inglaterra, Italia, antigua Yugoslavia, Países Nórdicos y llegó a España en los años 80. Actualmente, estas cepas han pasado a clasificarse como subespecies: ssp. novo-ulmi (la anterior cepa EAN) y ssp. americana (la antigua cepa NAN).

Dicha enfermedad, la “grafiosis” diezmó la práctica totalidad de las olmedas autóctonas de Ulmus minor, en la Península Ibérica. Si bien los árboles no llegan a morir, ya que el sistema radical permanece vivo y es capaz de rebrotar durante muchos años. Cuando dichos rebrotes alcanzan porte arbóreo atraen a los insectos vectores (coleópteros barrenadores del género Scolytus) que portan las esporas del hongo patógeno, introduciendo la enfermedad en el sistema vascular del árbol y produciendo su muerte en poco tiempo, por lo que las antiguas y catedralicias olmedas que antaño poblaban los sotos de las riberas de nuestros ríos se convirtieron en unos precarios resquicios arbustivos que rara vez tienen tiempo suficiente para florecer, fructificar y producir semilla para que la especie pueda reproducirse sexualmente, evolucionar y seguir formando parte de nuestros ecosistemas forestales.

Afortunadamente, algunos ejemplares de Olmo demostraron ser resistentes a la “grafiosis”, por lo que, en 1990, el Ministerio de Agricultura, en colaboración con el INIA, puso en marcha el "Programa español para la evaluación y conservación de los recursos genéticos de los olmos y la obtención de individuos resistentes a la grafiosis", fruto de dicha investigación, en el año 2014, la Dirección General de Desarrollo Rural y Política Forestal registró 7 clones de Ulmus minor de diversas procedencias españolas resistentes a la grafiosis, y además se descubrió que una especie de OlmoUlmus laevis-, que hasta hace pocos años se creía propia de Centroeuropa, tiene poblaciones autóctonas en la Península Ibérica, distribuyéndose principalmente por su mitad occidental, desde Asturias hasta Huelva, pasando por Madrid.

Ulmus laevis, vulgarmente denominado “Negrillo”, “Olmo blanco” u “Olmo temblón”, se caracteriza por presentar sus sámaras (frutos) en el extremo de largos pedúnculos, gusta de suelos más ácido y húmedos que el Olmo común (Ulmus minor), por lo que vive más cerca del cauce de los ríos, preferiblemente en la mitad occidental, predominantemente silícea, de la Península Ibérica (ver mapa). Potencialmente, puede sufrir el ataque del hongo que produce la “grafiosis”, aunque en la práctica no es atacado porque los insectos vectores no se sienten atraídos por esta especie.

En la Comunidad Autónoma de La Rioja, la Dirección General de Biodiversidad ha venido realizando, desde el año 2018, plantaciones con algunos de estos clones de Ulmus minor resistentes a la grafiosis, donados por el Ministerio, así como de ejemplares de Ulmus laevis, que se plantaron en el curso medio y bajo del río Najerilla, en enero de 2019, y de los que esta primavera se comprobó que habían sobrevivido 10 ejemplares.

Al divulgar esta noticia en las redes sociales y gracias a un técnico de campo de la vecina Comunidad Foral de Navarra, el 25 de mayo de 2020, descubrimos la existencia de 4 ejemplares autóctonos de Ulmus laevis, en la Reserva Natural de los Sotos del Ebro (Alfaro, 1ª foto), de los que se recogió semilla para su siembra en el Vivero Forestal de "La Fombera" (Logroño), donde el 24 de junio germinaron 14 plántulas (2ª foto).

Es decir, en pocos años se ha descubierto una nueva especie autóctona de la que se ha duplicado la población existente, algo extraordinariamente raro e inaudito en el mundo forestal, en el siglo XXI.

Resuena en el sombrero: “We´re pretty quick”.- The Chob (New Mexico, 1966).

martes, abril 21, 2020

LOS EXTREMOS SE TOCAN (XXXII): EXACERBACIÓN ACELERADA



Vivimos tiempos extremos, el sino de esta época parece ser que todo se vuelve cada vez más extremo:

1º) El clima: En cuestión de un día o pocas horas, pasamos de temperaturas anormalmente cálidas a heladas. Tras prolongadas sequías le siguen tremendos aguaceros que producen graves inundaciones y daños en infraestructuras, edificios y personas. Los huracanes y los tornados cada vez son más frecuentes y potentes.

2º) La biodiversidad: Numerosas especies de animales, plantas y hongos pasan a encontrarse en vías de extinción, amenazadas por nuestra expansión y actividad frenética. Mientras que otras especies se convierten en “plagas” exóticas e invasoras, debido a la globalización y a la gran velocidad y lejano alcance de los transportes.

3º) La distribución de la población y el comportamiento humano: En muchos países tenemos urbes masificadas y grandes aglomeraciones humanas concentradas en unas pocas ciudades, mientras que vastas extensiones del territorio se transforman en desiertos demográficos. Con la crisis del Covid-19 hemos pasado de calles atestadas de gente, espectáculos de masas, grandes eventos en olor de multitudes y niveles elevados de ruido, a espacios públicos desiertos y ciudades fantasma en las que reina el silencio. Esta pandemia también ha sacado a relucir comportamientos humanos extremos y antagónicos: personas que creíamos “normales” se convierten en héroes capaces de arriesgar sus vidas para salvar las de los demás, mientras que otras aprovechan la situación para tratar de enriquecerse o para sembrar aún más cizaña, terror y caos. Vemos ejemplos de lúcida inteligencia y agudo ingenio, junto a la más supina e inútil estupidez.

La inaudita y extraordinaria situación que estamos viviendo es muy difícil de asimilar emocionalmente. Incluso para quienes hemos tenido la suerte de seguir gozando de buena salud y no sufrir la pérdida de ningún ser querido o cercano, el hecho de que las malas noticias y el miedo asociado se hayan ido suministrando en pequeñas dosis diarias, tratando de resaltar lo positivo e incluso con altas dosis de música y buen humor, es algo muy loable pero, por otro lado ha dificultado que nos demos cuenta de la realidad y de que no atravesemos por la dura pero necesaria fase de duelo que implica cualquier desastre o acontecimiento negativo.

No se trata de deprimir aún más a la gente, pero, personalmente, he sentido la necesidad de gritar y de llorar amargamente durante un buen rato, si bien reconozco que me da miedo hacerlo porque no quisiera caer en una profunda depresión, pero quizás sea bueno desahogarse para asumir la desgracia, tomar plena consciencia de ella y ser capaces de reaccionar en consecuencia. El problema es que, como la situación no tiene precedentes, las reacciones son imprevisibles, no sabemos cómo vamos a reaccionar cada persona, si de forma positiva o negativa, pasiva o hiperactiva,… de nuevo los EXTREMOS, los dichosos extremos del mundo que hemos y estamos creando, así como de nuestra propia psyche, quizás la causa se encuentre en lo más profundo de nuestros genes, donde pugnan la violencia ególatra del Chimpancé (1ª foto) contra el espíritu de colaboración del Bonobo (2ª foto).

Otro sentimiento contrapuesto, producido por este antinatural “distanciamiento físico”, es que, por una parte siento una enorme necesidad de abrazarme a alguien, pero por otro, cuando me cruzo con otra persona por la calle o en el pasillo del supermercado, giro la cabeza, casi ni la miro o, aún peor, la miro con recelo. La duda, la sospecha y la desconfianza conducen a la enemistad… ODIO vs AMOR ¡¡¡Los jodidos EXTREMOS!!! No sé qué es peor que se toquen o que se mantengan alejados?

Resuena en el sombrero: “ Cryin´, Waitin´, Hopin´”.- Marty Stuart y Steve Earle (Texas, 2011), interpretando una excelente versión de un gran tema en el que Buddy Holly ya nos hablaba de esas fases: Primero llorar, después esperar y finalmente sólo nos queda la esperanza.

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jueves, abril 09, 2020

EL MISTERIO DE LAS AVISPAS EN CASA





Cuando era pequeño y veraneaba en un pequeño pueblo de la Sierra de Cameros (La Rioja), a la cuadrilla de amigos nos gustaba gastarnos bromas. Un día, recuerdo que un chaval del pueblo me dijo que se podía hacer “polvos pica-pica” desmenuzando con las manos las agallas que se forman, al final del verano, sobre las ramas del escaramujo o rosal silvestre (Rosa canina), que suelen denominarse “bedegar del rosal”, y tienen el aspecto de una cabellera rizada, áspera y rojiza (ver 1ª foto).

Lógicamente, no me creí de buenas a primeras lo que me dijo el chaval, así que decidí experimentar en mis propias carnes si el producto extraído de triturar una agalla de rosal realmente picaba y, si lo hacía, cuán intenso era el picor.

No me costó mucho trabajo encontrar una agalla de rosal, al cogerla comprobé que, efectivamente, era algo realmente áspero y picajoso. Froté un trozo entre las manos y me eché el polvo resultante por el cuello de la camisa ¡Qué horror! El picor fue casi instantáneo y realmente intenso e insoportable, por lo que tuve que quitarme la camisa rápidamente y darme una ducha para quitarme el maldito polvillo de encima.

Hace un mes, durante un paseo por la Sierra de Cameros, vimos unas ramas de rosal silvestre que lucían unas vistosas agallas, por lo que decidimos coger unas pocas para incorporarlas a un ramo de plantas secas (cardos y espigas) que habíamos ido recogiendo aquella mañana.

A los pocos días, comenzó el dichoso confinamiento por la pandemia del Covid-19. Aburrido, al irme a asomar a la ventana del salón observé un par de minúsculas y esbeltas avispillas que me entretuve en fotografiar (ver 2ª foto). Me pareció alguna especie de Ichneumónido, familia de himenópteros que suelen ser parásitas de otros insectos, por lo que me pregunté qué especie sería y si provendría de algún insecto que viviese dentro de casa o bien habría entrado al abrir las ventanas por las mañanas para ventilar.

Al día siguiente, volví a ver otra diminuta avispita, pero me pareció distinta, más rechoncha y con el abdomen más abultado… Un momento, esta es distinta a la de ayer, tiene más pinta de Cynípedo, que se caracterizan por producir agallas en diversos vegetales ¿A ver si va a haber salido de las agallas del rosal? Rápidamente, busqué en internet y… Voilá!!! Sin duda se trata de Diplolepis rosae (Linneo, 1758)!!!

Buscando información sobre la biología de este himenóptero, di con un excelente trabajo de J. L. Nieves Aldrey, publicado en el Boletín Español de Entomología de 1981, en el que describía las agallas del rosal producidas por Diplolepis rosae, en la provincia de Salamanca, así como otras seis especies de himenópteros que parasitan al primero, entre los que se encontraba el Ichneumónido Orthopelma mediator (Thunberg, 1822)… ¿No será…? Inmediatamente, busqué imágenes de esta especie en internet y, de nuevo ¡Bingo! Sin duda se trata de la avispita del día anterior, con ese brillo sonrosado y esas venas cortas y gruesas en mitad de las alas.

Por cierto, al asomarme a la ventana del salón, vi a un niño pijo con un jersey amarillo subiéndose a un Ford Fiesta blanco… ¡Pero dónde vas chaval??? Que no se puede saliiiiiir!!!

Resuena en el sombrero: “Polvos pica-pica”.- Hombres G (Madrid, 1985).

lunes, abril 06, 2020

LOS EXTREMOS SE TOCAN (XXXI): LOS ÚLTIMOS SERÁN LOS PRIMEROS



El ser humano es el único animal que se ha arrogado el derecho a modificar y manipular al resto de la fauna, la flora y la gea a su antojo y en su propio beneficio. Talamos y quemamos los bosques para roturar la tierra y sembrar las plantas que cultivamos y apacentar a los animales que hemos domesticado. Si los tigres, los osos y los lobos atacan nuestro ganado, los eliminamos sin ningún miramiento. Nuestro crecimiento desmesurado ha envenenado el aire y el agua, llegando incluso a modificar el clima. Hemos puesto en peligro de extinción al animal más grande que ha poblado nunca el planeta, como es la Ballena azul.

Sin embargo, el mayor peligro nos ha venido de un organismo microscópico procedente de un animal tan modesto e ignorado como es el murciélago.

El Covid-19 ha conseguido parar la acelerada y desbocada sociedad actual, nos ha puesto en nuestro sitio, nos ha devuelto a nuestra condición de especie animal que forma parte del ecosistema natural, nos ha recordado que todo aquel elemento que vaya en contra de las leyes naturales terminará siendo aniquilado de la faz de la Tierra, para que la vida continúe diversificándose.

Estamos pagando muy caro ese complejo de superioridad. El primer pecador del paraíso, el intrépido cazador de osos, el gran conquistador de continentes, el arrogante cowboy ha mordido el polvo, en un sorpresivo instante, en cuestión de pocas semanas, por un minúsculo “bicho” que ni siquiera podemos ver.

Ahora no nos queda otra que levantarnos, doloridos, sorprendidos y asustados, hemos caído en la cuenta de lo importantes que son muchos de los oficios más menospreciados y mal pagados, tales como esos científicos investigadores que se pasan media vida trabajando vocacional y precariamente de becarios, los sufridos agricultores, los ganaderos, los transportistas y los camioneros, los limpiadores, los basureros y barrenderos, las cajeras y los reponedores de productos de los supermercados, los panaderos, los verduleros, los fruteros, los carniceros, los pescateros, los pescadores, los farmacéuticos, los enfermeros, los médicos, los policías y los soldados. Porque todos nos hemos convertido en soldados, el lenguaje ha adquirido una jerga bélica, ciertamente estamos en guerra, pero, cuando termine esta lucha, espero que hayamos aprendido de esta cura de humildad, cejemos en nuestro secular empeño de pretender vencer a la Naturaleza, y comencemos a colaborar con ella, aceptando sus leyes y adaptándonos a la realidad.

No es casual que el país que está siendo más duramente golpeado por esta crisis sea el más poderoso y el mayor baluarte de esta actitud prepotente del capitalismo más aplastante y esquilmador, como son los Estados Unidos de América.

Quizás esta crisis nos conduzca hacia una verdadera globalización, la “Globalización biológica”, en la que desaparezcan de una vez por todas las fronteras entre Oriente y Occidente, así como entre el Norte y el Sur. Una especie humana sobre el planeta Tierra.

Si bien, esta tarde, en pleno confinamiento, sentado frente a la mesa, con un vaso de whisky y contemplando una rosa amarilla, no puedo dejar de acordarme del gran Estado de la estrella solitaria, Texas, Amarillo, la cultura western del country y los rodeos… ¿Amenazada?

Dibujo y fotografía by Mad Hatter.

Resuena en el sombrero: “Amarillo by morning”.- George Strait (Texas, 1982).

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miércoles, abril 01, 2020

VERSIONES DE UNA VIDA (XLV)



En 1978, el rock and roll vivía horas bajas, en el mundo imperaba el “Funk” y la música disco, en España gustaban la copla y los cantautores, tan sólo a unos pocos jovenzuelos, alocados y raretes les daba por insistir con aquellos primitivos ritmos de los años 50 y 60, influenciados por ese movimiento juvenil de anárquica rebeldía al que se había denominado “Punk”.

Una de aquellas bandas de rebeldes irredentos que osaron nadar a contracorriente, surgidos en el neoyorquino barrio de Queens, fueron los Fleshtones. Aún recuerdo el chute de adrenalina, ritmo y diversión que nos produjo la primera vez que escuchamos su atemporal himno “American Beat”, que formó parte de la banda sonora de “Bachelor Party” (Despedida de Soltero, 1984). Con un Peter Zaremba que meneaba su flequillo al desenfrenado ritmo de aquel latido de puro desmadre juvenil, que a muchos españolitos de la época nos recordó a aquel entrañable actor José María Tasso Tena o al incombustible Micky, con esa pinta de niño bien, vestido con impolutos pantalones blancos, coloridas y planchadas camisas paisley, nos produjo un cierto choque estético y cultural, acostumbrados como estábamos a la imagen ruda y desarrapada de los rockeros urbanos patrios o de sus paisanos los Ramones, a finales de los 70.

Por aquellos mismos años, otro singular mocetón, que surcaba las calles del barrio de el Clot (Barcelona) con la quilla de su enhiesto tupé encaramada en lo alto de su metro noventaydós, sobre una chupa de cuero negro, apodado “Loquillo”, también le pegaba a eso tan pasado de moda del rock and roll, si bien en su faceta más clásica y Rockabilly.

En 1985, claramente influenciado por el “American Beat” de los Fleshtones y quizás como revulsivo rocker al multimillonario “Thriller” (1982) de Michael Jackson, sacó un tema titulado “Carne para Linda”, cuya macabra letra es total y políticamente incorrecta, especialmente en estos tiempos en que todo el mundo se ve azotado por la inesperada pandemia del coronavirus Covid-19.

Aun así, no he podido resistirme a recordar ambos temas.

Mucha salud y disfrutadlas!:

1) “American Beat”.- The Fleshtones (New York (USA), 1985).

2) “Carne para Linda.- Loquillo y los Trogloditas (Barcelona, 1985).

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jueves, febrero 27, 2020

EXCESO DE INFORMACIÓN + FALTA DE REALISMO = CAOS



Seguro que alguna vez os ha pasado que habéis sentido un pequeño malestar y una ligera fiebre, habéis ido al médico y éste os ha diagnosticado: “Bah! No parece nada serio! Algún virus!” Te recetaba un “Frenadol”, “Paracetamol” o un “Algidol”, a los dos días te encuentras mejor y ahí se acababa la cosa.

Todos los años la gripe muta, se saca una nueva vacuna, aun así mueren miles o millones de personas en todo el mundo, pero no pasa nada, ya lo tenemos asumido.

Ahora resulta que en China, con el beneplácito de la OMS, descubren un nuevo virus, el “Covid19, y se organizan unos protocolos tremendos, el miedo se extiende por todo el mundo, se anulan muchos eventos internacionales de todo tipo, caen las bolsas, el virus sigue extendiéndose cada vez a más países, las autoridades nos insisten en que no cunda el pánico, pero la economía mundial se resiente cada vez más. Personalmente, no entiendo la lógica de todo lo que está sucediendo.

En un mundo cada vez más “transparente” hay que informar absolutamente de todo, aunque el mundo no esté preparado para digerir y gestionar ciertas noticias, por lo que las consecuencias de éstas pueden ser imprevisibles e incluso mucho peores que el problema inicial u original, por no hablar de quién o quienes deciden que algo es un “problema” y las medidas a tomar para tratar de solucionarlo, con una relación coste-eficacia razonable.

Deberíamos ser realistas y asumir desde un principio que un virus, que puede transmitirse a determinados animales y a personas, y del que pueden existir infectados que no presenten síntoma alguno, es algo totalmente incontrolable, es imposible de erradicar, y vamos a terminar conviviendo con él, sí o sí.

Tarde o temprano acabarán sacando una vacuna, el año que viene esa vacuna se recomendará a los colectivos de riesgo, morirán unos cuantos miles de personas, como con cualquier otro tipo de gripe más, lo asumiremos (no nos queda otro remedio) y la economía mundial dejará de verse afectada por el dichoso “Covid19” ¿Merecen la pena entonces toda esta alarma, todos estos ríos de tinta, toda esta inquietud, todo este miedo, y todos estos perniciosos efectos “indirectos en la cultura, la tecnología, el deporte y la economía?

Resuena en el sombrero: “Infected With You”.- Miracle Workers (Portland (Oregon), 1983).

lunes, diciembre 30, 2019

VERSIONES DE UNA VIDA (XLIV)



Uno de los himnos del "Grunge", compuesto por Kurt Cobain, al frente de “Nirvana”, en 1991, “Smells Like Teen Spirit” surgió como una ruptura, una segunda revolución “punk” en los 90, un ataque a la apatía de la Generación X, aunque Kurt desconocía que “Teen Spirit” era el nombre de una marca de desodorante, por lo que estuvo cabreado durante una temporada cuando se enteró. Tampoco pretendía dar un significado específico a sus letras y no entendía por qué la gente se empeñaba en adjudicar determinados sentidos o intenciones a sus caóticas y casi improvisadas letras, no exentas de poesía.

Demasiadas contradicciones, incomprensiones, frustraciones, adicciones y problemas de salud que llevaron a Cobain a quitarse la vida el 5 de abril de 1994.

Kurt Cobain odiaba el “mainstream” y el conformismo, por lo que no sabemos lo que pensaría de la versión “swing” que cantó Paul Anka, en 2005. Podría decirse que el famoso cantautor y actor canadiense, un auténtico superviviente que lleva en la escena musical desde finales de los 50, es la antítesis del desaliñado, melenudo y frágil Kurt Cobain.

Quizás por ello estas dos versiones de este gran tema sean una buena alegoría de la música pop de las últimas décadas, durante las que se vienen sucediendo surgimientos espontáneos de rebeldía juvenil que luego se convierten en movimientos culturales alternativos para, final e indefectiblemente, acabar siendo absorbidos y asimilados por el mercado y la cultura de masas.

Lo que es indudable es que, al final, ahí quedan para la posteridad unas grandes canciones compuestas e interpretadas por auténticos artistas, nos gusten más o menos y al margen de las vicisitudes de sus vidas personales.

Disfrutadlas:

1) Nirvana (Seatle (USA), 1991).

2) Paul Anka (Canadá, 2005).

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sábado, diciembre 21, 2019

LOBOS Y PERROS CANTORES




En marzo de 2017, la “Fundación del Perro Salvaje de las Tierras Altas de Nueva Guinea” (NGHWDF) informó que un equipo de científicos de la Universidad de Papúa detectó por primera vez en medio siglo, la presencia de al menos 15 ejemplares de Perro salvaje de las Tierras Altas de Nueva Guinea o Perro cantor de Nueva Guinea (Canis lupus hallstromi), una subespecie de lobo que se consideraba extinguida en libertad (1ª foto).

La investigación logró tomar más de un centenar de fotografías de los animales, incluyendo ejemplares adultos y cachorros. El grupo vive aislado a una altitud de entre 3.700 y 4.600 m. sobre el nivel del mar, en una de las zonas más remotas del planeta, sin ningún tipo de contacto con el ser humano. Es de las pocas especies salvajes de cánidos que quedan en el mundo y su genética nunca ha sido modificada por el hombre mediante reproducción selectiva.

El registro fósil indica que la especie se estableció en la isla de Nueva Guinea hace al menos 6.000 años. No está claro si llegó con las migraciones humanas o pudo haber colonizado la isla de manera independiente.

Al igual que su pariente cercano el Dingo (Canis lupus dingo), de mayor tamaño, que vive en Australia y el Sureste asiático, estas subespecies de lobos tienen una peculiar manera de aullar, ya que son capaces de modular la voz (2ª foto), de ahí el nombre de “Perro cantor”.

Es curioso, que a estas subespecies de Canis lupus no las llamemos “lobos”, sino “perros salvajes”. Quizás sea debido a que ellos sean los ancestros de nuestros “perros domésticos” (Canis lupus familiaris).

Una de las razas de perro más antigua, el Basenji, originaria del este de África y que fue representado en algunos relieves del Antiguo Egipto (3ª foto), curiosamente, tampoco ladra, sino que emite unos musicales aullidos similares al “yodel” o canto del Tirol.

En el interior de todos los perros domésticos late el corazón de un lobo salvaje.

Resuena en el sombrero: "Mon coeur bat encore".- Les Dogs (Rouen (Francia), 1984).

viernes, diciembre 13, 2019

VERSIONES DE UNA VIDA (XLIII)


"¿Quién será?" es un mambo compuesto en 1953 por los mexicanos Pablo Beltrán Ruiz y Luis Demetrio, que fue popularizado por el cantante, también mejicano, Pedro Infante, quien lo interpretó en la película "Escuela de Vagabundos" (1956).

En 1959, la cantante norteamericana y tía de George Clooney, Rosemary Clooney, cantó la versión en inglés de la canción, con el título "Sway", que mucha gente identificó con la actriz Rita Hayworth.

En 2016, los también mexicanos "Sonido Gallo Negro" hicieron una magistral versión instrumental, con su "Mambo Cósmico", en un fantástico alarde retro-futurista, en el que se combina el mambo antiguo con no menos viejas teorías de relaciones históricas y exotéricas entre visitantes extraterrestres y las culturas egipcia y maya.

Os imagináis que un buen día descendiera del cielo un platillo volante, se abriera la escotilla y lo que sonase en su interior fuese "Mambo"?

Disfrutadlas:

1) Pedro Infante (México, 1956).

2) Rosemary Clooney (Los Ángeles (California), 1959).

3) Sonido Gallo Negro (México, 2016).

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miércoles, diciembre 11, 2019

VERSIONES DE UNA VIDA (XLII)


A pesar de que sólo viviese hasta los 23 años, Buddy Holly ha sido uno de los músicos que más ha influido en la música pop de todos los tiempos. Uno de sus temas favoritos es "Cryin´, Waitin´, Hopin´", una intensa canción a medio tiempo que trasluce algo de los aires fronterizos de su Texas natal. Quizás por ello, de entre las múltiples versiones que se han hecho (incluyendo a The Beatles en 1994), una de las más logradas fue la que hizo Marshall Crenshaw, quien interpretó el papel de Holly en la película "La Bamba", en 1987. Aunque, para mi gusto, la que tocaron Marty Stuart y Steve Earle, en 1996, para el disco de tributo a la memoria de Holly, "Not Fade Away", es francamente insuperable, con ese magistral dobro de Marty y la auténticamente visceral armónica de Steve.

La canción refleja de manera magistral el agridulce sentimiento de la esperanza, la eterna y dolorosa espera, que logra mantener la confianza de que algún día el ser amado regresará irremediablemente a nuestros brazos.

Disfrutadlas:

1) Buddy Holly (Texas, 1959).

2) Marshall Crenshaw (Los Ángeles (California), 1987).

3) Marty Stuart & Steve Earle (Nashville (Tennessee), 1996).

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