jueves, abril 04, 2019

REDESCUBRIENDO ARGÜELLES





Aquella mañana fresca y nublada del 1 de abril, por el centro de Madrid, sentí la necesidad de caminar, pensar y redescubrir el barrio de mi infancia (Argüelles).

Sin saber muy bien cómo ni por qué, mis botines me llevaron hasta el portal de la casa (1ª foto) donde vivió en gran Enrique Urquijo (Los Secretos), del que hace años leí un libro sobre su vida “Adiós Tristeza” (significativo y oportuno título). Sin embargo, la placa metálica (2ª foto) que se muestra en la pared no hace referencia a este excelso músico sino a un no menos ilustre dibujante y escritor, como fue Antonio Lara “Tono, uno de los fundadores de la revista “La Codorniz”.

Proseguí mi camino atravesando la Plaza del Conde del Valle Suchil, donde, pegando a la calle Alberto Aguilera, hay unos cuantos ejemplares de Ginkgo (Ginkgo biloba), alguno de los cuales tendrán una edad próxima al siglo (3ª foto). Resulta paradójico que, en nuestras ajetreadas y modernas calles, repletas de gente que transita apresuradamente portando móviles y patinetes eléctricos, aún queda sitio para unos estáticos y venerables fósiles vivientes, como son estos bellos árboles, reliquias del Jurásico.

Continué calle arriba por Guzmán El Bueno, azuzado por el hambre y la sed entré en el castizo barLos Chicos”, famoso por sus patatas bravas (4ª foto), de las que pedí una ración que regué con un par de cañas bien tiradas. En la actualidad el establecimiento está regentado por dos mujeres, una rumana y una ecuatoriana, siendo los camareros de origen sudamericano. Eso quizás explica por qué ya no pueden verse los tradicionales “zarajos” (tripas de cordero fritas enrolladas en un palo) entre las tapas de los mostradores, si bien he de decir que las patatas bravas me supieron igual de ricas que siempre. Ciertamente, el sector servicios en Madrid está claramente dominado por extranjeros.

Al salir del bar, observé emocionado que las puertas de mi antiguo colegio (La Salle San Rafael) estaban abiertas para permitir la salida de los alumnos, al finalizar la jornada matutina, tal y como yo mismo hice por última vez, hace la friolera de casi 40 años, por lo que no pude evitar asomarme para comprobar con asombro que el patio estaba exactamente igual, la galería, las columnas de ladrillo desgastado, el suelo con claraboyas de vidrio que dan al gimnasio del sótano,… Lo único que varía es una diversidad de razas y sexos entre el alumnado, mucho mayor de la que había hace 40 años.

Un poco más arriba, también permanecía igual que la recordaba la papelería “Impresos Rodríguez”, en la que compre un pequeño cuaderno en el que anoté el primer borrador de estas líneas. Al escribirlas tomo conciencia de lo afortunado que he sido por tener una infancia feliz, en la que, tanto yo como mi hermano, recibimos una educación que, más adelante, nos permitió estudiar una carrera y trabajar en el ejercicio de la misma, algo que, por desgracia, no es muy común en nuestros días.

La mayor diversidad de gentes y la inmediatez en el intercambio de información y acceso a los conocimientos que permite internet, en la actualidad, está produciendo una creciente globalización y propiciando una cierta “igualdad”, si bien aún persiste en nuestra sociedad un cierto “clasismo”, ya que solemos movernos en círculos mucho ,más cerrados de lo que nos creemos, formados por personas que suelen tener niveles culturales y económicos parecidos y que comparten unos intereses similares. Ello quizás sea debido a nuestra Historia y a los muchos siglos, incluso milenios, que la sociedad lleva estando organizada o compartimentada en diversos estamentos o clases.

El coctel internet-emociones parece estar erosionando y revolucionando esta rígida, secular y obsoleta estructura social. Las conexiones neuronales de nuestros cerebros y la forma en la que percibimos el mundo están cambiando, día a día, pero me pregunto si realmente estamos adaptados a esa velocidad de evolución que puede que nos produzca cierto vértigo. Hay quien habla de aturdimiento por exceso de información y falta de tiempo para asimilar los conocimientos y para pararnos a estar a solas con nosotros mismos, escuchar a nuestro “yo” interior, reflexionar, así como a un progresivo individualismo que dificulta las relaciones sociales “en carne y hueso”, de verdad, fuera del mundo virtual, que a menudo puede resultar ficticio o engañoso. Pero supongo que todo esto es inevitable, lógicamente, una mayor libertad implica mayor grado de incertidumbre.

Resuena en el sombrero: “Pero a tu lado”.- Los Secretos (Madrid, 1995).

martes, marzo 05, 2019

VERSIONES DE UNA VIDA (XXX)



En 1965, Augusto Algueró (música) y Antonio Guijarro Campoy (letra) compusieron la canción titulada “Chico ye-yé” para el cantante Luis Aguilé. Pero, durante un descanso del rodaje de la película “Historias de la televisión”, la actriz Concha Velasco, acompañada de Los Botines, y sin que las cámaras estuvieran grabando, interpretó la canción en el Palacio de los Deportes de Madrid, ante un público entregado. Tan buena fue la acogida por parte de los espectadores, que el Director de la película, José Luis Sáenz de Heredia, decidió incorporarla al metraje, con lo que dicha canción ha pasado a la Historia como “La Chica ye-yé” de Concha Velasco.

En el último disco que acaba de publicar la veterana rockera estadounidense Palmyra Delran, junto a su banda The Doppel, ha incluido una excelente versión de “La Chica ye-yé”, cantada en inglés con algunas estrofas en castellano, que no he tenido más remedio que incluir en esta sección de “Versiones de una Vida” y que dedico a todas las chicas ye-yés del mundo, porque sí, porque sí que me quiero enterar, que te quiero de verdad, ye-ye, ye-yé!!!

Que las disfrutéis!!!

1) Concha Velasco (Madrid, 1965).

2) Palmyra Delran and the Doppel Gang (New Jersey, 2019).

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martes, febrero 19, 2019

MICODETECTIVES




Se suele tener la imagen del micólogo como un señor más bien mayor, de aspecto decimonónico, que anda despacio por el monte, apoyado en un bastón, mirando al suelo en busca de setas, a las que siempre identifica pronunciando complicados “latinajos”. Cada dos por tres, se agacha para examinar con lupa los ejemplares que va encontrando. Toda esta parafernalia tiene una indudable similitud con la estampa clásica del detective novelesco, como Sherlock Holmes.

Al margen de este romanticismo y los bucólicos paisajes, la cruda realidad, desconocida para el gran público, es que, de manera subsiguiente al trabajo de campo, en el que también se toman numerosas fotografías “in situ”, hay que realizar un enorme trabajo de gabinete, consistente en labores tan metódicas y rigurosas como: la localización (coordenadas geográficas) y anotación de cada una de las observaciones realizadas y de las muestras recogidas; la realización de preparaciones para observar las muestras al microscopio, probando diferentes cortes y diversos reactivos químicos; toma de fotografías; medición y conteo de esporas y otras estructuras microscópicas; análisis estadístico de los datos numéricos; interminables consultas de bibliografía o preguntando a otros colegas; corte, secado y archivando de las muestras para procesar las “exicata” del herbario o colección de muestras.

Cuando el interés por la micología sobrepasa la mera identificación y clasificación de los hongos, y nos interesamos por su hábitat, dónde y cómo viven, de qué se alimentan, cómo se reproducen, qué papel desempeñan en los ecosistemas, el estudio del reino “Fungi” se convierte en algo apasionante que nos conecta de manera muy profunda con la Naturaleza.

Para ilustrar esto, procedo a narrar a continuación el episodio, casi una aventura detectivesca, que hemos vivido recientemente en el seno de la Asociación Micológica “Verpa” de Logroño:

El 9 de febrero de 2019, durante la salida al campo que solemos hacer casi todos los sábados, nos dirigimos a un monte del término municipal de Matute (La Rioja), que en parte fue repoblado artificialmente con la especie norteamericana denominada Abeto de Douglas (Pseudotsuga menziesii), si bien en los bordes y claros persiste un encinar (Quercus ilex ssp. ballota) bastante bien conservado, en el que podemos encontrar arbustos autóctonos como el Aladierno (Rhamnus alaternus). En el envés de una hoja de esta planta, el amigo Juan Ignacio encontró un extraño ser con forma de pequeño pólipo cubierto de polvos de talco (1ª foto) y que supusimos que sería algún hongo parásito de la planta (“roya”), debido a su parecido con alguna especie del género Gymnosporangium.

Al día siguiente, ya en el laboratorio, Carlos, nuestro Presidente, con infinito cuidado, meticulosidad y paciencia, preparó la microscopía (2ª foto), en la que pudimos observar unas células alargadas que son los “conidios”, los propágulos que produce la forma asexual (anamorfo) de algunos hongos ascomicetos, diferentes de las esporas, de origen sexual, producidas por la forma perfecta (teleomorfo). La forma y tamaño de estos conidios nos hicieron pensar en que pudiera tratarse del género Oidium o quizás Ramularia.

Buscando información en internet, casualmente, vi la foto de un ejemplar del género Akanthomyces, que guarda un considerable parecido a la primera fotografía del misterioso hongo. Comprobé que pertenece a la familia Cordycipitaceae, un grupo de ascomicetes que se alimentan de artrópodos, lo cual me llevó a pensar que quizás el hongo no parasitase a la hoja sino a algún pequeño insecto o ácaro que pudiera, a su vez, alimentarse de la hoja. Efectivamente, busqué y vi que existe un pequeño insecto hemíptero, Trioza kiefferi, que produce tumores o deformaciones en las hojas del Aladierno, y entre los hongos pertenecientes a la familia Cordycipitaceae, vi uno aún más parecido al de la foto y que está citado en la Península Ibérica, correspondiente al género, Gibellula, posiblemente se trate de la especie G. leiopus, que se alimenta de arañas muertas... Un momento, si se alimenta de arañas muertas, entonces debajo del hongo debería haber una. A las pocas horas, Carlos me envió un correo electrónico para confirmarme que, efectivamente, se trata de Gibellula leiopus (anamorfo de Torrubiella arachnophila var. leiopus), y adjuntó una foto (la 3ª) de una parte del artrópodo del que se alimentaba. Un día más de búsqueda me costó averiguar que esa estructura, a modo de peine curvo y ganchudo, en forma de garra dentada, son las dos uñas tarsales que tienen las arañas (orden Araneae), en el extremo de sus patas. El hecho de que sean sólo 2 uñas y que debajo de ellas haya una mata densa de pelos (fascículo subungueal), sugiere que probablemente la araña pertenezca a una de estas dos familias: Clubionidae o Anyphaenidae.

Bueno, pues esta ha sido la historia de la primera cita de Gibellula leiopus (Vuill. ex Maubl.) Mains, Mycologia 4(2): 313 (1950), en la Comunidad Autónoma de La Rioja.

Resuena en el sombrero: “We are detective”.- Thompson Twins (Sheffield (U. K.), 1983).

jueves, febrero 07, 2019

VERSIONES DE UNA VIDA (XXIX)


Las versiones de hoy, tanto la original del grupo holandés The RO-D-YS, “Looking for something better” (1069), como la versión que hicieron el año pasado Los Retrovisores de Barcelona, en castellano, con el título “Día de suerte”, me han llevado a reflexionar sobre el complicado equilibrio entre la tranquila introspección, la aceptación de la realidad del mundo, pararnos a caer en la cuenta y valorar todo lo que somos y todo lo que tenemos, sin caer en el conformismo; y el impulso proactivo que nos mueve a resolver los problemas, a solventar nuestras carencias, a trabajar y esforzarnos en pro de nuestro bienestar y del bien común, sin agobiarnos, sin estresarnos y sin caer en la frustración y el desfallecimiento.

Entiendo que para que nuestra vida sea saludable y los más feliz posible, ambas fases o flujos: el de subida, actividad, esfuerzo y lucha; y el de bajada, asimilación, descanso y paz; deben alternarse y alcanzar un equilibrio dinámico, en permanente avance con sentido positivo, sin prisa pero sin pausa, y teniendo cuidado de no caer en las “disfunciones” que se indican en el esquema, tanto en el flujo de subida como en el de bajada.

En el círculo rosa central está nuestra mente, nuestro “YO” con ese permanente bipolo que actúa a modo de motor, oscilando entre nuestro “Verdadero Ser”, que nos conecta con los demás y con todo el mundo exterior, haciéndonos sentir que formamos parte de la Naturaleza y del “Amor Universal”; y el “Ego”, que nos diferencia y separa del resto, centrándonos en nosotros mismos.

He tratado de resumirlo gráfica y esquemáticamente en el dibujo que veis arriba, parece sencillo pero me ha costado un par de días idearlo, confeccionarlo y pulirlo. Por supuesto que se admiten sugerencias, ideas y mejoras, siempre hay que estar con la mente abierta y en búsqueda de la mejora continua.

Que disfruteis de vuestras reflexiones y de estas canciones:

1) Looking for something better, The RO-D-YS (Holanda, 1969).

2) Día de suerte, Los Retrovisores (Barcelona, 2018).

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martes, febrero 05, 2019

VERSIONES DE UNA VIDA (XXVIII)




Ayer se cumplieron 10 años de la pérdida de Lux Interior, quien fuera cantante y líder de la legendaria banda californiana The Cramps, lo que motivó que en el programa de Radio 3El Sótano” celebrasen “San Lux Interior” con un programa especial en el que los oyentes dijeron cuáles son sus canciones favoritas, explicando las causas o lo que les sugieren.

The Cramps figuran entre las influencias de los Rescuers, por lo que me veo en la “obligación” de (y además me apetece) dedicarles una nueva entrada. Se les suele meter en el saco del punk-rock y el “psychobilly”, aunque realmente son únicos e inclasificables, de ponerles alguna etiqueta me inclinaría por la de “50s-serie-B-rock and roll-punk”. En una entrevista, Lux dijo que el rock, al igual que el "pop", sólo es un estilo musical o un entretenimiento, mientras que el "Rock and Roll es una forma de vida.

En mi caso, les descubrí a principios de los 80, gracias a la radio y a las cintas piratas que conseguíamos en El Rastro de Madrid (ver 1ª foto). Tuve la inmensa fortuna de verles actuar en la mítica sala “Rock-Ola”, el 31 de mayo de 1984 (entrada del concierto en la 2ª foto). Por aquel entonces, los punkies españoles continuaban con la fea y sucia costumbre (ya obsoleta en el mundo anglosajón) de lanzar escupitajos a los músicos que actuaban sobre el escenario, lo cual irritó sobremanera al batería Nick Knox (tristemente fallecido el 15 de junio de 2018). Nunca podré olvidar la tremenda rapidez y agilidad felina con la que Nick saltó por encima de la batería y agarró por la solapa a un aterrorizado punky, mientras los de seguridad le sujetaban del brazo para que no le arrease un puñetazo en toda la cara. Después de aquel incidente, los Cramps volvieron al camerino y advirtieron que si veían un lapo más darían por concluido el concierto. Afortunadamente, al poco rato regresaron al escenario, la peña dejó de escupir y pudimos disfrutar de un excitante e inolvidable show, con toda la parafernalia de Lux arrastrándose por el suelo y quitándose la camisa, ante una arisca pero sensual Poison Ivy empuñando su bajo, con toda la actitud del mundo.

A través de ellos descubrí la música más oscura de los 50, gracias también al novio rocker de la Yoli (en el dibujo), quien me descubrió al gran Link Wray, una clara influencia en los Cramps, como puede comprobarse en las versiones de hoy, si bien no se trata estrictamente de una versión, sino de una clara inspiración en los riffs y efectos de guitarra copiados de la primera para incluirlos en la segunda:

1) Ace of Spades Link Wray (1960).

2) Sunglasses after dark The Cramps (1980).

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viernes, febrero 01, 2019

VERSIONES DE UNA VIDA (XXVII)



La primera banda que utilizó la palabra “psychedelic” en un disco fueron The 13th Floor Elevators en su álbum de 1966, “The Psychedelic Sounds of the 13th Floor Elevators”. El sonido de esta banda se caracterizó por el empleo de un curioso instrumento de viento, la “electric jug” o “jarra eléctrica”, que consiste en una especie de recipiente con agua dentro y que al soplar produce un sonido de borboteo que le confiere a las canciones un ambiente o fondo rítmico primitivo, ancestral, casi mágico. Justo el espíritu que quiso recuperar uno de los grupos más oscuros y ácidos del revival garagero de los 80, como fueron The Morlocks, con el patibulario Leighton Koizumi al frente, por lo que no tardaron en versionar el tema compuesto por Rocky EricksonYou Don´t Know (How Young You Are)” que han incluido en su ábum de 2018 “Bring On the Mesmeric Condition”.

Formados en San Diego (California), en 1984, a los Morlocks las tierras californianas les debieron parecer demasiado luminosas y modernas, para unos vampiros cavernícolas como ellos, por lo que hace unos años que se han establecido en Düsseldorf (Alemania), de donde han venido estos días para comenzar una gira por España que finalizará el próximo 10 de febrero en la Sala “Stereo” de Logroño ¡¡¡Los Morlocks en Logroño!!! (cuánta “o”! ¿No?).

La letra del “You Don´t Know (How Young You Are)” va de un jovenzuelo que se queja por todo y un adulto que le replica: “pero si es que no sabes lo joven que eres!!!”. Así que, en esta sociedad, en la que nuestros jóvenes y no tan jóvenes estamos obnubilados, casi hipnotizados, por las pantallas de móviles, tablets y ordenadores, estos viejos trogloditas reivindican lo primitivo, antiguos y oscuros ritos precursores de la hipnosis, como es el “mesmerismo”, basado en las misteriosas fuerzas telúricas que emanan de las manos y de la mirada, pero no se trata de meras imágenes virtuales artificiales, sino que son, verdaderamente, muy reales y naturales; con ojos de carne, sangre y piel; y manos de carne y hueso, quizás por ello cuelguen de sus cuellos collares hechos con este último material óseo.

En fin, habrá que ir a verlos en directo, ya que no pude disfrutar de ellos en su época de máximo apogeo, en los 80, habiendo tenido la gentileza de venir a visitarme a mi casa, porque... ¡Igual ni yo mismo sé lo joven que soy!

Que las disfrutéis!:


2) The Morlocks (2018).

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jueves, enero 31, 2019

VERSIONES DE UNA VIDA (XXVI)



I´ll be your mirror”, incluida en el famoso álbum del plátano (1967) de la Velvet Underground es, sin duda, una de las canciones más bellas compuestas por Lou Reed, que fue magistralmente interpretada por Nico (1ª foto), cantante alemana que transmite una serena, fría, elegante y sublime belleza. De hecho, la grabación de dicho tema les costó sangre, sudor y lágrimas, porque a Mr. Reed no le acababa de gustar la actitud, la emoción y la entonación con la que Nico la cantaba. Por lo visto, insuflaba una excesiva rabia y energía, mientras que Lou quería que la canción estuviese imbuida de una peculiar serenidad, frialdad y languidez, que Nico sólo logró al final, después de pegarse una tremenda llorera por la frustración que acumuló durante aquella inolvidable e interminable sesión de grabación.

Por eso, cuando escuché el “Yo soy tu sombra” que los “Ramones de Algete” sacaron en 1987, pues sí, reconozco que la letra en castellano tiene cierta gracia, pero mis oídos no daban crédito a tamaña herejía.

Sin embargo, cuando en 2016, la castiza, alegre y dicharachera madrileña, Juana Chicharro (2ª foto), sacó su versión de “Yo soy tu sombra”, en plan aflamencado y cambiando el “si tú vas a Hong Kong” por “si vas a Mazarrón”, me pareció mucho más aceptable y que aportaba un interesante contraste con respecto a la versión original, ya que no abandonamos ese maravilloso mundo femenino lleno de sutileza y complejidad, tan contrapuesto a la simpleza y brutalidad masculina de Los Nikis.

Que las disfrutéis!:


2) Los Nikis (1987).

3) Juana Chicharro (2016).

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miércoles, enero 30, 2019

VERSIONES DE UNA VIDA (XXV)




Es evidente que la realidad del mercado y el pragmatismo económico se están imponiendo en las actuales políticas y en el funcionamiento y la organización de los Estados y las Asociaciones Supranacionales, como la Unión Europea.

Sin embargo, por alguna misteriosa ley de equilibrio universal o para contrarrestar las a menudo brutales y despiadadas leyes del mercado, la cultura empresarial está evolucionando hacia una paulatina y cada vez mayor conciencia social.

En los años 50-70 del pasado siglo, se desarrolló el “marketing”, una palabra evidentemente relacionada con la actividad mercantil. En los 90, se empezó a hablar del concepto de “calidad total”, que no sólo implicaba un cierto nivel de compromiso con los clientes (externos), sino también con los propios empleados (que pasaron a denominarse “clientes internos”), así como con la sostenibilidad y el medio ambiente.

Desde hace pocos años, se ha avanzado un paso más hacia la llamada “responsabilidad social”, que conlleva hacer copartícipes de las decisiones que se tomen, tanto a los potenciales clientes como a los trabajadores y empleados internos, es decir a la práctica totalidad de la sociedad, que parece estar obsesionada por los principios de “transparencia”, “participación ciudadana” y “honestidad”. Si bien, en el momento actual, los hechos demuestran que existe una notable carga de hipocresía, lavado de imagen, paripé y, en definitiva, falsedad.

Este “quiero y no puedo” o, mejor dicho, “no quiero, pero doy la impresión de que sí lo hago (de cara a la galería)”, es algo que también afecta a los partidos políticos, como se ha visto muy claramente en la evolución seguida por “Podemos”, partido que me ilusionó (como a tantos otros) en sus inicios y que motivó mi efímera inmersión en la escena política local (ver 3ª foto de la 1ª rueda de prensa de "Podemos" en La Rioja, el 12 de marzo del 2014).

La música también se ha interesado y se interesa por la política, como en tiempos de la famosa "canción protesta" en los 60-70; las estrellas más rebeldes del folk, como Pete Seeger y Bob Dylan; del country, como Johnny Cash y Willie Nelson; o del rock, como Neil Young y Bruce Springsteen, entre otros. Así como el punk más reivindicativo de bandas legendarias como The Clash e incluso grupos mods, no menos míticos, como The Jam.

Actualmente, hay bandas españolas de pop que hacen canciones con mucho contenido político, como León Benavente, Vetusta Morla y Amaral.

Pero la letra que he encontrado que mejor refleja la escena política actual, curiosamente, fue compuesta en 1966 por un grupo de las antípodas (Auckland, Nueva Zelanda), llamado The Bluestars (1ª foto), que versionaron en 1987 mis querdidos Chesterfield Kings (Rochester, New York) y que dedico a Pablo Iglesias "Coleta Morada":

"SOCIAL END PRODUCT":

"I carry my girl through the mean city street
I change my mind with every week
I don´t stand for the dream
In a house where those traditions mean
.

I´ve been labeled as an angry young man
Because I don´t fit into the master plan
Under society´s microscope
I look funny but it´s no joke
.

I´m a social end product so don´t blame me
I´m a social end product of society
It´s not my fault that I don´t belong
It´s the world around me that´s gone all wrong
.

How did you expect me to turn out?
Do you want me just a little boy scout?
Before you start to criticize me
Take a look and you will see
See, see, see
".

Que las disfrutéis!:

1) The Bluestars (1966).


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sábado, enero 26, 2019

VERSIONES DE UNA VIDA (XXIV)



Atraído a partes iguales por la ciencia y la naturaleza, el arte y la música, así como la filosofía y la espiritualidad, me cuesta trabajo encajar en esta sociedad tan dada a los encasillamientos, las etiquetas, los clichés, los tópicos y los simplismos. Quizás ahí radique la causa de mi fascinación por el extraño y desconocido grupo de seres vivos, conocido como “mohos mucosos” (myxomycetes). Hasta hace poco, considerados como un tipo de hongo, actualmente están catalogados dentro del reino Protista, en el que también se incluyen los protozoos (considerados animales no hace mucho). Este reino es en realidad una especie de "cajón de sastre" en el que se meten esos "bichos raros" que no encajan en los reinos tradicionales (plantas, hongos, animales y moneras).

Los "mohos mucosos" pasan por una fase de plasmodio, una especie de moco gelatinoso que se desplaza lentamente por el suelo fagocitando a su paso bacterias y restos orgánicos. Posteriormente, fructifica formando masas de esporangios que se abren para soltar las esporas, de las que germinan las amebas y los gametos ciliados que dan lugar de nuevo al plasmodio, cerrando así el ciclo.

La última especie de myxomycete que he visto, bajo el tronco caído de un chopo riojano, a resguardo de las inclemencias del tiempo y del frío invernal, ha sido el Physarum utriculare de las fotos, cuyos esporangios parecen diminutas uvas recubiertas de una pruina aterciopelada de color gris-azulado, los cuales se apelotonan en caóticas masas formadas por glomérulos que parecen estar sujetos por cordones fibrosos amarillentos, que pueden adoptar caprichosas e inquietantes figuras antropomorfas.

Al observar de cerca estos extraños seres, descubrimos paisajes oníricos y surrealistas, que podrían haber inspirado a pintores como El Bosco, Dalí o Miró.

Este "Jardín de las Delicias" poblado de fantasmagóricas imágenes dantescas y envuelto en atmósferas psicodélicas, me recuerda el tema "Garden in Pain, que la estrambótica banda de Milwaukee (Wisconsin), Plasticland, incluyó en su álbum homónimo de 1984, que se cerraba con una bella canción titulada "Magic Rocking Horse, la cual fue compuesta en 1966 por el grupo inglés Pinkerton´s Assorted Colours.

A buen seguro, el pequeño Julen estará en el cielo jugando con ese caballito mágico.

Que las disfrutéis!:


2) Plasticland (1984).

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viernes, enero 18, 2019

VERSIONES DE UNA VIDA (XXIII)



En 1965, un grupo de las "ciudades gemelas" (Minneapolis/St. Paul, Minnesota) llamados The Castaways (en la 1ª foto con su órgano "Vox") grabaron la canción “Liar, liar”, que en 1967 formaría parte de la banda sonora de la comedia musical "It´s a Bikini World" (ver primer vídeo).

Lógicamente, el tema no pasó desapercibido para los alumnos más aventajados del movimiento "ye-yé" en España, como fueron Los Iberos, quienes versionaron el tema en 1969 (ver 2º vídeo). Lo cierto es que al escuchar ahora la canción, y aunque pueda sonar a herejía, me recuerda a nuestro gran hit de 1987 “If you wanna love me”, si bien os juro que ni Ramón, ni yo, ni ninguno de los demás Rescuers habíamos escuchado jamás el tema, y me extraña mucho que ningún erudito de la época nos preguntara nunca si nos habíamos inspirado en los Castaways o en los Iberos a la hora de componer aquella añorada canción.

Entre otras grandes artistas que versionaron el tema se encuentran las inmensas Debbie Harry, en 1988 (ver tercer vídeo); y los legendarios The Pretenders, quienes lo metieron de propina, al final de su álbum de 1980 “Talk of the town”.

Que las disfrutéis!:

1) The Castaways (1967).

2) Los Iberos (1969).

3) Debbie Harry (1988).

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viernes, noviembre 30, 2018

VERSIONES DE UNA VIDA (XXII)



Uno de los prototipos de banda de garaje formada por adolescentes fueron The Paragons (Charlotte, North Carolina), además de la escasa edad de sus miembros, cumplieron con el resto de tópicos, a saber: Vida efímera (entre el 65 y el 68); tuvieron un único éxito “Abba” (1967) que, con el paso del tiempo, se convirtió en un clásico del estilo, con ese insistente y repetitivo soniquete que invita a bailar moviéndose con pequeños y graciosos giros de derecha a izquierda, acompañado por unos pegadizos coros llenos de lánguida y agridulce energía vital adolescente. En cuanto a la letra, se supone que se refiere a una chica con ese inusual y extraño nombre. Dudo mucho que tuviera algo que ver con el nombre que adoptarían 5 años más tarde 2 chicos y 2 chicas de Suecia que alcanzarían fama mundial, porque creo que su nombre proviene de la suma sus respectivas iniciales: Agnetha, Björn, Benny y Anni-Frid.

Como en otras ocasiones, la canción llegó a mis oídos por primera vez en 1989, obra y gracia de uno de los grupos fundamentales del revival garajero de los 80, The Cynics (Pittsburgh, Pensilvania), a quienes les gusta mucho venir a tocar a España, no en vano su guitarrista Gregg Kostelich se casó con una española y ambos formaron el sello discográfico “Get Hip Recordings”, en el que The Cynics vienen sacando todos sus discos, junto con otras muchas bandas, entre ellas una de mis favoritas The Ugly Beats (Austin, Texas).

Este clásico fue también el pelotazo de salida, en el 2001, de una banda amiga española, The Holdens, cuyo bajista, Paco de la Calle, había tocado primero con nosotros en The Rescuers, para pasar luego a los añorados Potros, todos ellos afincados en Madrid. Mientras que a la voz y el Farfisa teníamos a la bella y simpar amiga Lucía, que también ha tocado con los Cynics y actualmente lo hace con “Las Jennys de Arroyoculebro”.

Que las disfrutéis!:

1) The Paragons (1967).

2) The Cynics (1989).

3) The Holdens (2001).

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miércoles, noviembre 21, 2018

VERSIONES DE UNA VIDA (XXI)



Para la mayoría de la gente, las siglas NRBQ no les dicen nada, pero son el acrónimo de “New Rythm and Blues Quartet”, una de las bandas americanas de rock and roll que llevan más tiempo en activo, desde 1967 a la actualidad, si bien de manera un tanto irregular, intermitente en el tiempo y con gran variación en sus músicos. Uno de los miembros fundadores y el único que ha permanecido constante en todas las formaciones de la banda es Terry Adams (en la segunda foto ficha policial de 1966), nacido el 14 de agosto de 1948, en Louisville (Kentucky), teclista y vocalista, junto con Phil Crandon compuso la canción “I Want You Bad” (considerada por algunos como la mejor canción de la historia), incluida en el álbum “At Yankee Stadium” que publicaron en 1978.

Nueve años más tarde, un paisano de Terry, al igual que él también con un peculiar sentido del humor, Sid Griffin (nacido el 18 de septiembre de 1955, en Louisville, Kentucky), al frente de los legendarios The Long Ryders (activos entre 1983-87, con sede en Los Ángeles, California), incluyeron en su álbum de 1987, “Two Fisted Tales”, una excelente versión de “I Want You Bad”, que fue la causa de que conociera a NRBQ, si bien, personalmente, me gusta más la versión que hicieron los Long Ryders, quizás sea debido al especial cariño que le tengo a este grupo californiano.

A ello también se debe que, como habéis podido ver en el enlace del primer párrafo y de manera excepcional, es la segunda vez que le dedico una entrada, pero es que la canción lo merece, es un auténtico tiro de “Power-pop” en estado puro, letra sencilla, concisa, meridiana y contundentemente clara, con un ritmo trepidante y una melodía pegadiza que llega directa al corazón.

Que las disfrutéis!:

1) NRBQ (1978).

2) Long Ryders (1987).

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martes, noviembre 20, 2018

VERSIONES DE UNA VIDA (XX)


Este mes se han cumplido 50 años de la publicación del denominado “álbum blanco” de los Beatles. En 1968, el grupo de Liverpool estaba en su máximo esplendor, unidos, con la creatividad por las nubes y con un karma excelente, tras sus andanzas por la India. En la casa de George Harrison, grabaron una maqueta en acústico que contenía una preciosa canción denominada “Child of Nature”, en la que John Lennon habla de sentirse unido a la Naturaleza, de considerarse uno más de sus hijos, o sea la plenitud del “verdadero ser”.

Pero el “ego” siempre está al acecho, agazapado en nuestro cerebro, esperando su oportunidad, la cual llegó en 1970, con la disolución del grupo. En 1971, John Lennon publicó un álbum en solitario, titulado “Imagine”, en el que incluyó una versión de “Child of Nature” pero cambiando la letra para expresar sus frustraciones experimentadas como amante y marido, la tituló “Jealous Guy”:

"I was trying to catch your eyes
I thought that you were trying to hide
I was swallowing my pain
I was swallowing my pain
I didn´t mean to hurt you
I´m sorry that I made you cry
I´m just a jealous guy".

Johnn Lennon refleja muy bien las paradojas, claroscuros y contradicciones de la sociedad occidental, de la que es un icono indiscutible. No en vano, terminó su vida asesinado por un loco fanático, aquel fatídico 8 de diciembre de 1980. Es curiosa la exactitud cronológica con la que concuerdan las diferentes fases de su vida con las sucesivas décadas: 50´s: Aprendizaje. 60´s: Plenitud. 70´s: Decadencia. 80: Muerte.

De “Jealous Guy” se hicieron al menos 92 versiones, una muy curiosa a cargo de Lou Reed que cantó en el concierto de homenaje a Lennon, en octubre de 2001, en el “Radio City Music Hall” de Nueva York. Pero la más famosa fue la que hizo Bryan Ferry, con “Roxy Music”, en 1981, que alcanzó el número uno en varios países, 3 meses después del asesinato de John Lennon.

Que las disfrutéis!:

1) The Beatles: Child of Nature (1968).

2) John Lennon: Jealous Guy (1971).

3) Roxy Music: Jealous Guy (1981).

4) Lou Reed: Jealous Guy (2001).

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lunes, noviembre 19, 2018

VERSIONES DE UNA VIDA (XIX)



Esta mañana, paseando con mi hijo por el parque, he visto un grupo de setas que tienen el curioso nombre de Lacrymaria lacrymabunda, debido a que sus láminas exudan unas gotitas líquidas que se tiñen de negro con sus esporas, si bien antes de abrir su sombrero este se conecta al pie mediante una cortina de finos filamentos (ver 1ª foto).

Algunas personas (especialmente los hombres), cuando ya lo damos todo por perdido, recurrimos a la patética estrategia de dar pena o inundar a la pareja o ex - pareja en un mar de lágrimas, lo cual, evidentemente, no sirve de nada excepto para desahogarse.

Si hablamos de desahogarse y de dar rienda suelta a las emociones, inevitablemente, tengo que referirme al "Garage", con sus intensas canciones por las que fluyen a raudales las hormonas adolescentes y, por supuesto, también ríos y ríos de lágrimas.

La canción más emblemática, compuesta en 1966 por un grupo de jovencísimos chicanos de una pequeña ciudad del Estado de Michigan, "Question Mark and the Mysterians" (2ª foto) y su impagable "96 Tears", con uno de los riffs de órgano que más ha marcado a los teclistas de este estilo musical, unos auténticos pioneros del sixties-punk. El tema ha sido versionado por bastantes grupos, pero el que más me llamó la atención fue la que hicieron los Stranglers en 1990, genuinos progenitores del punk del 77.

Tampoco podía pasar por alto la desgarradora canción "Cry (over her)", compuesta también en 1966 por The Malibus y que versionaron fabulosamente, con un sonido aún más corrosivo, mis queridos Tell-Tale Hearts, en 1986.

Que las disfrutéis!:

1) Question Mark and the Mysterians: "96 Tears" (1966).

2) The Stranglers: "96 Tears" (1990).

3) The Malibus: "Cry (over her)" (1966).

4) Tell-Tale Hearts: "Cry (over her)" (1986).

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viernes, noviembre 16, 2018

VERSIONES DE UNA VIDA (XVIII)



El grupo de Pamplona "Exnovios" acaba de publicar hoy mismo su disco "Te espero al final" que incluye una fabulosa versión en castellano del tema "What I´m going to do" que la banda californiana The Dovers publicó en 1965 y que llegó a mis oídos, a mediados de los 80, gracias al recopilatorio "Pebbles" (Vol. 2), ellos la titulan "Dime a dónde voy a ir".

Este tema expresa de forma elocuente esa insistencia machacona y obsesiva del amor adolescente, esa dulce flojera de piernas, esas mariposas en el estómago, ese espíritu inestable, volátil, de rumbo errático e impredecible que, en esta canción, se eleva a la categoría de un misticismo sublime.

Que las disfrutéis! Feliz viernes!:

1) The Dovers (1965).

2) Exnovios (2018).