martes, septiembre 27, 2011

YOU ARE NO TOREADOR!





Atención a la mezcla de nombres y procedencias: Resulta que hay un grupo musical que se llama “King of Prussia” (en la tercera foto), cuyos miembros residen en Barcelona, y que está liderado por un tal Brandon, nacido en Athens (Georgia, U.S.A.), ciudad de la que proceden los R.E.M., de los que hablamos en la entrada anterior, como consecuencia de su reciente separación.

King of Prussia hace un pop psicodélico que, a pesar de sus orígenes, suena mucho más británico que americano, en su primer disco “Shades of Hippiedom” hacían una parodia de lo que significa la vida “hippy” en el momento actual, y en su último LP “Save the Scene”, se han atrevido a sacar una canción titulada “Spain in the Summertime”, en la que dicen “You are no toreador” ¡Hay que echarle huevos, viviendo en Barcelona, con la que está cayendo! Si bien, la canción no habla de toros ni de otros tópicos del estío hispano, sino de un amor de verano imposible en nuestra soleada piel de toro y olé!

En fin, tampoco es mi intención entrar en polémicas sobre los toros, sólo quería sacar a colación a este curioso grupo, destacar las altas temperaturas que estamos teniendo en este veranillo de San Miguel otoñal, que en Cataluña ya no habrá más corridas de toros y que en San Sebastián se ha inaugurado la primera universidad de cocina: “The Basque Culinary Center” (sí, así en inglés, inaugurada por los Príncipes de Asturias, el Lehendakari y otras autoridades excepto el alcalde de Bildu… ¡Torero!). Realmente, Spain is different!

Resuena en el sombrero: “Spain in the Summertime”.- King of Prussia. (Barcelona, 2011).

viernes, septiembre 23, 2011

EL FIN DE LA FASE R.E.M.


Parece que fue ayer, cuando iba ojeando el “Ruta 66” en el autobús y vi la foto de cuatro chicos de Georgia con un aspecto bastante rústico y anticuado “¡Aaah pero estos son los R.E.M.!” Exclamé. Ya había escuchado su estupendo primer LP “Murmur” que me sorprendió porque en plena fiebre tecnopop y de oscura locura afterpunk (1983) ellos se atrevieron a sacar un disco repleto de sonidos acústicos que destilaban una serena lucidez, lleno de poesía que evocaba sosegadas imágenes campestres en color sepia, y claro, en aquel momento, pillaron a todos los críticos musicales a contra pie, seguro que pensaron “¡Ay va la hostia! ¿Y esto qué es? ¿Cómo llamamos a esto?”.

En aquel momento todavía no se había acuñado el término “Americana” y a alguien, al escucharles, se le ocurrió el calificativo de “Rock con raíces” (se sobreentiende que raíces folk o country), que unos años más tarde acabaría desarrollándose extraordinariamente y explotando en un sin fin de bandas, muchas de ellas con una gran creatividad y belleza musical.

Pero entonces los R.E.M. volvieron a sorprender, porque no eran unos chicos tan tranquilitos como parecía, sino que, en el fondo y como buenos sureños, son unos rebeldes e inconformistas irredentos, y ellos siguieron evolucionando totalmente a su bola, ajenos a todo tipo de modas e influencias, de manera que fueron avanzando en la aplicación de los recursos que les ofrecía la tecnología y adquirieron una imagen más urbana, cosmopolita y sofisticada, aunque nunca perdieron la esencia de un sonido caracterizado por la peculiar voz del carismático Michel Stipe (que con los años fue perdiendo su melena rizada), lánguidas armonías vocales y bellas melodías pop que, aunque sencillas y pegadizas, nunca cayeron en una excesiva simpleza y empalagosidad comercial. Recuerdo aquel genial “Shiny Happy People” que cantaron junto a la jovial Kate Pierson de los B-52.

Aunque a mi el que siempre me ha caído mejor del grupo fue el baterista Bill Berry, con esa cara de bruto noblote, enmarcada por gruesas cejas, que, curiosamente, nació en Duluth (Minnesotta), al igual que el gran Bob Dylan, aunque la banda siempre ha tenido su cuartel general en la pequeña ciudad universitaria de Athens (Georgia).

En fin, aunque su separación ha sido noticia en la prensa y los telediarios de todo el mundo, no podía dejar de dedicar unas líneas a este gran grupo que ha puesto banda sonora a buena parte de mi vida y cuya calidad y talento son innegables, aunque lo cierto es que se fueron alejando de lo que se considera Rock & Roll, como quizás ya presagiaban en esta canción:

Resuena en el sombrero: “Don´t go back to Rockville”.- R.E.M. (Athens (Georgia), 1984).

domingo, septiembre 18, 2011

GUERRERO NEGRO


Todos los años, las Ballenas grises migran desde las frías aguas de Alaska, en las que se alimentan, hasta la cálida bahía de Baja California (México), para dar a luz a sus crías. En el siglo XIX esto fue aprovechado por algunos barcos balleneros sin escrúpulos para dar caza a estos grandes cetáceos de los que se aprovechaba su carne y sobretodo su grasa como combustible para el alumbrado.

Uno de estos barcos balleneros fue el “Black Warrior”, que quedó encayado en una playa aislada por causas desconocidas, ya que aquel día no hubo ninguna tormenta, aunque se dice que se vieron extrañas luces sobrevolando la serena noche de la costa de Baja California.

Efectivamente, esa zona es famosa por los avistamientos de ovnis ¿No sería bonito que hubiese existido una historia de extraterrestres acudiendo al auxilio de ballenas en apuros?

En cualquier caso, como estamos en México, el lugar se llamó “Guerrero Negro” y en él, además de vastas playas desiertas de arenas blancas, también hay una enorme salina.

Este mágico lugar ha servido de inspiración para que el gran grupo mejicano contemporáneo de surf instrumental, Lost Acapulco, compusiese una no menos bella y mágica canción, incluida en su último y fabuloso LP “Los Obligados Racing Team”, el cual están presentando estos días de gira por España ¡No perdais la oportunidad de ver a este estupendo grupo en directo!

Resuena en el sombrero: “Guerrero Negro”.- Lost Acapulco (México D. F., 2011).

martes, septiembre 13, 2011

DOUGLAS



Estaba nervioso porque era mi primer trabajo y aquel día yo iba conduciendo el coche del jefe. Recuerdo que al poco de pasar el Puerto de Cotos, ya en la provincia de Segovia, mi jefe, muy excitado, de repente espetó: “¡Para el coche!”. Un poco asustado, aparqué como pude en el escaso arcén y mi jefe salió raudo del coche, se dirigió hacia una esbelta y extraña conífera y la abrazó, apenas alcanzaba a rodear su robusto y recto tronco con sus brazos, mientras exclamaba: “Tendríamos que plantar este árbol por todas partes”.

Más tarde me explicó que se trataba del denominado Abeto Douglas o Pino de Oregón , aunque en realidad no es ni un abeto ni un pino, sino un pariente lejano de las tsugas que tiene unas curiosas piñas colgantes entre cuyas escamas asoman unas estrechas y puntiagudas brácteas membranosas, su nombre científico -Pseudotsuga menziesii- quiere decir “falsa tsuga”, y es originaria del oeste norteamericano, donde hay dos variedades, la varidead costera, es un árbol gigantesco que comparte hábitat con otras coníferas aún mayores como las Sequoyas, si bien la que suele plantarse en algunas zonas de media montaña del centro y sur de la Península Ibérica se trata de la variedad continental que puebla la vertiente oriental, más seca, de las Montañas Rocosas, llegando por el sur hasta el mismo borde de los desiertos de Arizona, por lo que se adapta mejor a nuestros climas de influencia mediterránea, si bien, en España, sólo existen plantaciones de cierta importancia en La Rioja y en Navarra.

Algunos años antes, había escuchado la música de un grupo que incluía en su nombre la palabra “Douglas” y que también procedían de Estados Unidos, aunque algo más hacia el Sureste, concretamente de San Antonio (Texas), cerca de la frontera con México, se trata de “Sir Douglas Quintet”, grupo liderado por el afable y honesto melenudo con sombrero tejano DouglasDougSham, quien años más tarde formaría parte de los legendarios “Texas Tornados”. El colorido sonido fronterizo “Tex-Mex”, protagonizado por un potente órgano “Continental Vox”, influyó sin duda en que me decantase por tocar este instrumento cuando formamos “The Rescuers” a mediados de los 80.

Una de sus canciones más famosas es este “Mendocino”, en la que proclaman su devoción por un habitante especial de la ciudad tejana de Mendoza. No os perdáis al que toca las maracas que me recuerda aquella impagable secuencia del Lagarto en el vídeo de The Rescuers.

Resuena en el sombrero: “Mendocino”.- Sir Douglas Quintet (San Antonio (Texas), 1968).

jueves, septiembre 01, 2011

PINOS, ESPINOS, CATEDRALES Y PROCESIONES











A menudo, el matorral, sobretodo si es espinoso, es despreciado y minusvalorado, mientras que el paisaje ideal para la mayoría de la gente es un bosque abierto o adehesado, compuesto por grandes árboles maduros y con el suelo cubierto por un fino césped, lo cual sin duda constituye un ecosistema de gran valor y altamente productivo (leña, madera, corcho, miel, frutos y pastos con los que se alimenta una cabaña ganadera que genera productos de alta calidad).

Sin embargo, el matorral o los arbustos, con frecuencia son calificados como “maleza” y, por el contrario, está formado por especies en su mayor parte improductivas o de las que se obtienen pocos productos y, además, su presencia supone un incremento en el riesgo de incendios.

Debido a ello, los desbroces o eliminación del matorral son unas de las labores forestales más comunes en nuestros montes. Si bien, probablemente, nunca seremos capaces de desbrozar lo suficiente como para suplir los antiguos aprovechamientos que realizaban las gentes antiguamente para aprovisionarse de leña y apacentar a sus ganados en los montes.

No obstante, conviene recordar que el matorral espinoso brinda una valiosa protección a los retoños (brinzales) de los árboles que germinan junto a este, tal y como puede apreciarse en las cuatro primeras fotos de arriba, donde vemos como el regenerado del Pino laricio (Pinus nigra) prospera bajo la protección que le brindan las aulagas (Genista scorpius), los escaramujos (Rosa canina), los enebros (Juniperus communis) y los espinos (Crataegus monogyna).

Una vez superada la altura crítica (unos 2 m.) que les libra del diente y el roce de los grandes herbívoros, los Pinos laricios, salgareños o cascalbos crecen sin problemas, hasta alcanzar el majestuoso porte catedralicio, con pilares de corteza plateada, que se aprecia en la quinta foto.

Las acículas de este duro y bello pino son muy apetecidas por las orugas de la llamada Procesionaria (Thaumetopoea pityocampa), que suelen nacer por estas fechas de las puestas de huevos que colocaron cuidadosamente las mariposas hembra, formando unos característicos canutillos dorados que no son otra cosa que los huevos dispuestos en espiral alrededor de un par de acículas, finalmente recubiertos por las escamas doradas de su abdomen.

Nada más nacer (ver sexta foto), las diminutas orugas empiezan a roer las acículas de las que se alimentan, dejando en el extremo de los brotes de los pinos unos característicos mechones de color pajizo. Más adelante, a medida que crecen y van mudando la piel (hasta 5 veces desde septiembre hasta marzo), los daños van siendo mayores y las colonias de orugas fabrican unos bolsones de seda blanca que les sirven de refugio donde pasar las frías noches invernales. De manera que, en unos pocos meses, pueden llegar a defoliar completamente los pinos (ver séptima foto), si bien esto no suele producirles la muerte, sino que la inmensa mayoría de los árboles rebrotarán sin problemas a la primavera siguiente.

Conviene recordar que la Procesionaria es un insecto autóctono, con el que nuestras especies de pinos llevan conviviendo millones de años, por lo que hay todo un ejército de seres vivos (principalmente otros insectos, aves y hongos) que se alimentan fundamentalmente de este lepidóptero, en sus distintas fases de desarrollo (huevo, oruga, crisálida y mariposa adulta). En la octava foto podemos ver las crisálidas del taquínido Phryxe caudata (pupa pequeña de color marrón rojizo) y del sírfido Xanthandrus comptus (pupas blanquecinas), en el interior de un bolsón de Procesionaria, ambos dípteros están especializados en la predación de sus urticantes orugas. Mientras que en la novena foto vemos una puesta que ha sido parasitada por el himenóptero calcídido Baryscapus servadeii, una diminuta avispita de menos de 1 mm de longitud, cuyas larvas se desarrollan dentro de los huevos de la Procesionaria, dejando esos pequeños orificios circulares al salir.

Otros habitantes comunes en nuestros pinares y que, al alimentarse de piñones, también producen ciertos daños, son la Ardilla roja (décima foto) y el Piquituerto, que, sin embargo, al tratarse de animales superiores vertebrados, vistosos y coloridos, caen mucho más simpáticos a la gente que los insectos ¡Es natural!


viernes, agosto 26, 2011

LOS EXTREMOS SE TOCAN II



En 2007 hice una entrada titulada “los extremos se tocan”, en alusión a las coincidencias geográficas de dos artistas muy distintos, aunque relacionados con el country. Ahora traigo a colación lo muy distintas que pueden llegar a ser dos canciones con el mismo título, interpretadas por artistas totalmente opuestos:

Por un lado están los aguerridos pioneros del revival ochentero del garaje de los 60, los legendarios “The Nomads”, unos chicos suecos que aún siguen tocando y que llevan a sus espaldas la friolera de 40 singles, 12 LPs y 30 años arrastrándose por los escenarios de medio mundo. Sus miembros originales, allá por 1981 fuero Hans Östlund, a la guitarra, Nick Vahlberg (bajo, guitarra y voz), Joakim Tärnström (guitarra y bajo) y Ed Johnson en la batería, cuando en 1983 sacaron su primer LP “Where the Wolfbane Blooms”.

Aunque The Nomads tenían canciones propias bastante buenas, su fuerte eran las versiones, de hecho la canción de la que estamos hablando, “Have Love Will Travel”, es una versión de una versión, ya que la canción es original de Richard Berry (1959), pero The Nomads se inspiraron más en la versión que hicieron los reyes del garaje sesentero norteamericano, The Sonics, en 1965. De hecho, esta versión fue lo primero que grabaron The Nomads, en 1981, y se incluyó en la recopilación “Rebel Kind”, un disco que influyó poderosamente en el nacimiento de The Rescuers, en 1986.

La afición que tenían los Nomads por las versiones les llevó a algún que otro problema, todavía recuerdo la espinosa polémica que surgió cuando tocaron la versión del “She Pays the Rent” en 1985, antes incluso de que saliese la versión original, compuesta por el gran Jeff Conolly, líder de The Lyres, de modo que la inmensa mayoría de la gente pensó que la versión original era la de los Nomads. El cabreo del egocéntrico y genial Mr. ConollyMonoman” fue monumental, y para dejar bien claro que la canción era suya, poco después hizo una versión lenta que interpretó con tremenda rabia y maestría (podéis escuchar una impresionante grabación en directo pinchando en el enlace de Lyres, y pinchando en los enlaces de “She Pays the Rent y Jeff Conolly, podéis escuchar sendas versiones rápidas).

En aquellos años me encontraba en plena transición entre mi etapa siniestra y mi época garajera, de la mano de un grupo intermedio entre ambos estilos como fueron The Fuzztones.

En el extremo más opuesto a los Nomads que uno se puede imaginar está una chica como Olivia Newton John, no sólo por el estilo, sino por ser australiana, no os perdáis su “Have Love Will Travel” con el que concurrió al Festival de Eurovisión en 1974 representando a Gran Bretaña ¡Buen finde!


miércoles, agosto 24, 2011

HELECHOS







Las pteridofitas constituyen una de las estirpes vegetales que más tiempo lleva poblando la Tierra, durante el período Carbonífero, en la Era Primaria, algunas especies alcanzaron porte arbóreo y formaron extensos bosques que actualmente constituyen nuestra principal fuente de energía, ya que se transformaron en los llamados combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón).

Las pteridofitas fueron las primeras plantas vasculares que colonizaron la tierra firme, debido a que tienen tejidos especializados para el transporte de fluídos (vasos) y para el sostén (traqueidas) que forman raíces, tallos y hojas, aunque carecen de flores.

Taxonómicamente, dentro de ellas se han venido agrupando a los licopodios, equisetos y helechos.

Debido a que los anterozoides (gametos masculinos) deben nadar en agua para alcanzar y fecundar a los arquegonios (gametos femeninos, ver esquema), este tipo de plantas primitivas sólo pueden vivir en medios con una elevada humedad, alcanzando su mayor diversidad y desarrollo en los climas tropicales, donde aún existen especies arbóreas de helechos, con aspecto de palmera, que pueden llegar a alcanzar los 25 m. de altura.

Sin embargo, con el avance evolutivo que supuso la aparición y el desarrollo de las plantas con flores (espermatófitas), las primitivas pteridofitas no pudieron competir con ellas, por lo que se vieron relegadas a determinados nichos ecológicos, de modo que la mayoría sobreviven en el húmedo y umbrío ambiente que se forma bajo la protección de las copas de las grandes espermatófitas dominantes en nuestros bosques actuales, así como al abrigo de las grietas de las rocas, también en ambientes húmedos y umbríos.

El otro día, al adentrarme en el angosto, umbrío y húmedo valle del arroyo riojano que veis en la cuarta foto, pude observar tres especies de bellos y delicados helechos del género Asplenium, como son: A. trichomanes (primera foto), frecuente en las grietas de muros y roquedos umbríos. En grietas situadas en lugares algo más secos y luminosos, consigue subsistir el raro A. septentrionale (segunda foto), cuyo aspecto se aleja bastante de la imagen que habitualmente se tiene de los helechos. Mientras que, en aquellas grietas que consiguen acumular algo más de suelo, al amparo de los bosques de frondosas y frecuentemente en compañía de musgos, vive una especie algo más robusta llamada A. adiantum-nigrum (tercera foto).

Pero incluso en estos ambientes especializados, los primitivos helechos no consiguen librarse de la omnipresente competencia de las modernas plantas con flores, en este caso, algunas grietas y repisas rocosas estaban ocupadas por una especie del llamado Ombligo de Venus (Umbilicus heylandianus) que en verano, una vez que se marchitan sus carnosas hojas comestibles, emite un espigado vástago con un largo racimo vertical en su extremo, donde se engarzan sus flores de color verde pálido (6ª foto).

Fotos by Mad Hatter: 1ª) Asplenium trichomanes. 2ª) Asplenium septentrionale. 3ª) Asplenium adiantum-nigrum. 4ª) Cascada en el Arroyo Cambrones (Mansilla, La Rioja). 5ª) Esquema del ciclo reproductor de los helechos. 6ª) Ombligo de Venus (Umbilicus heylandianus).


lunes, agosto 22, 2011

EL AMOR DE LOS SALTAMONTES





Aunque no me va mucho la música electrónica “New Age”, lo cierto es que con este tiempo canicular, resulta agradable escuchar esta relajante y refrescante canción del grupo inglés “Ladytron”, la cual me evoca la estridulación de los saltamontes en celo, durante las tardes calurosas de agosto.

Canto gregoriano moderno, electrónico, que resuena entre el laberinto de tallos secos, agostados, de color pajizo, que se extiende por los herbazales de gramíneas silvestres, distorsionados por esa característica reverberación de la imagen producida por el aire caliente ascendente.

Ojos fríos y eléctricos, compuestos por miles de diminutas lentes poligonales que dibujan bellos diseños en rayas verticales, con los que lanzan su mirada escrutadora, a través de la intrincada selva de tallos rectilíneos, en busca de la pareja perfecta.

La canción se llama “Ambulances”, pero debería haberse llamado “Grasshopper eyes in love” ¡Efectos del calor!

Resuena en el sombrero, recalentado por el sol: “Ambulances”.- Ladytron (Liverpool (UK), 2011).

Fotos: Ojos del saltamontes o langosta (Anacridium aegyptium); tallos de hierba seca y el grupo inglés "Ladytron".

sábado, agosto 06, 2011

EQUILIBRIO BIOQUÍMICO-DEMOGRÁFICO



Si el 80% de la población no acudiese nunca al médico ni tomase medicamentos, supondría la quiebra de la industria farmacéutica. Pero, si el 60% de la población padeciese graves enfermedades o estuviese hospitalizada, nuestra sociedad no podría funcionar e igualmente también supondría el colapso de la industria farmacéutica.

Por eso las grandes empresas de las industrias farmacéuticas y alimentarias nos suministran unas dosis adecuadas de sus productos, de forma que la mayoría de la gente nos encontremos relativamente “sanos”, pero necesitados de un consumo de fármacos lo suficientemente habitual para mantener su floreciente negocio.

Sólo hay un aspecto que parece escapar al control de estas grandes industrias, como es el hecho de que todavía a mucha gente le gusta comer frutas y verduras frescas todos los días, e incluso hay quienes las cultivan en sus propios huertos domésticos de manera totalmente libre e “incontrolada”.

Casualmente, poco después de que entrase en vigor la Directiva Europea que ha restringido la comercialización de plantas medicinales, apareció una extraña variante de la bacteria “E-Coli”, altamente patógena y resitente a los 8 antibióticos más utilizados, la cual, inmediatamente, fue relacionada con el consumo de pepinos, soja y otras verduras. Esto no es sino el comienzo del paso siguiente: Atemorizar a la población para que evite el consumo de esas peligrosas, antihigiénicas e incontroladas frutas y verduras frescas.

Sin embargo, no todo es tan sencillo, ya que buena parte de la población también disfruta intoxicándose con determinadas sustancias que le proporcionan ciertos beneficios. Por ejemplo, el que se fuma un puro o se bebe una copa de whisky lo hace a cambio de placer. O quien compra un yogur con el conservante E-252, lo hace para que le dure más tiempo sin caducar en la nevera.

La industria alimentaria nos tienta constantemente con nuevas y sabrosas sustancias que “mejoran” sustancialmente el producto (sabor, durabilidad, color, etc), aunque no siempre nos informa con la debida precisión de sus efectos sobre la salud, todo ello con el objetivo de mantenernos adictos de las sustancias que interesa que sean consumidas para continuar en ese estado de relativa “salud enfermiza” necesitada de un suministro periódico de medicamentos que contrarresten los efectos perniciosos de lo que comemos y bebemos todos los días.

Porque las frutas y verduras frescas son alimentos, pero su consumo habitual nos mantiene sanos y evita un considerable consumo superfluo de medicamentos. Por eso, inexplicablemente, a pesar de la publicidad y el bombardeo de productos elaborados, vistosos y con exóticos e intensos sabores, todavía hay quien busca ese minúsculo rincón del super donde se vende un puñado de feuchas frutas y verduras de cultivo ecológico.

El afán controlador, ayudado por nuestros honorables políticos, ha llegado a rozar el absurdo con la publicación de leyes como la del medicamento, en España, la cual prohibe la comercialización de determinadas plantas tóxicas como el Tejo y la Adelfa, las cuales pueden ser adquiridas para uso hornamental en la mayoría de los viveros y, una vez en la intimidad del hogar, cada uno puede hacer con ellas lo que le plazca ¡Faltaría más!

En fin, el consumo de frutas, verduras y plantas medicinales debería ser un derecho respetado y promocionado por los poderes públicos por sus efectos saludables, y los ciudadanos no deberíamos permitir que determinadas industrias y lobbies intenten coartarlo, ni que se malgaste un solo euro en el control de su consumo ni en la redacción y publicación de leyes absurdas, sobre todo en estos tiempos de acuciante crisis económica en que vivimos.

Fotos by Mad Hatter: Kalanchoe daigremontiana, planta medicinal anticancerígena que se reproduce fácilmente mediante la emisión de brotes en el borde de sus hojas, los cuales se desprenden y enraizan con facilidad en el suelo. No es de extrañar que una planta que sea capaz de reproducirse vegetativamente de tal forma, haya desarrollado un férreo control para evitar el desarrollo incontrolado de tumores y células cancerígenas.

lunes, julio 11, 2011

ALIENTO MASCULINO


Hace unos meses, una profesora de canto evaluó a los y las cantantes del panorama actual español de música popular (excluidos la ópera y el flamenco), y parece ser que las féminas ganaron por goleada a los varones, cosa que era previsible, porque…, vamos a ver, si preguntamos a cualquiera por una cantante femenina que destaque por su voz, seguro que a casi nadie nos cuesta trabajo decir enseguida unas cuantas. Sin embargo, si nos preguntan por un chico que sea buen cantante, del panorama actual, es probable que la mayoría tengamos que pararnos a pensar un rato, salvo que le preguntemos a alguna superfan de Alejandro Sanz o alguno de los triunfitos, claro. Pero, siendo objetivos (como intentó serlo la profesora que mencionaba al principio), son muchos los que suspenden en canto, y la nota más alta sobre 10, creo recordar que fue un 6 (no recuerdo quién lo sacó).

Es cierto, actualmente, entre la gente joven predominan las voces aniñadas, difusas, nasales o carentes de fuerza y virilidad; y entre los veteranos tenemos a tipos que quizás se pasan por el otro extremo (estoy pensando en la voz áspera y aguardentosa de Joaquín Sabina) o que tienen un estilo y timbre originales, pero que tampoco es lo que se dice una gran voz, (Serrat, por ejemplo). Y que conste que no estoy hablando de su calidad como músicos, de su creatividad, actitud o personalidad, sino exclusivamente de su calidad como cantantes, de su técnica y aptitudes vocales. Bueno, quizás en cuanto a voz, el único famoso que se salva un poco sea Enrique Bunbury, pero es que… ¡Que no vamos! Que no hay color si los comparamos con gente más antigua como Nino Bravo, el Dúo Dinámico o Camilo Sesto, pero ¿Por qué hay tan pocos cantantes buenos en España?

Tampoco estoy pidiendo un chorro de voz impresionante, pero se echa de menos alguien con voz de hombre, que cante de una forma agradable, con buen gusto y con la suficiente elegancia y personalidad. Por eso, el otro día, en “Radio 3” (cómo no), me sorprendió gratamente cuando escuché el vozarrón de un tipo llamado Blas Picón, un bluesman que destaca principalmente como armonicista, pero que también canta a las mil maravillas (en mi opinión).

Blas es un gran músico de la escena barcelonesa, donde ha tocado con grupos de Rhythm & Blues como los “Lazzy Jumpers” y también toca la armónica en la “Barcelona Big Band Blues”.

Últimamente está girando por toda España en una serie de conciertos llamados “Honky –Tonk Blues Sessions”, acompañado al piano por el gran Lluis Coloma.

Lo cierto es que, tanto la voz como la armónica, son dos instrumentos en los que se pueden emitir sonidos tanto al expulsar el aire de los pulmones (soplar) como al aspirar, y en los que hay que poner todo el alma y el aliento, de una manera especialmente intensa y directa.

¡Qué envidia me da la forma tan excelente y apasionada de tocar las teclas, la armónica y cantar que tienen estos chicos! ¡Enhorabuena! ¡Menos mal que estáis vosotros para dejar bien alto el pabellón musical masculino! ¡Con un par…! ¡Sí señores! ¡Así se toca y se canta! ¡Y encima con un buen sombrero sobre la cabeza!(Y todas esas cosas que nos salen del alma a los tíos cuando nos da un subidón de testosterona y orgullo masculino).

Pero que conste que, desgraciadamente es un caso aislado, y que las chicas nos seguís ganado por goleada, aunque me supongo que habrá más buenos cantantes por ahí escondidos.

Resuena en el sombrero: “Cheer me up”.- Blas Picón & Lluis Coloma Trío (Barcelona, 2011).

miércoles, julio 06, 2011

BIOPHILIA






Un Abejaruco extendió el arcoiris de sus alas para planear sobre la charca de caldo primordial, repentinamente, se lanzó en picado para bañarse, y en el mismo instante en que su plumaje de fuego tocó el agua, ésta se transformó en lava hirviente, pero el Abejaruco, cual ave Fénix, renació de sus cenizas, salpicando en su salida con un chorro de gotas cristalinas, en cuyo seno se agitan geometrías fractales que nacen, crecen, se reproducen y mueren.

Aquel ave resplandeciente lloró una sola lágrima que contenía miles de serpientes helicoidales de ácido desoxirribonucléico, que se enroscaron en lianas de aminoácidos, para fabricar las vitaminas encerradas en un grano de grosella, en cuyo citoplasma flotan galaxias que nos infectan con el big bang del amor.

Amor a la biología, a las formas de vida que se retuercen en el detritus cósmico, formado por las corazas rotas de gigantescos escarabajos metálicos que, hace milenios, surcaron el espacio en pos del cometa portador de la primera materia orgánica que llegó a la Tierra.

Planeta azul pintado por Dalí, bola de cristal celeste y añil, recorrida en su superficie por estelas lechosas de nubes seminales que fecundan la tierra con semillas de lluvia y nieve, en copos que, poco a poco, muy despacio, van cubriendo el trineo de “Rosebud”.

Capullo de rosa que muerdo por sus espinas, mientras en mi boca rompen olas de saliva contra los acantilados de esmalte y marfil. Ráfagas de aliento vital suben y bajan por la cueva de mi garganta, susurrando sobre las húmedas y tibias paredes. Un tornado sonoro atraviesa la trompa de Eustaquio y rebota en el tambor del tímpano, al compás de la última creación sonora de Björk, “Biophilia”, amor por la vida, la tecnología más sofisticada de última generación se une a la biología eterna y ancestral, mediante extraños instrumentos y aparatos cibernéticos que, cual microscopios electrónicos y láseres quirúrgicos, son capaces de mostrarnos los secretos de la microbiología y la física cuántica, diseccionando la infinita complejidad de la vida en todas sus escalas, desde las partículas subatómicas hasta los últimos cúmulos de galaxias que se encuentran a millones de años luz de la Tierra.

Resuena en el sombrero: “Björk Berry DNA – Biophilia?”.- Björk (Reykjavik (Islandia), 2010).

Texto by Mad Hatter. Fotos tomadas de internet, con permiso de Björk y del escarabajo metálico cósmico (Aromia moschata), que vuela por ahí durante las cálidas noches de verano ¡Felices sueños!

lunes, julio 04, 2011

LA LAGARTA PELUDA




La Lagarta peluda es el nombre vulgar de la oruga (larva) del lepidóptero Lymantria dispar L., una polilla (mariposa nocturna) cuyos pequeños y oscuros machos son capaces de volar grandes distancias, durante las cálidas noches estivales, para copular con las gruesas y blanquecinas hembras (ver 2ª foto), que ponen entre 200 y 500 huevos, sobre la corteza de ramas y troncos, que recubren con la pelosidad marrón anaranjada de su abdomen, formando unas costras o plastones que se van aclarando conforme pasa el tiempo (ver 3ª foto), en los que pasarán todo el otoño y el invierno.

Las orugas nacen a finales de abril y son extraordinariamente polífagas, ya que se alimentan de casi cualquier vegetal leñoso. Si bien, atacan principalmente a quercíneas (encinas, alcornoques, coscojas, quejigos y robles), pero también pueden devorar las hojas de álamos, chopos, pinos, arces, fresnos, olmos, sauces, hayas, abedules, avellanos, madroños, alisos, castaños y hasta se les ha visto sobre palmitos, palmeras, e incluso matas rastreras como la Gayuba (Arctostaphylos uva-ursi), tal y como se ve en la primera foto.

Las orugas son de color negro, al principio, muy peludas, cuando crecen cambian a un colorido general grisáceo con tubérculos dorsales de color azul oscuro en los segmentos torácicos y en el primero abdominal, siendo el resto de color rojo, saliendo de todos ellos largos pelos.

Las reproducciones masivas o pululaciones que dan lugar al fenómeno conocido como “plaga”, se producen cíclicamente cada 7 a 9 años, produciendo fuertes defoliaciones que pueden causar graves daños en la producción corchera de los alcornoques, la bellota de las encinas o la fruta de otros árboles. Por eso, para su control, mediante lucha integrada, las administraciones públicas invierten una considerable cantidad de dinero, siendo las Comunidades Autónomas que más invierten Andalucía (1.600.000 euros en años de plaga), Extremadura (400.000 euros) y Baleares (250.000 euros, aproximadamente).

Además, la Lymantria dispar suele asociarse a otros lepidópteros defoliadores como Aglaope infausta, Yponomeuta padella, Archips xylosteana, Diloba caeruleocephala, Euproctis chrysorrhoea, Operphtera brumata y Catocala sponsa, entre otros. De manera que su ataque conjunto se ve reforzado para conseguir el objetivo de estas pululaciones, que no es otro que desbordar, con la fuerza del número, a sus enemigos naturales. Parece como si estos insectos tuviesen algún sistema para comunicarse (incluso a escala intercontinental) y ponerse de acuerdo para atacar todos a la vez.

Al objeto de conocer la evolución de las poblaciones de Lymantria dispar y tratar de anticiparnos a las pululaciones cíclicas, se colocan trampas con feromona para la captura de los machos de esta especie. Dicho número de trampas se incrementa en caso de que se observe que las poblaciones aumentan, pero, aún así, en determinadas zonas, a veces se producen fuertes ataques inesperados, en cuyo caso es necesario realizar tratamientos aéreos y terrestres con insecticidas orgánicos y selectivos a base de toxinas y esporas de la bacteria parásita de orugas Bacillus thuringiensis var. kurstaki.

Este lepidóptero es autóctono en Eurasia pero, desgraciadamente, hace décadas que llegó al continente Americano, donde se le conoce como “Gypsy moth” (Polilla gitana) y produce daños aún peores que en el viejo continente, ya que es capaz de afectar a más de 500 especies de árboles y arbustos.

martes, junio 28, 2011

AL-ZARQA




He de confesar que a mí el flamenco no es que me tire mucho, pero aquella guitarra flamenca tan pura, tan sola, sin acompañar a ningún cantaor, sonaba tan profunda y ancestral que parecía salir de las catacumbas del Sacromonte granaíno.

Y allí estaba yo, gracias a la radio, embelesado por ese torrente de agua cristalina que manaba de las fuentes de la Alhambra, escuchando con atención cada rasgueo, cada nota, cada acorde, cada filigrana, cada contrapunto y cada golpe de caja que salía de aquella pequeña y vieja guitarra, asombrado porque toda esa riqueza y variedad de sonidos pudiese provenir de un único instrumento en manos de una sola persona. Toda esa maravilla fluye de manera hermosa y natural de la cabeza de un solo hombre, pero…¿Quién será tan magnífico guitarrista? Reconozco que no sé mucho de flamenco, pero… ¿Qué palo es ese que suena? ¿Cómo es que nunca antes había escuchado nada parecido?

Así que, impaciente y picado por la curiosidad, continué escuchando el programa de radio (“Discópolis”, en Radio 3), y cuál fue mi sorpresa al enterarme de que, sí, era flamenco, pero tocado al estilo “derviche” por un músico egipcio, nacido en El Cairo en 1977, llamado Ali Khattab, que había venido a presentar su primer LP titulado “Al-Zarqa”.

Al-Zarqa”, en árabe, significa mujer morena de ojos azules. Alí Khattab dijo en la entrevista que había titulado así el disco y uno de los temas para resaltar la mezcla de culturas que se produce en su música. Una música en la que mezcla los palos típicos del flamenco (soleás, seguiriyas, tarantas, tangos y rumbas) con los ritmos tradicionales de Oriente Medio (hijaz, rast, nawaathar y nahawand). Y añadió: “La música es como una mujer (mora) con los ojos azules, bella, enigmática y seductora”.

Supongo que el flamenco tiene parte de sus raíces en la cultura mediterránea y en la música árabe, pero me extrañó que hubiese un guitarrista egipcio de flamenco ¡Y tan bueno! En la entrevista , Alí explicó que desde pequeñito aprendió a tocar la guitarra y le gustó mucho, y que, cuando tenía 13 años, cayó en sus manos una cinta de grandes clásicos de la guitarra flamenca en la que escuchó a Paco de Lucía, Manolo Sanlucar o al Niño Miguel, entre otros, y, desde aquel mismo momento, supo que él quería tocar así.

En 1997 hizo su primer viaje a Jerez de la Frontera, para conocer de primera mano el flamenco. Curiosamente, no se apuntó a ninguna academia de guitarra, sino que, simplemente, se empapó de la cultura flamenca, visitando tablaos y garitos, recorriendo las calles, tomando vinos y tapas en los bares, hablando con músicos, bailaores, cantaores, palmeros y aficionados. Descubrió que el flamenco es más que un estilo musical, es una forma de vida que le gusto y le caló muy hondo, podría decirse que el “duende” se le metió en el tuétano y allí se ha quedado.

Así que, tras regresar a El Cairo, decidió irse a vivir a Jerez de la Frontera durante los años 2005 a 2007, donde perfeccionó su técnica y compuso varias canciones.

El año pasado grabó sus temas en el estudio de un amigo egipcio, donde hicieron una maqueta que, casi por casualidad, cayó en las manos de Mario Pacheco (hasta hace poco responsable del sello “Nuevos Medios”) quien, al escucharla, no se podía creer que aquella joya era el trabajo de un desconocido y modesto chico egipcio. Lógicamente, no tardó mucho en publicar el disco, retocando escasamente la maqueta original, al que llamaron “Al-Zarqa”, en el que, además, consiguieron que colaborasen algunos de los mejores músicos de Egipto, como el veterano Abdou Dagher, en el violín, o el virtuoso Omar Beshir al oud.

Estos días, tenemos la gran suerte de contar con la presencia de Alí Khattab en España, en una gira que le ha llevado a tocar en “La Noche Blanca del Flamenco”, organizada por la Casa Árabe de Córdoba; y el próximo 8 de julio actuará en el festival “Raks” de Madrid, en compañía de otros dos jóvenes y excelentes músicos de El Cairo como Hesham Essam, al oud y Mohamed Medhat, al violín, apoyados por una experta sección rítmica, a cargo de los españoles Josemi Garzón, al contrabajo, y Antonio Rivero en la percusión.

No os perdáis su mágica fusión de flamenco y música árabe, sentiréis un torrente de agua pura y cristalina que, tras ser filtrada por las duras y verdes acículas de los pinsapos de las sierras gaditanas, os arrastrará irremisiblemente hasta un océano de un profundo color azul, como los ojos de “Al-Zarqa”. Cruzaréis el Estrecho de Gibraltar, os adentraréis en el Mediterráneo, rumbo a Oriente, hasta llegar al fértil Delta del Nilo, donde finalmente encontraréis la paz y el sosiego, saboreando un plato de dátiles con dulce té de menta, mientras os reflejáis en los profundos y bellos ojos azules de “Al-Zarqa”.

Resuena en el sombrero: “Tangos del Nilo” y “Al-Zarqa”.- Alí Khattab (El Cairo (Egipto), 2011).

martes, junio 21, 2011

VIVIR AL BORDE DEL MAR









Vivir a la orilla del mar, a ser posible en primera línea de playa, es algo deseable para la inmensa mayoría de la gente, sobre todo si se trata de un mar relativamente tranquilo y apacible como es nuestro querido “Mare NostrumMediterráneo, al que cantó magistralmente Serrat.

Sin embargo, para la mayoría de los seres vivos la orilla del mar es un lugar bastante peligroso e inhóspito, ya que el suelo suele estar formado por acantilados rocosos, playas y dunas de arena, azotadas por vientos salinos procedentes del mar, por lo que se trata de unos sustratos con escasa capacidad de retención de agua, muy pobres en nutrientes y con cierto contenido de sal, sustancia esta que es tóxica para la mayoría de las plantas terrestres y dulceacuícolas. Además, las propias olas pueden afectarles en casos de fuertes tormentas y tsunamis.

Entonces, a parte de los pescadores, los turistas y los surfistas ¿Qué otros seres gustan o son capaces de vivir en la orilla del mar? Pues a los mamíferos marinos (nutrias, focas y leones marinos) y a las aves marinas como gaviotas, charranes, pagazas, pardelas, albatros, alcatraces, paíños, petreles, pelícanos y cormoranes, como el joven Cormorán moñudo de la 3ª foto, que se asoma al mar desde la repisa del alto acantilado que le ha visto nacer. Estas oscuras aves son capaces de bucear velozmente para perseguir y capturar a los peces en su propio medio, con el único arma que les confieren sus largos y ganchudos picos.

Los animales pueden moverse y nadar, las aves incluso pueden volar, por lo que les resulta relativamente fácil adaptarse al medio costero. Sin embargo, las plantas terrestres deben aguantar inmóviles las condiciones del lugar en el que han echado raíces, por lo que sólo determinadas especies pueden vivir en medios tan duros como son las dunas y acantilados marinos o en sus proximidades, ya que existe toda una gama de hábitats o ecosistemas situados en bandas o anillos, dependiendo de la distancia que les separa del límite superior de las mareas vivas más altas.

Árboles tan frugales y adaptables como el sufrido Pino carrasco (Pinus halepensis), pueden adquirir un porte inclinado, retorcido, en bandera o achaparrado, cuando viven muy cerca del borde del mar (ver 7ª foto). Al igual que sucede con otros arbolillos o arbustos como el Acebuche u Olivo silvestre (Olea europaea var. sylvestris), los Tarayes o Tamarices (Tamarix gallica y T. africana), el Aladierno (Rhamnus alaternus), el Romero (Rosmarinus officinalis) y el Lentisco (Pistacia lentiscus).

Los arbusto de cierto porte que aguantan una mayor proximidad al mar, pudiendo vivir en el cinturón exterior de las dunas costeras son la Sabina mora de las dunas (Juniperus phoenicea ssp. turbinata), el Enebro marítimo (Juniperus oxycedrus ssp. macrocarpa) y la Bufalaga marina (Thymelaea hirsuta), todos ellos con hojas escamosas y ramas flexibles, esta última, por su similitud y evolución convergente con respecto a las primeras (los Juniperus son gimnospermas, mucho más antiguas evolutivamente) podríamos calificarla como la angiosperma que quería ser sabina.

Algo más cerca del mar, ya no existe ningún árbol o arbusto que aguante, a lo sumo podemos encontrar pequeñas matas de cepa leñosa (sufrútices) como la Melera o Pegamoscas (Ononis natrix, foto 8ª), así llamada porque sus tallos y hojas están cubiertos por pelos y glándulas que segregan una sustancia pegajosa, sus flores son amarillas con nerviaciones rojas o violetas y el fruto es una pequeña legumbre. Habita en arenales y roquedos costeros secos y soleados.

Aún más resistente si cabe, resulta la Coca marina o Limonio (en las fotos 4ª, 5ª y 6ª se muestra la especie Limonium gibertii), que puede vivir en diminutas grietas de las rocas, al borde de los acantilados marinos, en secos arenales y en taludes margosos, donde parece increíble que pueda sobrevivir planta alguna. Para las especies de este curioso género, Limonium, de la familia de las Plumbagináceas, el Mediterráneo occidental constituye su principal núcleo de dispersión, por lo que existen multitud de especies adaptadas a los climas y suelos más duros, desde los bordes de las lagunas salinas continentales de la Mancha, las Bárdenas y los Monegros, en el interior, hasta las dunas, saladares y acantilados costeros, incluido los desiertos del Sureste peninsular.

Otras plantas comunes en los acantilados marinos son el Llantén estrellado (Plantago subulata) que forma almohadillas cespitosas entre las rocas; y el Hinojo marino (Crithmum maritimum), cuyos brotes tiernos pueden consumirse crudos para aromatizar ensaladas y pescados, con un suave aroma intermedio entre el auténtico Hinojo (Foeniculum vulgare) y la Zanahoria (Daucus carota), otras plantas de la misma familia (Umbelíferas).

En las dunas más próximas al mar (2º foto) viven únicamente plantas herbáceas especializadas en colonizar este hábitat, tales como el Narciso de mar (Pancratium maritimun), el Cardo marino (Eryngium maritimun), la Armeria pungens, el Plantago albicans, la Amnophila arenaria y otras plantas autóctonas cuya subsistencia se está viendo amenazada durante los últimos años por la expansión de especies exóticas invasoras como la Flor de cuchillo (Carpobrotus edulis y C. acinaciformis) y la Onagra o Hierba del Asno (Oenothera erythrosepala), cuyas vistosas flores amarillas pueden verse en primer plano de la 2º foto.

Fotos by Mad Hatter.