lunes, octubre 28, 2013

LOS EXTREMOS SE TOCAN XXII: MÚSICA ELECTRÓNICA CON RITMOS TRIBALES


 

Aunque no soy muy aficionado a la música electrónica y gran parte de lo que se denomina “música experimental” me parecen búsquedas infructuosas en la difícil tarea de inventar algo realmente nuevo, es decir, que no me emocionan y hasta me resultan aburridas e incomprensibles. Esta mañana he escuchado una propuesta venida de Sudáfrica, en la que un artista llamado “Petite Noir” (nacido en Bélgica, 1ª foto), con la producción del madrileño “Pional”, hace música electrónica moderna pero basada en ancestrales ritmos tribales africanos.
Quizás sea debido a que las raíces de nuestra especie están en África, pero esta música me parece interesante y un ejemplo más de que “los extremos se tocan” y de que lo más moderno puede encontrarse en lo más antiguo: Música digital de última generación que nos traslada a las sabanas africanas, en las que nuestros ancestros comenzaron a caminar erguidos sobre sus dos piernas.
Hoy no puedo dejar de recordar la triste pérdida de uno de los más grandes, Lou Reed (el Tío Luis, como era denominado cariñosamente por numerosos músicos que se han visto influenciados por su obra y su actitud). Nuestra generación, seguramente, le descubrió algo más tarde y nos influyó bastante menos que a la gente de la década anterior (Burning, Loquillo, Ana Curra, etc.), pero cuando escuché por primera vez el “Who loves the Sun” de la Velvet Underground, inmediatamente me di cuenta de que, aún tratándose de un tipo muy urbano y genuinamente neoyorquino, que decía cosas como “¿A quién le importa que el sol haga crecer las flores, cuando me rompiste el corazón?”, lo cierto es que expresaba de una forma muy directa y bien a las claras, cuáles son nuestras verdaderas prioridades, se viva en Nueva York, en Madrid, en Tokio o donde sea. Y con aquel inolvidable paseo por el “lado salvaje”, demostró ser un elemento indispensable en el complejo “ecosistema” del rock que, al igual que nuestra propia especie, también tiene sus raíces en los ancestrales ritmos tribales africanos.
Sí, se nos ha ido el Tío Luis, su voz era grave, profunda, inconfundible, su rostro tenía rasgos ciertamente primitivos. A pesar del cariñoso apelativo, es cierto que tenía fama de cascarrabias, en público y con la prensa, solía mostrar su cara más seca y arisca, sin embargo, dicen los que le conocieron en las distancias cortas, que tenía también su lado cálido y afable. Su última pareja, Laurie Anderson, aseguraba que nunca se aburrió con él.
Dejó el alcohol y las drogas en los 80, pero los excesos del pasado marcaron profundamente, en su arrugada cara (2ª foto), todo el callejero de Nueva York, o mejor dicho el plano del metro de la “Gran Manzana” (por aquello de discurrir bajo tierra), pero nunca podrán quitarnos el “lado salvaje”.
Resuena en el sombrero: “Noirse”.- Petite Noir + Pional (Ciudad del Cabo (Sudáfrica, 2013).
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viernes, octubre 25, 2013

NORWEGIAN WOOD AT THREE O´CLOCK !


No oculto mi debilidad por los grupos nórdicos, por eso cuando ayer escuché por primera vez a estos chicos noruegos, en el programa “El Sótano” de Radio 3, busqué con avidez vídeos de ellos -“Death by Unga Bunga”- y no he tenido más remedio que ponerlos inmediatamente en el blog, ya que es difícil encontrar una banda que concuerde más con los ideales del mismo:

- Vida silvestre en el bosque.

- Haciendo funambulismo por la fina línea que separa el garage sesentero más melódico del power pop de finales de los 70.

- Fobia a la mentira.

- Descubrir al niño que todos llevamos dentro.

- Locura y diversión!

- Sombreros de copa.

A mi estos tíos, incluida la voz del cantante, me recuerdan mucho a unos añorados y queridos californianos de los 80 que se llamaban “The Three O´Clock”.

En su país, Noruega, han ganado un premio a la mejor banda de rock.

Y, además, como suele pasarme más veces de las que desearía, a menudo tienen que aprender la lección de la forma más dura (esto último no es un ideal ni una virtud, por favor, no intentéis hacerlo en vuestras casas sin el asesoramiento de un especialista).

¡Buen finde!

Resuena en el sombrero: “Tell Me No Lies”.- Death by Unga Bunga (Oslo (Noruega), 2013).

lunes, octubre 07, 2013

HOY ME EXAMINO DE "BOWIE"




En la Universidad de Oviedo tienen una aula de pop-rock, en la que el próximo mes de noviembre van a desarrollar un curso sobre David Bowie, titulado “El Hombre que vendió el mundo”, que estará a cargo del ex-Troglodita Igor Paskual

Hace un rato escuchaba a Igor en la radio diciendo que una de las grandes virtudes de David Bowie (aprendida de su maestro Andy Warhol, al que interpretó como actor en la película "Basquiat", de 1995) es que siempre ha sido una especie de catalizador o esponja, capaz de absorber las más variopintas obras, tendencias o corrientes artísticas, digerirlas, pasarlas por su propio prisma y regurgitarlas como algo propio, de modo que artistas o corrientes muy minoritarias han podido ser conocidas, en cierta forma, por el gran público, gracias a este camaleónico y genial artista.

Sin embargo, su último disco - "The Next Day"-, desde el punto de vista estrictamente musical, la verdad es que a mi personalmente me ha dejado un poco frío. Según he leído, es una especie de retrospectiva y reflexión sobre la propia figura de Bowie.

El periodista y escritor Ricky Moody ha sido el responsable de convencer al "Duque blanco" de que resuma en pocas palabras lo que supone su último disco, según explica el propio Moody en la web de “The Rumpus”.

El reportero, enamorado del último trabajo de Bowie, pidió a este una sencilla lista de términos que conformaran un diagrama de su álbum, a lo que éste contestó con una lista de 42 palabras que constituirían los conceptos que inspiraron "The Next Day". Entre ellos destacan 'violencia', 'aislamiento', 'venganza', 'indiferencia' o 'mistificación'. Esta es la lista completa:

Effigies (Efigies) - Indulgences (Indulgencias) - Anarchist (Anarquista) - Violence (Violencia)- Chthonic (Ctónico, término griego que alude a algo infernal, lúgubre) - Intimidation (Intimidación) - Vampyric (Vampírico) - Pantheon (Panteón) - Succubus (Súcubo) - Hostage (rehén) - Transference (transferencia) - Identity (Identidad) - Mauer (muro, en alemán) - Interface (interfaz) - Flitting (Revolotear) - Isolation (Aislamiento) - Revenge (Venganza) - Osmosis (Ósmosis) - Crusade (Cruzada) - Tyrant (Tirano) - Domination (Dominación) - Indifference (Indiferencia) - Miasma (Polución) - Pressgang (patrulla de reclutamiento) - Displaced (Expatriado) - Flight (Vuelo) - Resettlement (Repoblación) - Funereal (fúnebre) - Glide (planear) - Trace (rastrear) - Balkan (balcánico) - Burial (entierro) - Reverse (Marcha atrás) - Manipulate (Manipular) -Origin (origen) - Text (texto) - Traitor (traidor) - Urban (urbano) - Comeuppance (merecido) - Tragic (trágico) - Nerve (nervio) - Mystification (mistificación).

Es evidente que hay un buen número de palabras, así como canciones de Bowie, que hacen alusión a la muerte y a lo tétrico, quizás sea reflejo de los oscuros tiempos de incertidumbre que estamos atravesando. Este vídeo suyo del tema “The Stars (Are Out Tonight)” me parece genial, siempre se le ha dado muy bien hacer de "británico de clase media", y también recuerda un poco a su papel en la película "El Ansia" (1983); pero a mi, personalmente, la canción que más me ha llamado la atención de su último disco es la titulada “How Does the Grass Grow”, cuyo estribillo me trae ecos de una canción del más tierno y naif garaje sesentero, incluida en el 9º volumen de mis queridos “Pebbles”, a cargo de The Bugs (3ª foto) y titulada “Pretty Girl” ¿No os parece?

Lo único que he podido encontrar sobre The Bugs es que el grupo se formó en Marlboro (Massachusetts) con los siguientes miembros: Eddie McGee a la guitarra y cantando, al bajo su esposa Rose McGee y tocando la batería James McGee, también tenían un organista pero desconozco su nombre. En 1964, grabaron su primer single en Astor, que era un subsello de Polaris con los temas "Pretty Girl" y "Slide", que tuvo cierta relevancia en los estados vecinos sonando en las radios y entrando en las listas de éxitos, llegando incluso al nº 1 en Maine con "Pretty Girl", una preciosa canción en una onda muy teenager, mientras que "Slide" era todo un trallazo de fuerza garagera.

De modo que es posible que, ese bicho en forma de esponja camaleónica que es Bowie, se haya podido inspirar esta vez en parte de la canción de estos otros raros “bichos” sesenteros… No lo sé, tendré que preguntárselo al profesor Paskual… ¡Buffff! Es que esta asignatura de Bowie es demasiado difícil y compleja… ¡Habrá que empollar! ¡A ver si me aprueba!

Resuenan en el sombrero: “How Does the Grass Grow”.- David Bowie (London (UK) 2013). Y “Pretty Girl”.- The Bugs (Marlboro (Massachussets), 1964).

miércoles, octubre 02, 2013

LAS DOS CARAS DEL DISCO




Ambos eran unos sencillos chicos de barrio, ambos habían encontrado en la música una forma de evadirse, liberarse, divertirse, expresarse, expandirse, ampliar su mente, su mundo y sus fronteras.

Música rock, cantada en inglés por tipos de la talla de Paul McCartney, Mick Jagger, Roger Daltrey o Jim Morrison. No tienen nada en contra de cantar en castellano, aunque ninguno de los dos soporta a Joaquín Sabina.

Ambos cumplieron su sueño de tocar en un grupo y sacar un disco. Gracias al prestigioso sello independiente “Romilar-D”, llegaron, incluso, a algo tan poco habitual como es compartir un mismo vinilo, en cuya portada salía retratado uno, a todo color, junto al resto de su banda –los “Sex Museum”-, mientras que en el reverso salía el otro, en blanco y negro, al frente de los suyos –los “Macana”-.

Me estoy refiriendo, por un lado al gran bajista Mac Glam (José Luis Hernández, alias “el McKartney” en aquella época con los “Museum”), y por el otro a MiguelMacana”, uno de los mejores cantantes que ha tenido el underground madrileño, también toca el bajo e, inexplicablemente, no sigue en activo.

Si bien se trata de dos bandas que cultivaban el “garaje sesentero”, a mediados de los 80, el devenir de la historia ha sido muy distinto en cada cara del disco: Los “Sex Museum” han sabido evolucionar y sobrevivir en el difícil mundo de la música, siendo de los pocos que siguen en activo desde aquella época. Mientras que los “Macana” se encuentran dentro del aluvión de grupos surgidos entonces y que fueron fieles a la tradición marcada por el estilo de tener una vida intensa pero efímera (los “Rescuers” también formamos parte de ese aluvión de bandas caídas en combate).

Durante mi fugaz paso por los escenarios, enseguida me di cuenta de que, además de los ensayos, donde mejor se aprende es actuando en vivo, sintiendo el calor del público, como suele decirse, la mejor escuela para cualquier artista son las “tablas”. Más tarde, en mi vida profesional como ingeniero, también he comprobado que la práctica del día a día y los quehaceres cotidianos son la mejor forma de aprender, progresar y no quedarse obsoleto, ni dormido en los laureles del área de confort que tendemos a crear a nuestro alrededor.

Un buen ejemplo de esto es el de Mac Glam, la antítesis del prototipo de bajista melancólico, atormentado y solitario, ya que se trata de un tipo de lo más alegre, simpático, hablador y dicharachero. Después de “Sex Museum” estuvo tocando en los “Freedom”, más tarde atravesó una de sus mejores etapas (para mi gusto) en los “Freezer Burn” junto al Lagarto (ex-Rescuer) aporreando los tambores, el gran guitarrista Mike Sobieski (ex-Pleasure Fuckers) y el cantante Charles Neal. En 1990, ingresó en “Lions in Love” junto a la cantante holandesa Stefanie Ringes (actualmente "Shiva Sound"), cuando escuché su canción “Pulseras”, con esa brillante trompeta y ese sonido tan profesional, me di cuenta de lo mucho que había evolucionado la música en nuestro país, desde aquellos primeros años locos de “la movida”, definitivamente, habíamos entrado en una nueva era.

Actualmente Mac Glam toca el bajo (tanto eléctrico como acústico) con numerosos músicos de diversos estilos, tales como Coque Malla, Ariel Rot, Anni B. Sweet, Alondra Bentley, Fen Tensi, The Campurrians, etc.

Por su parte, Miguel deshizo los “Macana” en 1989, con cuyo fabulosos guitarrista, Roberto, colaboró en el grupo “Las Lenguas”, a principios de los 90, llegando a ser teloneros de los “Fuzztones”, pero pronto se bajó definitivamente de los escenarios, para montar un bar-sala de conciertos y trasladarse finalmente al campo, donde se dedicó a la cría de perros de raza, para desgracia de sus fans, desperdiciándose una gran voz, un gran talento y una gran presencia escénica. Siempre he dicho que de lo que más ha adolecido el rock y el pop, en este país, es de buenos cantantes, sobre todo masculinos, y para uno que tenemos, va y lo deja.

Sin embargo, Miguel es un gran coleccionista y restaurador de viejos órganos y amplificadores legendarios como el “Leslie”. El pasado 12 de septiembre le vendí mis trastos (un “Contiental Vox” del 64 y un “Leslie” del 72, que perteneció a los legendarios “Topo”) para que los arregle, seguro que van a estar mucho mejor en sus manos que en las mías y, al tratarse de un amiguete, de vez en cuando podré pasarme para visitar a mis queridos y vetustos “hijos” musicales. La tercera foto atestigua el histórico encuentro entre el ex-cantante de los “Macana” y el ex-teclista de los “Rescuers”, lástima que éste se produjese en un remoto y solitario paraje de la sierra riojana, en lugar de en algún concurrido escenario.

Mientras cargábamos los bártulos en su furgoneta, comentaba con Miguel que las nuevas generaciones de garajeros parecen haberse decantado por los sonidos más crudos, ácidos y corrosivos del estilo, pero exagerados hasta el extremo, de un modo artificial. El sonido de garaje siempre ha sonado bastante “sucio” y “punk”, debido a los vetustos instrumentos y la precaria tecnología utilizada en las grabaciones y conciertos. En los 80, grupos como los “Tell-Tale Hearts” y los “Wylde Mammoths” fueron unos maestros insuperables en este tipo de sonidos crudos, solo que a ellos les salía de manera natural y resultaba apropiado para las fabulosas canciones que tocaban. Cuando esto se fuerza con aparatos modernos, el resultado se asemeja a una ruidosa jaula de grillos, una estruendosa e infumable música ratonera.

Aunque no soy quien para dar ningún consejo, entiendo que hay algo que todo músico debe tener muy claro: Lo principal son las canciones, ellas tienen vida propia, ellas están ahí, los autores únicamente se limitan a encontrarlas y darles forma, debiendo elegir para ello el mejor sonido que se adapte al espíritu de cada canción, sin renunciar a un estilo propio, un complicado equilibrio, muy difícil de lograr, pero ahí está el mérito. Es decir, el sonido no es un objetivo en si mismo, sino un instrumento de expresión artística.

A estas alturas de la película, hay miles de “fuentes de inspiración”, el truco consiste en beber de las adecuadas. Por favor, garajeros jovenzuelos de hoy en día, no rechacéis a los grandes clásicos del estilo como fueron los “Lyres” o los “Chesterfield Kings”, ellos hicieron grandes canciones que, sí, a veces, incluso, hasta sonaban bien.

Sólo me resta añadir que me alegro de haber conocido, aunque sea de una forma tan breve y de pasada, a unos tipos tan “MACANUDOS” como Miguel Macana y Mac Glam ¡Un fuerte abrazo amigos!

Resuena en el sombrero: “Radio Go”.- Los Macana (Madrid, 1988) ¡Anímate Miguel, no nos prives de tu fabuloso chorro de voz!

lunes, septiembre 30, 2013

LOS EXTREMOS SE TOCAN XXI: HIPSTERS RETROFUTURISTAS



Hace unas semanas, en el programa de Radio 3Hoy Empieza Todo”, se discutía sobre el término “Hipster” y lo que entiende la gente al escuchar esta palabra, y las conclusiones a las que se llegaron podrían resumirse en estos términos:

Como la palabra “moderno” ha pasado a ser muy “main stream”, hace relativamente poco tiempo que los más vanguardistas y ”enteraos” han recuperado el término “Hipster”, calificativo creado en los años 40, para designar a los jóvenes iniciados en la subcultura afroamericana y el jazz. "Hipster" deriva de la palabra "hip". En los años 40, los músicos de jazz usaban la palabra "hip" para describir a cualquiera que conociera sobre la emergente subcultura afroamericana, estilo negro wallison, lo cual incluía conocer de jazz. Los miembros de la subcultura fueron llamados "hepcats", un término que luego se transformó en la palabra "hipster". El primer diccionario en listar la palabra hipster fue el pequeño glosario "For Characters Who Don't Dig Jive Talk" (Jive se refiere a la jerga de los músicos de jazz), publicado en 1944 con el álbum "Boogie Woogie In Blue" del pianista Harry Gibson, quien actuó como "Harry el Hipster". La entrada para hipsters los definía como, "personas que gustan del hot jazz".

Actualmente, la palabra “Hipster” se relaciona más con la música independiente o “indie”. Pero, siguiendo con la teoría que propone esta sección, basada en que todo en esta vida es circular y cíclico, de manera que, tarde o temprano, los extremos acaban por encontrarse o tocarse, resulta que ahora lo más moderno es ser “retro”, es decir, llevar las chaquetas que se ponía tu abuelo, gafas con montura de pasta, beber patxarán en tabernas castizas, cuya solera se aprecia en los cuadros de paisajes costumbristas que cuelgan de sus paredes, mientras se juega la consabida partida de cartas o dominó con los amigos, y escuchar música de grupos que nadie conoce, si es posible, incluso antes de que dichos grupos existan o hayan sacado disco alguno.

De esta forma, en otro programa de Radio 3 (“180 Grados”), el otro día la dulce voz de Virginia Díaz describió la música del grupo MGMT (primera foto) como “retrofuturista psicodélica”, calificativo que ha servido para que otro programa de Radio 3, “Disco Grande” (del incombustible Julio Ruiz) hiciese un concurso la semana pasada, en el que el premio eran dos entradas para asistir al concierto que dicho grupo va a dar el próximo 19 de octubre en Dublín (Irlanda).

Pero, vamos a ver,… ¿Cómo se puede ser “retro” y “futurista” a la vez? Pues sí, es la cuadratura del círculo, que se cierra con la estética de esas películas de serie B, futuristas y de ciencia ficción, de los años 50 y 60, que parecen estar muy de moda entre los jóvenes más vanguardistas, snobs, enteraos, “hipsters” o como los queramos llamar… Me pregunto cómo se llamará la siguiente generación de “selectos jóvenes pseudorebeldes y pseudointelectuales”.

Resuena en el sombrero: “Introspection”.- MGMT (Connecticut (USA), 2013), que es la canción que comentó Virginia y que resulta ser una versión de un grupo de hippies americanos de 1968, llamados “Faine Jade” (Long Island (USA), 1968). O sea que el “retrofuturismo” reivindica aquellos tiempos en los que Kraftwerk eran hippies. Pero resulta que Julio Ruiz dice que MGMT son de lo más “main stream”, dentro de la música “indie”. Si a alguien le ha quedado algo claro, por favor que me lo explique, porque yo debo ser muy antiguo… o retro?.. A lo mejor soy un “Hipster” y no me he enterado???

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jueves, septiembre 26, 2013

EL CAFÉ DE DAPHNE


















Parecía encontrarme en una húmeda y perdida selva centroamericana, pero en realidad me hallaba en medio de un neblinoso hayedo, bajo cuyas espesas copas se filtraban algunas gotas de txirimiri arrastradas por el viento del Norte.
No, no estaba en Centroamérica, sino muy cerca de casa, en la cara opuesta de la montaña que desde Logroño ofrece la estampa de un león dormido (foto 16ª), aunque, paradójicamente, me invadía esa dulce congoja o ilusionante tensión que debieron sentir los exploradores que pusieron el pie por primera vez sobre tierras vírgenes.
Lo cierto es que ya había estado por esa zona, un par de veces antes, pero nunca me había adentrado tanto, hasta encaramarme a los pies del vertiginoso acantilado (foto 14ª) que conforman los estratos verticales que corta la falla de la Sierra de Cantabria (foto 15ª), en el extremo oriental de los Montes Obarenes.
Se trata de un pequeño entrante de Navarra en el territorio de Álava, muy cerca de La Rioja. En estos riscos calcáreos confluyen los climas atlántico y mediterráneo, por lo que es bastante frecuente que el manto de nubes bajas, que se extiende desde el mar Cantábrico, trate de descolgarse como una cascada incipiente hacia el Valle del Ebro, donde, por efecto del cierzo y del sol, las nubes se disuelven nada más asomar por encima del filo del cuchillo que constituyen estos escarpados riscos.
Así, en la cara sur, que disfruta de un clima más mediterráneo y soleado, predominan las Encinas (Quercus ilex ssp. ballota), los Quejigos (Q. faginea), los Cerezos de Santa Lucía (Prunus mahaleb), los Enebros de la miera (Juniperus oxycedrus), las Sabinas moras (J. phoenicea), con un sotobosque de Boj (Buxus sempervirens), Espiraea (Spiraea hypericifolia ssp. obovata) y las matas rastreras de la Gayuba (Arctostaphyllos uva-ursi) y la Bufalaga (Thymelaea ruizii), junto a unos característicos claveles de pétalos rosados y bordes desflecados (Dianthus hyssopifolius).
Mientras que en la cara norte, más fresca y neblinosa tenemos un hayedo (Fagus sylvatica) con Avellanos (Corylus avellana), Tilos (Tilia platyphyllos), Serbales (Sorbus aria, S. domestica y S. torminalis), Alsinas o Encinas cantábricas (Quercus ilex ssp. ilex), Temblones (Populus tremula), con algunos Acebos (Ilex aquifolium) y Tejos (Taxus baccata) salpicados por aquí y por allá. En cuyo sotobosque también predomina el omnipresente Boj, bajo el cual encontré por primera vez una escasa planta que llevaba un tiempo buscando sin éxito por los hayedos riojanos, se trata de la bella Daphne laureola (fotos 3ª y 4ª), pariente próximo del Torvisco (Daphne gnidium) y de la mencionada Bufalaga (familia Thymelaeceae).
Según la mitología griega, Daphne era una dríade (ninfa de los árboles) que fue protagonista de un desgraciado amor con Apolo, huyendo del cual quedó convertida en un árbol de laurel. De modo que la palabra Daphne laureola es un tanto redundante.
Ciertamente, las hojas de la Laureola son de un intenso color verde, brillantes, lustrosas y satinadas, como las del Laurel, si bien carecen de su delicado aroma. Entre ellas, en primavera, asoman discretamente unas pequeñas y alargadas flores amarillentas que más tarde se transforman en unos frutos negros y brillantes, de los que, a principios del otoño, sólo pude encontrar el único ejemplar que veis en la tercera foto. De ahí que me pareciese estar en las selvas de Centroamérica, buscando el misteriosos grano de alguna rara variedad de café.
Otras matas y arbustos que portan vistosos frutos en estas fechas son la enhiesta Lantana (Viburnum lantana, 1ª foto) y el rastrero Cotoneaster integerrimus (2ª foto).
Caminando, caminando, me topé con el pie del escarpado cantil, y allí, sobre una estrecha repisa, como si de un trono se tratase, encontré por fin al rey Tejo (foto 9ª), con su oscuro y perenne follaje, vistiendo sus ramas inmortales.
Al caminar por la penumbra del hayedo, me di cuenta de que hay bastantes plantas del sotobosque que, al objeto de interceptar el mayor número posible de los escasos rayos solares que consiguen llegar hasta el suelo, han adoptado la misma estrategia (convergencia evolutiva) consistente en desarrollar hojas palmeadas que se distribuyen horizontalmente en todas direcciones, como si fuesen los radios de un paraguas o sombrilla, así tenemos a la propia Daphne laureola (foto 4ª), al Heléboro verde (Helleborus viridis, foto 5ª), la Euphorbia amygdaloides (foto 6ª), el Galium odoratum (foto 7ª) y hasta la crasulácea Sedum forsterianum (foto 8ª).
Una de las pocas plantas capaces de florecer en el umbrío sotobosque de los hayedos es la orquídea Epipactis fageticola, de la que ya hablamos en una entrada anterior.
Mientras que en los matorrales más soleados podemos encontrar, además del omnipresente Boj, matas de brezo (Erica vagans), aulaguino (Genista hispanica) y plantas bulbosas que florecen en estas fechas como la Merendera montana y la Scilla autumnalis.
En un pequeño terraplén de grava, iluminado por un escueto claro en el dosel del hayedo, abierto por la estrecha vereda, descubrí un par de diminutas y delicadas flores de la labiada Galeopsis angustifolia (foto 10ª). Muy cerca de donde también asoma una rama del raro Peral silvestre de hojas acorazonadas (Pyrus cordata, foto 11ª).
A pesar de que el mes de septiembre ha sudo bastante seco, los escarpes de estas sierras y las ramas de las hayas son capaces de peinar o rastrillar las nubes arrastradas por el viento, arrancándoles algunas gotas de agua que precipitan en la llamada “lluvia horizontal”, siendo esa ligera humedad suficiente para que los sombreros de algunas tímidas setas asomen entre el musgo del sotobosque, como sucede con el bello ejemplar de Oudemansiella radicata que se encarama sobre un tocón de haya (foto 12ª) o el más sofisticado sombrero de leopardo rematado con un adorno de hoja seca de haya que luce el Coprinus picaceus (foto 13ª).
Cansado y hambriento por la caminata, regresé al coche y, en el camino de vuelta, paré a tomar algo en la cafetería de una gasolinera, donde fui amablemente atendido por una camarera de dulce acento latinoamericano que, sobre el bolsillo de su camisa, mostraba una etiqueta que ponía “Daphne”.
Dudo mucho que se pueda hacer café con las semillas de la Daphne laureola, pero, de ser así, seguro que sería capaz de despertar al pétreo león de su sueño milenario. De lo que no me cabe la menor duda, es que aquel café con aquel bollo que me sirvió Daphne, aquella mañana, me supieron a gloria.
Resuena en el sombrero: “Lay Down Sally”.- The Seldome Scene (Maryland (USA), 1985). Un tema original de Eric Clapton, quien lo compuso en 1977, si bien esta versión, en clave Bluegrass, de la Seldome Scene, es de las que crea afición a este género tan propio del campo.
All fotos by Mad Hatter.
 

viernes, septiembre 06, 2013

SOMOS MUERTOS ACARREANDO PIEDRAS


Siento un profundo respeto por las culturas aborígenes que han sido capaces de vivir en armonía con su entorno durante miles de años. A muchos occidentales nos pesa la conciencia por las atrocidades e injusticias cometidas contra estas culturas ancestrales, por lo que sentimos la necesidad de resarcirles de algún modo. En mi caso, cuando hablé sobre los nativos norteamericanos, desconocía una figura fundamental: poeta, cantante de rock (mundo en el que fue introducido por Jackson Browne, en 1979), actor, activista político defensor de los derechos de las tribus, como es John Trudell (en la foto), de los Santee Sioux, a quien ahora, con esta modesta entrada, quiero rendir tributo, para descargar unos gramos de la pesada carga que oprime nuestra conciencia colectiva.

Durante miles de años, antes de que los españoles llevásemos los caballos al continente americano, la única huella que dejaron los millones de nativos que allí vivían fueron unas discretas veredas hechas a base de leves pisadas con mocasines, sobre una tierra que era considerada una madre sagrada.

Para un piel roja, es impensable clavar estacas en el suelo para delimitar un terreno y mucho menos dinamitar montañas para construir ferrocarriles, túneles y carreteras. A lo sumo, utilizaban el fuego para conservar los mares de hierba de las praderas, en los que se nutría su principal sustento –el bisonte o “tatanka”-. Y pedían perdón y permiso a la madre tierra, antes de arañarla levemente con sus toscas azadas, para cavar unos pocos metros cuadrados, en los que cultivar maíz, frijoles y calabazas.

Los nativos, para sentirse realmente vivos, necesitan estar en plena conexión, en “comunión”, con la tierra, con las montañas, los riscos, las rocas, el aire, los vientos, el agua, los ríos, las cascadas, los lagos, el suelo, la hierba, los árboles, los animales y sus semejantes, es decir con la totalidad de los elementos que integran su paisaje y su entorno vital, pero especialmente con los seres vivos con los que comparte el maravillosos don de la vida. Y lo hace a todos los niveles: físico, emocional, mental y espiritual.

Disfrutan de un libre albedrío basado en el respeto, el amor y la justicia, unos valores que maman de su cultura. No necesitan que nadie les imponga el cumplimiento estricto de unas leyes, sencillamente, ellos ya forman parte del orden natural, están impregnados de él, lo llevan en la sangre, nadie tiene que recordárselo.

En este sentido de tener que recordar, en algunas tribus africanas, cuando nace un niño, su madre lo lleva al bosque donde, inspirada por los espíritus, le compone una canción, de modo que cada persona tiene su canción, la cual le acompañará en los momentos más importantes de su vida. Su tribu, sus familiares y amigos se la cantarán durante los rituales de iniciación, al alcanzar la mayoría de edad, en el momento de su boda, cuando caiga enfermo, para ayudar a que se cure y, finalmente, cuando muera y regrese a la tierra de donde proviene. Incluso, cuando el individuo comete alguna infracción o delito, no hay un castigo ejemplar, sino que la persona es rodeada por el resto de la tribu y le cantan su canción para recordarle su verdadero ser, el auténtico yo que ha olvidado o del que se ha alejado durante un momento de debilidad u obcecación.

Para los nativos norteamericanos, el hombre blanco está perdido porque ha cortado el cordón umbilical que le une a la madre tierra, se ha convertido en una especie de “muerto ambulante” que se dedica a acarrear pesadas piedras, de acá para allá, totalmente desorientado.

Estamos domesticados, somos como bueyes amodorrados a los que nos colocan un yugo y nos ponen a tirar de un carro, en el que nos vamos cargando de un montón de cosas innecesarias, y además nos colocamos unas anteojeras que nos impiden ver el mundo real que nos rodea, de manera que únicamente nos centramos en el camino que tenemos por delante y en el duro trabajo que nos hemos autoimpuesto o, como solemos preferir decir para exculparnos, que conllevan las responsabilidades de la vida o que nos exige la sociedad.

Desgraciadamente, esta apisonadora del mundo moderno se está llevando por delante la rica diversidad de las culturas aborígenes, despojándoles de sus tierras, destruyendo sus lugares sagrados, despreciando sus creencias, marginándoles, excluyéndoles y hasta exterminándoles. Cayeron aniquilados por nuestras enfermedades, nuestros licores, nuestras drogas, nuestros vicios, nuestro materialismo, nuestro egoísmo, nuestra avaricia y nuestras guerras.

Muchos indios, para salir de la miseria y ganarse el respeto de sus compatriotas, se alistaron en el ejército y combatieron en guerras, pero al regresar a su país seguían siendo unos pobres indios, incultos, marginados y borrachos, que, con frecuencia, acababan sus días ahogados en su propio vómito o congelados en una esquina, al quedarse dormidos a la intemperie, por efecto del alcohol y la depresión.

John Trudell, además de poeta, músico, actor y activista político, es un veterano de la guerra de Vietnam, marcado por la tremenda tragedia que supuso la muerte de sus tres hijos, su mujer y su suegra, cuando en 1979 se incendió la cabaña en la que se encontraban, en la reserva india de Duck Valley (Nevada).

Pero tampoco hace falta irse tan lejos, ya que también estamos acabando con las raíces naturales de nuestra propia cultura occidental, al despreciar y anular el mundo rural. Donde no existen escuelas en las que se enseñe a los niños de los pueblos a conocer y aprovechar de forma sostenible los recursos naturales de su entorno, a veces ni siquiera hay escuelas o colegios de ningún tipo. Despreciamos y nos reímos del paleto de la boina, el campo se ha convertido en un mero escenario verde en el que escapar, de vez en cuando, de los agobios de la vida urbana.

No se trata de volver al pasado, llevando una economía de subsistencia, trabajando de sol a sol, sin disfrutar de ninguna comodidad, ni de tiempo libre para el ocio. Se trata de aprovechar los conocimientos, medios y tecnologías actuales para poder vivir digna y cómodamente en el campo, en armonía con el medio natural y, por lo tanto, de manera sostenible.

Resuena en el sombrero: “Carry the stone”.- John Trudell (USA, 2001).

martes, septiembre 03, 2013

LOS EXTREMOS SE TOCAN XX: DE EGIPTO A GALICIA, PASANDO POR CALIFORNIA




Tenía que ser de Akron (Ohio), la misma ciudad en la que nació Chrissie Hynde (Pretenders), de donde también es Liam Sternberg, autor de la canción “Walk Like an Egyptian”, que la compuso en 1985, después de ver los movimientos que realizaban varias personas intentando mantener en el equilibrio, mientras viajaban en un ferry con la mar algo revuelta.
El mito o la creencia popular que, durante la época de los faraones, la gente caminaba como de lado y con las manos en posición horizontal, formando un ángulo recto con los antebrazos (no es fácil de describir, pero seguro que todos sabéis a lo que me refiero), proviene de las figuras, un tanto hieráticas y esquemáticas, que pueden verse en los jeroglíficos egipcios, algo que es totalmente falso, claro.
Curiosamente, los bailes y movimientos inspirados en los egipcios siempre han sido muy populares en el lado más divertido y festivo del rock, los ejemplos más claro de ello quizás los vemos en Jonathan Richman y en los Fleshtones.
Siguiendo con la historia de “Walk Like an Egyptian”. En un principio Sternberg ofreció esta canción a la cantante y coreógrafa Toni Basil, para que la cantara en el disco que estaba grabando, pero fue rechazada por ésta.
Luego la canción llegó a oídos de David Kahne, quien estaba trabajando como productor del disco de The Bangles (1ª foto), “Different Light”. Sólo les faltaba un tema para completarlo y a David le pareció buena idea incluir el “Walk Like an Egyptian”.
Según parece, la canción contribuiría a incrementar las tensiones existentes entre las componentes del famoso grupo femenino, ya que Debbi quería cantarla, pero a Kahne le pareció que su voz no encajaba bien en el tema, por lo que decidió que fuesen el resto de las componentes del grupo (Susanna, Vicki y Michael) quienes cantasen una estrofa cada una.
Las Bangles acabarían separándose en 1989 (¡Como los Rescuers!).
Walk Like an Egyptian” fue el tercer single del LP “Different Light” y alcanzó el número 3 en las listas inglesa y el número uno en las de Estados Unidos (entre diciembre de 1986 y enero de 1987), convirtiéndose en el primer número uno alcanzado por un grupo de mujeres que tocan sus propios instrumentos.
Hablando de instrumentos, curiosamente, este tema, emblemático de la música pop vocal, ha sido versionado por numerosas bandas de rock y surf instrumental como los holandeses “The Treble Spankers”, y ya bajo el nombre de “Surf Like an Egyptian” la han tocado The Rhythm Whores de Providence (Rhode Island) , los alemanes The Razorblades, quienes la incluyeron en su álbum de 2006 – “The Dark Side of the Beach”, y en agosto de 2012 los gallegos Kanaloas (con la colaboración de Jorge Explosión en la producción y a las maracas) la incluyeron en su EP “Letterjacket” (2ª foto).
En fin, no deja de ser curioso comprobar como una canción inspirada por los jeroglíficos egipcios, creada en USA e interpretada por un grupo de bellas californianas, ha surcado dos océanos a bordo de una tabla de surf, para terminar siendo tocada instrumentalmente por un grupo de aguerridos chicarrones galegos.
Este viaje de Occidente a Oriente, se realiza en sentido inverso al que han seguido los principales imperios y civilizaciones de la Humanidad: Desde Mesopotamia y Egipto, primero se pasó a Grecia, luego a Roma, después a Francia-Alemania (Imperio Carolingio), España, Inglaterra y Estados Unidos ¿Quién será el siguiente?... ¿China?
Resuena en el sombrero: “Surf like an egyptian”.- Dr. Twang (No he encontrado nada sobre este músico, se agradecería cualquier información ¡No os perdáis el vídeo!). Y la versión original de las Bangles (L. A. (California), 1986). Este vídeo ya lo puse cuando hablé sobre las esfinges.
Anteriores entradas de esta sección:
I, II, III, IV, V, VI, VII, VIII, IX, X, XI, XII, XIII, XIV, XV, XVI, XVII , XVIII y XIX.

miércoles, agosto 28, 2013

EL PROFETA DEL AMOR



En casi todas las fotos, Lloyd Cole sale con una cara melancólica y taciturna que reflejan un espíritu atormentado por un romanticismo exacerbado. Sin embargo, yo siempre le recordaré esbozando aquella media sonrisa que lucía en la portada fotocopiada de aquella cinta que compré en el rastro (foto de arriba).
Corría el año 1984, en plena conmoción de la movida madrileña y al poco de atravesar los oscuros y enmarañados bosques del afterpunk, de repente apareció la cara fresca y serena de este chico inglés, que parecía querer trasladarnos a los luminosos y sobrios paisajes del desierto norteamericano, no exentos de riesgos y peligros, a juzgar por el título de su primer álbum -“Rattlesnakes”-.
Su imagen resultaba un tanto clásica y retro para la época, vestía sencillos nikis o camisas, y en la cabeza lucía un discreto y desaliñado tupecillo 50´s, parecía el sobrino empollón de Elvis, un buen chico que, para pagarse los estudios, se dedicaba a participar en combates de boxeo (por el aspecto de su nariz), mientras en sus ratos libres escribía novelas, poemas y canciones melancólicas.
Unas canciones que resultaron de una gran consistencia, belleza, serenidad y madurez, que, en aquella nuestra temprana edad adolescente, nos prepararon para el cercano advenimiento de unos seres de piel perfecta que nos romperían el corazón, con los que habría que tener bastante paciencia y que llegarían conduciendo el coche que tomarían prestado de sus madres, tal y como narra la dulce nana “2CV”, con la que, paradójicamente, fuimos despertados de nuestra adolescencia, con suma elegancia y suavidad.
Lloyd Cole siempre fue un inglés un tanto atípico, por alguna extraña razón, siempre pensé que era de origen escocés (cuando no es así) y tiene canciones que hablan de cosas tan poco británicas como los incendios forestales o las serpientes de cascabel, y, además, con esa cara entre Elvis Presley, David Lynch y Chris Isaac, por eso no es extraño que acabase mudándose a Nueva York.
Con su grupo, los Commotions, sacaron otros dos álbumes “Easy Pieces” y “Mainstream”, antes de disolverse en 1989, en ellos se aproximaron más a la imagen y el sonido modernos dominantes en aquella época, abandonando ese crudo, fresco y silvestre aire folk, insuflado por cristalinas guitarras "byrdianas" y animado por ritmos "budyhollianos", que cubrían con una tenue pátina de rockanroll clásico americano un sobrio y elegante pop inglés, cargado de poesía y romanticismo. Si bien siguieron haciendo temas impecables como Lost Weekend” o Brand New Friend”, cuyo vídeo, que grabé de la tele en el 85, en el que corrían y volaban frágiles hombres de papel de periódico recortados por afiladas tijeras, no he sido capaz de encontrar ¡Lástima!
Tras una discreta e intermitente carrera en solitario, parece haber regresado por sus fueros, como un terremoto californiano que nos sacude con fuerza cada x años, publicando hace poco un flamante nuevo álbum titulado “Standards” (está claro que lo de este chico no son los títulos impactantes), en el que con su característica visión retrospectiva y con temas tan introspectivos como “Period Piece” nos sigue aleccionando sobre los intrincados misterios del tiempo, el amor y del mundo femenino. Al escuchar “Women´s studies”, me doy cuenta de que su voz es una mezcla perfecta entre Lou Reed y Paul McCartney, si bien la música de esta canción tiene claras y probablemente inconscientes reminiscencias del “Dead Flowers” de los Rolling Stones.
No, realmente, Lloyd Cole no ha inventado nada nuevo, su imagen y su música nos pueden recordar a mucha gente y evocar innumerables sensaciones, pero todas ellas son buenas, bellas, gratas y grandes, porque él es el verdadero “Profeta del Amor”.
 

martes, agosto 27, 2013

CERRAR LOS BARES





Uno de los personajes más internacionales de nuestros barrios es el conocido “cierra-bares”. Una figura que no podía pasar desapercibida en la música Country, una de cuyas principales fuentes de inspiración son los bares y las historias de taberna (Honky-Tonks), si bien, imbuyéndola en una aureola romántica de “lágrimas en la cerveza”. Así, a principios de los 60, Red Simpson escribió la canción “Close Up the Honky Tonks”, en la que, con una visión práctica y romántica a la vez, no exenta de cierto humor y radicalidad, propone que la mejor (única) forma de recuperar a su amada consistiría en cerrar todos los bares de la ciudad, para que así ella no tuviera más remedio que regresar a él.
Uno de los principales baluartes del sonido “Backersfield”, Buck Owens, realizó una magnífica versión en 1964 (ese mismo año también la versionó Charlie Walker), que fue, a su vez, secundado por su discípulo Dwight Yoakam en el álbum de 2007 “Dwight sings Buck”, pero antes la canción fue versionada en 1970 por los Flying Burrito Brothers, con Gram Parsons al frente, poco antes de la muerte de éste, de hecho el álbum “Close Up the Honky Tonks” fue publicado en 1974, de manera póstuma, al igual que el álbum “Sleepless Nights”, publicado en 1976, en el que también está incluida esta gran canción.
El alma gemela en España de Parsons fue Enrique Urquijo quien, con Los Secretos, también hizo su correspondiente versión del tema en 1986, bajo el título “Cerrar los bares”.
Aunque no la grabó, este tema también fue cantado en directo por Elvis Costello, en 1987.
Resuenan en el sombrero: “Close Up the Honky Tonks”.- Red Simpson (Arizona, 1963?) Buck Owens (Backersfield (California), 1964). Gram Parsons with The Flying Burrito Brothers (Los Ángeles, 1970). “Cerrar los bares”.- Los Secretos (Madrid, 1986).Close Up the Honky Tonks”.- Dwight Yoakam( Nashville,2007).

Entrada dedicada a todos esos fabulosos bares caídos en combate, como “El Agapo”.