Pues sí, como ya es conocido por todo el mundo, los pasados días 13 y 14 de febrero se celebró en el Hotel Pullman de Madrid (en el Campo de las Naciones, muy cerca del IFEMA) la muestra de moda "So Fun Show Room". Bueno, la verdad es que eso de "So Fun" fue un eufemismo, porque en estos eventos se curra una barbaridad, y no queda mucho tiempo para la diversión, ya que hay que llevar la ropa, las perchas, las bolsas, las tarjetas, la publicidad, montarlo todo a las ocho de la mañana y estar allí un montón de horas "al pie del cañón", sin parar ni siquiera para comer. Si bien es cierto que, lamentablemente, fallaron la mayoría de las tiendas que dijeron que iban a venir. A buen seguro, otro efecto más de la crisis.
Fue mi primer "Show Room" y lo primero que me llamó la atención es que, efectivamente, todo se hace en una única habitación (room). En el centro, hay una mesa donde se sitúa una especie de "puesto de mando" con un ordenador donde se controla la música y en el que se sienta alguno de los organizadores. Y, al rededor, en pequeños "stands" consistentes en un burro (barra perchero con ruedas) y una silla, se sitúan los diseñadores para colocar y mostrar sus colecciones.
Hay un secretario (el amable, atento y eficiente Jorge) que actúa como anfitrión para recibir a los representantes de las tiendas y que se encarga de la logística (material, cattering, acondicionamiento), así como de facilitar la colaboración de las bellas modelos (dos, una morena, Romina, y una rubia, Belén) que de vez en cuando eran requeridas para probarse la ropa que más interesaba a clientes y diseñadores en cada momento.
Como era de esperar, y sobretodo al principio, confieso que me sentí un poco desplazado, algo fuera de lugar, ya que era evidente que me encontraba fuera de mi hábitat natural. En un momento dado, me sentí como si estuviese viviendo una escena propia de una extraña y surrealista corte dieciochesca pero del siglo XXI, como si estuviese inmerso dentro del cuadro de unas Meninas modernas, de la más rabiosa actualidad.
Sin embargo, gracias al apoyo, la compañía y el cariño de Eva y de algunos amigos y amigas que tuvieron la amabilidad y el detalle de venir a visitarnos, al final conseguí integrarme en el ambiente, impregnarme del estilo "fashion" y actuar casi como si fuese el auténtico mánager de Eva, hasta el punto de que "Mamitalinda", la verdadera alma mater del grupo, me bautizó como "Julio Humo".
Pero el punto culminante llegó cuando la estilosa y alegre Beatriz apareció para entrevistar a los participantes de tan interesante evento, para su blog "De Tacones y Bolsos". En el enlace anterior podéis ver el resultado, pinchando en el vídeo que grabó, y el juego consiste en ver si podéis adivinar quienes son los dos ilustres y conocidos blogueros (chico y chica) que, por esas casualidades de la vida, aparecen en el vídeo, al margen de Eva (hay que ver lo guapa que sale ¡Clonk!) y de un servidor, claro.
A pesar de que faltaron muchas tiendas, lo cierto es que fue una experiencia positiva, ya que se hacen multitud de contactos y los diseñadores intercambian experiencias, proveedores, telas, tiendas, etc. Me llamó la atención el hecho de que la mayoría de los diseñadores han mamado el oficio y el mundillo de la moda, las telas, las tijeras, las agujas y los hilos, desde muy pequeños, por tradición familiar. Al escucharles hablar con cierta nostalgia del pasado, uno se da cuenta de que, con esto de la globalización, se trata de un mundo, de toda una cultura, que se encuentra en grave peligro de extinción.
Quizás no sea este el mejor momento para decirlo, pero hay que valorar como se merece la ropa diseñada, patronada y hecha con dedicación y cariño por manos expertas, por una gente que pone toda su ilusión y todas sus fuerzas en crear para que todos estemos más guapos, más atractivos y más cómodos. Permitámosles que puedan seguir ganándose la vida con ese hermoso trabajo.
Muchas gracias a todos.


































