martes, septiembre 22, 2015

CANCIONES QUE DEJAN HUELLA (V): MÁQUINAS vs PERSONAS


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Como contrapartida a aquellas superficiales y disolutas “Girls on Film”, muy de carne y hueso, con las que terminamos el capítuo anterior, un moderno equipo de ingenieros de sonido y magos de la electrónica nos trajeron un concepto mucho más profundo, oscuro y cuasi-filosófico de las modelos, con aquella imperecedera “The Model” de los alemanes Kraftwerk, de la que, el pasado año, osaron interpretar una versión acústica los impagables Arizona Baby.

En capítulos anteriores, ya hemos mencionado la gran importancia que los avances tecnológicos han supuesto en la historia de la música popular, pero en esta etapa, con el surgimento del tecno-pop, las máquinas (sintetizadores, procesadores, cajas de ritmos, etc.) parecen haber tomado las riendas, y reflejan el gran desarrollo cuasiexponencial que estaba empezando a experimentar la informática y la robótica en todo el mundo. También se pusieron de moda entonces las versiones extensas de maxisingles creadas especialmente para la pista de baile. Uno de los mejores ejemplos que se me ocurre, con montaje basado en la “Guerra de las Galaxias” (otro hito cinematográfico del momomento) es este “The Things That Dreams Are Made Of” de los ingleses The Human League, cuyo nombre parece reivindicar la preponderancia de los seres humanos (de carne y hueso) sobre el imperio de las máquinas... todavía.

También pusieron su granito de arena en esta loable misión de enfatizar las facetas humanas (y por lo tanto imperfectas) sobre las frías máquinas, el dúo británcio Soft Cell, con aquella impagable versión del “Tainted Love”, con un aire de cabaret electrónico y tecnificado pero, al mismo tiempo, muy humano.

La tecnificación tampoco supuso olvidar las influencias del pasado como los Beatles, en el primer capítulo ya dijimos que se les puede considerar unos auténticos “clásicos”, como lo demuestra esta magnífica versión del “All You Need Is Love” de mis queridos New Musik (con la portada de su LP "Warp" en la 2ª foto).

Pero el acontecimiento que supuso una auténtica revolución en mi casa, fue cuando traje aquel disco con un cisne rosa envuelto en celofán, el “Speak & Spell”, el primer álbum de unos jovencitos británicos trajeados llamado Depeche Mode. Sobre todo a mi hermano pequeño (que debió de pensar “vaya, menos mal! parece que por fin este trae algo de música decente a casa y no los macarras a los que nos tiene acostumbrados”), ciertamente parece que aquel grupo le abrió los oidos, le causó una gran impresión y terminó haciéndose bastante adicto, nunca tenía suficiente de aquel ritmo en bucle perfecto a base de sólo tres notas del “Just Can't Get Enough”.

Capítulos anteriores de esta sección: I, II, III y IV.

viernes, septiembre 18, 2015

CANCIONES QUE DEJAN HUELLA (IV): NEORROMANTICISMO






Tal y como adelanté en el capítulo anterior, en este toca hablar de los viajes a Inglaterra para aprender inglés, alojado en casas de familias de allí, cosa que ya narré en su día cuando hablé de las “flechas envenenadas” del grupo ABC.

Sin duda, la coincidencia en el tiempo de la adolescencia con el apogeo del “New Romantic”, supuso una circunstancia de alto riesgo que la mayoría superamos heroicamente sin problemas, con la única secuela de algunos dibujos trazados espontáneamente a lápiz, como el primero de arriba (si pincháis en él podéis verlo ampliado).

En la entrada del enlace, en la que hablé de esta época, se quedaron en el tintero algunos grupos más, tan pioneros y emblemáticos del estilo como “Adam and the Ants”, “Duran-Duran” o “Spandau Ballet”. Éstos últimos (que hace poco han estado actuando en España), comenzaron su carrera con una excelente canción y un gran vídeo (en aquella época los vídeos ya habían adquirido una gran importancia a la hora de promocionar las canciones y los grupos) como es el de “To Cut a Long Story Short” (título que viene muy a colación con el estilo de esta sección en la que trato de resumir de manera breve, concisa y amena, toda una interminable serie de canciones que me han acompañado a lo largo de la vida). Esta canción, al igual que la misma esencia del estilo “New Romantic”, trataba de conciliar tradición y costumbrismo con modernidad y juventud, todo ello envuelto en un glamuroso ambiente dotado de un peculiar sentido de la elegancia, resultando un interesante y atractivo cóctel de atuendos, peinados, maquillajes, sonidos y bailes, que podía ir desde la desenfrenada fantasía de “Adam and the Ants”, con sus poderosas guitarras y sus dos baterías, hasta la pulcra sobriedad del neoclasicismo electrónico de “Orchestral Manoeuvers in the Dark” (O. M. D.), más próximos al “tecno-pop”, si bien la línea que separaba ambos estilos era muy fina y difusa.

Éstos últimos tuvieron varios temas de éxito, pero mi preferido es “Maid of Orleans”, dedicado a la heroína Juana de Arco, preciosa canción y vídeo, con sus elegantes y armoniosos aires medievales tecnificados, la cadencia marcial de la caja de ritmos marca el compás a unos sintetizadores que suenan a gaitas.

Por su parte “Adam and the Ants” lucían unas sofisticadas y abigarradas pintas en las que mezclaban atuendos piratas, chaquetas de húsares, plumas y otros adornos propios de los piles rojas norteamericanos (indios). Además de por su espectacular look, destacaron por la presencia en el escenario de dos baterías, con las que lograban poderosos ritmos tribales marcados por el entrechocar de las baquetas de madera, también tenían logrados coros, así como un potente sonido de guitarras, gracias en buena medida a la Gibson de Marco Pirroni (actualmente en el dúo de indie rock “The Wolfmen”), uno de los pilares del grupo, junto a su amigo Adam Ant (Stuart Leslie Godard), el indiscutible líder y cantante (actualmente en tratamiento psiquiátrico por trastorno bipolar). El tema que quizás refleja mejor toda esta alocada mezcolanza de estilos, influencias y sonidos es este titulado “Rancheros”, en el que se aprecian de una manera más clara esos aires fronterizos de influencia americana.

En una de aquellas excursiones por Inglaterra, visitamos la bella ciudad de Bath, de donde proceden mis queridos “Tears for Fears”, de los que llegué a colgar un poster en la pared de mi habitación y a los que ya dediqué la entrada del enlace. Tras haberlos escuchado con gran profusión durante aquellos años, ahora me doy cuenta de la gran calidad de canciones y videos como este de su gran tema “Pale Shelter”.

Y de Duran Duran… ¿Qué queréis que os diga?... Musicalmente hablando, quizás no tuviesen excesivo mérito, pero en lo referente a la imagen y a los vídeos fueron de los que más nos alteraron nuestras ya de por sí revolucionadas hormonas, con animadas canciones de baile como su espectacular “Girls on Film”.

Capítulos anteriores de esta serie: I, II y III.

jueves, septiembre 17, 2015

CANCIONES QUE DEJAN HUELLA (III): ALTIBAJOS HORMONALES








Bueno, a todo esto, resulta que Franco se murió en 1975, lo que ayudó, sin duda, a la inminente explosión y efervescencia artística, musical y de libertades que se avecinaba.

Ese mismo año, el grupo británico de rock progresivo Supertramp publicó su álbum “Crisis What Crisis?” (sí amigos, a finales de los 70 ya tuvimos una gran crisis, llamada “del petróleo” producida por la subida de precios de este combustible fósil fundamental para la economía mundial). Debo confesar que a mi ese grupo no me gustaba nada (con esa ridícula vocecita aguda de su cantante y aquellos interminables preludios instrumentales de piano y guitarra), pero es que yo entonces estaba coladito por una compañera de clase a la que le encantaban. En 1980, sacaron un disco doble en directo, “París”, grabado en dicha ciudad de su gira del “Breakfast in America”, y claro, Ana (la chavala en cuestión) se lo compró y yo hice lo propio para fardar y tener un tema de conversación de su agrado e interés. ¡Menudo tubito! Una de las pocas canciones que se salva quizás sea esta “The Logical Song”.

En 1980, mis padres me regalaron un radiocasete con el que, inocente de mí, pronto caí en las garras de las radiofórmulas de la época (“40 Principales”), las cuales, como si de pérfidos flautistas de Hamelin se tratara, me embelesaron con el variado universo sonoro que dominaba las listas comerciales del momento.

Reconozco que fui deslumbrado por el colorido, el impresionante despliegue instrumental y el brillo electrónico de la “Electric Light Orchestra” (E.L.O.), quienes habían colaborado, junto a una juvenil y encantadora Olivia Newton-John, en la banda sonora de “Xanadú”, una de las películas más empalagosas y horteras que jamás se hayan grabado, pero… comprendedlo ¡A ver qué chaval de 14 años podría resistirse a una estampa como la de la 1ª foto de arriba (con la buena pareja que hacian Olivia y Michael Beck) y a un vídeo como el que aparece en el enlace! Así que, sí, lo reconozco, aquella banda sonora (ganadora de un doble disco de platino), fue la segunda cassette que me compré.

Y la tercera fue el “Just Supposin´” de los británicos melenudos Status Quo, de los que hice el dibujo que aparece en 2º lugar (que ya puse en la entrada del enlace) ¡Sí! También reconozco que sucumbí a los encantos de su energético “Boggie rock”… porque ¿Hay algo más vigoroso y energizante que el trepidante comienzo de su hit “What you´re proposing”, mientras haces “air guitar” totalmente espatarrao y ametrallas a tus enemigos imaginarios a golpe de batería, en la intimidad de tu habitación?

En el extremo opuesto se encontraban los también británicos pero mucho más modositos The Korgis (3ª foto), con el temazo que sacaron también en 1980 “Everybody´s got to learn sometime”, de una apaciguada y lánguida cadencia, heredera de la del “Yesterday” que comentábamos en el primer capítulo. Esta canción supuso el comienzo de la que sería una de mis aficiones principales durante el resto de esta apasionante década: grabar canciones de la radio, con la milimétrica precisión necesaria para que no fuesen pisadas por la voz del locutor ni por los molestos pitidos de las inoportunas señales horarias, llegando a alcanzar niveles insospechados en el arte de rebobinar cintas con un boli bic.

Menos mal que, tras este momentáneo shock producido sin duda por la repentina irrupción de hormonas en mi adolescente torrente sanguíneo, fui evolucionando en mis gustos musicales, influido por mis amistades y gracias a los viajes de intercambio estudiantil que realicé a Inglaterra, animado por mis padres.

Capítulos anteriores de esta serie: I y II.

miércoles, septiembre 16, 2015

CANCIONES QUE DEJAN HUELLA (II): LA RADIO Y LOS DISCOS






A decir verdad, mis padres no eran muy aficionados a poner discos habitualmente en casa, aunque tenían una pequeña y modesta colección guardada en el armario del salón. Lo que sí solía sonar en casa a diario era la radio, una de las músicas que más recuerdo de mi infancia es la sintonía de “Crónicas de un Pueblo” (celebérrima serie creada en 1971) que utilizaba Luis del Olmo para su veterano programa “Protagonistas” (el más longevo de la radio española) y que, en realidad y sorprendentemente, es una versión del tema “I could easily fall (in love with you)” compuesto en 1964 por Marvin, Welch, Bennett y Rostill (los integrantes de The Shadows cuando en sus inicios acompañaban a Cliff Richard), el tema también fue interpretado por un colaborador habitual de éstos últimos, el músico británico Norrie Paramor y su orquesta.

Pero, un buen día, mi hermano pequeño y yo nos pusimos a rebuscar por algunos cajones aún inexplorados de la casa y encontramos un inesperado y sorprendente tesoro, uno de esos pequeños tocadiscos portátiles llamados “Pick-up” (mis padres decían “picú”), junto a un pequeño pero regordete álbum, estuche o carpeta de plástico que ponía “discos”, en el que guardaban los singles que pusieron en los guateques de su etapa de novios, durante los 60, junto con algunos otros discos posteriores de villancicos (está el famoso “Tambolirero” de Raphael) y canciones infantiles como las del “Capitán Tan y los Chiripitifláuticos” (famoso programa infantil de TV de la época). Éstos últimos ya los conocíamos de la tele y no nos llamaron demasiado la atención, pero, entre los discos de los guateques, vimos uno con un gran perro de mentira en la portada, “Hound Dog” (1956, compuesta por Jerry Leiber y Mike Stoller y grabada por primera vez en 1952 por Willie Mae “Big Mama” Thornton), el perro posaba junto a un tipo morenazo que parecía interesante, un tal Elvis Presley. Inmediatamente, sacamos el disco de su funda, lo pusimos en el “pick-up” (a 45 r.p.m., tal y como indica la galleta del single) y así fue como mi hermano y yo descubrimos de repente el rock´n´roll, una música con un punto evidente de desmadre y de locura, a tenor del siguiente disco que pusimos, “Doctor Brujo” (1960), a cargo de un grupo cubano llamado Los Llopis, en el que una aguda voz de “pitufo” soltaba la parrafada siguiente:

Uuu-i, u-a-a, tin-tan, guala-guala bim-ba. U-i, u-a-a, tin-tan, guala-guala, bam-va”.

En el fondo, supuso una grata sorpresa descubrir que nuestros serios y respetables progenitores (mi padre era entonces Capitán del Ejército del Aire), también tenían su faceta divertida, con su puntito de locura, tan necesario en muchos aspectos de la vida.

Aquella curiosa y extraña canción no era original de los Llopis, ya que, en la galleta del single, figuraban los apellidos de sus autores, Ithier y Bagdasarian. Hubert Ithier era un autor y compositor parisino (fallecido el 8 de enero de 2009 a la edad de 88 años) que, a finales de los 50 colaboró con el pianista, músico y actor americano Ross Bagdasarian (fallecido el 16 de enero de 1972, cuando estaba a punto de cumplir 53 años), nacido en Fresno (California), hijo de inmigrantes armenios, actuó en los escenarios bajo el pseudónimo de David Seville. Aunque no tuvo mucho éxito y en 1958, cuando sólo le quedaban 200 $, se gastó 190 en comprarse un magnetofón V-P capaz de variar la velocidad de grabación, el cual utilizó para grabar el único número uno que consiguió, un divertido tema llamado “Witch Doctor” (la versión original del “Doctor Brujo” de los Llopis), que fue el resultado de su primer experimento para conseguir una graciosa voz aguda (de “pitufo”) acelerando una de las pistas de audio. En las navidades de aquel año 1958 grabó “The Chipmunk Song (Christmas Don´t Be Late)” utilizando esas peculiares voces aceleradas para los personajes de tres ardillas (chipmunks), a los que puso los nombres de tres ejecutivos de la compañía discográfica: Simon Waronker, Ted Keep y Alvin Bennett. En 1959, este tema obtuvo dos premios Grammy y supuso el inicio de toda una saga de canciones con voces de ardillas. En 2007, Tim Hill dirigió una película de dibujos animados llamada “Alvin y las ardillas”, en honor de Bagdasarian, figurando al final de los créditos la frase siguiente: “Esta película está dedicada a Ross Bagdasarian Sr., quien estaba lo suficientemente loco como para crear tres ardillas cantoras, hace casi cincuenta años”.

Hasta Buddy Holly grabó una versión del “Slippin´ and Slidin´” de Little Richard con voz de ardilla para su propio divertimento en 1959, aunque la que se publicó fue la versión con voz normal (lógicamente), y es que (vuelvo a repetir) el rock´n´roll siempre ha tenido una considerable dosis de locura, como él mismo cantó en aquel “You don´t like crazy music, you don´t like rockin´bandsYou´re so square! Baby I don´t care”, en 1961, si bien la canción había sido compuesta en 1957 por el famoso tándem de compositores, Jerry Leiber y Mike Stoller, y fue interpretada también por Elvis Presley, en 1957.

Capítulo anterior de esta serie: “Canciones que dejan huella (I)”.

martes, septiembre 15, 2015

CANCIONES QUE DEJAN HUELLA (I)







Estoy leyendo el libro “Canciones para enmarcar” de Jaime Urrutia, publicado en octubre de 2014, y se me ha ocurrido que podría ser interesante y que incluso podría ayudar a conocerme mejor a mi mismo el hacer algo parecido, escribiendo sobre las canciones que han dejado una huella más profunda en mi memoria, por diversos motivos, así que vamos a ello siguiendo un lógico orden cronológico:

La primera pieza musical que viene a mi memoria se retrotrae a mis primeros años de colegio, a principios de los 70, recuerdo que siempre entrábamos a clase al ritmo del “Vals de las flores”, del “Cascanueces” de Chaikovsky (en la última foto), resonando por los pasillos de las Escuelas Pías iluminados con esa fría luz de los tubos fluorescentes reflejada en las pulcras baldosas del suelo y en las cristaleras de las aulas en las que estudié EGB, produciéndose un cierto eco que transformaba aquella suave y dulce música, con la que los padres escolapios trataban de apaciguar a las “fieras”, en la inquietante banda sonora de una película de ambiente carcelario. Quizás por eso, cogí cierto rechazo a la música clásica.

Dicen que el sentido del olfato es el que está más directa y profundamente conectado con el cerebro, lo que explica que cada vez que escucho el “Vals de las flores” me viene el característico e inolvidable “olor a colegio”.

Pero lo cierto es que luego, en las clases de música, nos ponían cosas más modernas, recuerdo la primera vez que escuché el “Yesterday” de los Beatles. No sé si sería por tratarse del colegio, por el título de la canción haciendo referencia al pasado, porque Paul McCartney se acompaña únicamente por un cuarteto de cuerda o por la perfección y la atemporalidad que atesora este gran tema, pero a mí aquello seguía sonándome a música clásica, por mucho que escuchaba a algunas personas mayores calificar (o descalificar) a sus autores como unos melenudos chiflados, mientras yo me preguntaba para mis adentros: “¿En serio les parecen desmelenados estos tíos delYesterday”? No sería hasta varios años más tarde cuando descubrí la revolución que estos cuatro chicos de Liverpool habían supuesto para la historia de la música, creadores de algo que a mi entonces me sonaba a chino, con el extraño nombre de “psicodelia”.

Yesterday” fue compuesta por Paul McCartney en 1965 para el álbum de los BeatlesHelp!” y ostenta el récord de ser la canción más retransmitida por la radio en todo el mundo y la más versionada de la historia de la música popular, con más de 1.600 interpretaciones diferentes.

Años más tarde, cuando ya me transformé en un auténtico fan de la música, especialmente la que se hizo durante aquella prodigiosa década de los 60, tuve la suerte de conocer a un gran bajista madrileño al que todos conocíamos con el apodo de “McCartney”.

Resuenan en el sombrero: “Vals de las flores”.- Piotr Ilich Chaikovsky (San Petersburgo (Rusia), 1891). “Yesterday”.- The Beatles (Liverpool (UK), 1965).

Dibujo: “Psychodelic Mad” (autorretrato sacado de una foto tomada en el “Agapo”).

jueves, septiembre 10, 2015

SACERDOTISAS DE BAAL















A principios de los 80, en el Portobello Market de Londres o en El Rastro de Madrid era habitual encontrarse con grupos de jóvenes vestidos de negro y con el pelo cardado, buscando con avidez, cual vampiros adolescentes en busca de sangre fresca, ropa y diversos accesorios compuestos básicamente por pulseras y cinturones de tachuelas metálicas, botas con un montón de hebillas, o los abrigos medio apolillados de nuestros antepasados, entonces se les llamaba “After-Punk”, “Post-Punk” o, más coloquial y comunmente, “Siniestros”. Fueron los pioneros del actualmente llamado estilo “Gótico”, y los más pioneros de todos fueron los líderes y cantantes de los grupos más emblemáticos del estilo y de la época: Siouxsie Sioux (de “Siouxsie and the Banshees) y Robert Smith (de The Cure).

Sobre ella ya he hablado en ocasiones anteriores (pinchar en los enlaces), para cualquier chaval era imposible substraerse al oscuro atractivo animal que emanaba de aquella misteriosa “criatura” de la noche, nunca mejor dicho, ya que Siouxsie formó un grupo paralelo llamado “The Creatures” (1ª foto), junto a Budgie, el batería de los Banshees.

Además de aquel glorioso concierto (ya comentado) en la sala “Astoria” de Madrid, y su apoteósica entrada en el escenario en plan Diosa egipcia, iluminando toda la sala con su refulgente luz dorada, recuerdo que, cuando salió su 6º álbum “Hyaena” (animal siniestro donde los haya), me impactó mucho ver una foto de aquella impresionante mujer gateando a cuatro patas entre un ambiente difusamente caótico (3ª foto). Ciertamente, Siouxsie era capaz de ser la más luminosa y la más oscura, a la vez. En su look mezclaba con extraordinaria elegancia lo más enigmático de la liturgia de ritos ancestrales, las películas de terror y el exotismo de las culturas orientales, árabes o hispanas, todo ello envuelto en la borrosa aureola propia del cine mudo y con cierto aire de cabaret decadente de los años 20, sin perder en ningún momento el descaro y la frescura propias del punk más auténtico. En su parafernalia, impactante pero siempre elegante, podían aparecer cruces gamadas y gorras militares nazis, estrellas de David (quizás para compensar lo anterior), crucifijos, símbolos egipcios, kimonos japoneses y pañuelos piratas, algo realmente único y sublime que sólo ella podía conseguir.

Por su parte, Robert Smith (2ª foto y del que también he hablado ya) ponía el contrapunto masculino con su irónico, ácido y oscuro sentido del humor, envuelto en cierta ternura y no poca timidez, cargado de sensibilidad pop. En algún momento acompañó a Siouxsie sobre el escenario, tocando discretamente la guitarra “camuflado” entre sus Banshees, sin embargo se trata de dos personalidades demasiado fuertes y deslumbrantes como para que compartiesen grupo de continuo.

La inevitable fusión o introgresión de ambas bandas se produjo con la aparición de The Glove, formado por Robert Smith y Steve Severin (guitarrista de los Banshees), en 1983, mientras que la voz femenina la puso la estilizada Jeannette Landray, en algunos temas.

Pero la sangre que nutría aquellas huestes de vampiros insaciables, hambrientos de nuevas sensaciones, no sólo estaba compuesta por los glóbulos primordiales que encarnaban los Cure y los Banshees, sino que también había otros grupos. En el Reino Unido, después de la “Batcave” londinense, en cuya área también se encontraban los imprescindibles “Bauhaus”, existía otro importante centro de culto en la ciudad norteña de Leeds, donde surgieron bandas como “The Sisters of Mercy” (1980), encabezados por el patibulario Andrew Eldritch, con su grave voz de ultratumba, junto a la enigmática Patrica Morrison (4ª foto), a la voz y el bajo, una californiana procedente de otros grupos de punk de Los Ángeles, entre los que destacaron los legendarios “Gun Club”. También de Leeds proceden The March Violets (1981) coliderados por la no menos misteriosa y bella Cleo Murray (en la 5ª foto, desde 1983, tras la marcha de Rosie Garland).

Más al norte aún, en Escocia, teníamos a “Cocteau Twins”, con la preciosa voz de Elizabeth Fraser, quien también colaboró en “This Mortal Coil”, proyecto liderado por Ivo Watts-Russel, fundador del emblemático sello británico “4AD”, ambos en un plan bastante más místico y atmosférico.

En Alemania también se formaron algunos grupos en esta onda siniestra, como “Xmal Deutschland” (Hamburgo, 1980, 6ª foto), banda exclusivamente femenina en sus inicios.

En Australia, surgieron “Dead Can Dance” (Melbourne, 1981), con la voz etérea de Lisa Gerrard.

En España (fundamentalmente en Madrid) también tuvimos nuestros pioneros y pioneras, como “Los Monaguillosh”, formados en 1977 por tres chicos a los que, en 1982, se unieron Susana Millaruelo (voz) y Beatriz Alonso (teclados), actuando como teloneros de “Alaska y los Pegamoides” en su despedida en la Facultad de Caminos de Madrid, el 12 de noviembre de 1982, grupo éste que se había formado en 1979, tras la separación de “Kaka de Luxe”, con Carlos Berlanga, Nacho Canut y Alaska (Olvido Gara, 7ª foto), a los que un poco más tarde se unirían Ana Curra (8ª foto) y Eduardo Benavente, éstos dos últimos formaría en 1981, un grupo inicialmente paralelo llamado “Parálisis Permanente”, hasta que en 1982, Alaska, Carlos Berlanga y Nacho Canut formaron “Dinarama”, que pronto pasarían a llamarse “Alaska y Dinarama”, sacando en 1983 su primer LP “Canciones profanas”, que incluía la canción “Sacerdotisas de Baal” que da título a esta entrada. En este primer trabajo en estudio aún conservan la influencia siniestra de los mencionados grupos británicos (sobre todo Siouxsie), indiscutibles reyes del estilo, pero su progresiva deriva hacia una música más bailable, colorista y comercial fue lo que motivó la escisión definitiva de Eduardo y Ana en “Parálisis Permanente”.

Gabinete Caligari” también fueron bastante siniestros en sus inicios, claramente influenciados por The Cure.

Toda esta onda o corriente “siniestra”, inmersa en las espumeantes, efervescentes y procelosas aguas de la famosa “movida madrileña”, era seguida por una legión de fieles esbirros y vampiresas, cuyo aspecto estaba claramente influenciado por las mencionadas estrellas del “after-punk”, luciendo sus trabajadas “pintas” en las catacumbas de la noche madrileña (galerías de “Galaxia” o bajos de Aurrerá, la Plaza de los Cubos, bares de Moncloa y garitos de Malasaña), siendo la pasarela principal la mítica sala “Rock-Ola”.

Por sus pasillos, barras, servicios, sofás y pistas de baile se paseaban notables sacerdotisas de la noche madrileña, entre las que destacaba la simpática y animosa May (May Paredes, a finales de los 80 formó el grupo “May la Piel”, junto a mi amigo Carlos (al bajo) y el famoso Fleco (a la guitarra), en la actualidad May es escritora, foto 9ª de Mariví Ibarriola, 10ª fabulosa foto de Alberto García-Alix, junto a Ambite, el bajista de los “Pistones” y 11ª foto), en esta última foto sale May (2ª) junto a Marta y Lisa (1ª y 3ª) que tocaban en “Las Brujas” (Lisa salió en un vídeo del tema “Strange Little Girl” de los Stranglers) y Celia (4ª). Esta última chica, Celia (hermana de May Paredes), podría considerarse (a juzgar por la 12ª y última foto tomada por Pablo Pérez Minués para la revista “Total”) una de las primeras imágenes de lo que ahora llamamos “Marca España”, porque, en los primeros 80, la “movida madrileña” fue una auténtica seña de identidad o “marca” de Madrid y de España.

Resuenan en el sombrero: “Miss the Girl”.- The Creatures (London, 1983), de su LP “Feast” que fue grabado en Hawaii porque Siuouxsie y Budgie clavaron al azar una chincheta sobre un mapa mundi y cayó en ese lejano archipiélago del Pacífico, pero lo cierto es que su música está impregnada de un exotismo tribal, simple y primitivo, sorprendente en aquella época, supongo que acabaron cansándose de tanta negrura y les apeteció un baño de color, como reflejan en su canción “Festival of Colours”. Y, en el ámbito nacional, me apetece poner el primer videoclip independiente de la nueva ola (dirigido por Pablo Martín Patino en 1983), a cargo de Los Monaguillosh, banda pionera que ha pasado bastante desapercibida y se lo merecen, este tema, “Voces en la Jungla”, podría ser la respuesta patria al “Hanging Garden” de The Cure.
 

lunes, agosto 31, 2015

ESAS VARIABLES, DIFUSAS Y COMPLEJAS RÚSULAS VIOLÁCEAS











Todos los aficionados a la micología (setas) sabemos diferenciar fácilmente el aspecto de las Rúsulas (género Russula). Se trata de unos basidiomicetos abundantes en la mayoría de los bosques, que se caracterizan por su sombrero convexo en la juventud, que va pasando a aplanado, para terminar siendo deprimido en su centro. El pie carece de anillo y su carne tiene una consistencia granulosa, es quebradizo y  se parte como una tiza, debido a las células esféricas que lo componen (esferocistos, 8ª foto), características del orden Russulales.

Como digo, identificar una rúsula es relativamente sencillo, pero la diferenciación exacta y fiable de las numerosísimas especies existentes es otro cantar y suele resultar harto complicada. En esta época tardo estival, suelen ser frecuentes en los bosques de planifolios unas rúsulas que presentan sombreros con colores un tanto variables y difusos, en los que predominan lo tonos violáceos, morados o vinosos, a menudo con decoloraciones más claras, pardas, ocráceas o verdosas, ya sea en el centro o hacia los bordes. Las láminas son muy claras, blanquecinas, color crema u ocre amarillentas. Mientras que los pies suelen ser prácticamente blancos, a veces con alguna mancha o tono violáceo.

Desde el punto de vista de su consumo, su correcta y exacta identificación no plantea excesivos problemas, ya que la mayoría son comestibles y no hay ninguna que resulte realmente peligrosa debido a su toxicidad.

La más apreciada como comestible es la Carbonera (Russula cyanoxantha, en la 1ª foto), que se caracteriza por sus láminas flexibles, que no se rompen al pasar el dedo y resultan grasientas al tacto (lardáceas). Pie de color blanco. Su carne tiene un suave olor fúngico a avellanas y sabor agradable. Siendo la esporada de color blanco.

De láminas también lardáceas, aunque menos, pie con tendencia a virar a tonos violeta, olor afrutado y sabor acre, un poco picante, que hace que no sea buen comestible, y esporada crema-pálido, tenemos a Russula ionochlora (2ª foto).

De láminas frágiles y quebradizas, blanquecinas o crema claro con tonos amarillentos. Cutícula del sombrero seca, algo pruinosa, en la que suelen predominar los tonos gris azulado. Pie blanco. Inodora y sabor dulce: Russula grisea (3ª foto).

Cutícula seca, afieltrada. Láminas de color blanco-crema con delgadas aristas en tonos lila. Pie macizo a hueco, pruinoso, adelgazado en la base, con manchas lila-carmín. Sabor dulce, olor a crustáceo cocido (marisco). Esporada amarillo-ocre: Russula amoena (4ª foto).

Cutícula seca, algo pruinosa, de colores claros variando del verdoso al azul y gris. Láminas apretadas de color blanco que viran al crema. Carne blanca y espesa, con el reactivo sulfato ferroso cambia a naranja intenso (R. ionochlora y R. grisea con el sulfato ferroso cambian a rosa). Sabor dulzón, aunque las láminas pueden picar un poco: Russula parazurea (5ª foto).

Russula olivacea (6ª foto): Cutícula seca, borde incurvado, de muchos colores en los que se combina el verde oliva, vinoso, púrpura, marrón y muchos matices más. Láminas de color crema, ocre amarillentas en la madurez, anchas y más bien gruesas. Pie grueso y robusto, cilíndrico, blanco con manchas difuminadas de colores rosas, púrpuras o rojizos. Carne espesa y consistente de color blanco. Olor afrutado, sabor dulce. Su comestibilidad ha sido puesta en entredicho, porque, al parecer, se han dado casos de personas que han sufrido una indigestión tras su consumo, pero para la mayoría resulta un excelente comestible. Especie típica de hayedos en verano y otoño. Comparte hábitat con la Russula romellii, algo más pequeña, de pie blanco, y que tiene el sombrero oliváceo en el centro y lila hacia el borde. Por su porte puede confundirse con Russula faginea, de sombrero rojizo con menos variedad de colores.

Russula heterophylla (7ª foto): Cutícula lisa, algo brillante, de color variable del verde amarillento al pardo claro, con tonos vinosos en el centro. Láminas blancas o cremosas, subdecurrentes, apretadas y muy bifurcadas en su unión con el pie. Olor indefinido y sabor dulce.

viernes, agosto 21, 2015

ARTE Y NATURALEZA












Últimamente estoy interesado (y parece que no soy el único, como muestra la artista australiana Martina Oehlinger) en la estética natural, formas y colores que se presentan espontáneamente en el medio natural, sin ninguna intervención humana, por lo que supongo que, por definición, no pueden considerarse arte, sino que simplemente se trata de apreciar y admirar la belleza natural.

Inevitablemente, ciertas creaciones de la Naturaleza nos inspiran o nos evocan sensaciones, sentimientos e incluso ideas, podría decirse que tomamos prestadas las formas, colores y texturas que generosa y gratuitamente nos ofrece la “Madre Naturaleza” para, a través de nuestra mente, transformarlas en arte o, mejor dicho, imaginamos o elaboramos en nuestra mente una recreación artística de determinados “caprichos de la Naturaleza” que nos llaman más o menos la atención (cinco primeras fotos).

Otra cosa distinta son las obras de arte, creaciones humanas que se integran en paisajes o elementos naturales como el famoso Bosque de Oma en Guernika, pintado por Agustín Ibarrola entre 1982 y 1985 (foto 6); las exposiciones de “Arte en la Tierra” que se realizan en la zona de Ocón (La Rioja) desde el año 2003 (foto 7); o la moda de decorar árboles recubiertos con ganchillo de lana de colores (foto 8).

En ocasiones, el arte se utiliza como una medida de presión para que no se dañe un espacio protegido, como sucedió con el Gernika que los vecinos pintaron en el hayedo de Zilbeti (Navarra) para evitar que fuese talado por una empresa minera (foto 9).

Pero yo me pregunto ¿Hasta qué punto somos realmente originales a la hora de crear? ¿Nuestro sentido estético, las formas, colores y texturas que se nos ocurren no estarán siempre, de alguna manera, inspiradas en algo que hemos visto o percibido antes en la naturaleza? ¿Entonces, si esto es así, la consideración de arte quizás dependería principalmente del grado de esfuerzo que hemos invertido en la obra? Es decir, si nos encontramos un trozo de rama o una roca bonita y la colocamos en una vitrina no es arte, pero si fabricamos esa misma forma (o una parecida) con nuestras propias manos y herramientas, entonces sí que lo es?

Fotos: 1, 2, 3 y 4 by Mad Hatter. 5 by Martina Oehlinger.

Resuena en el sombrero: “State of Art”.- Friends Again (Glasgow (Escocia), 1983).

lunes, julio 20, 2015

PLANTAS RÚSTICAS INTERESANTES





Hoy he visto en internet que el secreto de la longevidad de Fidel Castro parece residir en el consumo de las hojas, flores y frutos (vainas) de un árbol llamado “Moringa” (Moringa oleifera, 1ª foto), procedente del Norte de la India, que es muy rico en minerales y vitaminas, conteniendo también proteínas y lípidos, sus propiedades beneficiosas para la salud son conocidas desde hace milenios (“Ayurveda”). Al parecer, es muy rústico y fácil de cultivar, también he visto que ya hay algunas plantaciones en la isla de Tenerife, entre otros muchos lugares cálidos del mundo.

Otra planta rústica interesante, en este caso es autóctona del área mediterránea, es el “Rompepiedras” (Lepidium latifolium, 2ª foto), una herbácea de gran tamaño, propia de zonas algo encharcadizas, así llamada por su facultad de disolver las arenas o cálculos del aparato urinario, además de constituir un eficaz tratamiento contra la leishmaniosis, entre otras propiedades medicinales. Su nombre vulgar en inglés es “Pepperweed” (hierba de la pimienta), debido al sabor picante de sus hojas, que son comestibles en crudo. Precisamente, en uno de los programas de “Master Chef”, el prestigioso chef Quique Dacosta puso como entrante unas hojas crudas de “Rompepiedras” con una sabor picante muy similar al del “Wasabi”, una salsa japonesa que se extrae de la raíz de una planta (Wasabia japonica) de la misma familia (Brassicaceae, familia de la mostaza y la col).
Resuena en el sombrero: “Radha”.- Jorge Pardo (Madrid, 2014). Radha es la divinidad india consorte del Dios hindú Krishna, por la referencia al “Ayurveda” y extraido del fabuloso album “Historias de Radha y Krishna”.

lunes, mayo 11, 2015

JUNE, JOHNNY and JON



JON LANGFORD nació en Newport, Gales, en 1957. Estudió Bellas Artes en la Universidad de Leeds en los convulsos y combativos años 70, con la galopante crisis y el ascenso de Margaret Thatcher, época en la que formó la legendaria banda de punk The Mekons. Posteriormente también el trío de art-metal The Three Johns, y el combo de country-rock The Waco Brothers. Es a partir de su reubicación en Chicago en 1992 cuando su faceta de artista plástico eclosiona, con multitud de exposiciones de sus obras, diseño de portadas de discos tanto para figuras legendarias (Hank Williams, Buddy Guy) como para artistas emergentes (Bloodshot Records), libros, carteles, tiras cómicas (Great Pop Things), programas de radio (The Eclectic Company), y espectáculos multimedia como “The Executioner’s Last Songs”.

En la actualidad Jon Langford sigue al frente de The Mekons, los cuales se han convertido con el paso de los años en un multifacético colectivo artístico que opera a ambos lados del Atlántico, y continúa dando rienda suelta a sus instintos más country y rock con The Waco Brothers, y Skull Orchard.

Las obras de Jon Langford amalgaman retratos de reminiscencias publicitarias con imaginería derivada del arte folk, naturalezas muertas, parafernalia del Oeste norteamericano, la Guerra Fría, y los años 50 en general, con una mirada inteligente y mordaz. Aplica su distintivo estilo para retratar a gigantes de la música americana (Johnny Cash, Hank Williams, Bob Dylan, Lou Reed…) y a otros más marginales, junto a cowboys astronautas, esqueletos y calaveras, pájaros cuco, serpientes, rosas espinosas, herraduras, y un sinfín de imágenes alegóricas. En muchos casos enfatiza el mensaje de sus obras pictóricas con versos y frases sacadas de sus poemas y las letras de sus canciones.

"NASHVILLE RADIO" es la primera exposición en España del artista y músico Jon Langford, una breve mirada a un mundo repleto de héroes musicales (Johnny Cash, Bob Dylan, Elvis, Lou Reed, Joe Strummer, Thelonius Monk…) y de reflexiones sobre las contradicciones de la sociedad moderna, al capitalismo salvaje, la pena de muerte, la fama, el éxito y el fracaso. Una perfecta introducción a su sarcástico lenguaje y a su desafiante, atractivo, y reconocible estilo. "Nashville Radio" está expuesta en “La Fiambrera” (en pleno barrio madrileño de Malasaña, Calle del Pez, 7) del 8 de mayo al de 7 de junio. La inauguración, el viernes 8 de mayo a las 19:00, contó con la presencia del artista, que ofreció además un concierto acústico con temas de varios de sus grupos: The Mekons, Waco Brothers, Pine Valley Cosmonauts, y Skull Orchard. Muchas de las canciones corresponden a obras que forman parte de la exposición, lo que él llama "song-paintings".

La semana pasada, tuve la ocasión de escuchar una entrevista con Jon en la radio (“El Sótado” de Radio 3) en la que dijo que uno de los personajes que más le ha impresionado conocer a lo largo de su vida ha sido Johnny Cash (artista por el que yo también siento una especial admiración). Mencionó que tuvo ocasión de hablar con él en 1988 y le dijo que la música del legendario “Man in Black” no se escuchaba en las emisoras de country estadounidenses, lo cual a Langford le pareció algo totalmente inaudito, un símbolo de la decadencia de este estilo musical que, en las últimas décadas, se ha acercado mucho más a la música pop comercial y ha abandonado aquel espíritu rebelde y de contar historias auténticas, muchas veces duras, que caracterizó a algunos forajidos (“outlaws”) que surgieron a finales de los 60 y primeros 70.

Mencionó también otro síntoma de esta mercantilización que lo invade todo en nuestros tiempos, como es que construyesen un centro comercial encima del mítico “Grand Ole Opry” de Nashville (la denominada “Music city”).

Pero lo que más me fascinó, fue cuando busqué en internet algunas de sus obras y encontré la pintura de Johnny y June que aparece arriba del todo, inspirada en la foto de una portada de un CD de grandes éxitos de Cash que yo también dibujé el 28 de diciembre de 2015 (2º dibujo), durante uno de mis viajes a Iowa (por motivos familiares), si bien yo me centré exclusivamente en el la figura de un maduro Johnny Cash que refleja como pocas el peso de los años, pero que, a la vez, transmite una gran ternura y serenidad.

June Carter fue el gran amor de Johnny Cash y quien dio cierta estabilidad y serenidad a su ajetreada vida. Dentro de pocos días se cumplirán 12 años de su muerte (15 de mayo de 2003), 4 meses después (12 de septiembre de 2003) le acompañaría Johnny ¡Descansen en paz! ¡Nunca os olvidaremos!

Resuena en el sombrero: “If a were a carpenter”.- Johnny Cash and June Carter (en una actuación en Praga (República Checa), 1978).