viernes, mayo 24, 2013

CUANDO EL ROCK AND ROLL DEJÓ DE SER UN BAILE


El Rock and Roll fue, desde sus inicios, una música concebida esencialmente para bailar. En el crisol de culturas que es EEUU se mezclaron el Blues cantado por los descendientes de los esclavos negros, el lado más animado del country (Hill Billy) e influencias europeas como la Polka y la canción italiana, si a todo ello le sumamos la chispa de la guitarra eléctrica de Les Paul, con una potente base rítmica de bajo y batería, ya tenemos montado el estilo que revolucionó la música del siglo XX y que sigue muy vivo en lo que llevamos del XXI.

Así surgieron artistas como Chuk Berry, Bill Halley, Carl Perkins y el rey Elvis Presley, quien se caracterizó, entre otras cosas, por su extraordinario movimiento de cadera, que le llevó a ganarse el apodo de “Elvis Pelvis”.

Casi al mismo tiempo (si no antes) surgieron artistas más interesados en las posibilidades sonoras y musicales que ofrecían las guitarras eléctricas y los amplificadores, empezó a desarrollarse toda una tecnología asociada, fundamentada en palancas, pedales y botones que conseguían curiosos efectos sonoros, tales como reverberaciones, ecos, distorsiones y ruidos varios. Entre estos artistas tenemos a Link Wray, The Ventures o Dick Dale, precursores de lo que, años más tarde, acabaría derivando en lo que se llamó música Surf, ya que avocaba las trepidantes sensaciones, ritmos y vibraciones que sentían quienes se lanzaban al mar subidos en sus tablas en busca de la ola perfecta. En este estilo, el rock más vibrante y guitarrero se combina con ritmos exóticos procedentes de Oriente Medio para formar un irresistible cocktail.

Cuando el recién nacido rock cruzó el Atlántico y arribó a las costas de las Islas Británicas surgieron, a principios de los 60, grupos que se convertirían en auténticos pilares del estilo como son The Beatles y The Rolling Stones. Particularmente los primeros, empezaron a experimentar con teclados, mezclas y grabaciones, en búsqueda de un sonido sofisticado que tratase de emular la magia y las extrañas experiencias sensoriales producidas por efecto de las drogas, que también estimulaban su inspiración creadora, fue lo que se llamó Psicodelia.

Sin duda influenciados por los Beatles y otros grupos como The Velvet Underground, que trataban de profundizar en la vertiente más artística, poética, transgresora e intelectual del rock, algunos jóvenes alemanes que, tras la Segunda Guerra Mundial, sentían que su cultura había sido sustituida por la norteamericana, trataron de desarrollar un estilo propio denominado Krautrock, basado en la exploración de las posibilidades que ofrecía el gran desarrollo tecnológico que se estaba produciendo a mediados de los 70, con los sintetizadores, cajas de ritmos y secuenciadores. Así surgieron grupos como Kraftwerk y Tangerine Dream.

En el extremo opuesto, de vuelta al continente americano, la influencia de los Beatles se mezcló con el Folk para expresar el ansia de cambios, la rebeldía, la rabia y la frustración que bullían en una juventud profundamente defraudada por un sistema político que les estaba conduciendo a un capitalismo exacerbado y a la muerte en lejanos campos de batalla como Corea y Vietnam. De modo que, en este caso armados con instrumentos primitivos y sin ninguna sofisticación tecnológica, tales como guitarras, banjos, mandolinas y armónicas, surgieron trovadores libres y rebeldes como Bob Dylan o The Byrds.

Sí, sí, todo esto está muy bien pero… ¿Que fue del baile? Pues de manera paralela a todo este desarrollo poético-filosófico-intelectual del rock, la llamada “British Invasion” produjo, en el lado más eléctrico de una juventud norteamericana que tenía muchas ganas de divertirse, toda la explosión de grupos de Garage, a mediados de los 60. Mientras que numerosos artistas de raza negra desarrollaron un estilo con una mayor carga de ritmo, visceralidad y pasión, me estoy refiriendo al Soul, uno de cuyos principales padrinos fue el gran James Brown, a quien, a finales de los 60, se le ocurrió la brillante idea de pasar del “upbeat” al “downbeat” para crear el Funk. El enorme desarrollo que tuvo la música Funky a principios de los 70, produjo que todo el mundo se lanzase en masa a las pistas de baile de las discotecas donde se acuñó el término de música “disco”.

Y, hete aquí, que, en las populosas ciudades industriales de Detroit y Chicago es donde, a principios de los 80, se cierra el círculo cuando los ritmos afro del funk, el disco y el free jazz, se combinan con el arsenal tecnológico del krautrock alemán para crear nuevos estilos denominados “Techno” y “House”, que resultaron ideales para ambientar la cultura de clubs y discotecas de las ciudades del mundo occidental.

Al mismo tiempo, en Inglaterra, la influencia de Kraftwerk se combinó con el pop de la “new wave” y los nuevos románticos para dar lugar al llamado “Tecno-pop” con grupos como Depeche Mode, Human League, Heaven 17, etc.

A finales de los 70 tuvo lugar la revolución punk, que evolucionó en los 80 hacia un “afterpunk” de tintes oscuros, siniestros o góticos, el cual también fue adquiriendo una progresiva sofisticación tecnológica que ya empezó a vislumbrarse con las cajas de ritmos de Sisters of Mercy o de New Order (herederos de Joy Division), unos sonidos que fueron convergiendo hacia la música electrónica con el “Dark Ambiet” y el “Goth Industrial”. Una vez más, se aprecia ese destino inexorable que conduce a numerosos estilos desde los bares, pubs y pequeños garitos o salas hasta las macrodiscotecas y las naves industriales.

O sea que, por mucho que nos empeñemos, el rock está avocado a ser fundamentalmente una música de baile, … Eso sí, personalmente, me quedo con el garage hecho en pequeños garitos donde pasan cosas como esta.

Resuena en el sombrero: “Theme from the Vindicators”.- The Fleshtones (New York, 1980).

Foto: Cliff Richard bailando rock´n´roll en 1958.

lunes, mayo 20, 2013

CRECER CAMPO ADENTRO





Desde hace algunos años, se observa un incipiente freno del aplastante predominio de lo urbano frente a lo rural, de manera que al menos una minoría de personas vuelven su mirada hacia el campo, o bien se fijan en determinados aspectos del mundo rural con un nuevo enfoque más actual y alternativo.

Por ejemplo, la actividad agraria predominante en el momento actual está basada en tres hechos fundamentales

1) División o especialización: Existen explotaciones agrícolas o ganaderas especializadas en uno o muy pocos cultivos o especies, por lo general explotados de una manera intensiva.

2) Necesidad de insumos externos: Existe una gran dependencia de insumos o “inputs” externos que aumentan los costes de producción, tales como: energía (combustibles, electricidad), agua (embalses, canalizaciones y regadíos), fertilizantes químicos, productos fitosanitarios, productos farmacéuticos, semillas manipuladas genéticamente, etc.

3) Dependencia económica de las subvenciones: En la actualidad prácticamente ninguna explotación agraria sería rentable sin las ayudas o subvenciones de la PAC (Política Agraria Común), que suponen una partida muy importante del presupuesto de la UE.

En este sentido, se empieza hablar (en la feria anual “Biocultura” e incluso en algún programa de la televisión pública como “Agrosfera”) de conceptos tales como “permacultura”, “agricultura integrada” o “agricultura ecológica” que tratan de que la actividad agraria sea realmente sostenible, mediante la integración agricultura-ganadería-bosque, al objeto de cerrar ciclos completos, creando, por así decirlo, verdaderos ecosistemas agrarios o agroforestales. Para ello se presta especial importancia a la conservación y mejora de la fertilidad y la capacidad de retención de agua del suelo, se aprovechan al máximo las características topográficas (pendientes, exposiciones) y ecológicas, así como todos los recursos existentes en cada lugar, tratando de crear sinergias, al objeto de minimizar los costes y maximizar la diversidad, sostenibilidad y calidad de unos productos sanos, tanto para las personas, como para el medio ambiente.

Se trata de que las fincas sean viables y rentables por sí mismas, sin necesidad de subvenciones y, a ser posible, autosuficientes: Todo lo que necesita una finca, se encuentra dentro de la propia finca.

Estos valores de sostenibilidad y autosuficiencia están siendo puestos en práctica en las denominadas “ecoaldeas” y a través de movimientos o asociaciones diversas como “dulce revolución”.

El mismo nombre de “explotación” tiene unas claras connotaciones negativas, por lo que habría que recuperar los conceptos tradicionales e integrales de granja, campo, dehesa, mucho más descriptivos de los ecosistemas agroforestales que se pretenden conservar y potenciar.

Hasta ahora y a nivel oficial, se ha tratado de revitalizar el mundo rural un tanto “de boquilla”, mediante subvenciones públicas a la agricultura, la ganadería y la forestación, la construcción y mejora de carreteras y otras obras públicas en los pueblos (calles, plazas, depuradoras, polideportivos, colegios, centros de salud). Digo “de boquilla”, porque en la práctica muchas de estas infraestructuras han servido para que la gente tarde menos tiempo en viajar de la ciudad al campo, con lo que la gran mayoría de las personas viven en la ciudad, a pesar de que puedan desarrolla una gran parte de su actividad en el mundo rural. Con lo que, hoy por hoy, lo cierto es que se siguen despoblando pueblos y se siguen cerrando centros de salud, bibliotecas y colegios rurales.

Por eso, a mi modo de ver, el principal problema del mundo rural no es la economía, sino los servicios y la cultura de nuestros pueblos, aldeas, caseríos y granjas.

En este sentido, una de las iniciativas más novedosas que he conocido últimamente es la denominada “Campo Adentro”, un ambicioso proyecto sobre territorios, geopolítica, cultura e identidad de las relaciones campo-ciudad, del que la televisión y radio públicas se han hecho eco en programas como “Metrópolis” (en la 2) y “El Bosque Habitado” (en Radio 3).

Se trata de que no sólo se mire al campo como un suministrador de materias primas o un reservorio de la biodiversidad, sino que se potencien y se valoren adecuadamente sus actividades industriales y culturales propias, tales como: artesanía, arquitectura, pintura, escultura, literatura, música, danza, moda, costura, cine, informática, gastronomía, deporte, actividades de ocio al aire libre, etc.

Comer y curarte con lo que cultivas con tus propias manos o recoges en el campo de una manera sostenible, ordenada y respetuosa es algo tremendamente gratificante.

Resuena en el sombrero: “Canción de Ánimas”.- Lombarda (Granada (Andalucía), 2001).

Fotos by Mad Hatter, tomadas ayer en mi minihuerta, en las que se muestra el crecimiento de una lechuga (1: 26 de abril - 2: 19 de mayo), la fructificación de las habas (3) y una joven planta de tomate de la variedad “Corazón de Buey” (4).

jueves, mayo 16, 2013

GENES EGOISTAS PARA COLONIAS ALTRUISTAS



En alguna ocasión anterior ya hemos hablado de la teoría del gen egoísta, que establece que el objetivo prioritario de los genes es su pervivencia en las generaciones venideras.

Teniendo en cuenta que los seres humanos estamos formados por células con un sólo núcleo diploide y que nos reproducimos sexualmente, la estrategia del gen egoísta conlleva el desarrollo de poderosos instintos animales: supervivencia, reproducción, perpetuación de la especie y amor paterno/materno-filial.

Es decir, todos los individuos deseamos la pervivencia de nuestra especie, preferiblemente mediante el paso a la siguiente generación de nuestros propios genes o, en su caso, de los más próximos que fuese posible (familiares, paisanos, compatriotas, misma raza).

La fuerza de este instinto del gen egoísta es tal, que supera incluso al de apego a la tierra y al de identidad individual.

El primer caso se ha puesto de manifiesto recientemente, cuando hace poco se dio a conocer en los medios el proyecto “Mars One”, en el que una ONG holandesa ha pedido voluntarios para realizar un viaje sólo de ida al planeta Marte, con el fin de formar allí una colonia humana y retransmitir un nuevo reality show televisivo a partir del 2022. Al parecer, ya se han apuntado más de cien personas de todo el mundo, de las que 11 son españolas.

La decisión de apuntarse a semejante aventura es francamente peliaguda y de una enorme trascendencia. Desde el punto de vista del gen egoísta implica, por un lado, renunciar a formar parte del elenco terráqueo de genes; pero, por otra, supone la oportunidad de formar parte del banco genético de la nueva colonia marciana, en una proporción mucho mayor de la que nadie podría alcanzar nunca en la Tierra. Supone, además, ampliar las probabilidades de supervivencia de la especie humana en el futuro, en el caso de que alguna terrible catástrofe destruyese la vida humana en nuestro maternal planeta azul de origen.

Es decir, en esta aventura marciana hay un cierto cariz heroico y altruista: “Es duro dejar familia, amigos y abandonar la madre Tierra, pero se trata de una experiencia única que hago por el bien de la humanidad y de la ciencia”. Aunque también hay un trasfondo egoísta, ya que esto implica que los genes de la colonia humana en Marte e incluso de la futura humanidad serían los de los colonos que consigan vivir allí (por lo visto serán un máximo de 40 personas).

Con respecto a la supremacía del egoísmo genético sobre el concepto de identidad individual, se ha puesto de manifiesto con el reciente descubrimiento (por mi parte) de que los hongos ascomicetos pezizales del género Morchella (Colmenillas, Cagarrias o Múrgulas) forman colonias miceliares compuestas por la fusión (anastomosamiento) de hifas multicarióticas haploides de distintos individuos. Me explico:

Mientras que los animales y plantas somos predominantemente diploides durante toda nuestra vida, es decir, cada célula tiene un único núcleo que contiene dos juegos de cromosomas, uno procedente del gameto (haploide) del padre y otro del gameto femenino de la madre. Los hongos, por el contrario, son predominantemente haploides (sus núcleos contienen un sólo juego de cromosomas). En lugar de gametos, producen en sus órganos reproductores (setas) esporas, que también son haploides. De la espora germina un filamento llamado hifa que al dividirse y crecer forma una red o conjunto de hifas, separadas por septos o tabiques porosos, llamado micelio, que sigue siendo haploide y que constituyen el cuerpo principal de los hongos. Éstos carecen de sexos, pero tienen lo que se llama “tipos compatibles de apareamiento”, de manera que cuando dos hifas de micelios distintos pero con tipos compatibles de apareamiento se encuentran, se unen (anastomosan) y forman un nuevo micelio compuesto por hifas que poseen dos núcleos emparejados (dicarióticas), uno procedente del “padre” y otro de la “madre”, sin embargo estos núcleos no se fusionan sino que conviven dentro de la misma célula (hifa), y únicamente se unen en las células reproductoras de las setas, momentos antes de que vuelvan a dividirse mediante meiosis para formar las esporas.

En el caso de algunos ascomicetos, entre los que se encuentran las Morchella, las esporas contienen entre 10 y 30 copias de un núcleo haploide, es decir son multicarióticas, y de ellas nacen hifas igualmente multicarióticas. Las hifas de las Morchella se empalman (anastomosan) entre si con frecuencia, de manera que diferentes individuos, nacidos de esporas que han caído cerca unas de otras, se unen y ponen en común todo su arsenal genético de núcleos, de forma que al final lo que se forma es una red o colonia miceliar formada por hifas heterocarióticas que contienen entre 5 y 65 núcleos diferentes (!!!).

Esto supondría un autentico caos para la mayoría de seres vivos, porque ¿Qué código genético (cadena de ADN) de los muchos presentes en cada célula prevalece y es utilizado para fabricar las proteínas, enzimas y hormonas que componen y regulan el desarrollo de los diferentes órganos y estructuras que forman nuestros cuerpos? Efectivamente, el desarrollo y fructificación de las Colmenillas es bastante caótico, ya que setas muy próximas entre sí pueden presentar aspectos, tamaños, formas y colores bastante diferentes para lo que habitualmente estamos acostumbrados a que deban caracterizar una determinada especie. De hecho, setas producidas por la misma colonia miceliar pueden no ser genéticamente iguales, ya que en su formación podrían haber intervenido distintos núcleos. Esta es una de las causas por las que los micólogos no han sido capaces de ponerse de acuerdo en clasificar y nombrar los diferentes taxones que han sido descritos dentro del género Morchella, que incluso podría abarcar algún otro género descrito con el nombre de Mitrophora.

¿Por qué todo este follón de tantos núcleos distintos pero asociados? ¿Qué ventajas puede tener esto? La existencia de todo este arsenal genético posibilita un rápido desarrollo y una rápida y flexible capacidad de adaptación a un medio cambiante, sin embargo imposibilita la delimitación o definición de los distintos individuos.

Es decir, la teoría del gen egoísta, en el marco de la genética de las Morchella, ha conducido a la formación de colonias mediante la asociación de varios individuos indiferenciados, en favor de una mayor supervivencia de los genes que caracterizan a la especie. O sea que en estos hongos realmente prevalece la especie sobre el individuo, hasta el extremo de que éste desaparece o se diluye en una masa continua.

Como he tratado de demostrar, la teoría del gen egoísta está detrás tanto de la formación de colonias humanas en Marte como de las colonias miceliares en las Morchella. Si bien se trata de un egoísmo un tanto especial, que también tiene bastante de altruismo, supervivencia e impulso vital.

Ya lo sé, el argumento no es fácil de seguir, ni el contenido fácil de entender,… lo de “Mad” es por algo, efectivamente.

Resuena en el sombrero: “Like Wow Wipe Out”.- Hoodoo Gurus (Sydney (Australia), 1985). Perteneciente a su álbum “Mars Needs Guitars”. Una banda formada por descendientes de colonos y presos ingleses que, en los siglos XVIII y XIX, viajaron hasta una lejana isla de las antípodas.

Fotos: 1º) Imagen virtual de la futura colonia humana en Marte del proyecto "Mars One". 2ª) Colonia de Morchella dunensis.

lunes, mayo 13, 2013

OBI-TUARIOS Y CORONAS FLORALES







Observad cómo crecen los lirios del campo. No trabajan ni hilan; sin embargo, os digo que ni siquiera Salomón, con todo su esplendor, se vestía como uno de ellos. Si así viste Dios a la hierba que hoy está en el campo y mañana es arrojada al horno, ¿No hará mucho más por vosotros, gente de poca fe? Así que no os preocupéis diciendo: “¿Qué comeremos?” Porque los paganos andan tras todas estas cosas, y el Padre celestial sabe que necesitáis de todo esto. Más bien, buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Por lo tanto, no os angustiéis por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas.” (Mateo 6:25-34).

No cabe duda que el mundo vegetal, especialmente las flores, siempre han sido fuente de inspiración para los atuendos humanos y la moda, no sólo de las mujeres sino también para los hombres (1ª foto). Sin embargo, a la vista de las fotografías de arriba, resultan curiosas las semejanzas existentes entre ciertas ropas asiáticas, como son el kimono (着物) con su obi (帯 cinturón de tela) japonés, las túnicas y gorros de los lamas o monjes tibetanos, y una flor autóctona del continente americano, como es la Amapola de California (Eschscholzia californica) que, escapada de los jardines, se ha asilvestrado en muchos lugares de la Península Ibérica.

El cáliz de esta flor está formado por dos sépalos fusionados de tal modo que forman una capucha, la cual protege los pétalos durante su desarrollo inicial, de manera que, al abrirse la corola, la capucha cae o se rompe, simulando en ocasiones un curioso corsé u obi natural.

Hablando de obis, capuchas, monjes y California (Hollywood), aprovecho la ocasión para expresar mi más sentido pésame por el reciente y triste fallecimiento del gran Constantino Romero ¿Quién podría olvidar aquel: “Luke, yo soy tu padre “. Y también por la pérdida del no menos grande Alfredo Landa.

Resuena en el sombrero:… Pues no, en esta ocasión no voy a poner nada de mis queridos Coronas, sino esta olvidada canción de los sesenta que fue versionada a mediados de los 80 por el grupo sueco The Pushtwangers: “Father´s name is dad”.- Fire (London (UK), 1968). Por lo del padre de Luke y el color de fuego de la Amapola de California.

Cada día tiene ya sus problemas”… Y si, tarde o temprano, todos vamos a morir ¿Por qué preocuparnos por el mañana?... Esto no quita que debemos luchar por un mundo más justo y mejor. Recordemos el viejo proverbio indio que reza: “La Tierra no es una herencia de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos”.

3ª foto by Mad Hatter.

miércoles, mayo 08, 2013

EL PODER DE LA PALABRA


No deja de ser curioso como, en ocasiones, pequeños actos que nos parecen nimios, aunque se salgan de nuestro trabajo habitual, resultan ser los más valorados, mientras que un gran esfuerzo en nuestras tareas propias pasa con frecuencia desapercibido. Supongo que es debido a que el primer caso se considera algo extraordinario, que no estamos obligados a hacer pero que sin embargo hacemos por iniciativa propia, mientras que en el segundo, como se supone que es lo que tenemos que hacer, resulta menos valorado.

No deja de tener su lógica, pero deberíamos ser más proclives a agradecer a los demás todos los trabajos bien hechos, pararnos un momento para dar una palabra de ánimo, en lugar de dar tantas cosas por supuestas y pensar que son gestos innecesarios.

No debemos subestimar el enorme poder de la palabra, que muchas veces no es lo que se dice, sino más bien cómo y cuándo se dice, e incluso lo que no se dice, ya que el silencio y el saber escuchar también tienen gran importancia.

Un buen ejemplo de esto se refleja muy bien en la fábula de “La Rana Sorda”:

“Un grupo de ranas viajaba por el bosque y, de repente, dos de ellas cayeron en un hoyo profundo. Todas las demás ranas se reunieron alrededor del hoyo. Cuando vieron cuan hondo era el hoyo, le dijeron a las dos ranas en el fondo que para efectos prácticos, se debían dar por muertas. Las dos ranas no hicieron caso a los comentarios de sus amigas y siguieron tratando de saltar fuera del hoyo con todas sus fuerzas. Las otras seguían insistiendo que sus esfuerzos serían inútiles. Finalmente, una de las ranas puso atención a lo que las demás decían y se rindió. Ella se desplomó y murió. La otra rana continuó saltando tan fuerte como le era posible. Una vez más, la multitud de ranas le gritaba y le hacían señas para que dejara de sufrir y que simplemente se dispusiera a morir, ya que no tenía caso seguir luchando. Pero la rana saltó cada vez con más fuerzas hasta que finalmente logró salir del hoyo. Cuando salió, las otras ranas le dijeron:"nos da gusto que hayas logrado salir, a pesar de lo que te gritábamos". La rana les explicó que era sorda, y que pensó que las demás la estaban animando a esforzarse más y salir del hoyo”.

MORALEJA: 1. La palabra tiene poder de vida y muerte. Una palabra de aliento a alguien que se siente desanimado puede ayudar a levantarlo y finalizar el día. 2. Una palabra destructiva dicha a alguien que se encuentre desanimado puede ser lo que lo acabe por destruir. Tengamos cuidado con lo que decimos. 3. Una persona especial es la que se da tiempo para animar a otros.

Resuena en el sombrero: “Shake!”.- Otis Redding & Eric Burdon (London (UK), 1966). Si esto no te levanta el ánimo es que estás muerto.

La caricatura de arriba corresponde a aquella rana que cantaba y bailaba “One froggy Evening” ¿Recordáis aquella entrada?

martes, mayo 07, 2013

GUERRAS SILENCIOSAS




Desde hace millones de años, se viene librando una silenciosa guerra entre las plantas y los animales fitófagos, así como entre éstos y sus depredadores. Se trata de una guerra de adaptación biológica y genética en la que tienen ventaja los pequeños organismos menos longevos con una elevada tasa de reproducción, ya que en ellos la selección genética de los mejor adaptados se lleva a cabo más rápidamente.

El ser humano lleva unos pocos siglos interviniendo en esta guerra, la cual empezó a desequilibrar con nefastas consecuencias, a partir de que, en el año 1939, el científico suizo Muller descubriese las propiedades insecticidas del DDT, una sustancia que se acumula en las grasas de los animales, por lo que se va acumulando a medida que ascendemos en las cadenas alimenticias. De forma que los insectos se van haciendo cada vez más resistentes al producto tóxico y lo acumulan en concentraciones 10 veces superiores a las que se aplican sobre la superficie de las hojas que devoran. A su vez, los reptiles y anfibios que se alimentan de insectos alcanzan en sus cuerpos concentraciones 100 veces superiores, que llegan a 10.000 en las aves rapaces que se encuentran en la cúspide de la cadena trófica, lo que llevó al borde de la extinción al Halcón Peregrino y al Águila Calva en Estados Unidos, a principios de los 70.

Afortunadamente, el uso del DDT fue prohibido en los años 70, pero desde finales de la década de los cincuenta hasta nuestros días, con la llamada “Revolución Verde”, aparecen en el mercado centenares de materias activas para combatir plagas de todo tipo. Grupos de materias activas como los clorados, fosforados, carbamatos, IGR, etcétera, dan origen a la creación de millares de compuestos químicos que, en muchos casos, son de una elevada toxicidad.

A medio y largo plazo, la aplicación masiva de estos productos ha dado como resultado que numerosas plagas hayan desarrollado una resistencia a los mismos, mientras que las poblaciones de insectos depredadores, anfibios, reptiles y aves se han visto notablemente reducidas, lo cual está provocando el repunte o contraataque de las plagas, que ahora campan a sus anchas, libres de sus enemigos naturales.

La Unión Europea se ha dado cuenta de este problema y ahora trata a toda prisa de regular y reducir la producción y uso de productos fitosanitarios, mediante la exigencia de costosas pruebas que demuestren su grado de toxicidad y su incidencia en el funcionamiento de los ecosistemas naturales, clasificándolos adecuadamente según categorías de toxicidad (Directiva 91/414/CEE), de manera que han dejado de fabricarse los más tóxicos; se han prohibido, con carácter general, las fumigaciones aéreas (salvo excepciones justificadas); recientemente se ha prohibido el uso de neonicotinoides (tóxico para las abejas); y se fomenta la agricultura ecológica, la lucha biológica o integrada contra plagas, así como la formación de los aplicadores de productos fitosanitarios (Directiva 2009/128/CE, de 21 de octubre de 2009, para conseguir un uso sostenible de plaguicidas).

En los trece años que llevamos de siglo, el número de plagas y enfermedades nuevas que aparecen cada año alcanza un porcentaje medio del 12%, las cuales se presentan de una forma cada vez más virulenta. Esto está siendo notablemente favorecido por un comercio internacional cada vez más rápido e intenso, a través del cual numerosos organismos colonizan nuevos países donde crean problemas más o menos graves, debido a la falta de adaptación de las especies vegetales y de los ecosistemas nativos a estos nuevos organismos exóticos introducidos.

Por ejemplo, una de las plagas más conocida y dañina es la llamada “Mosca blanca de los invernaderos” (Trialeurodes vaporariorum, segunda foto), un isóptero originario, según parece, de Brasil o de Méjico, que fue detectado en 1870 en plantaciones de tomates de Estados Unidos y que actualmente está presente en los invernaderos de todo el mundo, donde se cultivan tomates, pepinos y otros cultivos. Tras haberse hecho resistente a la mayoría de los insecticidas utilizados para su control, en los últimos años se están empleando parásitos y predadores naturales, tales como Encarsia formosa, Amblyseius swirskii, Eretmocerus eremicus, Eretmocerus mundus, Macrolophus caliginosus, Nesidiocoris tenuis y Ephestia kuehniella.

La avispilla del almendro (Eurytoma amygdali), procedente de Israel y Oriente Medio, alcanzó el S.E. de Francia en 1981 y en 2012 fue detectada en España por primera vez. Y la avispilla del castaño (Dryocosmus kuriphilus), que produce unas agallas en las hojas de este árbol (ver tercera foto), ha sido declarado organismo nocivo de cuarentena en la UE, es originaria de China, se detectó por primera vez en Europa (Italia) en el año 2002, en 2005 ya estaba en Francia y Eslovenia y en 2012 ya ha alcanzado la Península Ibérica (Girona), por lo que se calcula que avanza a una imparable velocidad de 80 Km./año.

En la lucha contra estos organismos se invierte mucho tiempo, dinero y esfuerzo, el año pasado la revista “Nature” publicó un trabajo del Doctor Miodrag Grbic, de la Universidad de Western Ontario (Canadá), sobre el genoma del ácaro Tetranychus urticae, conocido como “araña roja” (en la primera foto), que ha sido el fruto de una investigación que comenzó en 1998 y ha costado 4 millones de dólares, cofinanciados por el Ministerio de Energía de Estados Unidos, Genoma Canadá y la Unión Europea, en un proyecto internacional en el que han participado más de 30 instituciones científicas de todo el mundo, entre ellas el Instituto de Ciencias de la Vid y del Vino, con investigadores de la Universidad de La Rioja.

Esta diminuta “araña roja”, que sólo mide medio milímetro, está considerado una de las principales plagas agrícolas a nivel mundial, ya que se alimenta de más de 1.000 especies de plantas distribuidas por todo el planeta, excepto en los polos.

Este estudio internacional ha conseguido secuenciar el genoma de este artrópodo, lo que posibilitará desarrollar medidas que controlen las plagas y permitirá avanzar hacia nuevos nanomateriales derivados del estudio de su peculiar seda.

Según este trabajo, el secreto de la resistencia del ácaro ante los mecanismos de protección de las plantas se esconde en los genes encargados de eliminar toxinas de origen vegetal.

Lo más sorprendente es que la araña roja integra en su genoma algunos genes detoxificadores procedentes de bacterias, hongos y plantas que utiliza como arma para combatir las defensas de las plantas de las que se alimenta”, revela Vojislava Grbic, investigadora de la Universidad de Western Ontario y del Instituto de Ciencias de la Vid y del Vino del CSIC, coautora del trabajo.

Miodrag Grbic añade que el trabajo ha revelado que el genoma de la “araña roja” es particularmente pequeño, “25 veces menor que el de una garrapata pero con gran cantidad de genes, 18.414. En relación a su tamaño, multiplica por 30 los genes que tiene un humano (25.000)”, señala. “Es un genoma muy denso dado que los genes ocupan la mitad de la secuencia. En un genoma humano, los genes sólo ocupan un 1,5%”, recalca Grbic.

Con esta información “la idea es desarrollar nuevas tecnologías para controlar dicha plaga sin pesticidas con un acercamiento genómico y ecológico”, explica Miodrag Grbic, autor principal del trabajo e investigador vinculado al Instituto de Ciencias de la Vid y del Vino.

Los resultados de este trabajo plantean nuevas formas de desarrollo para una agricultura más sostenible. “Estas estrategias podrían incluir desde la mejora genética para obtener plantas resistentes a la araña roja, hasta aproximaciones biotecnológicas que contribuyan a desarrollar alimentos completamente libres de plaguicidas”, explica la investigadora Isabel Díaz, del Centro de Biotecnología y Genómica de Plantas.

Las invasiones de este ácaro afectan a más de 150 plantas de interés agrícola como cultivos de tomate, vid, pepino, pimiento, fresa, manzano, peral, maíz, clementinas o soja. Los gastos anuales para controlar las poblaciones de este ácaro y los daños que provoca se acercan a los 740 millones de euros, por lo que la inversión de 4 millones de dólares está plenamente justificada.

Además, derivado de este estudio se han descubierto las increíbles propiedades de la seda que produce este ácaro, con un gran potencial de desarrollo como bio-nanomaterial: “La seda de este ácaro es única. Es muy fina, mucho más que la de una araña, y el diámetro de sus fibras de seda es nanométrico. Se trata de un bio-nanomaterial natural y sus usos podrían aplicase en materiales para la industria aeronáutica y automovilística”, declara Grbic, director de la investigación.

Este material tan particular “podría tener posibilidades de uso en regeneración de tejido humano como un rastrel para crecimiento de células, para crear microcápsulas donde entregar los medicamentos o incluso para huesos artificiales”, apunta el autor.

Su composición más sencilla supone grandes ventajas para su explotación comercial”, explica Marisela Vélez, del Instituto de Catálisis y Petroleoquímica del CSIC. La secuenciación de los genes de este artrópodo “facilitará su expresión y modificación para obtener el material a precios competitivos, algo que todavía no se puede hacer con la seda de araña debido a su mayor complejidad”, afirma Vélez.

Precisamente, es el rastro de seda que deja la “araña roja” tras de sí, de lo que se sirve uno de sus predadores naturales, que se utiliza para el control biológico de esta plaga, otro ácaro llamado Phytoseiulus persimilis, que fue descubierto casualmente en Alemania, en el año 1958, en unas raíces de orquídeas que procedían de Chile.

Es decir, para combatir las plagas exóticas se utilizan predadores y parásitos naturales, igualmente exóticos. Se supone que, pasado un tiempo, todos los bichos y plantas del mundo habrán llegado a todos los lugares que reúnan las condiciones necesarias para su subsistencia, y las poblaciones alcanzarán un nuevo equilibrio global o terráqueo, pero siempre dinámico, para que la guerra continúe, con o sin el hombre.

Leo en silencio: “Primavera Silenciosa”.- Rachel L. Carson (Maryland (USA), 1962).

viernes, mayo 03, 2013

GRANDES "PERROSONALIDADES"







Según parece, a la inmensa mayoría de la humanidad nos espera una vida de perros, aunque la vida de algunos canes consiste en ir del paseo matinal al masaje, para pasar por el salón de belleza antes de comer en plan “delicatessen”, y después la siesta… Aunque me temo que no caerá esa breva, sino que más bien será una vida llena de “peros”, condicionada por la esclavitud de los mercados y los horrarrioss.

Lo cierto es que, tras algunas entradas anteriores dedicadas al mejor amigo del hombre, tenía por ahí algunas fotos de perros de lo más “madhatterianos”, que me apetecía mostrar en conjunto.

Resuena en el sombrero: “King of the Dogs”.- Iggy Pop (En algún lugar de la costa francesa, 2009).

P.D.: Por favor, nunca peinéis a vuestras mascotas como al caniche de la última foto… Eso ya es más que perder el buen gusto, eso es perder la dignidad!

martes, abril 30, 2013

QUÉ NOS MUEVE A CONSUMIR?




Si os dijese que hay gente que es capaz de cultivar no se sabe muy bien el qué, de una forma que no se comprende del todo, con el objetivo de producir un alimento, sin que se sepa a ciencia cierta si le va a sentar bien o no, que simplemente lo hace porque disfruta con ello, asumiendo los riesgos, y todo ello de una manera perfectamente legal, pensaríais que es otra locura más del sombrerero. Pero resulta que eso es exacta y resumidamente lo que sucede en estos momentos con las setas denominadas vulgarmente Colmenillas, Cagarrias, Morillas, Múrgulas o Morels (Morchella).

Para comprender más en profundidad el tema, a continuación paso a detallar algunos aspectos:

Tradicionalmente, estas setas han sido consideradas excelentes comestibles debido a su sabor y textura suave y agradable; a su curiosa forma como de panal de abeja, sobre un pie y una mitra huecos, lo cual permite que absorban muy bien las salsas y que puedan ser rellenadas; y también, por qué no decirlo, a la exclusividad que implica el consumir un producto raro y natural, imbuido de un cierto misterio propio de los bosques en los que crecen. Siendo estas setas particularmente apreciadas en Norteamérica (USA y Canadá), en donde incluso están empezando a ser cultivadas de una forma artesanal y a pequeña escala (primera foto).

Sin embargo, desde hace algunas décadas estas setas han producido algunos problemas de toxicidad o salud, tales como la presencia de toxinas termolábiles causantes de una hemolisis (destrucción de glóbulos rojos) y trastornos gastrointestinales, por lo que estas setas nunca deben consumirse crudas o poco cocinadas. Posteriormente, se demostró la existencia de otras toxinas que no se destruyen con el calor y que producen en algunas personas, al día siguiente del consumo, una sensación de malestar, mareos, pérdida de equilibrio y en algunos casos también alucinaciones, y que se vino en llamar “síndrome cerebeloso”, por afectar a ese órgano del sistema nervioso central entre uno y varios días. Este último síndrome sólo se ha producido con setas frescas cocinadas pero nunca con setas que hayan sido desecadas previamente a su consumo (cosa muy normal y frecuente en las Colmenillas, que suelen conservarse desecadas en frascos de cristal).

También se han detectado casos de toxicidad de las Colmenillas cuando se consumen mezcladas con bebidas alcohólicas (vino, cerveza), cosa que sucede con otras especies como Coprinus atramentarius, Clitocybe clavipes y Boletus luridus.

Además, en todos estos casos de toxicidad, parece que tiene mucha influencia la predisposición o susceptibilidad de cada individuo. Y, pese a todas estas informaciones, aún no se ha prohibido la comercialización ni el consumo de las Morchella en ningún país.

En lo que respecta a la taxonomía de este género, la clasificación y nomenclatura de las posibles especies, subespecies y variedades, no está nada clara, existiendo en este momento un enorme galimatías de nombres y sinónimos que se traduce en una gran incertidumbre, debido a que muchas especies fueron descritas hace muchos años y de una forma bastante deficiente, teniendo en cuenta los avances actuales en materia de genética y micología, por lo que ni siquiera se esta seguro de cuantas especies hay, ni de cuáles de ellas son las que presentan problemas de toxicidad.

Tampoco se conoce con detalle la ecología de las Colmenillas, capaces de crecer en gran diversidad de hábitats. Parece claro que, básicamente, existen dos tipos de estrategias: las “colonizadoras” de suelos quemados o alterados (ruderales, huertos), cuya presencia podría estar ligada principalmente a la ausencia de otros hongos competidores; y las “perennes” o asociadas a determinados tipos de vegetación, con cuyas raíces no forman verdaderas micorrizas, sino que podrían desarrollarse a expensas de los azúcares y otras sustancias exudadas por las raíces, heridas, insectos chupadores del follaje, acumulación de frutos caídos, etc. Si bien, parece que hay especies que pueden desarrollar ambas estrategias.

Resulta evidente que hay numerosas dudas, especulaciones y misterios que rodean al género Morchella, lo cual no ha impedido que se frene su consumo, sino más bien al contrario, a los seres humanos nos atrae lo misterioso.

Pensándolo bien, no deja de ser paradójico el hecho de que, en esta sociedad que cada vez exige más seguridad y garantías para todo, algo peor aún si cabe sucede con productos tan conocidos y tan poco misteriosos como son el alcohol y el tabaco. Si bien, aquí ya entramos en lo que consideramos drogas o “vicios”… ¿Dónde poner la raya entre drogas y alimentos? Por ejemplo, es evidente que un vaso de vino contiene alcohol y es considerado alimento, su consumo moderado se ha demostrado que es bueno para la salud, al prevenir los trastornos cardiovasculares, y también se sabe que para alguien acostumbrado a su consumo, éste no supone muchos inconvenientes, salvo el derivado de imposibilitarle la conducción de un vehículo durante el tiempo en el que el alcohol sea detectable, con arreglo a la legislación vigente.

Para complicar aún más el asunto, existe el caso de otra seta que fue considerada durante mucho tiempo un excelente comestible, la llamada “Seta de los Caballeros” (Tricholoma equestre = T. flavovirens), la cual, debido a varios casos de intoxicación grave e incluso uno de muerte, causada por un extraño síndrome de destrucción de los músculos (rabdomiolisis), producido tras un consumo abundante y prolongado de esta seta, se prohibió legalmente su comercialización y consumo. Pese a lo cual, me consta que existen personas (informadas de dichos casos de toxicidad) que siguen consumiendo esta seta en pequeñas cantidades, recolectada por ellos mismos, como han hecho toda la vida sin que les causase problema alguno.

¿Qué nos mueve a consumir? ¿Podría considerarse que existen adictos a la recolección y el consumo de setas? ¿Habría que poner en determinadas setas que se venden en los mercados una etiqueta que advirtiese de que su consumo puede perjudicar seriamente la salud del consumidor?¿Dónde poner la raya de las garantías de un consumo mínimamente seguro y responsable? Por mucho que se legisle ¿Se puede controlar realmente lo que cada persona recoge en el campo (o en su jardín) y lo que cocina y se come en su casa?

Una cosa es cierta: Los avances científicos repercuten de manera importante en la salud y en la economía, por lo que la forma en la que se realizan, se demuestran y se divulgan, debería estar mucho más controlada y además hacerse de una forma mucho más rigurosa, objetiva e independiente, por parte de los poderes públicos competentes.

En la primera foto aparece un cultivador de Morchella angusticeps (presumiblemente) en Wisconsin (USA). En la segunda foto, pie de Morchella sp., en el suelo de un bosque de ribera, tras haber sido cortada la mitra, probablemente para consumo humano. En la cuarta ilustración: Ciclo vital del género Morchella (Ascomycete).

lunes, abril 29, 2013

LA PARANOIA CRÍTICA CREATIVA DE DALÍ




El genial pintor Salvador Dalí inventó en 1930 el sistema de creación paranoico-crítico, añadiendo un cierto control mental y significado (“La conquista de lo irracional” (1935)) al puro automatismo psíquico en ausencia de cualquier control ejercido por la razón, que propugnaba el creador del surrealismo, André Bretón.

En 1934 Dalí define este método como “método espontáneo de conocimiento irracional fundado en la objetivación crítica y sistemática de las asociaciones e interpretaciones delirantes”, alejándolo de la pura automatización (“La actividad paranoico-crítica ya no considera aisladamente los fenómenos e imágenes surrealistas sino, al contrario, en el seno de un conjunto coherente de relaciones sistemáticas y significativas” (1935)), haciéndolo de una manera genialmente poética, no exenta de humor (“es una forma de intuición poética, que no olvida el humor: relacionar cosas entre sí que no tienen nada que ver, como en el caso de los juegos de palabras, y su versión lírica como son las greguerías de Ramón Gómez de la Serna”), ni de erotismo (“Todo lo que no sucede desde el punto de vista erótico, se sublima en la obra de arte”). No sin ciertas dudas y vaguedades, ya que en 1957 el propio artista matizó: “Hace ya treinta años que lo inventé y que lo practico con éxito, aunque hasta ahora no sepa muy bien en qué consiste exactamente. En términos generales, se trata de la sistematización más rigurosa [estableciendo asociaciones] de los fenómenos y materiales más delirantes, con la intención de hacer tangiblemente creadoras las ideas más obsesivamente peligrosas”.

Dalí se interesó mucho por los avances científicos de su tiempo, desde el psicoanálisis hasta la física cuántica y la nuclear, estudió la teoría de la relatividad de Einstein y le obsesionó particularmente la estructura en espiral del ADN de Watson y Crick, así como las funciones matemáticas que podían representar curvas complejas (las denominadas “estructuras fractales”), como las funciones logarítmicas, llegando a promulgar que “jamás ha existido en la Naturaleza ejemplo más perfecto de espirales logarítmicas que el perfil del cuerno del rinoceronte”.

Una idea que le obsesionó hasta el punto de interpretar la obra “La Encajera” de Vermeer (1669) a base de los apéndices nasales córneos de estos paquidermos, en su cuadro titulado “Estudio paranoico-crítico deLa Encajerade Vermeer” (1955), en la 2ª imagen pueden verse juntos ambos cuadros. Llegó hasta a grabar en cine un corto o breve documental titulado “El Rinoceronte y la Encajera” en el que describe el proceso creativo de este cuadro, que comienza pidiendo permiso a los directores del Louvre de París para copiar la obra original de Vermeer, los cuales se quedan boquiabiertos cuando observan el lienzo de Dalí lleno de cuernos de rinoceronte. El film finaliza con una alocada carrera del artista, armado con una lanza de torneo medieval en ristre, con la que termina atravesando el cuadro ¡Realmente fue un tipo genial!

Dalí se interesó por el cine desde sus inicios, considerándolo una magnífica herramienta para mostrar de una forma más dinámica su particular forma de ver el mundo. Junto con su amigo el director Luis Buñuel, realizaron en 1930 la famosa película “La Edad de Oro”, estrenada el 28 de noviembre en París, cuya proyección fue boicoteada a los pocos días por activistas de extrema derecha, siendo censurada por las autoridades francesas durante muchos años.

Durante un viaje a Hollywood, de la mano del mismísimo Walt Disney, Dalí descubrió en las técnicas de animación la forma perfecta de aunar pintura y cine, comenzando en 1945 un corto llamado “Destino” que no pudo finalizarse por problemas presupuestarios, si bien la “Factoría Disney” retomó el proyecto que fue lanzado en 2003. No obstante, es muy probable que las secuencias más surrealistas del clásico de 1940, “Fantasía”, tuviesen una clara inspiración daliniana.

Sin embargo, según cuentan algunos amigos, Dalí no apreciaba excesivamente las películas modernas, sonoras y a color, de manera que, al preguntarle sobre qué le había parecido tal película, él no mencionaba nada referente al argumento o a los actores, sino que a lo mejor se había fijado en detalles que habían pasado inadvertidos para la mayoría del público, como el cuadro que aparecía al fondo de determinada secuencia o cosas disparatadas.

En su casa de Cadaqués, disfrutaba con frecuencia, en compañía de Gala, de viejas películas mudas en blanco y negro (“Un perro andaluz” de Buñuel y otras de Chaplin, Buster Keaton, etc.) que eran proyectadas sobre una sábana colgada en la pared, con la ayuda de un colaborador suyo que daba vueltas a la manivela de un vetusto proyector manual, mientras éste tarareaba con la boca alguna sencilla e improvisada melodía con la que amenizaba las sesiones.

No obstante, Dalí fue fan de muchas de las estrellas de Hollywood, con las que charlaba y alternaba en las fiestas y acontecimientos en los que coincidían. Si bien, el único con el que llegó a colaborar fue con Alfred Hitchcock, en 1945, para realizar los decorados de la secuencia de la pesadilla que aparece en la película “Spellbound” (3ª foto). Al parecer los productores de la película quedaron horrorizados y rechazaron, por irrealizables o extremadamente caras, muchas de las estrambóticas ideas que surgieron de la imparable e inagotable mente creativa del genial artista.

Curiosa y extrañamente, al contrario de lo que ha sucedido con otros artistas como Warhol o Picasso, Dalí no ha formado parte con demasiada frecuencia de la iconografía propia de la música pop, con la excepción del genial y atractivo Peter Murphy (Bauhaus, Dali´s Car), otro gran adicto a las más oscuras paranoias:

Resuenan en el sombrero: “The Judment is the Mirror”.- Dali´s Car (London (UK), 1984). “Paranoia, Paranoia”.- Bauhaus (London (UK), 1983).

miércoles, abril 24, 2013

DEAR MR. LÓPEZ



Robert López es un joven chicano del barrio de “Chula Vista”, un suburbio de San Diego (California) que, junto a otros tres compañeros de instituto, montó a finales de los 70 el grupo pionero del punk (en este enlace podéis ver un vídeo del primer grupo chicano que fue famoso a nivel mundial) llamado “The Zeros” (en la segunda foto, Robert es el tercero empezando por la izda.).

Unos años más tarde, este "Súper López" californiano de los escenarios se convirtió en “El Vez” (el Elvis mejicano) que, junto a sus fabulosas y simpáticas “Elvettes”, han realizado uno de los mejores directos a los que he tenido la suerte de asistir en más de una ocasión (la última fue a finales de los 90, en una carpa montada al efecto en las afueras de Calahorra, recuerdo que incluso pude cenar con ellos antes del conciertazo, gracias a que el manager de aquella gira española fue nuestro gran amigo y magistral guitarrista Mike Sobieski (ex-Pleasure Fuckers, ex- Sin Citiy Six)).

Su espectacular puesta en escena incluía fulminantes cambios de vestuario, de manera que, tras disfrutar de un tema interpretado por un inmaculado y deslumbrante “Elvis Blanco”, se le acercaban las Elvettes, tiraban de chaqueta y pantalones y casi al instante aparecía enfundado en cuero negro, para después transformarse en un dorado caudillo maya que reivindicaba que los españoles no pudimos descubrir algo que nunca estuvo oculto, mucho antes de nuestra llegada a las Américas, en el siglo XV: “Never been to Spain”.

Con respecto a la música, El Vez es un auténtico mago a la hora de combinar diferentes trozos de grandes clásicos de la música pop de todos los tiempos sin que nada chirríe, de manera que hace fabulosas introducciones, sorprendentes interludios o magníficos colofones a las versiones de los temas de Elvis que canta en un perfecto spanglish. Uno de los mejores ejemplos para ilustrar este extraordinario talento, es la que a mi juicio ha sido su obra maestra, una gran pieza titulada “En el barrio”, en la que mezcla de manera genial el “In the Ghetto” de Elvis con el “Dear Mr. Fantasy” de Traffic (por favor, no os perdáis el fabuloso vestuario del vídeo).

Resuena en el sombrero: “Pushing too hard”.- The Zeros (Chula Vista (San Diego, California), 1980). Una versión de un tema de The Seeds, grupo emblemático del garage-psicodélico sesentero californiano, lo que demuestra el genial eclecticismo de este gran artista y showman chicano, un auténtico rey de las versiones.

viernes, abril 19, 2013

TARGET: DRACULÓN


Aunque ya llevan unos añitos tocando, hace poco que he descubierto al grupo de la foto: The Ghastly Ones (Los Horrorosos). Con esos sombreros de copa tan elegantes y esas guitarras “Yamaha SGV” tan fardonas, resulta obvio que tenía que dedicarles una entrada. Se trata de una banda californiana de garage-surf, aficionada a las películas de terror, ciencia ficción y del espacio, sobre todo las de serie B que se hacían en los años 50 y 60. De hecho su nombre proviene de una película de bajo presupuesto y altas dosis de horror que dirigió Andy Milligan en 1968.

Entre sus influencias musicales se encuentran clásicos como The Ventures y Dick Dale, pero también grupos más oscuros como The Belairs, The Fender IV o The Del-Aires, grupo éste último que apareció en la película “Horror of Party Beach”. Si bien resulta evidente que su estética también se ha visto influenciada por gente como Screamin´ Lord Sutch, The Cramps, The Fuzztones y otras criaturas de los pantanos.

Uno de sus mejores temas es un instrumental de surf espacial y terrorífico, con el que ilustran un imaginario viaje interestelar a un lejano planeta llamado “Draculón”.

Resuena en el sombrero: “Target Draculon”.- The Ghastly Ones (Van Nuys (California), 2006).

Buen finde! No os constipéis con estos cambios tan bruscos de temperatura.

miércoles, abril 17, 2013

MADERA VIEJA Y NO TAN VIEJA



Los árboles son bastante más longevos que los seres humanos, aunque existen notables diferencias entre las distintas especies.

Entre los de vida más corta tenemos a los chopos (Populus nigra), cuya edad no suele superar los 150 años. En la primera foto podemos ver la madera cuarteada del Chopo singular que lleva 130 años dando sombra en la plaza de Sorzano (La Rioja), entre la iglesia y el frontón. En sus arrugas, grietas y surcos podemos descubrir mares revueltos por el encrespado oleaje del tiempo y vórtices borrascosos, esculpidos por el sol riojano y el implacable cierzo.

Unos pocos kilómetros hacia el sur, ascendiendo por las laderas de la Sierra del Moncalvillo, encontramos un árbol mucho más longevo y perteneciente a una estirpe mucho más antigua que las frondosas angiospermas salicáceas a las que pertenecen los chopos, de crecimiento rápido y vida relativamente breve. Me estoy refiriendo a una gimnosperma ancestral como el Tejo (Taxus baccata), una legendaria especie que tiene un crecimiento muy lento y follaje perenne que resulta venenoso para el hombre. En esta zona encontramos ejemplares de más de 1.000 años de edad (3ª foto), en cuyos troncos, castigados por la intemperie, observamos verrugas formadas por brotes epicórmicos enquistados, rodeados por tornados fosilizados, profundos cañones y grietas de madera vieja pero aún viva (2ª foto), que forman el acné de un árbol aún adolescente, ya que estos longevos seres vivos pueden alcanzar los 3.000 años de edad.

Resuena en el sombrero: “Sixteen forever”.- The Dictators (Woodstock (New York), 1978). No nos basta con rejuvenecer hasta los 24 años (como los que tiene el joven Jacco Gardner), sino que ahora queremos retroceder hasta los 16 para quedarnos allí eternamente. Esta canción causa furor entre los cuarentones, en el siguiente vídeo podéis ver un patético grupo de ellos brincando alegremente, mientras se hacen la ilusión de regresar a la adolescencia, al ritmo de unos talluditos Nomads!

Todas las fotos by Mad Hatter.


martes, abril 16, 2013

ARAÑAS CANGREJO








Son muchos los insectos que se ven irresistiblemente atraídos por las flores, en busca de su nutritivo néctar y polen. Muchos de ellos pertenecen al orden de los himenópteros, como la pequeña avispilla que aparece en la 3ª foto sobre un Tusílago (Tussilago farfara). También son frecuentes las mariposas, como la Colias alfacariensis de la 4ª foto y la Arlequín (Zerynthia rumina) de la 5ª. Y hasta acuden algunos coleópteros, como la Epicometis hirta que aparece en la 6ª foto devorando el polen y el néctar de una flor de Peral.

Algunas arañas de la familia Thomisidae, llamadas “arañas cangrejo”, se aprovechan del atractivo que ejercen las flores sobre los insectos para acecharles camuflados sobre ellas. Para ello se colocan junto a la flor con las patas delanteras abiertas, a la espera de que se pose algún insecto incauto, momento en el que las patas de la araña cangrejo se cierran como un cepo mortal. Las dos especies más frecuentes en Europa son la Thomisus onustus de la 1ª foto, sobre una flor de Tusílago; y la Misumena vatia, sobre una Aguileña (Aquilegia vulgaris), si bien esta última debe ser algo daltónica, porque su color blanco resalta bastante sobre el violeta azulado de la flor (2ª foto) ¡Parece un fantasmita!

Resuena en el sombrero: Como el “Moscas y arañas” de los Negativos ya lo puse en aquella otra entrada sobre orquídeas, en esta ocasión pongo el “Spiders in my sink” de The Fourgiven (Los Ángeles (California), 1987).

Todas las fotos by Mad Hatter.