miércoles, junio 19, 2013

TIEMPO DE ORUGAS Y MARIPOSAS





Fecundar la friolera de 2.000 huevos es una ardua tarea que lleva su tiempo, por lo que la pareja de Barrenos del álamo (Sesia apiformis) tiene que permanecer más de una hora en la postura que veis en la tercera foto (hembra a la izquierda y macho a la derecha), a plena luz del día, lo cual ha motivado que estas robustas mariposas hayan tenido que disfrazarse de uno de los insectos más aterradores que existen en Europa: el Avispón (Vespa crabro, 4ª foto). Idéntica estrategia ha adoptado alguna especie de mosca (sírfido).

El abultado abdomen de la hembra de Sesia apiformis es capaz de almacenar 2.000 huevos que, una vez fecundados, deja caer al suelo, al pie del Álamo blanco (Populus alba) sobre cuyo tronco se ha realizado la cópula, y cuyas raíces horadarán las larvas nada más nacer, primero en sentido descendente, hasta que, cuando hayan evolucionado lo suficiente, normalmente en su segundo año de vida, cambien de sentido ascendiendo hasta la base del tronco, donde se envolverán en un capullo de seda para transformarse en crisálidas de las que emergerán en primavera las mariposas adultas.

Mientras las Sesias copulan en el álamo, sobre una cercana planta de Hinojo (Foeniculum vulgare) se alimenta una gruesa oruga de la bella mariposa Macaón (Papilio machaon). Estas vistosas larvas (2ª foto) no necesitan disfrazarse, ni aparentar lo que no son, sino que emplean sus brillantes colores para advertir a sus posibles predadores de que contienen un líquido acre y tóxico (ácido butírico), que expulsan en unos curiosos tubérculos rojos, en forma bífida (osmaterium), que poseen detrás de la cabeza, los cuales despliegan en cuanto son molestadas.

Sin embargo, pocas orugas superan en tamaño a la de la Esfinge calavera (Acherontia atropos) de la 1ª foto, que se alimenta de plantas de la familia de las solanáceas, mientras que la mariposa adulta se dedica a saquear la miel que las laboriosas abejas almacenan en sus colmenas.

Si en los comentarios de la entrada anterior argumentábamos sobre el posible dominio reptiliano de la Tierra, en caso de que no hubiesen caído el meteorito que produjo la extinción de los dinosaurios, de lo que no cabe ninguna duda es que los verdaderos reyes del planeta son los insectos. Dentro de esta gran clase de artrópodos, el orden de los coleópteros es el más numeroso y diversificado, sobre ellos ya hemos tratado en no pocas ocasiones, pero junto al “rey escarabajo” en el trono de la vida se sienta la “reina mariposa” y, como todo el mundo sabe, para ser mariposa primero hay que ser oruga, por lo que, en cualquier caso, nuestro planeta está dominado por “gusanos”.

Esta primavera tan húmeda que estamos teniendo ha producido un gran desarrollo de la vegetación, lo que está favoreciendo una gran proliferación de orugas y mariposas, así como de setas, lo cual me hace recordar a uno de mis personajes favoritos de “Alicia en el país de las maravillas”, como es la oruga fumadora, con sus cómodas babuchas, dando profundas caladas a su pipa de agua.

Resuenan en el sombrero: La pipa de agua sonora más famosa de la Historia: “You´re gonna miss me”.- 13th Floor Elevators (Texas (USA), 1966). Porque el día que dejemos de ver orugas y mariposas en nuestras primaveras, sin duda, las echaremos de menos. Y “Puppets Dangling”.- Jacco Gardner (Hoorn (Holanda), 2013). Una música que evoca como pocas el mágico mundo de los bosques, los insectos y otras curiosidades de nuestro país de las maravillas.

Todas las fotos, excepto la 4ª, by Mad Hatter.

jueves, junio 13, 2013

EL REY LAGARTO




Hace poco he leído la noticia de que han descubierto el fósil de un enorme lagarto (primera foto), cuyo nombre específico “Barbaturex morrisoni” ha sido puesto en honor al legendario cantante de los “Doors”, Jim Morrison (segunda foto), apodado “Lizard King”, fallecido en París el 3 de julio de 1971. Una gran ocasión para recordar la música de este grupo imprescindible de la historia del rock y cuyo teclista Ray Manzarek falleció hace pocos días (20 de mayo), si bien ya le había dedicado una entrada en el 2007 (ver enlace anterior), por tratarse de uno de mis teclistas favoritos.

El lagarto en cuestión es una especie similar a las iguanas actuales, vegetariano, al igual que ellas, pero de gran tamaño (unos 2 metros de longitud y 27 kilos de peso), que vivió hace 40 millones de años, en la zona del sureste asiático donde actualmente se ubica Myanmar. Este período del Eoceno, ha sido denominado por algunos “Squamozoico”, debido al predominio de grandes lagartos de colas espinosas, en un mundo que ya estaba dominado por los mamíferos, posiblemente debido al hecho de que fue una época caracterizada por un clima muy cálido, en el que incluso se habían fundido los polos, que favoreció un gran desarrollo de los reptiles de sangre fría (poiquilotermos).

Es curioso como el rock´n´roll siempre se ha inspirado bastante en el mundo de los reptiles, desde los aligatores del bajo Mississippi donde nació ("Alligator Blues", no puedo olvidar aquel espeluznante “Alligator Wine” que interpretaron los Fuzztones junto al maestro Screamin´ Jay Hawkins, a los madrileños Downtown Alligators), hasta la "Iguana de Detroit" (Iggy Pop), pasando por las numerosas alegorías a lo camaleónico y a los camaleones, o aquella canción de mis queridos The Church titulada “Reptile” (1988), o aquella otra de los Bauhaus titulada "Lagartija Nick" en la que se inspiraron un grupo de chicos granaínos para denominar a su banda, sin olvidar al gran segundo baterista de los Rescuers y primero de los Imposibles, el inolvidable y entrañable Gonzalo, “El Lagarto”.

Supongo que el cerebro reptiliano, la parte más primitiva de nuestro cerebro que regula el mundo de los instintos, los impulsos y las emociones, tiene algo que ver con eso. Como también el hecho de que a muchos roqueros les guste enfundarse en una segunda piel de cuero negro, calzar botas de serpiente y proteger su vista tras unas gafas oscuras, todo ello les confiere una fría y dura apariencia reptiliana que, en la mayoría de los casos, no es más que pura fachada, una coraza tras la que suele esconderse una cálida personalidad, frágil y tímida. Artistas sensibles, con espíritus libres, corazones cosidos a cicatrices y cuerpos castigados por los excesos que conlleva la nocturna vida bohemia.

Resuena en el sombrero: “Light My Fire”.- The Doors (L.A. (California), 1967).


viernes, junio 07, 2013

LOS INCOMPRENDIDOS FORESTALES




¡No hay manera! Por mucho que nos empeñamos los forestales y la PAC de la Unión Europea, la cultura forestal no acaba de implantarse en la inmensa mayoría de España ¿Por qué nos cuesta tanto dedicarnos al sector forestal?

El mundo rural, en general, cada vez está más abandonado debido a que nuestra cultura es aplastantemente urbana y a que los medios de comunicación de masas están dirigidos a la abrumadoramente mayoritaria población urbanita.

El minoritario y depauperado mundo rural sobrevive a duras penas, gracias principalmente a la agricultura, la ganadería, la artesanía y el turismo. La actividad forestal sólo es significativa en algunas zonas del Norte (Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco y Navarra), pero ni siquiera en estas zonas de clima húmedo los bosques parecen no ser lo suficientemente productivos como para que la gente viva de ellos.

Sin embargo, el motivo del abandono de nuestros bosques no es que éstos no sean productivos, ni se trata de un asunto principalmente económico, sino fundamentalmente social y cultural. En primer lugar, llevamos muchas décadas, incluso siglos, educando a nuestros niños y jóvenes para que abandonen sus pueblos y no valoren la cultura tradicional que se ha ido acumulando durante siglos, una cultura basada en la observación de la naturaleza que les ayudaba a aprovechar todos los recursos que les ofrece la naturaleza durante cada estación del año.

El otro día, escuché en la radio (“El Bosque Habitado” de Radio 3) una historia sobre un padre que guardó la hoja del periódico en la que aparecía un bello mapa mundi. Su hijo pequeño al verla la cogió y la hizo pedazos, el padre apesadumbrado le impuso como castigo a su travieso hijo la tarea de recomponer el mapa mundi pegando los trozos, pensando que le iba a costar varios días, ya que un niño tan pequeño todavía no sabía nada de geografía, pero resulta que a las pocas horas el niño apareció con el mapa perfectamente recompuesto ¿Cómo es posible que lo hayas hecho tan pronto hijo mío? A lo que el niño respondió: “No sabía cómo era el mapa, papá, pero en la cara de detrás había un hombre que sí sé cómo es, así que recompuse el hombre y al dar la vuelta a la hoja ví que el mundo también se había arreglado”. El mensaje está muy claro: Las políticas de desarrollo rural, subvenciones y ayudas económicas, pueden ser enormemente complicadas, pero si nos fijamos en el hombre que ha habitado durante siglos el campo y recomponemos su cultura, veremos que el medio rural se recompone por sí solo, al mismo tiempo.

El problema es que en muchas regiones de nuestro país no sólo apenas existe una cultura forestal, sino un auténtico rechazo hacia el árbol y lo silvestre, a lo que con frecuencia se denomina con términos tan despectivos como “maleza” o terreno “improductivo”. Recuerdo que mi primer jefe en Toledo, me dijo que en cierta ocasión visitó un pueblo de La Mancha para hacer una plantación lineal de árboles a la orilla de un camino, en una inmensa llanura sin un sólo árbol en kilómetros a la redonda. Tratando de mostrar el lado positivo a un paisano con el que entabló conversación, le comentó: “Piense en lo agradable que será dentro de unos años tomarse el bocadillo y un trago de vino a la sombra de los árboles”. A lo que el paisano, muy seco, le contestó: “¿La tortilla? ¡A la sombra´l carro!” Mi jefe, todo cortado, se despidió educadamente y se fue.

Lo forestal sólo suele contemplarse de una forma muy secundaria, como proveedor de leña, caza y pesca, por lo general de manera furtiva y utilizando métodos prohibidos, tales como: recogida de huevos y pollos de pájaros, colocación de lazos, uso de plantas tóxicas (Verbascum) para atontar los peces (enverbescar de las aguas), arponear lagartos, etc. También se recogen otros productos comestibles como espárragos verdes, frutos, setas; plantas medicinales y materiales para artesanía: mimbre, esparto, corteza de zarza, palos, etc. Así como helechos para las camas del ganado. Pero el grueso de la economía y la producción de alimentos provienen de la agricultura y la ganadería.

Sin duda, las actividades agropecuarias son más intensivas y productivas en relación a la superficie ocupada, que los extensivos aprovechamientos forestales. La necesidad de superficies relativamente grandes y la gran dificultad sociocultural que supone el asociacionismo de pequeños propietarios en nuestro país, han ligado los aprovechamientos forestales y cinegéticos a grandes latifundios en manos de unos pocos terratenientes privilegiados (nobles, aristócratas, capitalistas, grandes empresarios), predominantes en la mitad sur peninsular, debido a motivos históricos (Desamortización de Mendizábal). Mientras que, en la mitad norte, son mayoría los montes propiedad de ayuntamientos, muchos de ellos catalogados de Utilidad Pública, la figura de protección legal y de conservación práctica más eficaz que se haya inventado nunca.

En este sentido hay que decir, que la idea surgida en algunas Comunidades Autónomas de poner a la venta los Montes de U. P., al objeto de obtener fondos para paliar la actual crisis económica es una aberración histórica de un enorme calibre, un catastrófico y claro ejemplo del “pan para hoy y hambre para mañana” y de que “el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra”.

Así mismo, los prolongados plazos de tiempo en los que funcionan la mayoría de las especies forestales arbóreas, constituyen un importante escollo a la hora de que nos decidamos a plantarlas y darles unos mínimos cuidados (selvicultura). Quizás por eso, una de las pocas especies que ha tenido cierto éxito entre los propietarios particulares son las plantaciones de clones de chopos híbridos (Populus x euramericana) y de Eucaliptus para producción de madera a turno corto (15 años), lo cual les asemeja algo más a un cultivo agrícola de lo que suele ser la gestión, ordenación y selvicultura de los bosques naturales.

Habría que tener en cuenta y valorar en su justa medida que la existencia de una superficie apropiada, sana e interconectada de ecosistemas forestales (bosques, matorrales, setos, sotos, praderas, ríos, lagos, fuentes, trampales, roquedos, etc.) aumenta considerablemente la biodiversidad, la calidad y cantidad de los recursos, la belleza de los paisajes, la calidad de vida y la salud física, mental y espiritual de las personas que viven en su entorno ¿Qué precio tiene eso?

Lo forestal no suele verse como algo moderno y con futuro, sino que más bien tiende a asociarse con el pasado, remontándose hasta el Paleolítico, un tiempo anterior a la agricultura, en la que el ser humano llevaba una vida nómada sustentada en la caza, la pesca y la recolección de frutos silvestres. Posteriormente, durante muchos siglos, el bosque fue el lugar preferido por el enemigo para realizar emboscadas, refugio de bandidos, lobos y alimañas. En el mejor de los casos, era el coto de caza exclusivo del noble terrateniente y amo del lugar, poblado por ciervos y jabalís intocables que salían a alimentarse por las noches en los sembrados del pueblo, produciendo unos daños por los que no eran compensados en forma alguna.

En el plano laboral, la actividad forestal es el último, duro, ingrato y malpagado recurso al que aferrarse cuando no queda otra cosa, apenas se exige formación ni cualificación alguna, para el monte vale cualquiera, un trabajo al que pueden dedicarse los presos y los parados. Cuando, en realidad, el manejo de la vegetación, de nuestra flora, de nuestros hábitats, de nuestro patrimonio natural, requiere de numerosos conocimientos en muy diversas materias (ecología, mecánica, ergonomía, seguridad), capacidad de observación, una cierta preparación física y una cierta vocación, que, para nada, hacen que sirva todo el mundo para realizar la gran diversidad de tareas que implica la actividad forestal.

Históricamente, el bosque siempre ha sido visto como un símbolo de los tiempos duros de la vida nómada y del feudalismo medieval. Para colmo de males, en España, durante la dictadura franquista se hicieron muchas repoblaciones forzosas, una vez más las cosas se hicieron sin contar con las personas, con los lugareños, sin invertir un valioso e imprescindible tiempo para explicar, formar e involucrar como es debido a la población rural. Siempre he pensado que la psicología y la pedagogía deberían ser asignaturas obligatorias en la carrera de ingeniero de montes y forestal. Pero no, la realidad es que “los pinos del ICONA” adquirieron un cariz negativo. El asunto se politizó hasta el punto de que una parte importante del movimiento ecologista demonizó a los pinos, metiéndoles en el mismo saco que a los eucaliptos, incluso hasta se llegó a poner en duda su carácter autóctono, cuando la realidad es que siempre han existido y existen pinares naturales que cumplen un importante papel colonizador en las series evolutivas de las asociaciones vegetales que van cubriendo un determinado terreno y en los ciclos de los ecosistemas.

Es como si nuestra Historia se hubiese empeñado en que nuestro irremediable destino no sea otro que el desierto pelado y deforestado. Si bien no es algo únicamente propio de la Península Ibérica, sino que ahora se sabe que gran parte del declive de las culturas griega, romana y maya, fue debido a la sobreexplotación y agotamiento de los recursos forestales de su entorno, la deforestación trajo consigo la erosión de los suelos, pérdida de fertilidad, disminución de la capacidad de retención de agua, riadas, inundaciones, sequías, cambio del clima, escasez de madera, caza y otros recursos. En definitiva la superpoblación y la deforestación trajeron consigo la hambruna y la pérdida de la calidad de vida hasta llevar a imperios y pueblos enteros a la desaparición o a la migración forzosa a nuevos lugares.

Una de las claves de este asunto está en el difícil equilibrio entre demografía, desarrollo, economía y sostenibilidad, en un mundo finito con recursos limitados. El bosque tiene muchos recursos, pero su aprovechamiento óptimo implica una densidad de población que no suele cuadrar con nuestras ansias ilimitadas de crecimiento, nuestro instinto reproductor y nuestro afán por consumir al máximo durante el máximo número de años de vida.

Los único seres humanos que lograron vivir de una manera realmente sostenible, durante miles de años y aprovechando plenamente los recursos naturales, han sido los indígenas americanos, pero éstos también fueron y siguen siendo marginados y aniquilados por la predominante y esquilmadorar cultura occidental. No deja de ser paradójico que la denominemos así, ya que la primera cultura occidental fue la de aquellos que pusieron por primera vez su pie en los bosques, praderas, montañas, llanuras, desiertos, selvas y costas vírgenes que se extendían desde Alaska hasta Tierra del Fuego.

Resuena en el sombrero: “Fendendo Achas”.- Talabarte (Galicia, 2012).

Fotos by Mad Hatter: 1ª) Grupo de amigos junto a un Agente Forestal, tras haber cortado algunos árboles que competían con una especie escasa en La Rioja y de crecimiento lento como es la Sabina albar (Juniperus thurifera). 2ª) Primaveral paisaje forestal diverso con Abedules (Betula alba), Pinos (Pinus sylvestris) , Cerezos (Prunus avium), Espinos (Crataegus monogyna) y Escobas (Cytisus scoparius) en Camprovín (La Rioja).

Durante la semana del 10 al 14 de junio se celebra en el Palacio de Congresos y Exposiciones Europa de Vitoria-Gasteiz el VI Congreso Forestal Español ¡Ánimo y mucha suerte queridos colegas!

martes, junio 04, 2013

RAMONEO





Uno de los recuerdos más entrañables que conservo de quien fuera ilustre Catedrático de Botánica en la Escuela Superior de Ingenieros de Montes de Madrid, el Profesor Juan Ruiz de la Torre, es cuando nos contaba anécdotas sobre plantas raras que encontraba en sus interminables paseos por las sierras de media España, y, con ese gracejo andaluz tan característico, nos decía: “… y allí estaba, to recomío por lajh cabraaajh…”. Esta frase o coletilla, aparentemente tan trivial, da una idea muy acertada, intuitiva y significativa del secular predominio que ha tenido y aún tiene, en algunas zonas de nuestro país, la tradición ganadera y pastoril, a costa de nuestra maltrecha y sufrida flora.

Resulta evidente que, en un territorio que lleva siendo poblado por el ser humano desde tiempos prehistóricos y que ha sido habitado, atravesado e invadido por tantas culturas, como es la Península Ibérica, sus bosques y la vegetación silvestre, en general, ha sufrido lo indecible durante milenios, sucumbiendo al diente del ganado, al filo del hacha, a las llamas del fuego, a la cadena de la motosierra y a las palas de la maquinaria moderna.

Hoy en día, se supone que tenemos un mayor cuidado, sensibilidad y respeto por nuestro patrimonio natural, sin embargo muchos montes mantienen una carga de herbívoros, ya sea ganado y/o fauna silvestre (conejos, cérvidos, jabalís, cabras monteses, rebecos, etc.), que resulta excesiva para permitir la correcta regeneración de muchas especies de plantas.

Uno de los árboles que más está sufriendo esta presión es el Tejo (Taxus baccata), ya que, pese a la toxicidad de su follaje para las personas y muchos animales, este árbol es muy buscado y ramoneado por cérvidos, cabras y vacas, lo que unido a la lenta y difícil germinación de sus semillas y a su lento crecimiento, está produciendo un progresivo enrarecimiento de la especie y un envejecimiento de sus poblaciones.

Esta primitiva especie de conífera, cuyos frutos simulan el aspecto de bayas, al estar sus semillas rodeadas por un arilo carnoso de color rojo (única parte comestible de este árbol), con el fin de que sean ingeridos por los pájaros para que dispersen sus semillas junto con los excrementos (ornitocoria), es muy utilizada en jardinería, siendo especialmente apropiada para la conformación de setos recortados con formas caprichosas, debido a su gran tolerancia a la poda. Una poda que, en el medio natural, es realizada por los dientes de los herbívoros que devoran sus brotes una y otra vez, impidiendo un correcto desarrollo de los árboles, que acaban convirtiéndose en auténticos bonsáis (ver cuarta foto).

Si, en vuestros paseos por los montes, alguna vez os encontráis con este tipo de árboles-repollo enanos, podéis colaborar en la conservación de nuestros escasos tejos, rodeándolos con ramas de arbustos espinosos u otros árboles que encontréis en las proximidades, al objeto de impedir o dificultar el acceso de los grandes herbívoros al follaje de estos legendarios árboles.

Otro consejo naturalista-conservacionista: Si veis setas raras, también con aspecto de repollo de vivos colores, esponja o coral, como las de las tres primeras fotos (Hericium coralloides, Hericium erinaceus y Ramaria flavescens), no las arranquéis ni cojáis para comerlas, ya que existen muchas especies muy parecidas y difíciles de diferenciar que resultan purgantes o tóxicas y que, además, también son muy raras. Por lo que es mejor no arriesgarse a comerlas, sino limitarse a disfrutar de su contemplación, sacarles una foto y permitir que sigan creciendo y esporulando durante su breve y efímera fructificación, al objeto de que puedan seguir viviendo en el suelo de nuestros bosques, donde realizan la importante labor de descomponer los restos leñosos, con lo que, además de garantizar el correcto funcionamiento de los ecosistemas y la conservación de su biodiversidad, disminuyen la carga de combustibles secos, susceptibles de alimentar los dañinos incendios forestales.

Este asunto de los ramajes y el ramoneo, no es que haya sido muy tratado por el rock´n´roll, salvo honrosas excepciones como estas:

Resuena en el sombrero: “I don´t want to grow up”, “She talks to rainbows”.- The Ramones (Queens (New York), 90´s) y “Rama Lama Ding Dong”.- The Edsels (USA, 1957).

Fotos 2, 3 y 4 by Mad Hatter.

¡Feliz día del medio ambiente! (Que es mañana).

jueves, mayo 30, 2013

RENNIE Y EL PÁJARO CARPINTERO


The Handsome Family, el dúo de alt-country compuesto por Brett y Rennie Sparks, acaban de publicar un nuevo álbum titulado “Wilderness”, que versa sobre la fauna silvestre. En internet hay disponible una bella canción titulada “Woodpecker” (Pájaro carpintero), con la que esta genial pareja nos traslada a las austeras y rústicas alacenas abandonadas, casi vacías, con unos pocos bellos recipientes de arcaico vidrio transparente, que se aparecen cual fantasmas en su interior, y en los que nuestras bisabuelas guardaban mermeladas caseras, mantequilla, legumbres, azúcar, té y café, dentro de apolillados armarios de madera, iluminados con la luz que se refleja en las paredes desconchadas, tras haber atravesado unas ventanas con la pintura ajada y cuarteada por el paso del tiempo.

El proceso creativo de esta canción del pájaro carpintero ha sido descrito bella y magistralmente por la propia Rennie, poetisa, letrista y banjista del dúo, en el interesante artículo que ha sido publicado hace unos pocos días en el “New York Times”, ilustrado con el dibujo suyo que veis arriba, y que traduzco a continuación:

“El último septiembre, en uno de esos tempranos días rojizo-dorados del otoño, me despertó un tamborileo (tap-tap-tapping) que provenía del patio. Un pájaro carpintero estaba martilleando el viejo arce (Acer negundo) que se encuentra pasada la chumbera cerca del callejón del fondo, mientras yo yacía en la cama dejando que mis pensamientos diesen vueltas:

¿Cómo sabe el pájaro carpintero los árboles que están llenos de bichos? ¿Qué saben esos bichos cuándo el pico de un pájaro carpintero martillea cerca? ¿Qué sabe el árbol cuándo un pájaro carpintero martillea su corteza?

Aquí me encuentro tratando de empatizar con un árbol, con una larva de insecto y con un pájaro, y sé que es una buena ocasión de que se esté gestando una idea para alguna canción. Por supuesto que esto no significa que se termine ninguna canción, pero sí significa que me voy a pasar unas pocas horas sentada en el sillón indagando sobre palabras como “pájaro carpintero” y “escarabajo del arce” y que pasaré todavía más tiempo revolviendo y escribiendo en mi cuaderno de notas.

Tengo un montón de cuadernos llenos de notas y escritos. A menudo no conducen a nada, pero algunas veces, en los días de suerte, los escritos empiezan a conectarse con algún misterio que no puedo dejar hasta que éste sea desvelado. Lo que una vez fue un amasijo de palabras e ideas empieza a magnetizarse y estar lleno de sentido ¡Oh, esos días de suerte!

Básicamente, me limito a sentarme en el sofá y a seguir las chispas que se dispersan por aquí y por allá.

Aquella mañana que empezó con un tamborileo, le siguió una tarde en la que aprendí mucho sobre pájaros carpinteros. Supe que estas aves tienen lenguas larguísimas con cerdas en su extremo. Supe que el cráneo de los pájaros carpinteros está especialmente diseñado para protegerlos de los impactos, como un casco anti-choque. También averigüé que su oído es sorprendentemente agudo. Estas aves pueden escuchar el sonido de las larvas al moverse dentro del tronco de un árbol cuando pasan volando por encima.

¡Sí! Este último hecho resonaba en mi cabeza, que me cosquilleaba de excitación.

Me senté un rato y traté de imaginar cómo sería tener un oído tan fino que fuese capaz de escuchar los bichos meneándose dentro de los árboles. Al principio me pareció algo maravilloso – escuchar grandes orquestas en las rocas y las laderas, las canciones secretas del aire y la tierra. Pero entonces caí en la cuenta de lo mucho que eso me distraería. Con un oído tan sensible ¿No terminaríamos todos con nuestras orejas pegadas a montones de porquería y agujeros de árboles, durante días, olvidándonos de comer y de dormir, completamente absortos por los sonidos más insignificantes?

Por qué entonces, me preguntaba, los pájaros carpinteros no se vuelven locos de distracción a causa de su agudo sentido del oído? ¿Como pueden soportar estas aves el martilleo sobre el tronco de un árbol cuando sus oídos son tan sensibles como para escuchar a los bichos arrastrase dentro de la madera? ¿Está entonces el cerebro de un pájaro carpintero sintonizado para escuchar con precisión determinados sonidos e ignorar completamente otros? ¿Qué partes de la realidad filtran activamente nuestros propios cerebros cuando tratamos de percibir el mundo?

De repente y aparentemente sin conexión alguna, me acordé de Mary Sweeney.

Mary Sweeney fue una mujer brevemente mencionada en el libro de Michael Lesy, “Wisconsin Death Trip”. Recordaba que había escrito alguna nota o dos sobre ella en un cuaderno, en algún sitio, hace unos pocos años, mientras leí el libro de Lesy y recordaba que varias veces, durante estos años, intenté sin éxito escribir algo acerca de ella. En mis cuadernos, tengo escritas miles de palabras sobre centenares de personas. La mayoría de ellas no conducen a nada.

Por ejemplo: Durante las dos últimas semanas, he estado obsesionada con las lombrices y Alan Turing ¿Qué relación tienen ambas cosas? Aún no lo sé, pero la obsesión, la inmutable convicción de que hay alguna conexión mágica y profunda, persiste. Así que no dejo de anotar cosas en busca del camino oculto.

Ahora, en este día del pájaro carpintero: Un profundo e inescrutable nivel de mi psyche, está convencido de que Mary Sweeney era un pájaro carpintero. El truco está en que el resto de mi se convenza de ello.

Busqué en internet sobre Mary Sweeney y encontré un poco más sobre ella: Había sido arrestada cientos de veces en Wisconsin, durante los años 1890, por romper ventanas arrojando el bolso una y otra vez a los cristales. Era una esposa y madre, antigua maestra, que periódicamente huía de su casa en St. Paul (Minnesotta), cogía trenes a pequeños pueblos de Wisconsin donde desembarcaba y era capturada de nuevo, “complacida en su salvaje deporte”, según el periódico “The Badger State Banner”. Ella admitió el uso de cocaína para “calmar los nervios” y se dijo que había sufrido una lesión en la cabeza, pero no era capaz de dar una explicación razonable del motivo por el que no podía dejar de romper ventanas.

Por supuesto, los crímenes de Mary parecen ser obra de una mente desilusionada y llena de sufrimiento. Pero, aún así, hay algo en sus acciones que las eleva por encima de la mera “locura”. La idea de ella, una maestra del siglo XIX, repentinamente trasformada en una diosa de la ruina, la encuentro al borde de considerarla, de algún modo, extrañamente heroica.

Adorable Mary Sweeney, la famosa rompedora de ventanas”.

Escribí esa línea en mi cuaderno y sacudió mi cabeza ¿Qué diablos tenía eso que ver con los pájaros carpinteros? Todavía no tengo una idea clara, pero supe que había una conexión entre el martilleo del pájaro carpintero y la rotura de ventanas de Mary. Lo sentía. Supongo que ahí reside el secreto de escribir letras. La historia que se cuenta en una canción no tiene necesariamente por qué “ser” verdad, pero tiene que “sentirse” verdadera.

Así que, tenía la sensación de que Mary Sweeney era una bella heroína y no una depravada vándala. No estaba basado en los hechos, desde luego, sino en cómo los hechos me habían golpeado emocionalmente. ¿Cómo puede ser heroico romper ventanas? De algún modo me había enganchado a esta gran certeza emocional: Mary rompía ventanas porque ella veía algo en ellas que nadie más podía ver. ¡Ella era el pájaro carpintero de las ventanas!

Me sentí mejor acerca de Mary y los pájaros carpinteros cuando pensaba en ello. En esa búsqueda de calma, repentinamente me di cuenta de lo que había estado tratando de expresar con palabras desde que me desperté aquella mañana: el sentimiento de expansión repentina – la rotura de límites, esa maravillosa y aterradora sensación de que, de repente, el mundo se hace más grande de lo que era hace un momento.

La espantosa/extática expansión de la percepción fue la que me proporcionó aquel pájaro carpintero que tamborileaba en el patio. Había despertado de un sueño profundo para encontrar que mi mundo era mayor que mi habitación. Y es, de algún modo, una repentina expansión de la percepción la que Mary Sweeney dio al mundo rompiendo ventanas en pequeños pueblos del siglo XIX, en Wisconsin, para bien o para mal, Mary hizo del mundo un lugar más grande y más extraño, trayendo su caos rompedor a las tranquilas calles de aquellos tranquilos pueblos en aquellos tranquilos días. La prueba es esta: Todavía estamos pensando sobre ello, después de cien años ¡Menuda pájara carpintera fue Mary!

Una buena canción brilla con una luz que te permite ver más lejos y sentir más, al menos durante esos pocos minutos que transcurren hasta que muere la última nota y nos encontramos de vuelta en nuestra pequeña habitación. Y esta magia se realiza sin que salte ningún cristal en pedazos ni se dañe la corteza de ningún árbol.

Así, me puse manos a la obra con mi canción del pájaro carpintero. Conecté mi punto A con mi punto B y con mi punto C, hasta que tuve tres versos y un estribillo acerca de una mujer que también era un pájaro carpintero. Le di la letra a mi marido Brett y el misterioso proceso de nuestra forma conjunta de escribir canciones siguió su curso.

¿Quién puede decir cómo una melodía llega a la cabeza de Brett? Él, ciertamente, no puede.

Leo las palabras una y otra vez”, dice Brett. “Y entonces, eventualmente, empiezan a cantarme”.

Y eso fue lo que pasó. Observé como Brett se ponía delante del folio con la letra durante unos cuantos días. Siempre tenía el papel cerca mientras veía la televisión y mientras comía. A veces le veía mover los labios mientras leía. A veces no. Una noche en medio de un episodio de reposición de “La Oficina”, de repente, apagó la tele, agarró su guitarra y empezó a cantar las palabras que yo había escrito. Y, en la melodía que Brett escribió creo que se las arregló para contar más de la historia que yo quería contar. En la canción de Brett escucho las trinantes y gorjeantes notas de un pico martilleando y las altas y afiladas armonías del anhelo de una mente inestable en busca de algo bello y brillante.

De esta manera vino una nueva canción al mundo. Puede que no haya llegado al universo con el mismo impacto rompedor con el que un bolso es arrojado a una ventana o con el que el pico de un pájaro carpintero golpea sobre la corteza, pero, a nuestra propia y pequeña manera, espero que hayamos añadido al mundo algo bello y que haga pensar, algo que abra un poco más nuestras ventanas para que entre un poco más de luz.”

Resuena en el sombrero: “Woodpecker".- The Handsome Family (Alburquerque (New Mexico), 2013).

Pintura y casi todo el texto by Rennie Sparks. Traducción al castellano by Mad Hatter.



martes, mayo 28, 2013

PARTY OF THE FIRST PART




Mi querido amigo madrileño Carlos, que también tiene un blog llamado “Questions”, ha tenido la maravillosa idea de sacar un vídeo fusionando las imágenes del cómic que empecé a dibujar en 1983, sobre la historia de ficción del grupo “Bauhaus” (precursores del rock gótico), con la música del tema que le da título “Party of the First Part” y el “She´s in Parties”, el resultado lo podéis ver aquí.

Aquellos que conozcan la iconografía y discografía de “Bauhaus”, seguro que habrán reconocido el logo del grupo, portadas de discos y otros detalles de su oscura y siniestra estética.

Nunca llegué a terminarlo, ya que mis intereses se desviaron hacia otros derroteros y luego empecé a tocar con los Rescuers, así que le regalé el cómic a Carlos, quien era y es el mayor fan de “Bauhaus” que he conocido, al objeto de que pudiera continuarlo. Él tampoco pudo hacerlo, pero lo ha conservado durante todos estos años para hacer esta obra de arte compartida ¡Muchas gracias querido amigo!

Resuena en el sombrero: “Party of the First Part” y “She´s in parties”.- Bauhaus (Northampton (UK), 1982).- Montaje y publicación: CarlosRADAR”. Dibujos y guión: JulioMad Hatter”.

Pero lo más alucinante de todo es que, después de 30 años, mañana miércoles 29 de mayo, el grupo de Carlos – “RADAR” – serán teloneros de Peter Murphy (última foto), en la actuación que dará en la sala “Arena” de Madrid ¡No os lo perdáis!

viernes, mayo 24, 2013

CUANDO EL ROCK AND ROLL DEJÓ DE SER UN BAILE


El Rock and Roll fue, desde sus inicios, una música concebida esencialmente para bailar. En el crisol de culturas que es EEUU se mezclaron el Blues cantado por los descendientes de los esclavos negros, el lado más animado del country (Hill Billy) e influencias europeas como la Polka y la canción italiana, si a todo ello le sumamos la chispa de la guitarra eléctrica de Les Paul, con una potente base rítmica de bajo y batería, ya tenemos montado el estilo que revolucionó la música del siglo XX y que sigue muy vivo en lo que llevamos del XXI.

Así surgieron artistas como Chuk Berry, Bill Halley, Carl Perkins y el rey Elvis Presley, quien se caracterizó, entre otras cosas, por su extraordinario movimiento de cadera, que le llevó a ganarse el apodo de “Elvis Pelvis”.

Casi al mismo tiempo (si no antes) surgieron artistas más interesados en las posibilidades sonoras y musicales que ofrecían las guitarras eléctricas y los amplificadores, empezó a desarrollarse toda una tecnología asociada, fundamentada en palancas, pedales y botones que conseguían curiosos efectos sonoros, tales como reverberaciones, ecos, distorsiones y ruidos varios. Entre estos artistas tenemos a Link Wray, The Ventures o Dick Dale, precursores de lo que, años más tarde, acabaría derivando en lo que se llamó música Surf, ya que avocaba las trepidantes sensaciones, ritmos y vibraciones que sentían quienes se lanzaban al mar subidos en sus tablas en busca de la ola perfecta. En este estilo, el rock más vibrante y guitarrero se combina con ritmos exóticos procedentes de Oriente Medio para formar un irresistible cocktail.

Cuando el recién nacido rock cruzó el Atlántico y arribó a las costas de las Islas Británicas surgieron, a principios de los 60, grupos que se convertirían en auténticos pilares del estilo como son The Beatles y The Rolling Stones. Particularmente los primeros, empezaron a experimentar con teclados, mezclas y grabaciones, en búsqueda de un sonido sofisticado que tratase de emular la magia y las extrañas experiencias sensoriales producidas por efecto de las drogas, que también estimulaban su inspiración creadora, fue lo que se llamó Psicodelia.

Sin duda influenciados por los Beatles y otros grupos como The Velvet Underground, que trataban de profundizar en la vertiente más artística, poética, transgresora e intelectual del rock, algunos jóvenes alemanes que, tras la Segunda Guerra Mundial, sentían que su cultura había sido sustituida por la norteamericana, trataron de desarrollar un estilo propio denominado Krautrock, basado en la exploración de las posibilidades que ofrecía el gran desarrollo tecnológico que se estaba produciendo a mediados de los 70, con los sintetizadores, cajas de ritmos y secuenciadores. Así surgieron grupos como Kraftwerk y Tangerine Dream.

En el extremo opuesto, de vuelta al continente americano, la influencia de los Beatles se mezcló con el Folk para expresar el ansia de cambios, la rebeldía, la rabia y la frustración que bullían en una juventud profundamente defraudada por un sistema político que les estaba conduciendo a un capitalismo exacerbado y a la muerte en lejanos campos de batalla como Corea y Vietnam. De modo que, en este caso armados con instrumentos primitivos y sin ninguna sofisticación tecnológica, tales como guitarras, banjos, mandolinas y armónicas, surgieron trovadores libres y rebeldes como Bob Dylan o The Byrds.

Sí, sí, todo esto está muy bien pero… ¿Que fue del baile? Pues de manera paralela a todo este desarrollo poético-filosófico-intelectual del rock, la llamada “British Invasion” produjo, en el lado más eléctrico de una juventud norteamericana que tenía muchas ganas de divertirse, toda la explosión de grupos de Garage, a mediados de los 60. Mientras que numerosos artistas de raza negra desarrollaron un estilo con una mayor carga de ritmo, visceralidad y pasión, me estoy refiriendo al Soul, uno de cuyos principales padrinos fue el gran James Brown, a quien, a finales de los 60, se le ocurrió la brillante idea de pasar del “upbeat” al “downbeat” para crear el Funk. El enorme desarrollo que tuvo la música Funky a principios de los 70, produjo que todo el mundo se lanzase en masa a las pistas de baile de las discotecas donde se acuñó el término de música “disco”.

Y, hete aquí, que, en las populosas ciudades industriales de Detroit y Chicago es donde, a principios de los 80, se cierra el círculo cuando los ritmos afro del funk, el disco y el free jazz, se combinan con el arsenal tecnológico del krautrock alemán para crear nuevos estilos denominados “Techno” y “House”, que resultaron ideales para ambientar la cultura de clubs y discotecas de las ciudades del mundo occidental.

Al mismo tiempo, en Inglaterra, la influencia de Kraftwerk se combinó con el pop de la “new wave” y los nuevos románticos para dar lugar al llamado “Tecno-pop” con grupos como Depeche Mode, Human League, Heaven 17, etc.

A finales de los 70 tuvo lugar la revolución punk, que evolucionó en los 80 hacia un “afterpunk” de tintes oscuros, siniestros o góticos, el cual también fue adquiriendo una progresiva sofisticación tecnológica que ya empezó a vislumbrarse con las cajas de ritmos de Sisters of Mercy o de New Order (herederos de Joy Division), unos sonidos que fueron convergiendo hacia la música electrónica con el “Dark Ambiet” y el “Goth Industrial”. Una vez más, se aprecia ese destino inexorable que conduce a numerosos estilos desde los bares, pubs y pequeños garitos o salas hasta las macrodiscotecas y las naves industriales.

O sea que, por mucho que nos empeñemos, el rock está avocado a ser fundamentalmente una música de baile, … Eso sí, personalmente, me quedo con el garage hecho en pequeños garitos donde pasan cosas como esta.

Resuena en el sombrero: “Theme from the Vindicators”.- The Fleshtones (New York, 1980).

Foto: Cliff Richard bailando rock´n´roll en 1958.

lunes, mayo 20, 2013

CRECER CAMPO ADENTRO





Desde hace algunos años, se observa un incipiente freno del aplastante predominio de lo urbano frente a lo rural, de manera que al menos una minoría de personas vuelven su mirada hacia el campo, o bien se fijan en determinados aspectos del mundo rural con un nuevo enfoque más actual y alternativo.

Por ejemplo, la actividad agraria predominante en el momento actual está basada en tres hechos fundamentales

1) División o especialización: Existen explotaciones agrícolas o ganaderas especializadas en uno o muy pocos cultivos o especies, por lo general explotados de una manera intensiva.

2) Necesidad de insumos externos: Existe una gran dependencia de insumos o “inputs” externos que aumentan los costes de producción, tales como: energía (combustibles, electricidad), agua (embalses, canalizaciones y regadíos), fertilizantes químicos, productos fitosanitarios, productos farmacéuticos, semillas manipuladas genéticamente, etc.

3) Dependencia económica de las subvenciones: En la actualidad prácticamente ninguna explotación agraria sería rentable sin las ayudas o subvenciones de la PAC (Política Agraria Común), que suponen una partida muy importante del presupuesto de la UE.

En este sentido, se empieza hablar (en la feria anual “Biocultura” e incluso en algún programa de la televisión pública como “Agrosfera”) de conceptos tales como “permacultura”, “agricultura integrada” o “agricultura ecológica” que tratan de que la actividad agraria sea realmente sostenible, mediante la integración agricultura-ganadería-bosque, al objeto de cerrar ciclos completos, creando, por así decirlo, verdaderos ecosistemas agrarios o agroforestales. Para ello se presta especial importancia a la conservación y mejora de la fertilidad y la capacidad de retención de agua del suelo, se aprovechan al máximo las características topográficas (pendientes, exposiciones) y ecológicas, así como todos los recursos existentes en cada lugar, tratando de crear sinergias, al objeto de minimizar los costes y maximizar la diversidad, sostenibilidad y calidad de unos productos sanos, tanto para las personas, como para el medio ambiente.

Se trata de que las fincas sean viables y rentables por sí mismas, sin necesidad de subvenciones y, a ser posible, autosuficientes: Todo lo que necesita una finca, se encuentra dentro de la propia finca.

Estos valores de sostenibilidad y autosuficiencia están siendo puestos en práctica en las denominadas “ecoaldeas” y a través de movimientos o asociaciones diversas como “dulce revolución”.

El mismo nombre de “explotación” tiene unas claras connotaciones negativas, por lo que habría que recuperar los conceptos tradicionales e integrales de granja, campo, dehesa, mucho más descriptivos de los ecosistemas agroforestales que se pretenden conservar y potenciar.

Hasta ahora y a nivel oficial, se ha tratado de revitalizar el mundo rural un tanto “de boquilla”, mediante subvenciones públicas a la agricultura, la ganadería y la forestación, la construcción y mejora de carreteras y otras obras públicas en los pueblos (calles, plazas, depuradoras, polideportivos, colegios, centros de salud). Digo “de boquilla”, porque en la práctica muchas de estas infraestructuras han servido para que la gente tarde menos tiempo en viajar de la ciudad al campo, con lo que la gran mayoría de las personas viven en la ciudad, a pesar de que puedan desarrolla una gran parte de su actividad en el mundo rural. Con lo que, hoy por hoy, lo cierto es que se siguen despoblando pueblos y se siguen cerrando centros de salud, bibliotecas y colegios rurales.

Por eso, a mi modo de ver, el principal problema del mundo rural no es la economía, sino los servicios y la cultura de nuestros pueblos, aldeas, caseríos y granjas.

En este sentido, una de las iniciativas más novedosas que he conocido últimamente es la denominada “Campo Adentro”, un ambicioso proyecto sobre territorios, geopolítica, cultura e identidad de las relaciones campo-ciudad, del que la televisión y radio públicas se han hecho eco en programas como “Metrópolis” (en la 2) y “El Bosque Habitado” (en Radio 3).

Se trata de que no sólo se mire al campo como un suministrador de materias primas o un reservorio de la biodiversidad, sino que se potencien y se valoren adecuadamente sus actividades industriales y culturales propias, tales como: artesanía, arquitectura, pintura, escultura, literatura, música, danza, moda, costura, cine, informática, gastronomía, deporte, actividades de ocio al aire libre, etc.

Comer y curarte con lo que cultivas con tus propias manos o recoges en el campo de una manera sostenible, ordenada y respetuosa es algo tremendamente gratificante.

Resuena en el sombrero: “Canción de Ánimas”.- Lombarda (Granada (Andalucía), 2001).

Fotos by Mad Hatter, tomadas ayer en mi minihuerta, en las que se muestra el crecimiento de una lechuga (1: 26 de abril - 2: 19 de mayo), la fructificación de las habas (3) y una joven planta de tomate de la variedad “Corazón de Buey” (4).

jueves, mayo 16, 2013

GENES EGOISTAS PARA COLONIAS ALTRUISTAS



En alguna ocasión anterior ya hemos hablado de la teoría del gen egoísta, que establece que el objetivo prioritario de los genes es su pervivencia en las generaciones venideras.

Teniendo en cuenta que los seres humanos estamos formados por células con un sólo núcleo diploide y que nos reproducimos sexualmente, la estrategia del gen egoísta conlleva el desarrollo de poderosos instintos animales: supervivencia, reproducción, perpetuación de la especie y amor paterno/materno-filial.

Es decir, todos los individuos deseamos la pervivencia de nuestra especie, preferiblemente mediante el paso a la siguiente generación de nuestros propios genes o, en su caso, de los más próximos que fuese posible (familiares, paisanos, compatriotas, misma raza).

La fuerza de este instinto del gen egoísta es tal, que supera incluso al de apego a la tierra y al de identidad individual.

El primer caso se ha puesto de manifiesto recientemente, cuando hace poco se dio a conocer en los medios el proyecto “Mars One”, en el que una ONG holandesa ha pedido voluntarios para realizar un viaje sólo de ida al planeta Marte, con el fin de formar allí una colonia humana y retransmitir un nuevo reality show televisivo a partir del 2022. Al parecer, ya se han apuntado más de cien personas de todo el mundo, de las que 11 son españolas.

La decisión de apuntarse a semejante aventura es francamente peliaguda y de una enorme trascendencia. Desde el punto de vista del gen egoísta implica, por un lado, renunciar a formar parte del elenco terráqueo de genes; pero, por otra, supone la oportunidad de formar parte del banco genético de la nueva colonia marciana, en una proporción mucho mayor de la que nadie podría alcanzar nunca en la Tierra. Supone, además, ampliar las probabilidades de supervivencia de la especie humana en el futuro, en el caso de que alguna terrible catástrofe destruyese la vida humana en nuestro maternal planeta azul de origen.

Es decir, en esta aventura marciana hay un cierto cariz heroico y altruista: “Es duro dejar familia, amigos y abandonar la madre Tierra, pero se trata de una experiencia única que hago por el bien de la humanidad y de la ciencia”. Aunque también hay un trasfondo egoísta, ya que esto implica que los genes de la colonia humana en Marte e incluso de la futura humanidad serían los de los colonos que consigan vivir allí (por lo visto serán un máximo de 40 personas).

Con respecto a la supremacía del egoísmo genético sobre el concepto de identidad individual, se ha puesto de manifiesto con el reciente descubrimiento (por mi parte) de que los hongos ascomicetos pezizales del género Morchella (Colmenillas, Cagarrias o Múrgulas) forman colonias miceliares compuestas por la fusión (anastomosamiento) de hifas multicarióticas haploides de distintos individuos. Me explico:

Mientras que los animales y plantas somos predominantemente diploides durante toda nuestra vida, es decir, cada célula tiene un único núcleo que contiene dos juegos de cromosomas, uno procedente del gameto (haploide) del padre y otro del gameto femenino de la madre. Los hongos, por el contrario, son predominantemente haploides (sus núcleos contienen un sólo juego de cromosomas). En lugar de gametos, producen en sus órganos reproductores (setas) esporas, que también son haploides. De la espora germina un filamento llamado hifa que al dividirse y crecer forma una red o conjunto de hifas, separadas por septos o tabiques porosos, llamado micelio, que sigue siendo haploide y que constituyen el cuerpo principal de los hongos. Éstos carecen de sexos, pero tienen lo que se llama “tipos compatibles de apareamiento”, de manera que cuando dos hifas de micelios distintos pero con tipos compatibles de apareamiento se encuentran, se unen (anastomosan) y forman un nuevo micelio compuesto por hifas que poseen dos núcleos emparejados (dicarióticas), uno procedente del “padre” y otro de la “madre”, sin embargo estos núcleos no se fusionan sino que conviven dentro de la misma célula (hifa), y únicamente se unen en las células reproductoras de las setas, momentos antes de que vuelvan a dividirse mediante meiosis para formar las esporas.

En el caso de algunos ascomicetos, entre los que se encuentran las Morchella, las esporas contienen entre 10 y 30 copias de un núcleo haploide, es decir son multicarióticas, y de ellas nacen hifas igualmente multicarióticas. Las hifas de las Morchella se empalman (anastomosan) entre si con frecuencia, de manera que diferentes individuos, nacidos de esporas que han caído cerca unas de otras, se unen y ponen en común todo su arsenal genético de núcleos, de forma que al final lo que se forma es una red o colonia miceliar formada por hifas heterocarióticas que contienen entre 5 y 65 núcleos diferentes (!!!).

Esto supondría un autentico caos para la mayoría de seres vivos, porque ¿Qué código genético (cadena de ADN) de los muchos presentes en cada célula prevalece y es utilizado para fabricar las proteínas, enzimas y hormonas que componen y regulan el desarrollo de los diferentes órganos y estructuras que forman nuestros cuerpos? Efectivamente, el desarrollo y fructificación de las Colmenillas es bastante caótico, ya que setas muy próximas entre sí pueden presentar aspectos, tamaños, formas y colores bastante diferentes para lo que habitualmente estamos acostumbrados a que deban caracterizar una determinada especie. De hecho, setas producidas por la misma colonia miceliar pueden no ser genéticamente iguales, ya que en su formación podrían haber intervenido distintos núcleos. Esta es una de las causas por las que los micólogos no han sido capaces de ponerse de acuerdo en clasificar y nombrar los diferentes taxones que han sido descritos dentro del género Morchella, que incluso podría abarcar algún otro género descrito con el nombre de Mitrophora.

¿Por qué todo este follón de tantos núcleos distintos pero asociados? ¿Qué ventajas puede tener esto? La existencia de todo este arsenal genético posibilita un rápido desarrollo y una rápida y flexible capacidad de adaptación a un medio cambiante, sin embargo imposibilita la delimitación o definición de los distintos individuos.

Es decir, la teoría del gen egoísta, en el marco de la genética de las Morchella, ha conducido a la formación de colonias mediante la asociación de varios individuos indiferenciados, en favor de una mayor supervivencia de los genes que caracterizan a la especie. O sea que en estos hongos realmente prevalece la especie sobre el individuo, hasta el extremo de que éste desaparece o se diluye en una masa continua.

Como he tratado de demostrar, la teoría del gen egoísta está detrás tanto de la formación de colonias humanas en Marte como de las colonias miceliares en las Morchella. Si bien se trata de un egoísmo un tanto especial, que también tiene bastante de altruismo, supervivencia e impulso vital.

Ya lo sé, el argumento no es fácil de seguir, ni el contenido fácil de entender,… lo de “Mad” es por algo, efectivamente.

Resuena en el sombrero: “Like Wow Wipe Out”.- Hoodoo Gurus (Sydney (Australia), 1985). Perteneciente a su álbum “Mars Needs Guitars”. Una banda formada por descendientes de colonos y presos ingleses que, en los siglos XVIII y XIX, viajaron hasta una lejana isla de las antípodas.

Fotos: 1º) Imagen virtual de la futura colonia humana en Marte del proyecto "Mars One". 2ª) Colonia de Morchella dunensis.

lunes, mayo 13, 2013

OBI-TUARIOS Y CORONAS FLORALES







Observad cómo crecen los lirios del campo. No trabajan ni hilan; sin embargo, os digo que ni siquiera Salomón, con todo su esplendor, se vestía como uno de ellos. Si así viste Dios a la hierba que hoy está en el campo y mañana es arrojada al horno, ¿No hará mucho más por vosotros, gente de poca fe? Así que no os preocupéis diciendo: “¿Qué comeremos?” Porque los paganos andan tras todas estas cosas, y el Padre celestial sabe que necesitáis de todo esto. Más bien, buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Por lo tanto, no os angustiéis por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas.” (Mateo 6:25-34).

No cabe duda que el mundo vegetal, especialmente las flores, siempre han sido fuente de inspiración para los atuendos humanos y la moda, no sólo de las mujeres sino también para los hombres (1ª foto). Sin embargo, a la vista de las fotografías de arriba, resultan curiosas las semejanzas existentes entre ciertas ropas asiáticas, como son el kimono (着物) con su obi (帯 cinturón de tela) japonés, las túnicas y gorros de los lamas o monjes tibetanos, y una flor autóctona del continente americano, como es la Amapola de California (Eschscholzia californica) que, escapada de los jardines, se ha asilvestrado en muchos lugares de la Península Ibérica.

El cáliz de esta flor está formado por dos sépalos fusionados de tal modo que forman una capucha, la cual protege los pétalos durante su desarrollo inicial, de manera que, al abrirse la corola, la capucha cae o se rompe, simulando en ocasiones un curioso corsé u obi natural.

Hablando de obis, capuchas, monjes y California (Hollywood), aprovecho la ocasión para expresar mi más sentido pésame por el reciente y triste fallecimiento del gran Constantino Romero ¿Quién podría olvidar aquel: “Luke, yo soy tu padre “. Y también por la pérdida del no menos grande Alfredo Landa.

Resuena en el sombrero:… Pues no, en esta ocasión no voy a poner nada de mis queridos Coronas, sino esta olvidada canción de los sesenta que fue versionada a mediados de los 80 por el grupo sueco The Pushtwangers: “Father´s name is dad”.- Fire (London (UK), 1968). Por lo del padre de Luke y el color de fuego de la Amapola de California.

Cada día tiene ya sus problemas”… Y si, tarde o temprano, todos vamos a morir ¿Por qué preocuparnos por el mañana?... Esto no quita que debemos luchar por un mundo más justo y mejor. Recordemos el viejo proverbio indio que reza: “La Tierra no es una herencia de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos”.

3ª foto by Mad Hatter.