Diversos hongos basidiomicetos (setas), sobre todo pertenecientes a los géneros: Agaricus, Calocybe, Calvatia, Clitocybe, Infundibulicybe, Leucopaxillus, Marasmius y Melanolecula; los cuales sueles vivir en prados y herbazales, de manera saprófita, a costa de descomponer los restos vegetales y la materia orgánica del suelo. Para lo cual, el micelio va creciendo y se va extendiendo en todas las direcciones (cuando las condiciones son homogéneas), produciendo cambios de aspecto y coloración en la hierba, de forma que se dibujan en el suelo circunferencias o herraduras que, tradicionalmente, han venido denominándose “corros de brujas” (“fairy rings” en inglés), ya que, en la antigüedad, lo que se les ocurrió para dar explicación a tan curiosa disposición, fue creer que dichos círculos en el suelo fueron marcados por la danza de brujas, durante sus reuniones nocturnas o “akelarres”. Incluso hay leyendas que aseguran que, quienes se quedasen dormidos en el interior de uno de estos corros, pueden despertar en otra dimensión.
Lo cierto es que, estos círculos pueden tener un diámetro de unos pocos metros hasta el máximo encontrado de 600 metros producido por un micelio de Infundibulicybe geotropa, en Francia, con una edad estimada de 700 años. La banda de crecimiento anual del micelio del hongo suele tener una anchura de 20-30 cm., por lo que la circunferencia del borde crece entre 10 y 60 cm/año.
Estas bandas de vegetación de color más oscuro y mayor crecimiento, se producen como consecuencia de los cambios producidos en el suelo debidos a la actividad y metabolismo del hongo, que suelen producir: disminución del PH (acidificación; Gramss et al. 2005; Bonanomi et al. 2012; Narimatsu et al., 2015); disminución de la humedad (debido al aumento de la hidrofobicidad; Fidanza, 2017; Yang et al. 2019); incremento de los macro y micronutrientes (NH4 – N (Fidanza et al.,2007), NO3 – N (Hardwick y Heard, 1978); PO3-, K+ y Mg+ (Fidanza, 2007; Fisher, 1977; Gramss et al., 2005; Yang et al., 2018); degradación del humus del suelo (Mathur, 1970); así como liberación de toxinas o sustancias alelopáticas.
En la figura 1 (extraída de “Process based modelling of plant-fungus interactions explains fairy ring types and dynamics”. Nicole Salvatori, Mauro Moreno, Maurizio Zotti, Analissa Iuorio, Fabrizio Carteni, Giuliano Bonanomi, Stefano Mazzaleni, Francesco Giannino. Nature Portfolio, Scientific reports (2023)), se muestran los tipos de “corros de brujas” encontrados y estudiados.
En el caso del Perretxico, Seta fina o Seta de San Jorge (Calocybe gambosa, foto 1ª, tomada por mi el 23/04/2025, en la Sierra de Cameros (La Rioja)), sus corros de brujas han sido recientemente estudiados (“Analysis of plant-fungus interactions in Calocybe gambosa fairy rings”. Simone Graziosi, Alessandra Lombini, Federico Puliga, Hillary Righini, Ludovico Dalla Pozza, Veronica Zuffi, Miro Iotti, Ornella Francioso, Roberta Roberti, Alessandra Zambonelli. Plants, September 2025). Prestando atención a las características físico-químicas del suelo, así como a la composición florística de 4 zonas (Figura 2): Exterior del círculo o corro (EX), Frente fúngico (FF), Cinturón verde (GB) e Interior del corro (IN). Observándose que en FF disminuye el PH y se liberan una serie de enzimas (celulasa, xylanasa, poligalacturonasa y polimetilgalacturonasa) que tienen efectos patógenos sobre las plantas, reduciendo su crecimiento, produciendo amarilleamiento del follaje, así como necrosis radicular. Si bien, inmediatamente por detrás (GB), el micelio libera compuestos orgánicos volátiles (VOC) que estimulan el crecimiento y la floración de las plantas.
En cuanto a la composición florística, el paso del micelio de Calocybe gambosa por el prado tiende a eliminar bastantes especies de plantas dicotiledóneas (Asteraceae, Caryophilaceae, Lamiaceae, Ranunculaceae, Rubiaceae), mientras que favorece a las monocotiledóneas, particularmente a gramíneas como: Anthoxanthum odoratum, Dactylis glomerata y Festuca rubra. Se ha observado que el micelio del hongo se asocia internamente con las raíces de numerosas plantas, penetrando las hifas en el interior de los tejidos radiculares. El 67% de los pies de la umbelífera Pastinaca sativa, en el interior de los corros, tenían sus raíces asociadas al micelio de Calocybe gambosa.
Otro estudio interesante es “Riding the wave: Response of bacterial and fungal microbiota associated with the spread of the fairy ring fungus Calocybe gambosa”. Maurizio Zotti, Giuliano Bonanomi, Giorgio Mancinelli, Marcia Barquero, Francesca De Filippis, Francesca Giannina, Stefano Mazzaleni, Fernando González-Andrés. Applied Soil Ecology, Vol. 163, Julio 2021.
En definitiva, se ha demostrado que la existencia de Calocybe gambosa y otros hongos que se asocian con las raíces de las plantas y forman “corros de brujas” influye en la composición florística, la fitosociología, el ciclo del agua y los nutrientes de los pastizales en los que habitan, contribuyendo a mejorar su calidad bromatológica y su palatabilidad por parte del ganado, lo cual redunda indudablemente en un aumento de su producción, su valor económico y ecológico.
Resuenan en el sombrero estas brujas musicales: The Black Belles (Nashville (Tennessee), 2010).




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