viernes, agosto 26, 2011

LOS EXTREMOS SE TOCAN II



En 2007 hice una entrada titulada “los extremos se tocan”, en alusión a las coincidencias geográficas de dos artistas muy distintos, aunque relacionados con el country. Ahora traigo a colación lo muy distintas que pueden llegar a ser dos canciones con el mismo título, interpretadas por artistas totalmente opuestos:

Por un lado están los aguerridos pioneros del revival ochentero del garaje de los 60, los legendarios “The Nomads”, unos chicos suecos que aún siguen tocando y que llevan a sus espaldas la friolera de 40 singles, 12 LPs y 30 años arrastrándose por los escenarios de medio mundo. Sus miembros originales, allá por 1981 fuero Hans Östlund, a la guitarra, Nick Vahlberg (bajo, guitarra y voz), Joakim Tärnström (guitarra y bajo) y Ed Johnson en la batería, cuando en 1983 sacaron su primer LP “Where the Wolfbane Blooms”.

Aunque The Nomads tenían canciones propias bastante buenas, su fuerte eran las versiones, de hecho la canción de la que estamos hablando, “Have Love Will Travel”, es una versión de una versión, ya que la canción es original de Richard Berry (1959), pero The Nomads se inspiraron más en la versión que hicieron los reyes del garaje sesentero norteamericano, The Sonics, en 1965. De hecho, esta versión fue lo primero que grabaron The Nomads, en 1981, y se incluyó en la recopilación “Rebel Kind”, un disco que influyó poderosamente en el nacimiento de The Rescuers, en 1986.

La afición que tenían los Nomads por las versiones les llevó a algún que otro problema, todavía recuerdo la espinosa polémica que surgió cuando tocaron la versión del “She Pays the Rent” en 1985, antes incluso de que saliese la versión original, compuesta por el gran Jeff Conolly, líder de The Lyres, de modo que la inmensa mayoría de la gente pensó que la versión original era la de los Nomads. El cabreo del egocéntrico y genial Mr. ConollyMonoman” fue monumental, y para dejar bien claro que la canción era suya, poco después hizo una versión lenta que interpretó con tremenda rabia y maestría (podéis escuchar una impresionante grabación en directo pinchando en el enlace de Lyres, y pinchando en los enlaces de “She Pays the Rent y Jeff Conolly, podéis escuchar sendas versiones rápidas).

En aquellos años me encontraba en plena transición entre mi etapa siniestra y mi época garajera, de la mano de un grupo intermedio entre ambos estilos como fueron The Fuzztones.

En el extremo más opuesto a los Nomads que uno se puede imaginar está una chica como Olivia Newton John, no sólo por el estilo, sino por ser australiana, no os perdáis su “Have Love Will Travel” con el que concurrió al Festival de Eurovisión en 1974 representando a Gran Bretaña ¡Buen finde!


miércoles, agosto 24, 2011

HELECHOS







Las pteridofitas constituyen una de las estirpes vegetales que más tiempo lleva poblando la Tierra, durante el período Carbonífero, en la Era Primaria, algunas especies alcanzaron porte arbóreo y formaron extensos bosques que actualmente constituyen nuestra principal fuente de energía, ya que se transformaron en los llamados combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón).

Las pteridofitas fueron las primeras plantas vasculares que colonizaron la tierra firme, debido a que tienen tejidos especializados para el transporte de fluídos (vasos) y para el sostén (traqueidas) que forman raíces, tallos y hojas, aunque carecen de flores.

Taxonómicamente, dentro de ellas se han venido agrupando a los licopodios, equisetos y helechos.

Debido a que los anterozoides (gametos masculinos) deben nadar en agua para alcanzar y fecundar a los arquegonios (gametos femeninos, ver esquema), este tipo de plantas primitivas sólo pueden vivir en medios con una elevada humedad, alcanzando su mayor diversidad y desarrollo en los climas tropicales, donde aún existen especies arbóreas de helechos, con aspecto de palmera, que pueden llegar a alcanzar los 25 m. de altura.

Sin embargo, con el avance evolutivo que supuso la aparición y el desarrollo de las plantas con flores (espermatófitas), las primitivas pteridofitas no pudieron competir con ellas, por lo que se vieron relegadas a determinados nichos ecológicos, de modo que la mayoría sobreviven en el húmedo y umbrío ambiente que se forma bajo la protección de las copas de las grandes espermatófitas dominantes en nuestros bosques actuales, así como al abrigo de las grietas de las rocas, también en ambientes húmedos y umbríos.

El otro día, al adentrarme en el angosto, umbrío y húmedo valle del arroyo riojano que veis en la cuarta foto, pude observar tres especies de bellos y delicados helechos del género Asplenium, como son: A. trichomanes (primera foto), frecuente en las grietas de muros y roquedos umbríos. En grietas situadas en lugares algo más secos y luminosos, consigue subsistir el raro A. septentrionale (segunda foto), cuyo aspecto se aleja bastante de la imagen que habitualmente se tiene de los helechos. Mientras que, en aquellas grietas que consiguen acumular algo más de suelo, al amparo de los bosques de frondosas y frecuentemente en compañía de musgos, vive una especie algo más robusta llamada A. adiantum-nigrum (tercera foto).

Pero incluso en estos ambientes especializados, los primitivos helechos no consiguen librarse de la omnipresente competencia de las modernas plantas con flores, en este caso, algunas grietas y repisas rocosas estaban ocupadas por una especie del llamado Ombligo de Venus (Umbilicus heylandianus) que en verano, una vez que se marchitan sus carnosas hojas comestibles, emite un espigado vástago con un largo racimo vertical en su extremo, donde se engarzan sus flores de color verde pálido (6ª foto).

Fotos by Mad Hatter: 1ª) Asplenium trichomanes. 2ª) Asplenium septentrionale. 3ª) Asplenium adiantum-nigrum. 4ª) Cascada en el Arroyo Cambrones (Mansilla, La Rioja). 5ª) Esquema del ciclo reproductor de los helechos. 6ª) Ombligo de Venus (Umbilicus heylandianus).


lunes, agosto 22, 2011

EL AMOR DE LOS SALTAMONTES





Aunque no me va mucho la música electrónica “New Age”, lo cierto es que con este tiempo canicular, resulta agradable escuchar esta relajante y refrescante canción del grupo inglés “Ladytron”, la cual me evoca la estridulación de los saltamontes en celo, durante las tardes calurosas de agosto.

Canto gregoriano moderno, electrónico, que resuena entre el laberinto de tallos secos, agostados, de color pajizo, que se extiende por los herbazales de gramíneas silvestres, distorsionados por esa característica reverberación de la imagen producida por el aire caliente ascendente.

Ojos fríos y eléctricos, compuestos por miles de diminutas lentes poligonales que dibujan bellos diseños en rayas verticales, con los que lanzan su mirada escrutadora, a través de la intrincada selva de tallos rectilíneos, en busca de la pareja perfecta.

La canción se llama “Ambulances”, pero debería haberse llamado “Grasshopper eyes in love” ¡Efectos del calor!

Resuena en el sombrero, recalentado por el sol: “Ambulances”.- Ladytron (Liverpool (UK), 2011).

Fotos: Ojos del saltamontes o langosta (Anacridium aegyptium); tallos de hierba seca y el grupo inglés "Ladytron".

sábado, agosto 06, 2011

EQUILIBRIO BIOQUÍMICO-DEMOGRÁFICO



Si el 80% de la población no acudiese nunca al médico ni tomase medicamentos, supondría la quiebra de la industria farmacéutica. Pero, si el 60% de la población padeciese graves enfermedades o estuviese hospitalizada, nuestra sociedad no podría funcionar e igualmente también supondría el colapso de la industria farmacéutica.

Por eso las grandes empresas de las industrias farmacéuticas y alimentarias nos suministran unas dosis adecuadas de sus productos, de forma que la mayoría de la gente nos encontremos relativamente “sanos”, pero necesitados de un consumo de fármacos lo suficientemente habitual para mantener su floreciente negocio.

Sólo hay un aspecto que parece escapar al control de estas grandes industrias, como es el hecho de que todavía a mucha gente le gusta comer frutas y verduras frescas todos los días, e incluso hay quienes las cultivan en sus propios huertos domésticos de manera totalmente libre e “incontrolada”.

Casualmente, poco después de que entrase en vigor la Directiva Europea que ha restringido la comercialización de plantas medicinales, apareció una extraña variante de la bacteria “E-Coli”, altamente patógena y resitente a los 8 antibióticos más utilizados, la cual, inmediatamente, fue relacionada con el consumo de pepinos, soja y otras verduras. Esto no es sino el comienzo del paso siguiente: Atemorizar a la población para que evite el consumo de esas peligrosas, antihigiénicas e incontroladas frutas y verduras frescas.

Sin embargo, no todo es tan sencillo, ya que buena parte de la población también disfruta intoxicándose con determinadas sustancias que le proporcionan ciertos beneficios. Por ejemplo, el que se fuma un puro o se bebe una copa de whisky lo hace a cambio de placer. O quien compra un yogur con el conservante E-252, lo hace para que le dure más tiempo sin caducar en la nevera.

La industria alimentaria nos tienta constantemente con nuevas y sabrosas sustancias que “mejoran” sustancialmente el producto (sabor, durabilidad, color, etc), aunque no siempre nos informa con la debida precisión de sus efectos sobre la salud, todo ello con el objetivo de mantenernos adictos de las sustancias que interesa que sean consumidas para continuar en ese estado de relativa “salud enfermiza” necesitada de un suministro periódico de medicamentos que contrarresten los efectos perniciosos de lo que comemos y bebemos todos los días.

Porque las frutas y verduras frescas son alimentos, pero su consumo habitual nos mantiene sanos y evita un considerable consumo superfluo de medicamentos. Por eso, inexplicablemente, a pesar de la publicidad y el bombardeo de productos elaborados, vistosos y con exóticos e intensos sabores, todavía hay quien busca ese minúsculo rincón del super donde se vende un puñado de feuchas frutas y verduras de cultivo ecológico.

El afán controlador, ayudado por nuestros honorables políticos, ha llegado a rozar el absurdo con la publicación de leyes como la del medicamento, en España, la cual prohibe la comercialización de determinadas plantas tóxicas como el Tejo y la Adelfa, las cuales pueden ser adquiridas para uso hornamental en la mayoría de los viveros y, una vez en la intimidad del hogar, cada uno puede hacer con ellas lo que le plazca ¡Faltaría más!

En fin, el consumo de frutas, verduras y plantas medicinales debería ser un derecho respetado y promocionado por los poderes públicos por sus efectos saludables, y los ciudadanos no deberíamos permitir que determinadas industrias y lobbies intenten coartarlo, ni que se malgaste un solo euro en el control de su consumo ni en la redacción y publicación de leyes absurdas, sobre todo en estos tiempos de acuciante crisis económica en que vivimos.

Fotos by Mad Hatter: Kalanchoe daigremontiana, planta medicinal anticancerígena que se reproduce fácilmente mediante la emisión de brotes en el borde de sus hojas, los cuales se desprenden y enraizan con facilidad en el suelo. No es de extrañar que una planta que sea capaz de reproducirse vegetativamente de tal forma, haya desarrollado un férreo control para evitar el desarrollo incontrolado de tumores y células cancerígenas.

lunes, julio 11, 2011

ALIENTO MASCULINO


Hace unos meses, una profesora de canto evaluó a los y las cantantes del panorama actual español de música popular (excluidos la ópera y el flamenco), y parece ser que las féminas ganaron por goleada a los varones, cosa que era previsible, porque…, vamos a ver, si preguntamos a cualquiera por una cantante femenina que destaque por su voz, seguro que a casi nadie nos cuesta trabajo decir enseguida unas cuantas. Sin embargo, si nos preguntan por un chico que sea buen cantante, del panorama actual, es probable que la mayoría tengamos que pararnos a pensar un rato, salvo que le preguntemos a alguna superfan de Alejandro Sanz o alguno de los triunfitos, claro. Pero, siendo objetivos (como intentó serlo la profesora que mencionaba al principio), son muchos los que suspenden en canto, y la nota más alta sobre 10, creo recordar que fue un 6 (no recuerdo quién lo sacó).

Es cierto, actualmente, entre la gente joven predominan las voces aniñadas, difusas, nasales o carentes de fuerza y virilidad; y entre los veteranos tenemos a tipos que quizás se pasan por el otro extremo (estoy pensando en la voz áspera y aguardentosa de Joaquín Sabina) o que tienen un estilo y timbre originales, pero que tampoco es lo que se dice una gran voz, (Serrat, por ejemplo). Y que conste que no estoy hablando de su calidad como músicos, de su creatividad, actitud o personalidad, sino exclusivamente de su calidad como cantantes, de su técnica y aptitudes vocales. Bueno, quizás en cuanto a voz, el único famoso que se salva un poco sea Enrique Bunbury, pero es que… ¡Que no vamos! Que no hay color si los comparamos con gente más antigua como Nino Bravo, el Dúo Dinámico o Camilo Sesto, pero ¿Por qué hay tan pocos cantantes buenos en España?

Tampoco estoy pidiendo un chorro de voz impresionante, pero se echa de menos alguien con voz de hombre, que cante de una forma agradable, con buen gusto y con la suficiente elegancia y personalidad. Por eso, el otro día, en “Radio 3” (cómo no), me sorprendió gratamente cuando escuché el vozarrón de un tipo llamado Blas Picón, un bluesman que destaca principalmente como armonicista, pero que también canta a las mil maravillas (en mi opinión).

Blas es un gran músico de la escena barcelonesa, donde ha tocado con grupos de Rhythm & Blues como los “Lazzy Jumpers” y también toca la armónica en la “Barcelona Big Band Blues”.

Últimamente está girando por toda España en una serie de conciertos llamados “Honky –Tonk Blues Sessions”, acompañado al piano por el gran Lluis Coloma.

Lo cierto es que, tanto la voz como la armónica, son dos instrumentos en los que se pueden emitir sonidos tanto al expulsar el aire de los pulmones (soplar) como al aspirar, y en los que hay que poner todo el alma y el aliento, de una manera especialmente intensa y directa.

¡Qué envidia me da la forma tan excelente y apasionada de tocar las teclas, la armónica y cantar que tienen estos chicos! ¡Enhorabuena! ¡Menos mal que estáis vosotros para dejar bien alto el pabellón musical masculino! ¡Con un par…! ¡Sí señores! ¡Así se toca y se canta! ¡Y encima con un buen sombrero sobre la cabeza!(Y todas esas cosas que nos salen del alma a los tíos cuando nos da un subidón de testosterona y orgullo masculino).

Pero que conste que, desgraciadamente es un caso aislado, y que las chicas nos seguís ganado por goleada, aunque me supongo que habrá más buenos cantantes por ahí escondidos.

Resuena en el sombrero: “Cheer me up”.- Blas Picón & Lluis Coloma Trío (Barcelona, 2011).

miércoles, julio 06, 2011

BIOPHILIA






Un Abejaruco extendió el arcoiris de sus alas para planear sobre la charca de caldo primordial, repentinamente, se lanzó en picado para bañarse, y en el mismo instante en que su plumaje de fuego tocó el agua, ésta se transformó en lava hirviente, pero el Abejaruco, cual ave Fénix, renació de sus cenizas, salpicando en su salida con un chorro de gotas cristalinas, en cuyo seno se agitan geometrías fractales que nacen, crecen, se reproducen y mueren.

Aquel ave resplandeciente lloró una sola lágrima que contenía miles de serpientes helicoidales de ácido desoxirribonucléico, que se enroscaron en lianas de aminoácidos, para fabricar las vitaminas encerradas en un grano de grosella, en cuyo citoplasma flotan galaxias que nos infectan con el big bang del amor.

Amor a la biología, a las formas de vida que se retuercen en el detritus cósmico, formado por las corazas rotas de gigantescos escarabajos metálicos que, hace milenios, surcaron el espacio en pos del cometa portador de la primera materia orgánica que llegó a la Tierra.

Planeta azul pintado por Dalí, bola de cristal celeste y añil, recorrida en su superficie por estelas lechosas de nubes seminales que fecundan la tierra con semillas de lluvia y nieve, en copos que, poco a poco, muy despacio, van cubriendo el trineo de “Rosebud”.

Capullo de rosa que muerdo por sus espinas, mientras en mi boca rompen olas de saliva contra los acantilados de esmalte y marfil. Ráfagas de aliento vital suben y bajan por la cueva de mi garganta, susurrando sobre las húmedas y tibias paredes. Un tornado sonoro atraviesa la trompa de Eustaquio y rebota en el tambor del tímpano, al compás de la última creación sonora de Björk, “Biophilia”, amor por la vida, la tecnología más sofisticada de última generación se une a la biología eterna y ancestral, mediante extraños instrumentos y aparatos cibernéticos que, cual microscopios electrónicos y láseres quirúrgicos, son capaces de mostrarnos los secretos de la microbiología y la física cuántica, diseccionando la infinita complejidad de la vida en todas sus escalas, desde las partículas subatómicas hasta los últimos cúmulos de galaxias que se encuentran a millones de años luz de la Tierra.

Resuena en el sombrero: “Björk Berry DNA – Biophilia?”.- Björk (Reykjavik (Islandia), 2010).

Texto by Mad Hatter. Fotos tomadas de internet, con permiso de Björk y del escarabajo metálico cósmico (Aromia moschata), que vuela por ahí durante las cálidas noches de verano ¡Felices sueños!

lunes, julio 04, 2011

LA LAGARTA PELUDA




La Lagarta peluda es el nombre vulgar de la oruga (larva) del lepidóptero Lymantria dispar L., una polilla (mariposa nocturna) cuyos pequeños y oscuros machos son capaces de volar grandes distancias, durante las cálidas noches estivales, para copular con las gruesas y blanquecinas hembras (ver 2ª foto), que ponen entre 200 y 500 huevos, sobre la corteza de ramas y troncos, que recubren con la pelosidad marrón anaranjada de su abdomen, formando unas costras o plastones que se van aclarando conforme pasa el tiempo (ver 3ª foto), en los que pasarán todo el otoño y el invierno.

Las orugas nacen a finales de abril y son extraordinariamente polífagas, ya que se alimentan de casi cualquier vegetal leñoso. Si bien, atacan principalmente a quercíneas (encinas, alcornoques, coscojas, quejigos y robles), pero también pueden devorar las hojas de álamos, chopos, pinos, arces, fresnos, olmos, sauces, hayas, abedules, avellanos, madroños, alisos, castaños y hasta se les ha visto sobre palmitos, palmeras, e incluso matas rastreras como la Gayuba (Arctostaphylos uva-ursi), tal y como se ve en la primera foto.

Las orugas son de color negro, al principio, muy peludas, cuando crecen cambian a un colorido general grisáceo con tubérculos dorsales de color azul oscuro en los segmentos torácicos y en el primero abdominal, siendo el resto de color rojo, saliendo de todos ellos largos pelos.

Las reproducciones masivas o pululaciones que dan lugar al fenómeno conocido como “plaga”, se producen cíclicamente cada 7 a 9 años, produciendo fuertes defoliaciones que pueden causar graves daños en la producción corchera de los alcornoques, la bellota de las encinas o la fruta de otros árboles. Por eso, para su control, mediante lucha integrada, las administraciones públicas invierten una considerable cantidad de dinero, siendo las Comunidades Autónomas que más invierten Andalucía (1.600.000 euros en años de plaga), Extremadura (400.000 euros) y Baleares (250.000 euros, aproximadamente).

Además, la Lymantria dispar suele asociarse a otros lepidópteros defoliadores como Aglaope infausta, Yponomeuta padella, Archips xylosteana, Diloba caeruleocephala, Euproctis chrysorrhoea, Operphtera brumata y Catocala sponsa, entre otros. De manera que su ataque conjunto se ve reforzado para conseguir el objetivo de estas pululaciones, que no es otro que desbordar, con la fuerza del número, a sus enemigos naturales. Parece como si estos insectos tuviesen algún sistema para comunicarse (incluso a escala intercontinental) y ponerse de acuerdo para atacar todos a la vez.

Al objeto de conocer la evolución de las poblaciones de Lymantria dispar y tratar de anticiparnos a las pululaciones cíclicas, se colocan trampas con feromona para la captura de los machos de esta especie. Dicho número de trampas se incrementa en caso de que se observe que las poblaciones aumentan, pero, aún así, en determinadas zonas, a veces se producen fuertes ataques inesperados, en cuyo caso es necesario realizar tratamientos aéreos y terrestres con insecticidas orgánicos y selectivos a base de toxinas y esporas de la bacteria parásita de orugas Bacillus thuringiensis var. kurstaki.

Este lepidóptero es autóctono en Eurasia pero, desgraciadamente, hace décadas que llegó al continente Americano, donde se le conoce como “Gypsy moth” (Polilla gitana) y produce daños aún peores que en el viejo continente, ya que es capaz de afectar a más de 500 especies de árboles y arbustos.

martes, junio 28, 2011

AL-ZARQA




He de confesar que a mí el flamenco no es que me tire mucho, pero aquella guitarra flamenca tan pura, tan sola, sin acompañar a ningún cantaor, sonaba tan profunda y ancestral que parecía salir de las catacumbas del Sacromonte granaíno.

Y allí estaba yo, gracias a la radio, embelesado por ese torrente de agua cristalina que manaba de las fuentes de la Alhambra, escuchando con atención cada rasgueo, cada nota, cada acorde, cada filigrana, cada contrapunto y cada golpe de caja que salía de aquella pequeña y vieja guitarra, asombrado porque toda esa riqueza y variedad de sonidos pudiese provenir de un único instrumento en manos de una sola persona. Toda esa maravilla fluye de manera hermosa y natural de la cabeza de un solo hombre, pero…¿Quién será tan magnífico guitarrista? Reconozco que no sé mucho de flamenco, pero… ¿Qué palo es ese que suena? ¿Cómo es que nunca antes había escuchado nada parecido?

Así que, impaciente y picado por la curiosidad, continué escuchando el programa de radio (“Discópolis”, en Radio 3), y cuál fue mi sorpresa al enterarme de que, sí, era flamenco, pero tocado al estilo “derviche” por un músico egipcio, nacido en El Cairo en 1977, llamado Ali Khattab, que había venido a presentar su primer LP titulado “Al-Zarqa”.

Al-Zarqa”, en árabe, significa mujer morena de ojos azules. Alí Khattab dijo en la entrevista que había titulado así el disco y uno de los temas para resaltar la mezcla de culturas que se produce en su música. Una música en la que mezcla los palos típicos del flamenco (soleás, seguiriyas, tarantas, tangos y rumbas) con los ritmos tradicionales de Oriente Medio (hijaz, rast, nawaathar y nahawand). Y añadió: “La música es como una mujer (mora) con los ojos azules, bella, enigmática y seductora”.

Supongo que el flamenco tiene parte de sus raíces en la cultura mediterránea y en la música árabe, pero me extrañó que hubiese un guitarrista egipcio de flamenco ¡Y tan bueno! En la entrevista , Alí explicó que desde pequeñito aprendió a tocar la guitarra y le gustó mucho, y que, cuando tenía 13 años, cayó en sus manos una cinta de grandes clásicos de la guitarra flamenca en la que escuchó a Paco de Lucía, Manolo Sanlucar o al Niño Miguel, entre otros, y, desde aquel mismo momento, supo que él quería tocar así.

En 1997 hizo su primer viaje a Jerez de la Frontera, para conocer de primera mano el flamenco. Curiosamente, no se apuntó a ninguna academia de guitarra, sino que, simplemente, se empapó de la cultura flamenca, visitando tablaos y garitos, recorriendo las calles, tomando vinos y tapas en los bares, hablando con músicos, bailaores, cantaores, palmeros y aficionados. Descubrió que el flamenco es más que un estilo musical, es una forma de vida que le gusto y le caló muy hondo, podría decirse que el “duende” se le metió en el tuétano y allí se ha quedado.

Así que, tras regresar a El Cairo, decidió irse a vivir a Jerez de la Frontera durante los años 2005 a 2007, donde perfeccionó su técnica y compuso varias canciones.

El año pasado grabó sus temas en el estudio de un amigo egipcio, donde hicieron una maqueta que, casi por casualidad, cayó en las manos de Mario Pacheco (hasta hace poco responsable del sello “Nuevos Medios”) quien, al escucharla, no se podía creer que aquella joya era el trabajo de un desconocido y modesto chico egipcio. Lógicamente, no tardó mucho en publicar el disco, retocando escasamente la maqueta original, al que llamaron “Al-Zarqa”, en el que, además, consiguieron que colaborasen algunos de los mejores músicos de Egipto, como el veterano Abdou Dagher, en el violín, o el virtuoso Omar Beshir al oud.

Estos días, tenemos la gran suerte de contar con la presencia de Alí Khattab en España, en una gira que le ha llevado a tocar en “La Noche Blanca del Flamenco”, organizada por la Casa Árabe de Córdoba; y el próximo 8 de julio actuará en el festival “Raks” de Madrid, en compañía de otros dos jóvenes y excelentes músicos de El Cairo como Hesham Essam, al oud y Mohamed Medhat, al violín, apoyados por una experta sección rítmica, a cargo de los españoles Josemi Garzón, al contrabajo, y Antonio Rivero en la percusión.

No os perdáis su mágica fusión de flamenco y música árabe, sentiréis un torrente de agua pura y cristalina que, tras ser filtrada por las duras y verdes acículas de los pinsapos de las sierras gaditanas, os arrastrará irremisiblemente hasta un océano de un profundo color azul, como los ojos de “Al-Zarqa”. Cruzaréis el Estrecho de Gibraltar, os adentraréis en el Mediterráneo, rumbo a Oriente, hasta llegar al fértil Delta del Nilo, donde finalmente encontraréis la paz y el sosiego, saboreando un plato de dátiles con dulce té de menta, mientras os reflejáis en los profundos y bellos ojos azules de “Al-Zarqa”.

Resuena en el sombrero: “Tangos del Nilo” y “Al-Zarqa”.- Alí Khattab (El Cairo (Egipto), 2011).

martes, junio 21, 2011

VIVIR AL BORDE DEL MAR









Vivir a la orilla del mar, a ser posible en primera línea de playa, es algo deseable para la inmensa mayoría de la gente, sobre todo si se trata de un mar relativamente tranquilo y apacible como es nuestro querido “Mare NostrumMediterráneo, al que cantó magistralmente Serrat.

Sin embargo, para la mayoría de los seres vivos la orilla del mar es un lugar bastante peligroso e inhóspito, ya que el suelo suele estar formado por acantilados rocosos, playas y dunas de arena, azotadas por vientos salinos procedentes del mar, por lo que se trata de unos sustratos con escasa capacidad de retención de agua, muy pobres en nutrientes y con cierto contenido de sal, sustancia esta que es tóxica para la mayoría de las plantas terrestres y dulceacuícolas. Además, las propias olas pueden afectarles en casos de fuertes tormentas y tsunamis.

Entonces, a parte de los pescadores, los turistas y los surfistas ¿Qué otros seres gustan o son capaces de vivir en la orilla del mar? Pues a los mamíferos marinos (nutrias, focas y leones marinos) y a las aves marinas como gaviotas, charranes, pagazas, pardelas, albatros, alcatraces, paíños, petreles, pelícanos y cormoranes, como el joven Cormorán moñudo de la 3ª foto, que se asoma al mar desde la repisa del alto acantilado que le ha visto nacer. Estas oscuras aves son capaces de bucear velozmente para perseguir y capturar a los peces en su propio medio, con el único arma que les confieren sus largos y ganchudos picos.

Los animales pueden moverse y nadar, las aves incluso pueden volar, por lo que les resulta relativamente fácil adaptarse al medio costero. Sin embargo, las plantas terrestres deben aguantar inmóviles las condiciones del lugar en el que han echado raíces, por lo que sólo determinadas especies pueden vivir en medios tan duros como son las dunas y acantilados marinos o en sus proximidades, ya que existe toda una gama de hábitats o ecosistemas situados en bandas o anillos, dependiendo de la distancia que les separa del límite superior de las mareas vivas más altas.

Árboles tan frugales y adaptables como el sufrido Pino carrasco (Pinus halepensis), pueden adquirir un porte inclinado, retorcido, en bandera o achaparrado, cuando viven muy cerca del borde del mar (ver 7ª foto). Al igual que sucede con otros arbolillos o arbustos como el Acebuche u Olivo silvestre (Olea europaea var. sylvestris), los Tarayes o Tamarices (Tamarix gallica y T. africana), el Aladierno (Rhamnus alaternus), el Romero (Rosmarinus officinalis) y el Lentisco (Pistacia lentiscus).

Los arbusto de cierto porte que aguantan una mayor proximidad al mar, pudiendo vivir en el cinturón exterior de las dunas costeras son la Sabina mora de las dunas (Juniperus phoenicea ssp. turbinata), el Enebro marítimo (Juniperus oxycedrus ssp. macrocarpa) y la Bufalaga marina (Thymelaea hirsuta), todos ellos con hojas escamosas y ramas flexibles, esta última, por su similitud y evolución convergente con respecto a las primeras (los Juniperus son gimnospermas, mucho más antiguas evolutivamente) podríamos calificarla como la angiosperma que quería ser sabina.

Algo más cerca del mar, ya no existe ningún árbol o arbusto que aguante, a lo sumo podemos encontrar pequeñas matas de cepa leñosa (sufrútices) como la Melera o Pegamoscas (Ononis natrix, foto 8ª), así llamada porque sus tallos y hojas están cubiertos por pelos y glándulas que segregan una sustancia pegajosa, sus flores son amarillas con nerviaciones rojas o violetas y el fruto es una pequeña legumbre. Habita en arenales y roquedos costeros secos y soleados.

Aún más resistente si cabe, resulta la Coca marina o Limonio (en las fotos 4ª, 5ª y 6ª se muestra la especie Limonium gibertii), que puede vivir en diminutas grietas de las rocas, al borde de los acantilados marinos, en secos arenales y en taludes margosos, donde parece increíble que pueda sobrevivir planta alguna. Para las especies de este curioso género, Limonium, de la familia de las Plumbagináceas, el Mediterráneo occidental constituye su principal núcleo de dispersión, por lo que existen multitud de especies adaptadas a los climas y suelos más duros, desde los bordes de las lagunas salinas continentales de la Mancha, las Bárdenas y los Monegros, en el interior, hasta las dunas, saladares y acantilados costeros, incluido los desiertos del Sureste peninsular.

Otras plantas comunes en los acantilados marinos son el Llantén estrellado (Plantago subulata) que forma almohadillas cespitosas entre las rocas; y el Hinojo marino (Crithmum maritimum), cuyos brotes tiernos pueden consumirse crudos para aromatizar ensaladas y pescados, con un suave aroma intermedio entre el auténtico Hinojo (Foeniculum vulgare) y la Zanahoria (Daucus carota), otras plantas de la misma familia (Umbelíferas).

En las dunas más próximas al mar (2º foto) viven únicamente plantas herbáceas especializadas en colonizar este hábitat, tales como el Narciso de mar (Pancratium maritimun), el Cardo marino (Eryngium maritimun), la Armeria pungens, el Plantago albicans, la Amnophila arenaria y otras plantas autóctonas cuya subsistencia se está viendo amenazada durante los últimos años por la expansión de especies exóticas invasoras como la Flor de cuchillo (Carpobrotus edulis y C. acinaciformis) y la Onagra o Hierba del Asno (Oenothera erythrosepala), cuyas vistosas flores amarillas pueden verse en primer plano de la 2º foto.

Fotos by Mad Hatter.

jueves, mayo 26, 2011

EL CEDRO DEL CONVENTO DE SANTA BÁRBARA













Corría el año 1951 de Nuestro Señor, era una noche tormentosa del mes de mayo, el mes encomendado a Nuestra Señora la Virgen María, el mes de las flores. Sor Adelaida se despertó, pocas horas después de los Maitines de media noche, sobresaltada por el estruendo de un trueno que hizo que retumbasen los sólidos muros del convento. La hacendosa Hermana Adelaida saltó como un resorte del austero camastro de su celda y bajó corriendo las escaleras ¡Tenía el tiempo justo antes de los Laudes a la Santísima Virgen! Fue hasta el pozo del claustro, lanzó el cubo en su interior y tiró de la cuerda del pretil para izarlo, vertió el agua en otro cubo que llevó con esfuerzo, asido del asa, hasta el rincón en el que se encontraba la toma de tierra del pararrayos del tejado, donde vertió el agua, tras lo cual se santiguó apresuradamente y susurró “Que Dios nos proteja”.

La Hermana Adelaida era la encargada, entre otros menesteres, de mojar la toma de tierra del pararrayos, antes de las tormentas, especialmente si estas eran secas, así como de regar las plantas y árboles del huerto y del jardín del Convento de Santa Bárbara. El agua sobrante que solía quedar en el cubo o la regadera, tras regar las flores del último parterre, normalmente era vertida al pie del viejo cedro, un ejemplar centenario de Cedro del Himalaya (Cedrus deodara) que, quizás con el anhelo de alcanzar la enorme altitud de la cordillera de la que procede su estirpe, o quizás influenciado por la espiritualidad de las religiosas del convento, alzaba su enorme copa en forma de candelabro hacia el cielo, a más de 30 metros de altura sobre el suelo, en el borde de la pequeña isleta de árboles que se encontraban junto a la Ermita de la Soledad, rodeada de un campo de cereal situado en la llanura aluvial del río.

En una localización así, con un alto y viejo árbol despuntando en mitad de una llanura, el sencillo acto de regar la toma de tierra del pararrayos del Convento, realizado con prestanza y disciplina por la Hermana Adelaida, a buen seguro, libró al viejo cedro de no pocos chispazos, bajo el pío auspicio de una orden religiosa perteneciente a la Santa Iglesia Católica.

Y así transcurrió la vida, tranquila y apaciblemente, de monjas, plantas y árboles, dentro del Convento de Santa Bárbara. Hasta que hace 6 años, la falta de fondos y la escasez de vocaciones se conjuntaron diabólicamente para conducir al cierre y consiguiente abandono de dichas instalaciones.

Gamberros y vándalos saltaron el permeable cercado, apedrearon las cristaleras, rompieron puertas y ornamentos, acamparon en el interior de las estancias, encendieron hogueras, hicieron botellones y hasta profanaron el altar de la capilla.

El paseo bajo la arboleda de plátanos se llenó de zarzas y maleza, las únicas plantas que florecen son las de los jaramagos, las ortigas y las malvas silvestres. Los cipreses que rodean el refugio de piedra están sucumbiendo frente a las enfermedades, por falta de podas y cuidados. Los pinos que bordean el campo de cereal, junto a la ermita, sufren el progresivo acoso del arado y algunos se han secado por efecto de los herbicidas con los que los agricultores rocían los ribazos y cuyos depósitos, casualmente, siempre limpian y vacían junto a los pinos. El viejo cedro, con su elevada copa despuntando en el horizonte plano del amplio valle, ha terminado sufriendo el azote del rayo, desprotegido por la ausencia de Sor Adelaida y su providencial cubo de agua salvador.

Como suele decirse, supongo que sólo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena.

Es triste que árboles tan viejos, tras décadas de vida y crecimiento, hayan ido decayendo poco a poco hasta morir en pie y en silencio, sin que nadie rompa la soledad de su discreta existencia, en el silencio del convento abandonado, dejados de la mano de Dios.

Una soledad y un silencio que esta modesta entrada trata de romper, al mismo tiempo que sirve para rendir un merecido aunque infrecuente homenaje y reconocimiento a la callada, cotidiana y disciplinada labor que han ejercido, ejercen y seguirán ejerciendo multitud de religiosos y también modestos trabajadores laicos, para llevar a cabo el mantenimiento del patrimonio artístico, cultural y natural, e incluso para realizar una valiosa labor de colaboración con la Ciencia, como es, por ejemplo, la toma de datos meteorológicos en las series más antiguas, fiables, constantes y duraderas que se conocen.

¡Gracias Sor Adelaida!

Fotos by Mad Hatter, para que veáis que el cedro, el convento abandonado y la ermita existen, si bien la historia y los nombres son inventados, por lo que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.


martes, mayo 17, 2011

ATRACCIÓN FATAL FLORAL









Un día de comienzos de primavera, en uno de mis muchos paseos campestres de juventud, descubrí con asombro un extraño vástago de color verde pálido que se erguía entre las hierbas de un prado, se trataba de un laxo racimo de flores de color pardo oscuro que se engarzaban de forma dispersa sobre un tallo vertical. Rápidamente, me acerqué para examinar las flores con mayor detalle y vi que estaban formadas por unos pequeños pétalos de color verdoso, excepto el situado en el centro, apuntando hacia abajo, que era más grande y abombado, de color marrón, con una textura mate aterciopelada, con algunos pelos más largos situados en unas extrañas protuberancias y con una curiosa mancha en forma de “H” gótica en el centro, de color gris azulado metálico, de forma que parecía como si aquella extraña flor simulase que ella misma estaba siendo permanentemente visitada por un insecto peludo, similar a una abeja ¡Si hasta parece tener ojos!

Intrigado por aquella misteriosa flor, estuve mucho tiempo buscando en los libros de botánica que pude encontrar (entonces no había internet), hasta que un buen día, en una guía de flores y plantas de la Península Ibérica que tenía unas bonitas fotografías, la encontré “¡Ésta es! ¡Por fin!” Su nombre científico es Ophrys sphegodes (ver primera foto) ¡Una orquídea! Y su nombre vulgar “Flor araña” u “Orquídea araña temprana” (“Early Spider Orchid” en inglés), y estaba junto a otras de aspecto parecido a las que se denominaba genéricamente “Abejeras” (Ophrys apifera, en la 4ª foto) “¡Claro! ¡Si es que tienen todo el aspecto de abejas posadas en una flor¡ ¿Cómo se iban a llamar si no?”.

Aquel descubrimiento me causó una gran impresión, ya que entonces no sabía que había orquídeas en la flora europea, pensaba que eran unas vistosas y exóticas flores propias de las selvas tropicales, pero resulta que sí, que en los relativamente fríos prados y bosques de España, al igual que en todas las zonas templadas del hemisferio Norte, también hay orquídeas silvestres, eso sí, mucho más pequeñas y discretas que las tropicales, y la mayoría de ellas pasan gran parte del año enterradas en el suelo, en forma de pequeños tubérculos de los que, a finales del invierno, emerge una modesta roseta de hojas a ras del suelo. Y, además… ¿Para qué diablos puede pretender una flor el tener siempre una abeja encima?

Con el tiempo, fui descubriendo muchas más especies de orquídeas, ya que La Rioja es muy rica en taxones de esta familia (Orchidaceae), incluso, no hace mucho tiempo (en 1999) el fotógrafo y orquidólogo Carlos Enrique Hermosilla encontró en esta Comunidad Autónoma una nueva especie para la Ciencia, a la que denominó “Ophrys riojana” (en la segunda foto).

Como suele suceder, al mismo tiempo que las conocía, aprendí a respetar estas plantas, ya que me di cuenta de que son bastante raras y escasas, y tardan mucho tiempo en desarrollarse (algunas especies precisan de 17 años desde que cae la semilla al suelo hasta que emiten la primera flor), por lo que no se deben cortar ni arrancar, ni tampoco se pueden trasplantar para ponerlas en el jardín o en una maceta de casa, ya que las raíces de todas ellas están asociadas a unos hongos específicos del suelo en el que viven, de los que dependen tanto para alimentarse como para que germinen sus pequeñísimas y numerosísimas semillas (cada flor produce entre 10.000 y 15.000 semillas microscópicas). Dichos hongos tienen unos requerimientos ecológicos muy estrictos, por lo que ni ellos ni sus hospedadoras, las orquídeas, sobrevivirían a un trasplante casero convencional.

El género al que pertenecen las “Abejeras”, las “Flores araña” y similares fue denominado por Linneo en 1753 como Ophrys, palabra griega que significa “ceja”, no se sabe muy bien por qué, quizás por esa confluencia de pilosidad y ojos que se aprecia en muchas de las especies que integran este género. Éstas tienen un peculiar sistema de polinización a través de los insectos, pero no de la forma habitual, mediante la oferta de néctar (alimento), sino que lo que ofrecen a cambio de que transporten su polen es ni más ni menos que… sexo. Para ello, la flor simula ser la hembra de una abeja solitaria, al objeto de que los machos, al intentar copular con el falso insecto vegetal, recojan los sacos polínicos (polinios) de una flor y los trasladen hasta el estigma de la siguiente. Para llevar a cabo este sofisticado engaño, el labelo central de la flor tiene la apariencia (forma, color y pilosidad) de la hembra de una especie concreta de abeja solitaria, incluso segrega un aroma similar a las feromonas de atracción sexual de estos himenópteros, y hace coincidir la época de floración con el momento en el que emergen los machos de las abejas, antes de que lo hagan las hembras, de forma que éstos acuden ansiosos a intentar copular con los señuelos florales de falsas hembras, hasta el punto de que a veces se producen verdaderas orgías (ver octava foto). Sin embargo, al poco tiempo, los machos, decepcionados, aprenden a rechazar a las perversas flores y se dedican a buscar a sus verdaderas hembras que, más avanzada la primavera, ya empiezan a volar.

De esta forma, cada especie de orquídea es polinizada por una o a lo sumo tres especies de insectos, lo cual está siendo utilizado para identificar nuevas especies de orquídeas, así como para dudar de la autenticidad de algunos de los taxones propuestos, es decir, dos orquídeas aparentemente idénticas, en base a sus características visuales, pueden pertenecer a especies distintas por el hecho de que emitan aromas distintos que atraigan a diferentes especies de insectos polinizadores; y viceversa, dos especies de orquídeas catalogadas como distintas podrían ser realmente la misma especie por el hecho de ser polinizadas por la misma especie de insecto, tal y como sucede con las denominadas “Espejo de Venus” (5ª foto), unas bellas Ophrys de las que se han descrito dos especies: O. specullum (= O. ciliata) y O. vernixia, muy parecidas entre sí, habiéndose comprobado recientemente que ambas son polinizadas por la misma especie de himenóptero: Dasyscolia ciliata.

Ciertamente, la taxonomía de esta familia es harto compleja y conflictiva. Atraídos por la sofisticación y el misterio que envuelve a estas bellas flores, así como por el prestigio que supone ponerle nombre a una nueva especie y que tu apellido figure junto al nombre científico propuesto, hay numerosos expertos y autores que se empeñan en descubrir o identificar nuevas especies, muchas veces en base a características insignificantes y que suelen presentar una gran variabilidad, incluso entre individuos de la misma población o de poblaciones muy próximas entre sí.

La cosa se complica aún más cuando, a pesar de estos selectivos y complicados mecanismos de polinización y reproducción, cada año se están descubriendo nuevos híbridos entre las distintas subespecies, especies, grupos, secciones e incluso géneros existentes.

Por estos motivos, una de las máximas autoridades botánicas y taxonómicas en España, como es el Consejo Científico Asesor de la obra “Flora Ibérica”, no ha reconocido muchas de las numerosas especies, microespecies o subespecies que se han propuesto y se están proponiendo.

Por ejemplo, volviendo a mi entrañable “Orquídea araña temprana” (Ophrys sphegodes), así llamada porque suele florecer muy tempranamente (finales de marzo a primeros de mayo), la mayoría de los expertos están de acuerdo en considerarla un grupo o “macroespecie”, dentro de la Sección Ophrys del género del mismo nombre, la cual agrupa a las especies cuyos insectos polinizadores se colocan con la cabeza hacia dentro, es decir hacia la columna o centro de la flor (polinización cefálica, ver sexta foto), en contraposición a las de la Sección Pseudophrys (Godfery 1928), en las que el insecto se coloca con la cabeza mirando hacia fuera, hacia el extremo distal del labelo, con lo que transporta los polinios sobre el abdomen (polinización abdominal, ver fotos séptima y octava). Si bien, algunos autores dividen el género Ophrys en un mayor número de secciones y sitúan a este grupo dentro de las Sección de las “Orquídeas araña” (Araniferae Reichembach fil. 1851). De manera que, dentro del grupo de O. sphegodes, se han descrito numerosas especies, subespecies o “microespecies”, tales como:

O. riojana C. E. Hermosilla (segunda foto). Insectos polinizadores: Andrena (Melandrena) nigroaenea y Andrena limbata. Para algunos autores esta especie no estaría dentro del grupo de O. sphegodes sino del de O. provincialis. Según Pierre Delforge, se trataría de un nombre sinónimo de O. quadriloba (Rchb. Fil.) E. G. Camus, mientras que el propio Hermosilla la considera una especie afín a O. argentaria J. & P. Devillers-Terschuren, especie endémica de la provincia italiana de Grosseto.

O. virescens Philippe ex Grenier (= O. aranifera ssp litigiosa var. virescens (Grenier) E.G.C.). Polinizador probable: Andrena nigroaenea.

O. araneola Rchb F. (= O. sphegodes ssp. araneola (Rchb. F.) M. Lainz = O. litigiosa E. G. Camus). Polinizador confirmado: Andrena combinata.

O. sphegodes Miller (= O. aranifera Hudson, en la primera foto). Polinizadores confirmados: Andrena nigroaenea ssp. nigrosericea, A. limbata y A. bimaculata ssp. lichata. Para algunos autores el grupo de O sphegodes estaría constituido únicamente por estas 3 últimas especies: O. virescens, O. araneola y O. sphegodes.

O. passionis Sennenn ex Devillers-Tersch. & Devillers (= O. sphegodes ssp. passionis (Sennenn) Sanz & Nuet). Polinizador confirmado: Andrena carbonaria (ver sexta foto).

O. aveyronensis (J.J. Wood) P. Delforge (= O. sphegodes ssp. averyonensis J.J. Wood). Polinizador confirmado: Andrena hattorfiana. Se trataría de uno de los taxones con caracteres más definidos, reconocible por presentar sépalos y pétalos laterales de color rosa intenso, labelo de apariencia poligonal y color rojizo, con mácula variable, desde escudo hasta “H”. Descrita en el Sur de Francia y citada de algunos puntos del centro norte de España.

O. castellana J. Devillers-Terchuren & P. Devillers. Polinizador probable: Colletes cunicularius. Curiosa raza que tolera sustratos húmedos, algo muy raro en este género propio de suelos calizos, más bien secos, en pastos y terrenos abiertos con exposiciones más bien soleadas. Con tépalos blanquecinos o algo rosados y con floración relativamente tardía (mayo-junio). Se distribuye principalmente por el Sistema Ibérico.

O. incubacea Bianca ex Tod. (= O. aranifera ssp. incubacea (Bianca) Soó = O. atrata Lindl.= O. sphegodes ssp. atrata Lindl. Ex A. Bolòs, ver tercera foto). Polinizador confirmado: Andrena (Melandrena) morio ssp. lugubris.

O. occidentalis G. Scappaticci & M. Demange (= O. arachnitiformis ssp. occidentalis G. Scappaticci & M. Demange) P. Delforge). Polinizador confirmado: Colletes cunicularius. Para algunos autores estas 5 últimas especies (O. passionis, O. aveyronensis, O. castellana, O. incubacea y O. occidentalis) conformarían el grupo de O. incubacea.

O. arachnitiformis Gren. & Phillippe (= O. aranifera ssp. arachnitiformis (Gren. & Phillippe) E. G. Camus). Polinizador confirmado: Colletes cunicularius. Para algunos autores esta especie estaría dentro del grupo de O. exaltata.

Como acabamos de ver, es tremenda la complejidad taxonómica y el follón de nombres que hay en esta sección, grupo, especie o lo que sea. Además, si os molestáis en buscar fotos de las especies o subespecies mencionadas, veréis que todas son parecidísimas entre sí, y la mayoría resultan prácticamente indistinguibles, para el común de los mortales.

Parece como si, con estas bellas y pequeñas orquídeas, la madre Naturaleza hubiese pretendido desafiar las leyes habituales de la taxonomía, máxima expresión del afán clasificatorio y encasillador del ser humano, no exento de su buena dosis de ego y arrogancia.

Fotos 1, 2, 3, 4 y 5 by Mad Hatter, el resto están prestadas de internet: 1ª) Ophrys sphegodes (Ausejo, La Rioja). 2ª) Ophrys riojana (Logroño, La Rioja). 3ª) Ophrys incubacea (Nieva, La Rioja). 4ª) Ophrys apifera (El Rasillo, La Rioja). 5ª) Ophrys speculum (Logroño, La Rioja). 6ª) Ophrys passionis siendo visitada por su único polinizador específico, el himenóptero Andrena carbonaria, que muestra los polinios en la cabeza. 7ª) Ophrys bilunulata Risso (= O. fusca ssp. bilunulata (Risso) Kreutz) polinizada por Andrena flavipes. 8º) Ophrys de la sección Pseudophrys siendo polinizada a la vez por 3 machos de abeja solitaria.