domingo, septiembre 30, 2007

Esperando al Tren



A menudo se utiliza el tren como alegoría de la vida, debido a que los viajes en tren tienen un principio y un destino final, durante el trayecto hay varias estaciones donde bajan y suben pasajeros con los que podemos compartir experiencias, información o conocimientos. El tren también puede atravesar túneles y puentes, superar obstáculos, enfrentarse a riesgos o momentos de peligro, sufrir accidentes, e incluso atropellar objetos o personas.

Por eso hay infinidad de canciones de todos los estilos que se refieren al ferrocarril, al tren o a sus vías. Enlazando con la última entrada, uno de los cantantes que se ha referido en más ocasiones al mundo del ferrocarril ha sido Johnny Cash, con canciones como "Rock Island Line" (1957), "Waiting for a train" (1962), "Casey Jones" (1962), "Orange Blossom Special" (1964) y "I´ve been working on the railroad" (1973), por citar algunas de las más famosas.

Ciertamente, el traqueteo y los sonidos propios del tren combinan muy bien con el estilo sincopado del "Boom-Chica-Boom" que caracterizó la música del "hombre de negro", sonidos éstos que, además, debieron quedar bien grabados en su memoria desde su más tierna infancia, cuando vivía con su familia en una humilde casa próxima a las vías del tren en Dyess (Arkansas).

Más que por la música en sí misma, Johnny Cash llegó a ser tan famoso porque era un excelente contador de historias, que a menudo versaban sobre las miserias, desgracias y grandezas de la clase trabajadora y de la gente más desfavorecida. Entroncando con el tema del ferrocarril, la canción que quizás sea más entrañable es la que le dedicó a Casey Jones, un maquinista de Kentucky que falleció heróicamente el 30 de abril de 1900, en Vaughan (Mississippi), cuando se dirigía de Memphis (Tennessee) a New Orleans (Louisiana), al permanecer a los mandos de un tren que iba a estrellarse inexorablemente contra otro que estaba parado en la vía, durante una noche con niebla y lluviosa, con objeto de poder frenarlo lo suficiente para que los pasajeros del tren estacionado salvasen la vida, a cambio de la suya. Si bien, la azaña del maquinista más famoso de la "Illinois Central Railroad" ya había sido rememorada a principios del siglo XX, por una balada que le dedicó un compañero suyo afroamericano llamado Wallace Saunders, en la cual debió inspirarse sin duda Johnny Cash cuando compuso ese espléndido tema, en 1962, incluido en su álbum "Blood, Sweat and Tears".

Pero la alegoría del tren también se ha utilizado para simbolizar el mal, un mal insaciable que va devorando a todos los pecadores que encuentra a su paso, esto al menos es lo que canta un moderno discípulo de la etapa más gospel y cristiana de Johnny Cash, como es Josh Turner, en la canción que le dió a conocer en 2003 "Long Black Train".

Se trata de un jovencito nacido en South Carolina el 20 de noviembre de 1977, poseedor de una voz extraordinariamente grave y profunda, con la que se está abriendo camino en el difícil y competitivo mundo del "mainstream". Posiblemente, la canción tenga algo que ver con la que en 1964 Johnny Cash cantara con la Carter family, titulada "Long Black Veil".

Otras canciones muy logradas de Josh Turner, en una línea parecida, son: "Lord have mercy on a country boy" y "Me and God", ésta última cantada junto a Ralph Stanley (leyenda del Bluegrass) y Diamond Río, ambas incluidas en su último LP "Your Man" (2005).

En la religiosa y puritana Norteamérica, lo cierto es que desde sus comienzos siempre ha habido músicos obsesionados con la idea del bien y del mal, la virtud y el pecado, los ángeles y el demonio, como por ejemplo le ocurrió a Jerry Lee Lewis (miembro del famoso "Million Dollar Quartet" de la "Sun Records" junto a Elvis Presley, Johnny Cash y Carl Perkins), quien estaba convencido de que todos los que tocaban, cantaban y bailaban rock´n´roll irían derechitos al infierno.

De nuevo aquí nos sirve la alegoría del tren, porque en las rutas del ferrocarril siempre hay dos sentidos, el problema surge cuando, en algún momento, dos trenes discurren en sentidos opuestos por la misma vía, como le pasó al pobre Casey Jones.




Resuenan en el sombrero: "Casey Jones + Orange Blossom Special".- Johnny Cash (Nashville, 1965); y "Long Black Train".- Josh Turner (Nashville, 2003). Dedicado a Manolo Fernández de "Toma Uno", por inspirarme esta entrada.

11 comentarios:

EL BICHO dijo...

PREMIADO http://ramonesriojanos.blogspot.com/

Red River dijo...

Qué razón tiene el viejo Jerry Lee!

El futuro bloguero dijo...

Nos vemos allí RR, con tanta gente divertida

WODEHOUSE dijo...

Eres un pozo de sabiduría, que ameno y qué de cosas sabes!, debo leer la entrada con papel y boli despacio. muy merecido el premio .

Mad Hatter dijo...

¡Gracias "Bicho"! Me las voy a ver negras para encontrar alguien a quien todavía no le hayan dado este premio de "Thinking Blogger" (je, je).

Cuando la palme el viejo Jerry, va a haber un fogonazo del copón en los infiernos debido al estallido de un "Great Ball of Fire", y cuando nos toque a nosotros todavía quedarán algunos rescoldos en los que asarnos unas chuletitas. Digo yo ¿No?

Gracias "Wood", pero yo me limito a recoger con avidez las gotas de sabiduría que derraman los maestros, como Manolo Fernádez, y a rebuscar información en internet. La figura de Johnny Cash la Carter Family, su descendencia y sus discípulos tienen miga para escribir varios libros.

LE MOSQUITO dijo...

Cuántos nombres pasan por las orejas de uno. Imposible escuchar a todos.
Una buena oportunidad para re-conocer viejas nuevas músicas.

El tren: Yo lo escuchaba desde la cama, cuando era más pequeñito. No sé por qué, pero entonces asociaba el sonido de su paso con fantasmas. Me entraban unos escalofríos. Hoy no creo en fantasmas y me gustan los trenes.

Á. Matía dijo...

Yo le tengo un poco de manía al tren. En primer año de universidad, cada semana cogía uno para ir de Santander a Bilbao y tardaba más de dos horas y media. Era un suplicio.

Sí, la verdad es que sabes de todo...

Mad Hatter dijo...

El tren siempre ha tenido algo de mágico, pero... ¿No será que teneis una experiencia traumática de vuestra infancia en el "Tren de la Bruja"?

La verdad es que el trenecillo ese de vía estrecha que recorre la Cornisa Cantábrica tiene pinta de ser algo birrioso (je, je).

¿Os habeis fijado que en el texto se mencionan 7 Estados norteamericanos?

LE MOSQUITO dijo...

He leído de nuevo el texto por saber si esos siete estados que citas encierran algún contenido especial, pero no doy con ello...
:(
En mi caso, el tren de la bruja llegó después que aquel que me intranquilizaba algunas noches. Como siempre me atrajeron ferias y feriantes, no descansé hasta que pude vestir uno de esos ridículos trajes de "bruja" y para liarme a escobazos con el prójimo.
:)

Carlos Onís dijo...

Los Miedo Azul también tenemos un tema que se llama "El tren", y tal como dices Madhatter es una metáfora de la vida. Sé que la imagen está muy usada pero es que me parece preciosa.

Mad Hatter dijo...

"Mosquito" lo de los 7 Estados sólo era un dato curioso, la verdad es que los trenes en América recorren distancias enormes.

Don Carlos, me honra vuestra presencia en este humilde blog ¡Oh rey de la guitarra eléctrica! Os ví en el fin de fiestas de San Mateo ¡Eres un monstruo tío! Ciertamente, la metáfora del tren de la vida no morirá nunca y su sonido entrañable se adapta muy bien a los ritmos sincopados del ROCK´N´ROLL!!! Forever!!!