miércoles, mayo 28, 2008

Blue Touch


Aquella pequeña y dulce carpa dorada, de etéreas y delicadas aletas translúcidas había vivido toda su vida en la misma reducida pecera, la típica pecera esférica de cristal, con una apertura por arriba y una palmera de plástico en el centro, sujeta al fondo con unos guijarros blancos y un puñado de arena.

Johnny, su dueño, la echaba de comer regularmente, le cambiaba el agua y, de vez en cuando, pasaba un paño de color azul por la pecera para limpiar el cristal de las huellas que, en ocasiones, dejaban sus dedos al querer llamar la atención de su pez, mientras le decía: "¡Venga June alegra esa cara que ya te toca la comida! Ay, este pez parece cada día más triste, incluso está tomando un tono ligeramente azulado por el vientre, cualquier día me la encontraré flotando panza arriba ¡Pobre!".

June nunca había conocido a otros peces, ni siquiera sabía lo que era el contacto con otro ser vivo, lo único vivo que había visto era la imagen distorsionada de la mano de Johnny cuando la acercaba al cristal, daba la impresión de que era bastante más áspera y rugosa que sus suaves escamas recubiertas de mucosa, e intuía que debía estar caliente, por el tenue incremento de temperatura que sentía en sus fríos labios cuando los pegaba en el cristal, justo al otro lado de sus dedos.

El gran sueño de June, su única aspiración en la vida era que, un buen día, Johnny introdujera su enorme mano en el agua de la pecera y la acariciara, y si pudiera introducirse en el hueco de su puño durante unos instantes para rascarse contra su piel, eso ya sería el súmmum.

Por eso, cada vez que veía a Johnny acercarse hacia la pecera, June aplicaba los labios sobre el cristal y le gritaba "Touch me! Touch me!" Mientras, desesperada, abría los ojos de una forma desorbitada, abría y cerraba los opérculos branquiales con el ritmo más alegre del que era capaz y contoneaba su etérea y amplia cola de la forma más salerosa y coqueta que sabía.

Pero Johnny ni caso, incluso un día que tuvo que sacarla de la pecera para cambiarle el agua y limpiarla por dentro, lo hizo ayudándose de una odiosa y fría red de plástico, sin que sus cálidos, fuertes y varoniles dedos llegaran a tocarla en ningún momento. Su gran oportunidad desaprovechada dentro de aquella horrible red de plástico. Aquello fue demasiado para June, aquella noche, como todas las noches, antes de acostarse, Johnny cubrió la pecera con el trapo azul, a la mañana siguiente abrió las cortinas del salón, como todas las mañanas, y se quedó boquiabierto cuando miró hacia la pecera y vió resplandecer el trapo que la cubría, ahora de color dorado, reflejando con intenso fulgor los rayos de sol que entraban por la ventana. Rápidamente corrió hasta la pecera, levantó el trapo y allí estaba June flotando panza arriba, con un color azul pálido triste, muy triste, jamás pudo olvidar aquel color, era el color más triste que había visto en su vida.

Resuena en el sombrero: "Touch".- Wally Tax & The Lyres (Amsterdam (Holland), 1987).


9 comentarios:

eva al desnudo dijo...

Si el trapo atrapó el color del oro debió ser una buena señal.El azul se quedó flotando en el agua, cómo una mancha de tinta.

Y el pez traspasó por fin el cristal.

Besos con burbujas

Mad Hatter dijo...

El azul es que lo acaba invadiendo todo, aunque de vez en cuando todos tenemos nuestros momentos dorados.

El alma del pez finalmente salió de la pecera.

Y Johnny no volvió a comprarse otro pez y le cogió mucha aversión al color azul pez muerto.

el trenti dijo...

Qué triste, Mad. Algún día os contaré mi absurda teoría sobre los peces.
Si te digo la verdad, no puedo llegar a pensar que esos diminutos animalillos tengan sentimientos. No al menos como los humanos.

Mad Hatter dijo...

Pues sí, "Trenti", es que ayer estaba un poco "blue".

Lula Fortune dijo...

Si no lo has leído, te recomiendo "El axolotl" de Julio (como tú) Cortázar. Es también una historia muy blue.
Besos desde el otro lado de la pecera.

Mad Hatter dijo...

Sí, Lula, mi tocayo Cortázar me gusta mucho, aunque no he leído "El axolotl" que mencionas, me lo apunto ¡Muchas gracias!
Que paseis buen finde.

Carmen dijo...

Pensaba mientras te leía que me gustaría ser capaz de poder expresar siempre ese "tócame" para no terminar en azul con anhelos pendientes... besos y buen finde (de otro color... rojo!)

Mad Hatter dijo...

Por ahí, por ahí van los tiros, Carmen. Sí, definitivamente, mejor de otro color como "rosa lipstick eleven", por ejemplo.

atikus dijo...

jope que historia!

me estaba acordando de la canción "Branquias bajo el agua"