jueves, febrero 14, 2008

Tengo una canción para usted, Sr. Presidente


Otro buen ejemplo de que "los extremos se tocan" es la extraña relación de amor-odio que existe entre la política y la música. A primera vista podría parecer que se trata de dos mundos totalmente opuestos, pero si nos ponemos a analizarlos más detenidamente nos damos cuenta que, en el fondo, ambas actividades, consideradas desde un punto de vista profesional, persiguen básicamente el mismo objetivo: atraer y encandilar a personas para que les voten, en un caso, o para que compren sus discos y acudan a sus conciertos, en el otro. Además, siempre se ha dicho que la política es un arte. Por no hablar de los himnos o músicas que identifican a los distintos partidos políticos, algo imprescindible en cualquier campaña electoral que se precie. Y lo cierto es que la política acaba influyendo e invadiendo casi todos los aspectos de la vida, y la música no podía ser menos.

En cierta ocasión, un profesor comentó en clase, hablando de la política estadounidense, que para saber diferenciar claramente entre la ideología del Partido Demócrata y la del Republicano hacía falta un master. Sin embargo, la reelección de George W. Bush en 2004 supuso uno de los mayores cismas que se han producido en la sociedad americana en las últimas décadas. Las diferencias entre los conservadores republicanos y los liberales demócratas se agudizaron como nunca había sucedido antes en la historia de ese país, que siempre se ha caracterizado por una envidiable deportividad democrática para aceptar sin remilgos el resultado emanado de las urnas, y la inmensa mayoría de la población se unía como una piña en apoyo de su Presidente democráticamente elegido.

Por eso, cuando durante un concierto celebrado en Londres, en marzo de 2003, Natalie Maines, la cantante de las tejanas "Dixie Chicks", dijo públicamente que se avergonzaba de que el Presidente Bush fuese de Texas, se levantó un gran revuelo y escándalo que al poco tiempo se traduciría en un boicot hacia dicho grupo, por el que los tres bombones sureños fueron tachadas de punks antipatriotas y fueron vetadas en no pocas emisoras de radio, a lo que ellas respondieron autoexcluyéndose del "country" durante bastante tiempo, y pasaron a autodefinir su estilo como "rock con raíces".

En 1984, Bruce Springsteen publicó su hit "Born in the USA", el cual encandiló a muchos conservadores que se deslumbraron por las banderas y el estribillo patriotero y no prestaron atención a las estrofas duras y amargas que reflejan el verdadero espíritu crítico y ácido de la canción. La cual tampoco pasó desapercibida para los asesores de Ronald Reagan, por lo que, en un miting del aspirante a la reelección, éste mencionó a Springsteen y le puso como modelo de joven patriota con el que compartía sueños e ideales. Aunque, naturalmente, casi nadie le creyó. Preguntado por cuál era su canción favorita del cantante de New Jersey, el Presidente respondió que era "Born to Run". Aquella noche el periodista Johnny Carson bromeó sobre el asunto en su programa televisivo "The Tonight Show". Al igual que haría el propio Bruce durante un concierto que dió el 22 de septiembre en Pittshburg, en el que dijo: "No creo que "Nebraska" fuera su album favorito. No, no creo que haya estado escuchando precisamente ese disco".

Pocos días después, el candidato a Presidente Walter Mondale dijo: "Bruce Springsteen puede haber "nacido para correr" pero seguro que no nació ayer", y a reglón seguido anunció que había recibido el apoyo del cantante, lo cual fue inmediatamente desmentido por el manager de Springsteen, Jon Landau, y Mondale se vió obligado a rectificar.

Pero está claro que los políticos conservadores americanos no han aprendido la lección y, hace unos días, al candidato John McCain se le ocurrió amenizar su campaña con canciones de un colega y amigo de Springsteen, como es John Mellencamp. Las canciones elegidas fueron "Our Country" y "Pink Houses". Al enterarse, el publicista del rockero liberal escribió una carta a McCain que empezaba diciendo: "¿Está usted seguro de que quiere usar su música para promocionar los esfuerzos del Senador McCain? La lógica dice que los hechos pueden resultar embarazosos, si son difundidos ampliamente". A los pocos días, el portavoz de McCain, Brian Rogers, anunció públicamente que las canciones de Mellencamp no volverán a sonar en su campaña, sin dar más explicaciones al respecto.

La metedura de pata fue de aúpa, porque John Mellencamp había apoyado al demócrata John Edwards, quien abandonó recientemente la carrera presidencial. Y el rockero liberal también había participado antes en los conciertos de "Farm Aid" y del tour "Vote for Change" en octubre de 2004, por lo que no se entiende muy bien la elección de dicho cantante para la campaña de un candidato conservador.

Lo cierto es que suele ser muy frecuente que la mayoría de los artistas se encuadren dentro de una ideología más bien liberal, cuando no claramente de izquierdas, por lo que los candidatos conservadores no deben tener un repertorio muy amplio donde poder elegir, si quieren ser mínimamente coherentes. Es algo que también nos pasa aquí en España (hay que ver lo bien que se conservan Ana Belén y Víctor Manuel, por cierto). Pero en Estados Unidos la cosa se complica más, debido a la gran amplitud de gustos e ideologías que puede englobar y engloba una música tan tradicional como es el "country", con todos sus derivados, porque... sí, es verdad, tanto a George Bush como a las Dixie Chicks les gusta el country ¡Qué le vamos a hacer!

Resuenan en el sombrero: "Our Country" y "Pink Houses".- John Mellencamp (Indiana).

Foto: Portada del disco "Cuttin´ Heads" (2001) de John Mellencamp, quien será inducido a la "Rock and Roll Hall of Fame" el próximo 10 de marzo (¡Qué casualidad!) en Nueva York.

8 comentarios:

Le Mosquito dijo...

Hay que ver lo bien que se conservan Ana Belén y Víctor Manuel, por cierto

Sí, son muy conservadores. Conservan como pocos el control sobre derechos de autor para unos pocos, y en detrimento de los intereses de los pequeños autores.
:)

Cuando he empezado a leer esta entrada, no entendía muy bien como ibas a establecer relaciones entre música y política. A medida que he ido leyendo, me ha sorprendido la brillantez con que lo has hecho. Qué bueno, Mad.
También he pensado que hice muy mal abandonando mis lecciones de inglés, lo cual me impide, en buena parte, tener una visión global, y no sólo a través de la música, de lo que se cuece en otras vidas y actitudes.
Gracias por ampliar esta visión.
Abrazo.

atikus dijo...

la verdad es que los políticos no tienen ningún amor por el arte , sólo por ellos mismos, pero claro de vez en cuando se casan con algún artísta y también estos son debiles aveces, entonces pueden darse engrudos como la SGAE, vamos matrimonios de políticos y artistas.

Ademas en un grupo de música puede existir de todo, en los ramones había republicanos como Johnny...jeje, quien lo pensaría eh, claro que tenía sus propias ideas, pero evidentemente contrarias a las de Joe.

El futuro bloguero dijo...

Pensaba que ibas a hablar del único cantante diputado (ahora ex) que hemos tenido en nuestras cortes generales, el sr. Labordeta.

Mad Hatter dijo...

¡Ay sí! Qué fallo "Futuro Diputado-bloguero". Que me perdone su ex-señoría Labordeta. Aunque tampoco cambia mucho el argumento, porque era más bien rojeras, como gran parte del artisteo patrio.
Comentar que, en USA, uno de los pocos cantantes de country "blue collar" que se ha alineado claramente con el sector más conservador ha sido Toby Keith.

Coronel Kurtz dijo...

Me resulta difícil seguir toda la producción de post con la que nos obsequias. Ando escaso de tiempo, últimamente. Efectivamente el Born in the USA de Springsteen es de todo menos un canto patriotero, por no hablar de muchos de sus temas. De hecho apoyó explícitamente a Edwars contra Bush en la última campaña a la presidencia. En fin...
Un saludo Mr Hatter

Jaime Sirvent dijo...

Mad, me han gustado mucho los vídeos y las canciones de John Mellencap, no había escuchado nada suyo, pero hacía tiempo que me llamaba la atención.

Me ha gustado también la relación que estableces entre la política y la música. Coincido en todo. Un saludo.

Jaime Sirvent dijo...

Mellencamp, perdón, que lapsus.

Mad Hatter dijo...

Muchas gracias Coronel y Jaime, mientras os contesto, en la calle suena a todo volumen la musiquilla del PP. Me pregunto quién habrá sido el compositor de tamaña obra de arte;P