martes, junio 25, 2013

AUTOCOMBUSTIÓN




En los realities y programas televisivos de los últimos años, se ha puesto de moda el uso de polígrafos o “máquinas de la verdad” para “ilustrar” peliagudas entrevistas o comprometidos interrogatorios a polémicos personajes. Estas máquinas están basadas en los cambios fisiológicos (temperatura, sudoración, pulso) que se producen cuando mentimos. Por así decirlo, nuestro cuerpo y nuestra mente saben lo que está bien y lo que está mal, por mucho que tratemos de ocultarlo, disimularlo o restarle importancia.

Me pregunto cómo sería la humanidad si hubiésemos evolucionado genéticamente de manera que cuando mentimos o hacemos algo malo, las condiciones fisiológicas propiciasen la autocombustión. Quizás habría que preguntarse si, en ese hipotético caso, quedaría alguna persona para contarlo, aunque no cabe duda que sería una forma drástica y justiciera de selección natural. Puede que hubiese poca gente sobre el planeta, pero esos pocos serían buena gente sincera y, probablemente, vivirían felices, en paz y armonía, tanto entre ellos mismos como con su medio ambiente ¿O quizás no tanto? Nunca lo sabremos.

Este asunto de la autocombustión o combustión espontánea siempre ha sido una especie de leyenda urbana... ¿Realmente se ha producido alguna vez? Lo cierto es que, a medida que envejecemos, todos nos vamos oxidando, quemando y consumiendo poco a poco, hasta que, finalmente, tarde o temprano, todos los seres vivos acabamos por morir, pero... ¿Existen circunstancias que pueden acelerar ese proceso hasta el punto de arder espontáneamente?

La noticia de la floración de un Chagual (Puya chilensis), tras 15 años de crecimiento, en el Royal Horticultural Society´s Garden Wisley de Inglaterra, me ha hecho reflexionar sobre este asunto. Estas plantas bromeliáceas viven en las zonas áridas de las estribaciones andinas, en unas condiciones extremadamente duras, por lo que su crecimiento es muy lento. Sus hojas poseen unas afiladas espinas en forma de garfio y orientadas en todas direcciones, de manera que algunos animales (aves y mamíferos, incluso ovejas) quedan atrapados e inmovilizados con frecuencia en estas matas, por lo que acaban pereciendo y sus restos contribuyen a fertilizar la planta.

Los troncos de algunas de estas especies del género Puya, tanto el Chagual como la P. berteroniana, a veces aparecen medio carbonizados, chamuscados o ennegrecidos (tercera foto), sin que al rededor se aprecie síntoma alguno de que se hubiese producido algún incendio en los últimos años. Hay quien asegura haberlas visto arder ellas solas, en una calurosa tarde de verano. El asunto no está nada claro, pero se sospecha que los troncos de los ejemplares maduros pudieran acumular sustancias químicas capaces de reaccionar en condiciones de fuerte insolación y altas temperaturas, produciendo una lenta combustión sin llama. Aunque, si realmente pueden matar ovejas, tampoco me extrañaría nada que fuesen los pastores de la zona los que se encargasen de quemar y eliminar selectivamente estas curiosas plantas.

Un asunto interesante y a tener en cuenta para aquellos que nos dedicamos a la complicada y peligrosa tarea de apagar incendios forestales.

En fin, a pesar de las numerosas puyas que nos atormentan diariamente ¡Sed buenos y no os queméis demasiado!

Resuenan en el sombrero: Una vez más el “Light my Fire” (L.A., 1967) de The Doors… Es que es tan bueno!!! Aunque también está el famoso “Fire” (London, 1968) de Arthur Brown, que también ha pasado por aquí ya, como puede verse en el anterior enlace.

3 comentarios:

CarlosRADAR dijo...

Fíjate que casualidad que uno de los próximos temas que saquemos se va a llamar "Ignition".

En sentido figurado, desde luego que hay muchísima gente que se autocombuste y que quema a la gente de su entorno.

Mad Hatter dijo...

Estupendo Carlos, ya lo escucharemos, seguro que es muy ardiente.

Desde luego combiene quemarse lo menos posible, tanto uno mismo como a los demás y al medio. Ahora que empiezan los calores, mucho ojo con colillas, cerillas, barbacoas y chispas!!!

Ana Veglia dijo...

Vivo en una zona cordillerana en donde abundan estas plantas.
Nunca, jamás, una oveja (ni siquiera pequeña) se ha quedado enredada en ellos. Pequeños pájaros, algún conejo despistado...
Y sí, gente de mi familia los ha visto encenderse espontáneamente (durante una acampada con propósito de tomar fotografías). Es de lo más extraño, pero sucede. Y no produce incendios, sólo se quema la planta.
Es normal encontrar en lugares remotos a los que nadie va algunos chaguales quemados.