jueves, agosto 13, 2026

EL HONGO QUE PRODUCE ALUCINACIONES LILIPUTIENSES


Científicos de la Universidad de Utah han estudiado un hongo asiático, bastante consumido en China, del orden de los Boletales, llamado Lanmaoa asiática, cuya ingesta produce en el organismo humano unas alucinaciones específicas consistentes en ver e interactuar con personas diminutas (8 a 10 cm.), por lo que a este tipo de alucinación se la ha denominado liliputiense ¿Quizás sea este el origen de la famosa relación entre los duendes, enanitos del bosque o gnomos y las setas. Pero, lo más misterioso del caso, es que los científicos aún no han descubierto en dicho hongo ninguna sustancia psicoactiva a la que atribuir la causa de este tipo de alucinaciones.

La complejidad del cerebro y los efectos que determinadas sustancias producen en nuestra conciencia y en nuestra mente son asuntos que se mueven por las misteriosas fronteras que discurren entre la ciencia y la espiritualidad. En anteriores entradas, ya hemos hablado sobre los efectos llamados psicodélicos de determinadas sustancias, algunas de ellas producidas también por el reino fungi. Pero, es ciertamente extraño que las alucinaciones puedan llegar a ser tan específicas en la inmensa mayoría de las personas que entran en contacto con estas sustancias.

Quizás el caso más parecido (si bien no está demostrado científicamente) es el de la planta denominada Harmala (Peganum harmala), que crece en zonas secas, pedregosas y algo nitrogenadas, de Oriente medio y zonas mediterráneas, siendo nativa en el Sur de la Península Ibérica, donde es conocida como alárgama y gamarza, entre otros nombres vulgares. Esta planta fue cultivada porque de sus semillas se extrae un tinte rojo utilizado en la elaboración de las famosas alfombras persas, aunque también contiene un alcaloide denominado harmalina, con actividad inhibidora sobre la enzima monoamina oxidasa, que tiene un uso médico (éste sí que está estudiado por el Hospital Monte Sinaí de Nueva York) para el tratamiento de la diabetes, al actuar sobre las células beta del páncreas. Pero también tiene notables efectos alucinógenos, quienes la han probado (siempre en dosis muy bajas) afirman que experimentan alucinaciones muy vívidas en las que suelen aparecer impresionantes guerreros tártaros, hunos o mongoles vestidos con relucientes armaduras doradas y empuñando enormes alfanjes.

En fin, alguna canción psicodélica raruna hay por ahí que habla de “gente pequeña (“Little People” (1.968).- The Wind in the Willows), aunque personalmente me quedo con la legendaria “Bad Little Woman” (1.966) de The Wheels y Sladows of Knight), aunque en la versión de The Fuzztones:
Resuena en el sombrero: Bad Little Woman.- The Fuzztones (New York, 1.985).

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