lunes, mayo 17, 2010

PRIMAVERA AZUL



La hembra del cuco, de un bello color azul pizarra barreado de blanco en el vientre y el pecho, surca rauda el cielo azul de mayo, portando un huevo azul celeste en el pico, que ha robado del nido de alguna desgraciada pareja de pardos pajarillos, tras haberlo sustituido por uno suyo, del que nacerá un pollo asesino que expulsará los demás huevos o pollos, empujándolos hasta el borde del nido para tirarlos al suelo.

Un suelo humedecido por las últimas lluvias, en el que crece la Búgula (Ajuga reptans) de bellas flores de color violeta azulado, con propiedades cicatrizantes, que yergue orgullosa sobre la hojarasca del sotobosque y la cáscara del huevo del zorzal (ver primera foto).

Muy cerca, junto a los avellanos que crecen a la vera del arroyo de aguas cristalinas, emergen con fuerza del suelo los brotes del Sello de Salomón (Polygonatum odoratum, en la segunda foto), de cuyos elegantes tallos arqueados cuelgan tiernas flores amarillentas, bajo el glauco envés de sus hojas paralelinervas de liliácea.

Esta rara planta, propia de los bosques mixtos eutrofos de frondosa, debe su nombre a las cicatrices en forma de "sello" que dejan en el rizoma subterráneo sus tallos marchitos al desprenderse cada otoño. Este rizoma también tiene propiedades medicinales, ya que sus emplastos aplicados sobre golpes y chichones los alivia y reduce. Rizoma que también es utilizado en cosmética, al formar parte de numerosas cremas de belleza. Si bien hay que prevenir a los niños de que no se metan en la boca sus tentadoras bayas de color añil, que maduran durante el mes de junio, ya que son muy venenosas.

Primavera azul esta, de belleza desconcertante, en la que la vida y la muerte juegan al ajedrez sobre un tablero de cuadros de color azul celeste claro y violeta azul oscuro, en el claroscuro del suelo del bosque y de nuestros corazones.

Quizás esas cáscaras de huevecillos azulados, que se encuentran con relativa frecuencia en el suelo durante esta época del año, pudiesen explicar el temor que tenían los antiguos pueblos celtas a que el cielo se desplomase sobre sus cabezas, ya que la imaginativa y calenturienta mente de nuestros ancestros podría fácilmente pensar que se trataba de diminutos trozos que se habían desprendido de la bóveda celeste, porque ya se sabe que tacita a tacita…

Fotos by Mad Hatter tomadas en Sojuela (La Rioja) el 16 de mayo de 2010.

3 comentarios:

WODEHOUSE dijo...

Mi primer cuento, que lo leía constantemente era de una pollita que iba vestida de bebé por el bosque y le cae una bellotita en la cabeza, asustada se ve que iba avisando a todo el pueblo, casa por casa que "De parte del rey que el cielo se va a desplomar sobre nuestras cabezas, que no salgamos de casa", se titulaba "La tarta de perico librote", y la tarta la roba el lobo de la ventana donde Perico librote la había dejado reposando (la había hecho con la receta de un libro muy viejo) y resulta que cuando llega el lobo a su casa...pafff! se oye una explosión enorme y era la tarta que explota en casa del lobo y todos creen que era el cielo...en fín, muy divertido como ves...
El post es la mar de interesante, si veo una de esas bayas me haré una antiarrugas pero no la comeré...que es caca. bss.

Mad Hatter dijo...

Es mejor dejar en paz a las plantas silvestres escasas como esta "Wood".
Muchas gracias por el cuento "poison berry very poison".
Besos salomónicos.

El futuro bloguero dijo...

Me encantan las últimas entradas, he estado bajando leyendo hasta llegar a esta.

Incluso, Mad, estaba buscando una imagen de ese pez azul en su medio natural que saqué buceando pero no he encontrado...

Tengo tantos comentarios y tanto lío que casi no doy abasto a visitar a los amigos y eso no puede ser.

un abrazo.