¿Por qué no somos capaces de acabar con la corrupción? - Pues, sencillamente, porque el poder siempre ha estado ligado a la corrupción desde nuestros ancestros los primates.
Los Papiones y los Chimpancés forman alianzas entre unos pocos individuos, para ejercer el poder sobre sus congéneres, sin ningún miramiento respecto a conductas manipuladoras y violentas.
La palabra corrupción proviene del sustantivo en latín corruptio, derivado del verbo corruptere que, en su sentido original, describe la acción de hacer pedazos algo de manera colectiva, alterando el estado natural de las cosas hasta hacerlas perder su forma, esencia o propósito original, a lo que hay que añadir, con el propósito de sacar un beneficio u obtener una ventaja con respecto a los demás,.. ejercer el control,… llegar al poder.
En los partidos políticos se premia la lealtad al líder o al grupo que está en la “cúpula de poder”, incluso por encima de los principios éticos. Por ello, las personas que van ascendiendo en la estructura son las más ambiciosas, egoístas, leales, pelotas y sin escrúpulos de ningún tipo.
Esta tarde, en “La Sexta”, han puesto una entrevista con el ex-alcalde del pueblo cántabro de Vega de Pas, en el que Leire Díez llegó a ser Teniente de Alcalde, del PSOE, y acordó una pinza con los concejales del PP para echar al Alcalde del Partido Regionalista de Cantabria, quien la describe como una trepa, fanática, psicópata y narcisista.
Otro de los tertulianos del programa, un periodista, se pregunta: “¿Cómo es posible que numerosos agentes de la Guardia Civil (sobre todo de la famosa UCO) estén llevando a cabo tantas investigaciones y acciones en contra de un Gobierno del que dependen jerárquicamente (Ministerio del Interior)? - Pues porque los llamados Agentes de la Autoridad no son unos funcionarios cualquiera, ya que actúan por orden del Poder Judicial y “en nombre de la Ley”, lo cual les concede una cierta independencia y un poder fáctico real y muy efectivo.
La pregunta es “Entonces,… ¿Qué podemos hacer?”. En mi opinión, hay que actuar en dos ámbitos:
1º) La educación, con especial hincapié en el desarrollo de la inteligencia emocional, de forma que realmente y en todas las circunstancias y aspectos de la vida se valore la sinceridad, la honradez, la honestidad, la empatía, la solidaridad, la generosidad, la sabiduría y la capacidad de trabajo.
2º) Políticamente, implantación y desarrollo de una verdadera democracia participativa, de manera que los cargos políticos se despojarían de gran parte de su poder, para transformarse en unos garantes de que se tomen las mejores decisiones posibles para cada uno de los asuntos, previo el necesario debate público y transparente en el que participen todas las personas afectadas, interesadas o expertas en cada uno de los asuntos a tratar en cada momento, estableciendo unas prioridades claras, de modo que los argumentos lógicos, el bien común y la voluntad de la mayoría pesen más que los grupos de poder y los “lobbies”.



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