lunes, junio 22, 2009

Nubes de Felicidad



En los años 60, Walter Mischel, un psicólogo profesor de la Universidad de Columbia (New York), se dio cuenta del enorme cambio que experimentó su hijo al cumplir los 4 años de edad. A partir de ese momento dejó de preocuparse únicamente por satisfacer sus necesidades inmediatas, actuando mediante impulsos, y empezó a comprender conceptos más abstractos, tales como: el futuro, las consecuencias de sus actos, el control, la recompensa y la estrategia. Y comenzó a desarrollar una importante capacidad mental como es la voluntad ¿Qué modificaciones se habrían producido en el cerebro para que hubiesen propiciado un cambio tan importante?

Para estudiarlo se le ocurrió hacer un experimento muy sencillo, sentó a muchos niños (uno por uno) de entre 4 y 6 años de edad, en una silla colocada frente a una mesa en la que había una de esas campanas que hay en el recibidor de los hoteles para llamar al recepcionista, y les decía que si esperaban a que él volviese a entrar en la habitación les daría dos nubes (malvaviscos, marshmallows u otra golosina que les gustase mucho), pero que en cualquier momento podían tocar la campana y entonces él vendría y les daría una nube. Después salía de la habitación, observaba sus reacciones desde una ventana con cristal de espejo y cronometraba el tiempo que cada niño tardaba en hacer sonar la campana, si es que lo hacía, y si no lo hacía, Walter entraba en la habitación al cabo de 20 minutos con las dos nubes para dárselas al niño.

Veinte minutos de espera, solos en una habitación, es una eternidad para un niño de 4 años, por lo que los chavales ideaban todo tipo de estrategias para hacer más soportable la espera, como por ejemplo: darse la vuelta para no mirar, jugar con las manos o con los pies, contar en voz alta, cantar y la más interesante: hacer que la nube perdiese momentáneamente su interés, imaginándola como una nube de verdad, un trozo de cartón o una pintura en un cuadro.

Pero lo más sorprendente es que este experimento ha durado 40 años. Hace poco, por curiosidad, Walter Mischel contactó con algunas de las personas que participaron en el experimento hace cuarenta años y, casi sin querer, acabaron estableciendo una curiosa correlación: los niños que demostraron una mayor capacidad de autocontrol (no tocaron la campana o tardaron más tiempo en hacerlo) son los que han tenido más éxito en la vida y son más felices.

Mischel advierte que esto sólo es un indicador y que no hay una relación de causalidad entre el hecho de ser capaz de esperar 20 minutos para obtener dos nubes y la capacidad de ser más feliz, pero es evidente que el desenvolvimiento en la vida requiere de una serie de habilidades emocionales, sociales y mentales, entre las que se encuentra el autocontrol, que éstas habilidades se desarrollan principalmente entre los 4 y 6 años de edad y que determinan una buena parte del carácter, la conducta y la actitud de la persona a lo largo de toda su vida.

Si bien, también es cierto que la capacidad de autocontrol no lo es todo, incluso puede resultar perniciosa si se utiliza en exceso, ya que para ser feliz también hay que saber dejarse llevar e improvisar, de vez en cuando.

La pregunta que surge es ¿Se pueden enseñar o potenciar estas habilidades o capacidades mentales?

Las primeras experiencias en este sentido apuntan a que sí, sí se pueden enseñar estas habilidades, ya que niños tremendamente impulsivos han sido capaces de autocontrolarse mucho más y desarrollar el sentido de "felicidad diferida", cuando se les enseñan estrategias adecuadas. Y, al revés, niños muy serenos y disciplinados, han tocado la campana a los pocos minutos de salir de la habitación, después de haberles dicho: "Mientras esperas puedes pensar en lo tierna y dulce que es una nube y cómo se deshará en tu boca cuando te la comas".

Esto lo contó ayer Eduard Punset en su programa de la 2, "Redes", mediante una interesante entrevista con el psicólogo Walter Mischel, en la Universidad de Columbia (New York).

7 comentarios:

atikus dijo...

Muy bueno esto de las nubes y la felicidad, sobre todo en una sociedad de consumo tan bestial, con la crisis tan aguda que vivimos, ...y si mezclamos esto con la famosa frase "carpe Diem"...al final uno no sabe muy bien si lo que hace esta bien o no...y yo 5 meses sin fumar jeje!!, :)


Bueno un purito de esos mariconcillos me he tomado peso sin tragar el humo..que no tienen na que ver!


asi que parece que la campana no la toco ;)


abrazos

Mad Hatter dijo...

DIIINNG! ¿Cómo que un purito sin tragar el humo no tiene nada que ver?
Campanazo al canto, "Atikus", lo siento macho, prueba no superada.
Pero, no te preocupes, al final lo importante es afrontar la vida con actitud positiva.
Abrazos.

Bolero dijo...

Eso es la inteligencia emocional, mi hija sabe muchisimo de eso, yo leo mucho sobre ello, pq es una niña con una gran inteligencia emocional, es capaz de esperar, secuelve sus problemas de forma envidiable, me enseña, pero me gustaria saber si hay forma de aprender a tener inteligencia emocional pq te juro q me apuntaba a un curso intensivo
No sé si será más feliz, lo q sí sé es q con 6 años resuelve sus problemas mucho mejor q yo

muakkkkkkkkkkkkk

Mad Hatter dijo...

¡Qué suerte! Mi hija también es mejor que yo en eso, "Bolerito", y claro que hay cursos, casi todos los cursos de trabajo en equipo, liderazgo, resolución de conflictos, etc... versan sobre inteligencia emocional, debería darse en los colegios. Aunque yo he asistido a algún curso de esos y lo difícil es ponerlos en práctica. Sí, hay técnicas, pero creo que es algo muy ligado al carácter de las personas y en cuanto uno pasa de los 6 años es difícil cambiar. Es increible como 2 años de tu más tierna infancia te marcan la vida.

El futuro bloguero dijo...

Desde luego el experimento es muy interesante.

A saber qué habríamos hecho nosotros...

Por cierto, hoy he visto una foto de Johnny Depp, caracterizado como Mad Hatter, es uno de los intérpretes de la futura película de Tim Barton sobre Alicia en el país de las Maravillas...

Mad Hatter dijo...

Sí, "F.B.", yo también me hago esa misma pregunta.
Mr. Depp seguro que se parece un montón a la foto de mi perfil.
Un abrazo y a ver si nos consigues una buena receta de nubes.
Sed felices.

Bolero dijo...

0sea q me doy por jodida, me tengo q aguanta a mi misma pa siempre, ainssssssssssss por diorrrrrrrr

muakkkkkkkkk