El pasado 7 de noviembre de 2025, la publicación del álbum “Lux” de la artista catalana Rosalía, en el que hace gala de una voz operística, un look y una temática cargada de espiritualidad y misticismo, ha supuesto el pistoletazo de salida para una auténtica oleada de jóvenes artistas, mujeres en su práctica totalidad, vestidas de blanco inmaculado, envueltas en un halo de pureza y santidad, entre las que cabe citar: la española Silvana Estrada, la sueca Ann Von Hausswolff y la argentina Nicki Nicole. Ésta última, fue una de las cantantes que amenizó la gala de Noche Vieja, en Televisión Española, desplegando una estética que roza lo “neogótico” y lo “monjil”. Hasta el punto que un cantautor varón, Víctor Manuel, valuarte de la “canción protesta” y poco afín al clero, ha confesado abiertamente que esta influencia “religiosa” en la música pop le resulta sorprendente y le genera cierta desconfianza y rechazo.
Ciertamente, desde los mantras de la cultura védica (1.500 a. C. en la India) y el Canto Gregoriano medieval (siglo IX), la música siempre ha servido como instrumento o canal para la exaltación de la dimensión espiritual de los seres humanos.
Resulta curioso que, tras la revolución cultural y social que supuso el Rock y el Punk, que exaltan la diversión, la sensualidad y el hedonismo, su evolución natural, a través de algunos ramales del Pop, como es la Psicoledia (surgida con el movimiento Hippy de los 60), el “Dream Pop” y la “neopsicodelia” de los 80, se ha ido recuperando la dimensión espiritual y mística de la música, llegando incluso a las esferas más comerciales o “main stream”, con aquel precedente de la “experiencia religiosa” (1995) de Enrique Iglesias, Aunque el álbum “Seance” de The Church (1983) tiene poco que ver con Rosalía y Nicki Nicole ¿O quizás no tanto? ¿Ha comenzado la era del “Pop Místico Femenino”?
Resuenan en el sombrero:
1º) “It´s No Reason”.- The Church (Australia, 1983).
2º) “Plegarias”.- Nicki Nicole (Argentina, 2025).



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