miércoles, noviembre 03, 2010

RETENER EL CALOR




Los hogares o chimeneas abiertas tradicionales (ver esquema del centro) resultan muy románticos, pero en lo que a calor y eficiencia energética se refiere dejan bastante que desear, un maestro constructor de estufas dijo en cierta ocasión: “Los fuegos tradicionales son una forma excelente de enfriar la espalda, calentar el cielo y entretener el espíritu”.

En las chimeneas tradicionales se pierde entre un 60 y 80% del calor de la leña, junto con el humo que sale por la chimenea y además hay que estar alimentándolas constantemente. Sin embargo, existen un tipo de estufas denominadas rusas o “kachelöfen” (en alemán significa literalmente estufa de azulejos), pero que deberían de llamarse, de una forma más apropiada, estufas de masa térmica, de acumulación de calor o de alto rendimiento, cuyo funcionamiento se basa principalmente en los siguientes fundamentos:

Una masa térmica hecha de ladrillos refractarios se puede calentar con un único fuego y luego va liberando lentamente ese calor acumulado durante mucho tiempo. Para ello, la base de la cámara de combustión debe estar bien aislada del suelo de la habitación, dicha cámara debe poder cerrarse con una puerta metálica provista de una entrada de aire que puede abrirse o cerrarse más o menos para regular el tiro, encima y/o por detrás de la cámara de combustión discurre un laberinto o conducto en forma de serpentín, construido igualmente con ladrillo refractario, por el que pasa el humo antes de salir a la chimenea exterior (ver el último esquema).

Con este tipo de estufas se aprovecha entre un 80 y 90% de la energía acumulada en la leña, la cual se consume totalmente sin apenas dejar residuos, ya que la combustión de los gases emanados es total. Para ello es importante que la leña esté bien seca, sea más bien fina y arda de manera rápida e intensa, por lo que debe ser del tipo del pino, chopo o cañas, de forma que se podría aprovechar la leña de pequeñas dimensiones y poco valorada debido a que actualmente tiene difícil salida en el mercado y no resulta rentable su extracción y transporte.

Con una estufa rusa que tenga una masa térmica de unos 1.000 kg., se puede calentar una casa de tamaño normal en pleno invierno únicamente encendiendo un fuego intenso a primera hora de la mañana y otro a media tarde. Para ello se llena a tope la cámara de combustión con leña de grosor decreciente en sentido ascendente, de forma que la leña más fina y el papel quedan en la parte de arriba, más cerca de la salida del humo, se prende y una vez que salga llama se puede cerrar la puerta y nos podemos ir y olvidarnos del fuego, hasta que la leña se consuma totalmente.

Entre las curvas del laberinto o serpentín se pueden dejar cámaras de aire rodeadas de ladrillo refractario que, cerradas con una puerta metálica, pueden servir como hornos para cocinar.

El exterior de la masa térmica (ladrillo refractario) puede recubrirse con adobe fino y pobre en paja (arcilla, arena y un poco de paja muy picada) o mortero de cal (cal y arena), y en las repisas exteriores pueden acoplarse azulejos o chapas encima de los cuales pueden colocarse teteras o recipientes que se quiera mantener calientes.

En la parte exterior y basal de la estufa se pueden adosar cámaras de aire embebidas en la propia masa térmica, provistas de una entrada de aire en la parte inferior y una salida superior mediante un tubo ascendente, de manera que el aire caliente fluya hacia arriba de manera natural (sin necesidad de sistema alguno de propulsión) para calentar habitaciones situadas en el piso superior.

También se puede colocar un depósito de agua en el fondo de la cámara de combustión que sirva para calentar radiadores o el agua caliente que utilizamos para el aseo y otros usos domésticos.

Es decir, se trata de un sistema que aprovecha al máximo la práctica totalidad del calor que almacena la leña en sus tejidos orgánicos, constituidos principalmente por celulosa y lignina, moléculas que han sido elaboradas por los vegetales mediante la fotosíntesis, a partir de la luz solar, el aire, el agua y la tierra.

Y os aseguro que esto no se queda en la pura y fría teoría, sino que, hace unas semanas, tuve la ocasión de sentir en mi propia piel la increíble cantidad de calor que emitieron los cuatro palos que quemamos en una kachelofen que ayudamos a construir en la casa de un amigo.

Como inconveniente, se podría indicar que en la cámara de combustión de este tipo de estufas no se pueden introducir líquidos ni alimentos cuyos residuos puedan ensuciar u obstruir el sistema. En esta circunstancia pienso que radica la causa de que estas estufas no se hallan extendido demasiado en nuestro país, ya que las chimeneas y lumbres se han visto más como un adorno en el que poder disfrutar del espectáculo del fuego chispeante con sus trémulas llamas, en las que poder asar alimentos a la brasa, más que como un sistema de calefacción, lo cual, desde un punto de vista práctico y objetivo, cuesta bastante trabajo entender, por ser el nuestro un país relativamente deforestado donde los recursos madereros no abundan en demasía.

Con todos los siglos que han transcurrido desde la edad de hierro hasta la actualidad, me pregunto cuántos millones de toneladas de leña se han desperdiciado en humo para calentar el cielo que se abre por encima de nuestros tejados y en calor que ha sido absorbido por las rocas del subsuelo que yace bajo nuestras casas.

Resuena en el sombrero: El crepitar del fuego (sólo una o dos veces al día) en el interior de la cámara de combustión.


11 comentarios:

atikus dijo...

No me vendría mal una rusa para entrar en calor...digo una estufa rusa ;)...pero bueno me contentaré con los radiadores de gas natural!

Unas castañitas tampoco esta mal para calentar las manos y estomago!


A ver si nos vemos por los madriles o por tu tierra,y nos tomamos algo!

abrazos

Mad Hatter dijo...

Tenías que ser tú, querido "Atikus" el primero en visitarme a mi regreso tras el largo paréntesis de inactividad bloguera.
Muchas gracias por tan cálida bienvenida, je, je.
Un cálido abrazo, ya lamento no ser la Scarlett, pero qué le vamos a hacer.

Yuri Zhivago dijo...

Me alegro mucho de tu regreso Mad pues aunque no escribo te leo.
Decirte que tu consejo llega un poco tarde y no me había parado a pensar en tanta pérdida de energía y ese derroche de leña,la de mi casa proviene de Anguiano.Así que de momento me conformaré con la chimenea tradicional que también me sirve para con unos sarmientos asar unas buenas chuletas.
Feliz regreso

Mad Hatter dijo...

Muchas gracias Yuri.
Sí, es el problema con las kachelofen, cuando la terminamos de construir, como buen riojano, pensé: "Ha quedado muy chula, pero ahí no se va a poder asar unas chuletas".
Las chuletas y los riojanos, los riojanos y las chuletas y los pimientos, regados con buen vino, somos inseparables. No es concebible un riojano sin tener unas brasas y un porrón al alcance de la mano.
Pero no te preocupes, en Anguiano leña no os va a faltar nunca.
Otro cálido abrazo... y pásame el porrón ¡Que me abraso!

Arqui dijo...

Hola Madd bienvenido de nuevo al mundo blog, mientras se me hace la boca agua con tan ricos manjares saco por impresora los planos por si un día consigo tener un hogar. Buen consejo para estos tiempos de crisis, máxima rentabilidad calorífica con mínimo gasto. Pues eso feliz regreso, ah! imposible hallar los gojis peninsulares, pero este finde he conocido una Sabina así con mayúsculas, le di un abrazo que me resultó la mar de energético, intenté abrigarme un poco con sus cerca de mil años. Prohibido echar leña de sabina a ningún fuego.Un abrazo.

Mad Hatter dijo...

Muchas gracias Arqui.
Está bien eso de abrazar árboles (porque supongo que Don Joaquín no es tan viejo, je, je).
Pues hay zonas de Soria donde queman bastante leña de Sabina ¡Con lo que tardan en crecer! Aunque lo cierto es que el humo que producen huele muy bien.
Un cálido abrazo arborícola.

Arqui dijo...

pero qué dices , si San Joaquin me hubiese dado un abrazo no podría haberte escrito, me habría deshecho en ese mismo instante, n esta era una Sabina hembra, anda,los árboles tienen el sexo de su nombre es curioso, y soriana creo, porque anduve en el límite de tres provincias. Un abrazo de Joaquín , joder a qué me lo recuerdas... por cierto mientras disfrutas del calor de tu rusa, con los indios que elijas, puedes ponerte una de sus mejores canciones A la orilla de la chimenea... uy que bonita, la chimenea.

MK dijo...

Acabo de encargar una chimenea de bioetanol.No se si he acertado , pero no tengo posibilidad de construir una que tenga salida al exterior.
Ventajas , inconvenientes del bioetanol?

Mad Hatter dijo...

¿Chimenea o estufa? Sea lo que sea, alguna salida de gases al exterior tendrá que tener ¿No MK?
No estoy muy puesto, pero supongo que el bioetanol es bastante ecológico ya que procede de cultivos y recicla el CO2 ya existente (no añade más como los combustibles fósiles), aunque tampoco te vas a poder asar chuletas a la brasa ¡Me kachis! (lo de "MK" no vendrá de "Mi Kachelofen" ¿Verdad?).

WODEHOUSE dijo...

Si Atikus es el primero yo tendría que se la ultima, espero que no, pero me he leido toda la entrada con enoorme interes dada mi profesion de interiorista. Todo lo relativo a las cuestiones de construccion en los hogares me interesa.
Me acuerdo mucho de ti, y si vienes por Madrid quedaré contigo y Atikus. un besazo.

Mad Hatter dijo...

"Los últimos serán los primeros", como dice la Biblia, je, je.
Sí, sí, tenemos que quedar todos un día en Madrid o donde se tercie.
Besos.